Recital de música de cámara Conciertos de Mediodía

Recital de música de cámara

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Alla Polaca . Agnieszka Krupop, piano. Dobrochna Banaszkiewicz, violín. Karolina Styczen, violonchelo

W. A. MOZART escribió el Divertimento a 3 en Si bemol mayor, KV 254, en 1776 y su mismo título nos indica que el modelo sigue siendo el de las obras ligeras para clave con acompañamiento de diversos instrumentos. La edición de París (1778) deja el instrumento de tecla a la elección del intérprete (pour le clavecín ou forte-piano, mientras que el manuscrito original afirma que es per cémbalo), pero especifica claramente que los otros dos son para acompañar. Sus tres tiempos están en la onda despreocupada del estilo galante, y nada prefigura -salvo la belleza melódica del Adagio central en Mi bemol- las conquistas posteriores, que comienzan con el Trío KV 496 de 1786.
S. RACHMANINOV compuso el primero de sus dos Tríos elegíacos en 1892 y fue estrenado el mismo año en Moscú con el propio Rachmaninov al piano. Trazado en un solo movimiento en forma de sonata clásica, está constituido por seis episodios encadenados que se repiten simétricamente para acabar con una marcha fúnebre. No fue editado hasta 1947 (por eso no tiene número de opus) y se reeditó en 1957. Aunque el prodigioso pianista que era Rachmaninov deja su impronta en la parte pianística de esta obra juvenil, los tres instrumentos dialogan en muchos episodios con la misma naturalidad con que se producirán en el Trío elegíaco nº 2, op. 9, de 1893, escrito bajo la conmoción de la muerte de Chaikovski.
D. SHOSTAKOVICH abordó por vez primera una obra camerística con el Trío con piano Op. 8 (1923), que no publicó e incluso dejó algo incompleto. Sólo hemos podido conocerlo, en edición de su discípulo Boris Titchenko, en 1983. El segundo y último Trío con piano fue escrito en 1944 y publicado como Op. 67 en memoria de su amigo Iván Sollertinsky, que acababa de fallecer. Esta circunstancia decidió el clima elegíaco, en la mejor tradición de Chaikovsky o Rachmaninov, y la elección de un modo menor, el de Mi, que predomina a lo largo de los diferentes y contrastados episodios de la obra. Ese mismo año de 1944 abordaría el autor el segundo de sus Cuartetos para cuerda, género que durante 30 años, hasta el nº 15 de 1974, consumiría sus energías camerísticas casi exclusivamente. Las excepciones son dos Sonatas, la de violín y piano (1968) y la de viola y piano (1975), su última obra.