(II) Ciclos de Miércoles TECLA ESPAÑOLA DEL XVIII

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Tony Millán, fortepiano

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               NOTAS AL POGRAMA
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SEGUNDO CONCIERTO
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La figura de Felipe Rodríguez (1760-1815) sigue siendo hoy día desconocida: en la última edición del prestigioso Diccionario musical New Grove no aparece citado su nombre pese al indudable valor de su obra para teclado. Rodríguez nació el 1 de mayo de 1760 en Madrid de padres navarros, aunque sus estudios los realizó en la escolanía de Montserrat de Barcelona - donde tomó el hábito de monje en 1778-  con Anselm Viola y Narcís Casanoves. No puede olvidarse la importancia e influencia del monasterio de Montserrat en el panorama musical español del siglo XVIII pues dicho monasterio había sido la cuna de extraordinarios compositores de música para tecla: desde Miquel López (1669-1723) a su maestro Narcís Casanoves (1747-1799), pasando por Josep Martí (1719-1763), Benet Julià (1727-1787), Antonio Soler (1729-1783) o el propio Anselm Viola (1738-1798). Posteriormente amplió sus conocimientos musicales al trasladarse a Madrid, donde fue organista en el monasterio de San Martín. En vida gozó de gran prestigio y fama como organista y falleció en Madrid el 5 de mayo de 1815. Por lo que se refiere a su obra compositiva, Rodríguez compuso quince sonatas para tecla así como siete rondós tres minuetos y un allegretto: el manuscrito que contiene todas estas obras se conserva en el archivo de música del monasterio de Montserrat. En las sonatas demuestra conocer el estilo de Haydn, por entonces muy admirado en Madrid, y por extensión del clasicismo vienés: de hecho, en algunas de estas obras (como es el caso de la Sonata en Fa mayor que escucharemos en el concierto de hoy), se percibe con claridad la "forma sonata" con su esquema tripartito propio del clasicismo vienés mientras que el Rondó en re menor posee una rara vitalidad y alegría.

Sebastián de Albero nació el 10 de junio de 1722 en Roncal (Navarra). A los doce años fue admitido el 8 de noviembre de 1734 como infante en la catedral de Pamplona. Aunque existe certeza de ello, es posible que tuviera conocimientos musicales previos, lo que explicaría su admisión a una edad tan tardía, próxima al cambio de voz. En calidad de infante de coro permaneció hasta los 17 años. Es posible que interviniera como tiple segundo, ya que su firma aparece varias veces en los papeles de esa voz correspondientes a unas Vísperas de los compositores Escaregui, Grassi y Zubieta. Durante los cinco años de su estancia en Pamplona se formó musicalmente con el maestro de capilla, Miguel Valls, que ejercía el magisterio desde 1704, con Francisco de Alba, bajonista y oboísta de la capilla de música y con el sucesor de Valls, Andrés de Escaregui. Durante aquellos años debió recibir Albero su formación básica, tanto en la interpretación organística como en la composición. No se conocen las actividades de Albero entre 1739 y 1746, es decir, desde que abandona la catedral pamplonesa hasta su llegada a la Capilla Real de Madrid. En 1746 se alzó con la plaza de organista principal en la Capilla Real de Madrid, sucediendo a Ignacio Pérez. En la corte convivió con músicos de gran talla, como José de Nebra, Joaquín de Oxinaga y Domenico Scarlatti. Tres años después aprobó junto a Nebra y Oxinaga la obra de José Elías Doce piezas para órgano. En la corte debió gozar de una vinculación estrecha con Fernando VI, a quien dedicó sus Obras para clavicordio y pianoforte, sin mencionar en absoluto a la reina María Bárbara de Braganza (que tenía a Domenico Scarlatti por profesor y músico de cámara): según Linton Powell, ello revelaría cierta rivalidad con Scarlatti, aunque también podría indicar simplemente una mayor deferencia hacia el monarca en agradecimiento por el apoyo recibido. Sebastián de Albero murió el 30 de marzo de 1756 en Madrid antes de cumplir los 34 años de edad, siendo otro caso más de lamentable muerte prematura. Respecto a su obra para teclado, en opinión de Santiago Kastner es perceptible cierta influencia francesa, especialmente en sus Recercatas, de gran parecido con el estilo del Prélude non mesuré de J. H. D'Anglebert, Gaspard le Roux y otros compositores franceses (no puede soslayarse el hecho de que la catedral pamplonesa, en la que Albero fue infante, llegó a tener importantes contactos musicales con la vecina Francia); otras veces su estilo musical nos recuerda a Louis Couperin o a Jacob Froberger. Además de la influencia francesa fácilmente detectable, Kastner observa en sus sonatas la tradición ibérica del tiento partido con su textura vertical. Son dos las principales fuentes en la obra de Albero: en la Biblioteca Marciana de Venecia se conservan las Treinta sonatas para clavicordio. El otro manuscrito lleva como título Obras para clavicordio o pianoforte y se conserva en la biblioteca del Conservatorio de Madrid: el término "o pianoforte" presenta una caligrafía diferente, por lo que Antonio Baciero cree que dichas palabras pudieron haber sido escritas por el propio autor. Si ello respondiera a la verdad, Albero sería el primer compositor español del que hubiera empleado la palabra "piano" en una obra para teclado. Las seis obras contenidas en el manuscrito de Madrid presentan una extraña estructura, ya que cada una de ellas consta de "recercata, fuga y sonata". Martín Moreno plantea la hipótesis más que plausible de que las obras iban destinadas al examen real, intentando Albero demostrar el dominio de las formas tanto tradicionales como modernas. Por lo que se refiere a las sonatas, ofrecen un continuo alarde armónico y expresivo, muy próximo al estilo sentimental de Carl Philip Emanuel Bach. Las continuas oscilaciones entre los modos mayor y menor, con la consiguiente inestabilidad tonal y auditiva, así como el reiterado empleo de segundas aumentadas y los cambios bruscos de tonalidad, tan típicos de la música española de la época, nos dan idea de los melancólicos gustos del rey Fernando VI. Las sonatas de la colección veneciana son monotemáticas y bipartitas, se agrupan por parejas que guardan una relación tonal, de tiempo y carácter. Cada par de sonatas está en el mismo tono, cambiando a veces el modo entre una y la siguiente. Normalmente a un tiempo pausado sigue un allegro, o bien se suceden dos allegros pero con carácter diferente. El binomio Adagio-vivo (en el caso de la Sonata en Fa menor) o Andante-Allegro (en el caso de las dos sonatas en Fa mayor) son un antecedente claro de una Sonata en dos movimientos. Las tonalidades empleadas oscilan entre los cuatro sostenidos y tres bemoles en la armadura. Algunas de las sonatas de esta serie se atienen a los principios del barroco, pero en otras Albero se adentra ya en el estilo galante, con gran riqueza armónica y sorpresas expresivas. Para Genoveva Gálvez, las sonatas de Albero rezuman "melancolía prechopiniana" y le sitúan como uno de los pioneros del Empfindsamer Stil o estilo sentimental, especie de prerromanticismo de la segunda mitad del s. XVIII, paralelo al Sturm und Drang literario; sigue diciendo esta autora que la influencia de Scarlatti es ante todo externa (forma binaria, asimétrica), pero que Albero muestra una riquísima personalidad, superior incluso a la de Scarlatti en algunos momentos, así como un pensamiento novedoso y un lenguaje armónico avanzado.

José Antonio Martí nació en Tortosa (Tarragona) en 1719, sin que conozcamos con quién y dónde se formó en su niñez. Se hizo cargo del magisterio de capilla de la Escolanía de Montserrat en 1753, procedente de la Soledad Real de Madrid, donde era organista. En Montserrat  introducirá los nuevos procedimientos italianos que había aprendido en la Corte madrileña. Se trata de un prolífico compositor que dedicó sus obras a la capilla, a la Escolanía y a la orquesta de Montserrat. En ellas introdujo los modernos procedimientos italianos derivados de la monodía acompañada al mismo tiempo que mantenía la severa tradición polifónica. La influencia de Martí fue perdurable debido por su magisterio y a sus enseñanzas. A partir de él se comienza a escribir para cuatro voces, alternando el ripieno con el concertante, y se aprovechan todas las oportunidades que ofrece el texto litúrgico para introducir en él los solos virtuosísticos propios del estilo italiano. Falleció en Montserrat el 3 de enero de 1763, habiendo dejado una buena producción musical que se conserva en su mayor parte en el archivo del monasterio. De él dice Antonio Rafols que estaba "dotado de un talento músico el más vivo, y de un gusto varonilmente delicado, versado en todos los vastos ramos que presenta la facultad, imbuido en la latinidad y la poesía"; además le ensalza, al decir "que su sufragio vale por mil". El fandango es una danza y una canción danzada andaluza cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII y que puede emparentar con un tipo de canción bailable que se practicaba en las colonias americanas: dada su popularidad fueron numerosos los compositores que intentaron incorporar el tema popular del fandango a la música culta. Citemos, entre otros, el fandango de Scarlatti, el de José Blasco de Nebra o el del padre Soler. Diversos elementos diseminados en danzas del siglo XVII como la folía, el canario, la chacona o la zarabanda confluyen en el fandango del siglo XVIII, dando como resultado la métrica (3/4 o 6/8), la alternancia regular tónica-dominante sosteniendo una parte superior de carácter improvisatorio que va desplegándose de manera uniforme, y el ostinato bimodal.

José Ferrer nació en Mequinenza (Zaragoza), en torno a 1745, y se ordenó de sacerdote en 1770. Prestó sus servicios como organista en Tremp, Lérida, Pamplona y, finalmente, en Oviedo a partir de 1786. De su época de Pamplona (1777-1786) datan al menos sus Seis sonatas para fortepiano que pueden servir para clavicordio, obra primera, y Tres sonatas para clave y fortepiano con acompañamiento de un violín, anunciadas ambas en la Gaceta de Madrid en 1780 y 1781. Durante su estancia en Oviedo se relacionó con Gaspar Melchor de Jovellanos, al que le unió una gran amistad. Con motivo de haber sido nombrado éste ministro de Gracia y Justicia, José Ferrer compuso el drama musical Premio a la sabiduría, en colaboración con el maestro de capilla Juan Páez, estrenándose esta obra el 13 de mayo de 1798 y sin que se haya localizado en la actualidad. José Ferrer permaneció en Oviedo hasta su fallecimiento, acaecido el 16 de enero de 1815. En la mayor parte de sus sonatas Ferrer asume el tradicional esquema de la sonata de un tiempo bipartito y monotemático que ya hemos visto anunciado en Scarlatti, Albero y Soler. Alguna de ellas están expresadas a base de los modos o tonos gregorianos: es el caso de a Sonata por gesolreut, la cualhay que entenderla como una obra escrita en el segundo modo gregoriano (protus plagal, final en re) pero transportada a una cuarta superior, es decir, sol ("gesolreut" en denominación antigua); a pesar de la nomenclatura gregoriana, suena en el moderno tono de sol menor. Pese a que predomina el monotematismo, como dijimos anteriormente,  la Sonata por gesolreut presenta un esquema bitemático, según Dionisio Preciado: la segunda parte se inicia con un tema que contrasta con el primero, lleno de expresividad y belleza melódica, dentro de un ambiente armónico rico y sorprendente en ocasiones. La segunda sonata de Ferrer que escucharemos, la Sonata a Teruel, es una pieza de carácter más sencillo y amable que la anterior, cuyo tema popular aparece en las dos partes variado modalmente.
  El violinista y compositormadrileño José Palomino nació en 1755 en el seno de una familia de músicos dedicados en la corte a los géneros teatrales. Fue un niño prodigio como violinista y discípulo de composición de Antonio Rodríguez de Hita. Pronto compuso algunas tonadillas escénicas estrenadas con éxito y fue admitido como violín primero de la Real Capilla en febrero de 1770. Se ausentó de Madrid en 1774 y fue nombrado inmediatamente violinista de cámara del rey de Portugal, mientras que su hermano Pedro y su padre, Francisco Mariano Palomino, ambos buenos violinistas, se vincularon a la catedral canaria tras varias tentativas. José compuso en Lisboa obras que le granjearon prestigio en la península Ibérica como destacado compositor. A instancias de Pedro y a requerimientos de la catedral de Canarias, y también debido a la invasión de Portugal por los franceses, llegó en 1808 a España en calidad de Maestro de capilla de la catedral de Las Palmas, donde, en los dos años que le restaban de vida, dejó numerosas obras de música de gran calidad y organizó con criterios modernos la orquesta catedralicia. Falleció en Las Palmas de Gran Canaria en abril de 1810. El minué o minueto es una elegante danza en tiempo ternario de origen francés que gozó de una gran difusión y popularidad entre 1650 y 1800. Jean Jacques Rousseau lo define de la siguiente manera en su Dictionnaire de Musique: "(...) le caractère du menuet est une élégante & noble simplicité; le mouvement est plus modéré que vîte, & l'on peut dire que le moins gai de tous les Genres de Danse usités dans nos bals est le me("La característica del minueto es una elegante y noble simplicidad; el movimiento es más moderado que rápido, y puede decirse que el menos alegre de todos los géneros de danza utilizados en nuestros bailes es el minueto"). En la España del siglo XVIII el padre Feijoo fue uno de los más acédetractores del empleo del minué en la música española, pregunsi el que oye en el órgano el mismo "menuet" que oyó en una fiesta, no se acordará más bien de la dama con quien danzó la noche anterior. A pesar de la oposición de autores y teóricos como Feijoo, el empleo del minué se impuso en la música religiosa y profana. Los primeros ejemplos los encontramos en el teatro musi-el maestro de la Real Capilla de Madrid, Sebastián Durón (1660-1716), fue uno de los primeros composiespañoles que introdujo minués (minuetes) en su ópera La Guerra de los Gigantes-, desde donde se extendió a la música religiosa y a la música para tecla, buen ejemplo de lo cual son los cuatro minuettes para fortepiano de Palomino. Los minués suelen estar escritos en forma binaria, a base de frases regulares formadas por unidades de cuatro compases, que comienzan sin anacrusa y cadencian en la parte fuerte. Su claro diseño melódico no favorecía la ornamentación elaborada o la textura contrapuntística. Los pequeños y rápidos pasos de danza mantienen con respecto al compás una relación de hemiolia; de ahí que las segundas partes acentuadas y las figuras de hemiolia sean habituales en los minuetos.

Joaquín Beltrán nació el 15 de febrero de 1736 en Zaragoza, ciudad en la que estudió música en su ciudad natal y la que se ordenó de presbítero. Su primer puesto de organista lo ejerció en 1755 en el santuario de Nuestra Señora de El Portillo, hoy parroquia zaragozana de El Portillo. Asimismo fue organista de la colegiata del Santo Sepulcro en Calatayud. Desde la ciudad bilbilitana, y con fecha 14 de junio de 1764, Beltrán opositó a la organistía de la catedral de El Burgo de Osma a la muerte de su titular José Manso: examinado por el maestro de capilla de la Catedral de Burgos, Francisco Antonio de Fuentes, fue elegido organista primero de la catedral de Osma el 9 de julio de 1764 con la obligación de suplir al maestro, dar lecciones a los "infantejos" y "enseñar a los ministros de la iglesia que quisieran aprender este oficio [de organista]". Sin embargo poco tiempo permaneció Beltrán en la organistía de El Burgo de Osma ya que a los nueve meses de haber tomado posesión, solicitó licencia para concurrir a las oposiciones de órgano de la catedral metropolitana de Toledo. Siete fueron los candidatos en esta ocasión; entre ellos, Juan Andrés de Lombide y Mezquía y Félix Máximo López. En el tribunal estaban el maestro de capilla Juan Rosell, el organista Joaquín Oxinaga y dos racioneros músicos. Beltrán fue elegido organista principal de la catedral de Toledo el 24 de mayo de 1765. Esta elección llenaba la vacante dejada por Joaquín Oxinaga. En Toledo coincidió con los magisterios de Juan Rosell, Francisco Juncá y Cándido José Ruano. Félix de Latassa dice, refiriéndose al organista Joaquín Beltrán, que "este sabio profesor de música ... es autor de muchas obras de órgano". Sin embargo, sólo cuatro son conocidas, y proceden del manuscrito musical de Valderrobres n° l. De ellas, una sonata (la Sonata de octavo tono) y un lleno han sido publicadas; otros dos llenos para órgano están aún inéditos. La Sonata de octavo tono es del tipo scarlattiano bipartito y monotemático, habitual, como hemos visto anteriormente, en la música de tecla española del siglo XVIII. 
  El organista, compositor y teórico Félix Máximo López nació en noviembre de 1742 en Madrid. En 1775 fue nombrado cuarto organista de la Capilla Real, ascendiendo sucesivamente hasta llegar, en 1805, al cargo de primer organista. Sucedió en este cargo a José Lidón, que ese año ocupó el cargo de Maestro de capilla. Un manuscrito de Ambrosio Pérez, copiado por Saldoni, explica las funciones de los diversos organistas de la Capilla Real: "El primero y segundo [organistas], para las funciones de música, o sea, con orquesta, y el tercero y cuarto para las de diario, o sea, a canto llano". Ocupó dicha función hasta su muerte, acaecida el nueve de abril de 1821. Sobre su inspiración y técnica, continúa diciendo el manuscrito de Ambrosio Pérez que "era hombre de invención pronta y feliz, conocedor del instrumento y de la ciencia de registrar, produciendo siempre una música verdaderamente orgánica... Fue asimismo muy buen compositor, y como estaba dotado de un genio picante y algún tanto sarcástico, componía en este género poemas que luego ponía en música, y que gozaron de  mucha boga". Según Saldoni un número importante de obras suyas para tecla, guitarra, música de cámara y villancicos fueron publicadas en vida suya, pero no se han conservado. En manuscrito se conservan algunas piezas para órgano, que son, en su mayoría, de carácter litúrgico e incluyen desde versos y fabordones cortos hasta largas sonatas, caprichos y fugas destinadas al ofertorio. Su estilo consiste en una mezcla un tanto curiosa del lenguaje pianístico clásico vienés y el contrapunto en prima prattica o stile antico. Entre sus obras para clave hay sonatas de varios movimientos en estilo clásico (algunas a cuatro manos) y variaciones de melodías españolas de gran color, como el Minuet afandangado con seis variaciones. Sus obras se conservan principalmente en la Biblioteca Nacional de Madrid y la mayor parte de ellas están escritas para tecla. Escribió asimismo un tratado titulado Reglas generales o Escuela de acompañar al órgano o clave que se conserva manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid. También abordó el género teatral componiendo varias obras que se conservan en la Biblioteca Municipal de Madrid: Las abejas, 1761; El abogado y la resalada; Los andaluces, 1761; La conversación; El escondite, y La mesonera y el arriero. Con respecto al Minuet afandangado con seis variaciones, Alberto Cobo ha propuesto la sugerente tesis de que la música popular aragonesa haya cautivado la fértil imaginación de López pues ha constatado la semejanza de uno de los Dances de la ciudad turolense de Jorcas -el Tan-tin-tun- con el Minué, en el que el compositor emplea un mayor número de adornos o "afandanga" (entiéndase que busca darle algún ingrediente relacionado con el fandango). Sigue diciendo Cobo que no deja de sorprender cómo se pueden encontrar similitudes  entre una danza de paloteo turolense muy cercana a la jota y una obra de recreación en el teclado buscando la galantería y finura centroeuropea y desarrollada en la forma de variaciones. El título de la danza intenta recrear el sonido de golpeo de palos, campanas o algo que refleje tres sonidos distintos, como ocurre en las tres primeras notas de la melodía, y aunque comparándola con el Minué de López carece de la cadencia final, ciertamente se trata de la misma melodía.


Tony Millán, fortepiano

Felipe Rodríguez (1759-1814)
Sonata en Fa Mayor
Rondó en Re menor
Santiago Albero (1722-1756)
Sonata en Fa menor
   Adagio-Vivo
Dos Sonatas en Fa Mayor
   Andante
   Allegro
José Martí
(1719-1763)
Fandango con variaciones para el fortepiano
José Ferrer (ca. 1745-1815)
Sonata por gesolreut
Allegro (A Teruel)
José Palomino (1755-1810)
Cuatro Minuettes para Forte Piano
Joaquín Beltrán (1736-1802)
Sonata de octavo tono
F. M. López (1742-1821)
Minuet afandangado con 6 variaciones.

  1. Tony MillánTony Millán

    Inérprete de clave y fortepiano, realiza su formación en Madrid, Zaragoza, La Haya y Basilea (Schola Cantorum) con los profesores Bob van Asperen, Stanley Hoogland y Jesper Bøje  Christensen, entre otros. Es Máster en Creación e Interpretación Musical por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Como solista ha dado conciertos en numerosos países europeos y en los festivales y ciclos de conciertos más importantes de España. Ha impartido cursos en diversos puntos de la geografía española, en numerosos conservatorios, encuentros de la JONDE, talleres de interpretación del Teatro Real de Madrid. También ha sido profesor invitado en el Conservatorio de Amsterdam y en la Universidad de Alcalá de Henares. Entre sus grabaciones discográficas conviene destacar Concierto para clave y cinco instrumentos de Manuel de Falla (premiada con un Choc de la Musique, 1991), las Sonatas para fortepiano de Manuel Blasco de Nebra, el Tercer libro de piezas de clave de J. Duphly (primera grabación mundial de las piezas para clave acompañado de violín) y las Variaciones Goldberg de Bach. Actualmente es profesor de clave, bajo continuo y música de cámara en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.