Recital de piano Conciertos de Mediodía

Recital de piano

  1. Este acto tuvo lugar el
Denis Kozhukhin, piano

C. FRANCK, el gran compositor belga nacido en Lieja y nacionalizado francés, fue un gran organista pero también conoció las posibilidades del piano para el que escribió un par de obras fundamentales y otras dos para piano y orquesta. La primera de ellas, de 1884, es precisamente el Preludio, coral y fuga, un tríptico que volverá a evocar un par de años más tarde en el Preludio, aria y final, también para piano. Ejemplos soberbios de obra cíclica basadas en un tema que reaparece en los tres episodios, la que hoy se toca añade además un componente emotivo y posromántico que enlaza a la perfección el idealismo germánico con la claridad francesa.
F. CHOPIN escribió las dos Polonesas, Op. 26 en 1834 y 1835, están dedicadas a Josef Dessauer, amigo de George Sand, un músico nacido en Praga y que vivió en París. La nº 1 en Do sostenido menor, está todavía cercana a las primeras polonesas, pero su potencia hace de ella un verdadero poema sinfónico. La Polonesa en Sol sostenido menor, compuesta en 1822, fue editada a título póstumo en 1864. Es una pieza dramática que se toca en tempo moderato. El primer motivo está cargado de adornos, el segundo es más gracioso. La segunda parte del trío se ornamenta con sorprendentes efectos de trinos. La Polonesa Op. 53, de 1842, se publicó al año siguiente con dedicatoria al banquero August Leo. Conocida como Polonesa Heroica, es especialmente famoso su pasaje de octavas en staccato en la mano izquierda durante el episodio central.
En la primavera de 1854 J. BRAHMS descubre una colección folklórica, los Stimmen der Wolker, de Herber, donde figura el poema "Edward". Se trata de un antiguo texto escocés, que Brahms va a tratar de una manera dramática. El poema, que narra un parricidio, está ligado estrechamente a la primera balada, pero preside la inspiración de todo el cuaderno con las cuatro Baladas, ejemplo perfecto de su primer estilo pianístico.
S. RACHMANINOV, excepcional pianista, alcanzó una gran popularidad con una obra temprana, el Preludio en Do sostenido menor Op. 3 nº 2 (1892), que el público le exigía como bis en todos sus conciertos. En 1903 compuso una serie de 10, la Opus 23, y en 1910 otra serie de 13, la Op. 32. En total, la típica colección de 24 Preludios en todos los tonos y modos mayores y menores que desde Kalhbrenner hasta Shostakovich han escrito muchos compositores-pianistas y que tiene en la Op. 28 de Chopin su punto de referencia. El Op. 23/8, Allegro vivace, nos recuerda a Chopin; el Op. 23/6, Andante, con un solo tema que se repite a modo de cantinela, es una pieza ensoñadora; el Op. 23/7, Allegro, es una página virtuosistica con muchos matices; el Op. 23/10, Largo, nos lleva al ambiente de un nocturno, y el Op. 23/2, Maestoso, es de enorme virtuosismo.