(y IV) Ciclos de Miércoles DEL ROMANTICISMO A LA ABSTRACCIÓN
Ciclo con motivo de la exposición " La abstracción del paisaje. Del romanticismo nórdico al expresionismo abstracto"

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
Miriam Gómez-Morán, piano

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CUARTO CONCIERTO
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Morton FELDMAN (1926-1987): Piano Piece to Philip Guston

La breve e interesantísima página que toca comentar ahora junta los nombres de dos grandes creadores artísticos estadounidenses del pasado siglo: Guston y Feldman. El compositor neoyorkino Morton Feldman, en la línea de John Cage, fue uno de los más inteligentes y profundos renovadores del lenguaje musical que trabajaron en la segunda mitad del siglo XX y, desde luego, de los que con más fortuna establecieron nexos entre la composición musical y otras manifestaciones del pensamiento y del arte.

Philip Guston, el artista plástico dedicatario de la partitura, nació en Montreal en 1913, de padres rusos -su apellido familiar era Goldstein-. Viajó con su familia a Los Ángeles en 1916 y en aquel país quedaron establecidos, de modo que su formación completa y su carrera artística fueron estadounidenses. Pintores como Pollock o Rothko figuran entre los primeros artistas que conoció y le impresionaron. De su paso por Europa, para estudiar a los clásicos y a los modernos, se llevó sobre todo el descubrimiento de De Chirico.

Como era previsible, casi "inevitable", la incisiva y comprometida pintura de Guston cautivó a personalidades de la música americana más avanzada, como John Cage o Morton Feldman, y a éste le inspiró música de gran importancia en su catálogo, fundamentalmente el ciclo camelístico - de aproximadamente cuatro horas y media de duración- compuesto en 1984 para un flautista, un pianista y percusionista - que alternan varios instrumentos de sus respectivas especialidades- y escrito expresamente para tres excelentes intérpretes con los que Feldman coincidió enseñando en la Universidad de Buffalo: Eberhard Blum, Nils Vigeland y Jan Williams.

Pero la Pieza para piano que aquí vamos a escuchar es un "viejo" precedente de la mencionada composición de Feldman para Guston, pues data de 1963 y constituye una previa y decidida manifestación, por parte de Morton Feldman, de la sintonía artística que sentía con los maestros de la línea pictórica americana que dio en llamarse expresionismo abstracto. "La nueva pintura me hizo desear un mundo sonoro, más directo, más inmediato, más físico que todo lo que existía anteriormente. Para mí, mi partitura es mi tela, mi espacio. Lo que intento es sensibilizar esta zona, este espacio-tiempo" (palabras de Feldman que tomo de un trabajo de Claudio Zulián).

El aspecto tímbrico de esta Piano piece es de la mayor importancia y está trabajado desde ángulos distintos: combinaciones de notas, diversidad de formas de ataque, sutil empleo de los pedales... La pieza es muestra de la personalidad y de la originalidad creativa del maestro Feldman y, entre sus aportaciones, se destaca lo que se ha descrito como "arpegio negativo": partiendo de un acorde de varias notas, al pianista se le pide que libere progresivamente la presión sobre las teclas de las notas indicadas con el fin de que, al dejar de sonar cada una de éstas, el conglomerado sonoro, a la vez que se va extinguiendo, vaya cambiando de color y como "adelgazándose".

John CAGE (1912-1992): In a Landscape

El devenir de la música en la segunda mitad del siglo XX no habría sido el mismo sin la figura fuertemente personal, polifacética, innovadora, osada e influyente de John Cage. Discípulo, como compositor, de Henry Cowell y de Arnold Schönberg, su personalidad creativa debe tanto o más a personalidades de otros ámbitos, como el artista plástico Marcel Duchamp o el bailarín y coreógrafo Merce Cunningham. Las ideas de Cage, sus investigaciones, sus propuestas se han materializado no sólo en música, sino en elementos de la plástica, de la danza, del teatro... y hasta habría que decir que también de la manera de pensar y sentir el fenómeno artístico en nuestro tiempo. De hecho, observar solamente la dimensión musical del maestro americano, si ello fuera posible, daría una imagen no ya incompleta, sino incluso deformada de su talante y su talento artísticos, porque, en efecto, Cage fue mucho más que un músico: "John Cage, desde la más diferenciadora y excluyente (de las artes), va a conseguir interferir en las demás, dando lugar a nuevos géneros y categorías que definitivamente no van a poder ser encasillados ya como pintura, música, danza o teatro, y que requerirán de nombres nuevos como happening, event o performance, títulos que no hacen referencia a ninguna de las antiguas clasificaciones, sino a aquello que Dick Higgins denominó artes intermediadas" (Javier Maderuelo, en la Revista "Lápiz", 1996).

De Cage escucharemos en este concierto In a Landscape, obra que fue estrenada el 20 de agosto de 1948 como soporte sonoro de una coreografía de Louise Lippold, dedicataria de la partitura. Su estructura métrica reproduce quince veces un esquema de quince compases en la secuencia 5+7+3, y su mundo sonoro, calmo y meditativo, puede evocar alguna obra pianística de Satie. Pero, como ha escrito Luca Chiantore, "ningún compositor anterior, ni siquiera el propio Erik Satie, había sabido renunciar con tanta determinación a cualquier conexión formal, a cualquier jerarquía entre las notas; aquí los sonidos vagan sin rumbo, y esa infinita libertad alimenta la singular belleza de la obra". El compositor previó que esta música pudiera ser tocada al piano o al arpa.

Franz LISZT (1811-1886): Selección del Primer Año de Peregrinación

Acompañado por su amante, la condesa Marie dAgoult, el joven compositor y brillantísimo pianista húngaro Franz Liszt viajó desde París, en 1835, por varios países con destino principal a Suiza. En su Álbum de un viajero (1835-36) fue dejando impresiones musicales que servirían años más tarde para el primer volumen de los Años de peregrinación. La composición de esta obra la llevó a cabo Liszt entre 1848 y 1854, en Weimar, revisando a fondo parte de aquel Álbum. Si Italia sería objeto de un segundo volumen, integrado por piezas a menudo inspiradas por grandes obras plásticas o literarias, no cabe extrañar que los principales motivos de inspiración en Suiza fueran la contemplación de paisajes y el relato de leyendas, aunque no falte el apoyo en citas literarias, a las que Liszt era tan propenso: en nuestro caso, especialmente referidas al Childe Harold de Lord Byron.
Ciertamente, la temporada de los Liszt en Suiza, residiendo en Ginebra, fue feliz, lo que se traduce en el espíritu general de estas nueve páginas musicales. Franz Liszt había aceptado dar clases de piano en el Conservatorio ginebrino, recientemente fundado, lo que colaboró a aumentar la tolerancia social hacia la presencia en la ciudad del díscolo músico con una amante perteneciente a la nobleza parisina. El 18 de diciembre de 1835 nació su hija Blandine, a la que el compositor dedicó la maravilla de Las campanas de Ginebra que pasaría a constituir el colofón del volumen suizo de los Años de peregrinación.

Cuando se publicó este volumen, en el prólogo explicaba Liszt que "habiendo recorrido en este tiempo tantos países nuevos, tantos sitios diversos, tantos lugares consagrados por la historia y la poesía; habiendo sentido que los variados aspectos de la naturaleza y las escenas que se referían a ellos no pasaban ante mis ojos como vanas imágenes, sino que removían en mi alma profundas emociones, que se establecía entre ellos y yo una relación vaga, pero inmediata, un lazo indefinido, pero real, una comunicación inexplicable, pero cierta, he intentado poner en música algunas de mis sensaciones más fuertes, de mis más vivas percepciones"...

En el lago de Wallenstadt refleja la impresión ante la grandeza y la belleza del paisaje, con evocación de sonidos del agua y de la foresta.
En Al borde de un manantial el piano canta el murmullo de aguas límpidas, mientras se despliega un único e inspiradísimo tema, intensamente vivido y recreado.

Tormenta. Breve evocación de una tormenta y de su repercusión en el espíritu humano, con virtuosístico despliegue técnico a lo largo de todo el teclado.

Ya nos hemos referido a la íntima motivación personal de la hermosa página titulada Las campanas de Ginebra (Nocturno). La solemnidad del tañido de las campanas va dando lugar a las expresiones de exaltación vital y de tierno lirismo, como de nana: en algún momento, el piano debe ser quasi arpa.

El Valle de Obermann es acaso la pieza más amplia y elaborada. Se suceden diversas secciones que pretenden ser un retrato sonoro-psicológico de un personaje del escritor francés Sénancour, a quien Liszt dedicó esta página que seguramente no deja de contener caracteres autobiográficos. Domina un clima expresivo triste, melancólico, de lúgubres presentimientos.

Samuel BARBER (1910-1981): Excursions, op 20

Samuel Barber es uno de los compositores estadounidenses más presente en los carteles concertísticos europeos. Su línea estética, marcadamente "clásica", facilitó el acceso de su música al gran público, mientras que otras propuestas más investigativas y rompedoras, como las de Cage o Feldman - por no referirme más que a nombres presentes en este recital- , topaban con reticencias y se daban a conocer con cuentagotas y en los ambientes de "vanguardia". Barber recibió una buena formación en el Curtis Institute de Filadelfia y, antes de acabar sus estudios, ya dio un salto a Europa, viajando a Italia, aunque la estancia en el viejo continente se intensificaría en 1935 y 1936. Rodeado de gran prestigio en su país, sobre Barber llovieron premios como el del Círculo de Críticos de Nueva York o varios Pulitzer, mientras que sus obras disfrutaban de estrenos de gran relevancia por los marcos en que se produjeron (Metropolitan, Carnegie Hall...) y por los intérpretes que los abordaron: la coreógrafa Martha Graham, los maestros Mitropoulos, Toscanini o Kussevitzki, el pianista Vladimir Horowitz...

Excursions es una album de cuatro piezas pianísticas escritas en 1944 y que al año siguiente estrenaría el mencionado Horowitz en el Carnegie Halla de Nueva York, iniciándose así una colaboración que tendría próximo capítulo importante en la Sonata. Se trata de música amable, sin excesivas ambiciones formales, que el propio Samuel Barber describió así: "Pequeñas excursiones en las pequeñas formas clásicas y en lenguajes regionales americanos. Sus características rítmicas, así como las fuentes folclóricas y su escritura, reminiscente de instrumentos locales, son fácilmente reconocibles".

La primera Excursión recrea el ritmo del Boogie-Woogie, tan popularizado en los años veinte del pasado siglo. La segunda evoca el Blues y supone el momento de mayor expansión cantabile. La tercera consiste en un conjunto de siete minúsculas variaciones sobre una conocida balada de los cowboys del Oeste americano. Las Excursiones concluyen con una brillante página en aire de danza cuyo tema, de extracción popular, también sería utilizado por Aaron Copland (en su ballet Rodeo).

Miriam Gómez-Morán, piano

Morton Feldman (1926-1987)
Piano piece to Philip Guston

John Cage (1912-1992)
In a Landscape

Franz Liszt (1811-1886)
Selección del Primer Año de Peregrinaje (Suiza)
   Au lac de Wallenstadt
   Au bord dune source
   Orage
   Les cloches de Genève
   Vallée d Obermann

Samuel Barber (1910-1981)
Excursions, Op. 20

  1. Miriam Gómez-MoránMiriam Gómez-Morán

    Comienza sus estudios de piano a los 11 años en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde obtiene su título de profesor superior de piano en 1994, con C. Deleito, M. Carra y J.L. Turina. De 1992 a 1996 estudia en la Academia de Música “Liszt Ferenc” (Budapest, Hungría), bajo la dirección de F. Rados, K. Zempléni y K. Botvay. Entre 1998 y 2000 realiza estudios de clave y fortepiano en la Musikhochschule de Freiburg (Alemania) con R. Hill y M. Behringer, así como de piano con T. Szász.

    Galardonada en numerosos concursos nacionales e internacionales, Miriam Gómez-Morán mantiene desde los doce años una creciente actividad concertística con actuaciones en España, Hungría, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá y Estados Unidos. Además de sus apariciones como solista en recital y con orquesta, realiza frecuentemente conciertos como componente de grupos de cámara y de música contemporánea. Forma dúo con Javier Bonet (trompa natural y fortepiano) y trío con este mismo trompista y la soprano Mª Eugenia Boix (Trío “Auf dem Strom”), así como dúo de piano a cuatro manos (“Dúo Prometheus”) con José Felipe Díaz.

    Imparte clases magistrales regularmente, es autora de varios artículos para revistas especializadas y ha realizado grabaciones para los sellos "Verso" y "Arsis". Desde el año 2000 es Catedrática de Piano en el Conservatorio Superior de Música de Castilla y León.