(I) Ciclos de Miércoles CUARTETOS NEOCLÁSICOS ESPAÑOLES

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Lina Tur-Bonet y Joaquín Torre, violín. José Manuel Román, viola. Jagoba Fanlo, violonchelo

Este primer concierto comienza con el Cuarteto nº 1 en Re menor de Juan Crisóstomo de Arriaga. El Allegro inicial, construido en una convencional forma sonata, comienza empleando un recurso que a lo largo del cuarteto adquiere un carácter casi estructural: un tutti de los cuatro instrumentos en el registro bajo. La llamada de atención sobre el oyente difícilmente puede ser más eficaz para el inicio, reforzada por un motivo con valores en progresiva disminución que otorga un marcado sentido de dirección a la música. La combinación de este tutti (compases 1-2) con la melodía acompañada que le sigue (compases 3-4) conforma el material y textura contrastantes del primer tema, típicamente de ocho compases repetidos. Tras una transición desproporcionada en su extensión, aparece el segundo tema caracterizado por una doble ambigüedad tonal: por un lado, no está en la tonalidad del relativo mayor (Fa Mayor), como cabría esperar, sino que pivota entre Do Mayor y Fa Mayor; por otro lado, presenta una calculada imprecisión mediante notas accidentales que impiden asentar el modo mayor con claridad (Do Mayor con la y si bemoles; Fa Mayor con re y mi bemoles). Solo al final de la exposición reaparece el segundo tema, esta vez en un Fa Mayor perfectamente definido que permite dar paso al desarrollo. Esta sección central garantiza la coherencia del movimiento tanto por la reelaboración de un motivo derivado del primer tema como por la reutilización de la misma técnica contrapuntística que ya había aparecido en la transición de la exposición. Un tutti sirve de puente para dar paso a la recapitulación que sorprende al oyente cerrando el movimiento en Re Mayor en vez de Re menor, la tonalidad principal del movimiento.
El Adagio con espressione, en Si bemol Mayor, muestra el dominio de las distintitas texturas cuartetísticas que el joven Arriaga había logrado alcanzar. Tras una breve introducción de varios acordes, gran parte del movimiento se centra en un ameno diálogo entre el violín primero y el violonchelo mientras el violín segundo y la viola proporcionan el relleno armónico con una invariable sucesión de semicorcheas. Dados los paralelismos de esta disposición con el Adagio del Cuarteto op. 76 nº 1 de Haydn, es posible que Arriaga partiera de éste como fuente de inspiración. Un tutti empleado, de nuevo, como nexo entre secciones da paso a un solo de viola que retoma la textura acordal del comienzo, desembocando en la textura de diálogo entre el violín primero y el violonchelo. Todavía una vez más se repite esta sucesión de tutti, acordes con solista (ahora el violín segundo) y diálogo, para cerrar el movimiento con unos pizzicati, como si el compositor quisiera anunciar el abundante uso de este peculiar recurso tímbrico que mostrará el Trío del tercer movimiento.

Varios elementos proporcionan continuidad entre el Minueto y el Trío sin llegar a renunciar al contraste, un rasgo esencial en este tipo de movimientos. Ambas secciones se articulan en tres partes (ABA). Pero mientras que las partes A están en la tonalidad principal de Re menor, las partes B se encuentra respectivamente en la tonalidad del relativo mayor (Fa Mayor) y de la dominante (La Mayor, que no llega, sin embargo, a asentarse). La continuidad entre ambas secciones se materializa, sobre todo, en las respectivas partes centrales que presentan un tratamiento análogo: una melodía en el violín primero formada por corcheas en grados conjuntos articulada por pares y acompañada por los tres instrumentos restantes. No deja de ser llamativa la sutileza de dar coherencia a las dos secciones a través de un medio tan sofisticado como la articulación combinada de ligaduras y picados.
El cuarteto termina con un movimiento en Re menor en forma sonata-rondó que, siguiendo las convenciones del repertorio clásico, es empleado por Arriaga para explorar nuevas maneras de organizar el material temático. Tanto en este movimiento como en el último del siguiente cuarteto, el compositor emplea una misma fórmula: una breve introducción en tempo lento (Adagio en compás de cuatro por cuatro en el caso de este primer cuarteto) que da paso a la sección rápida de clausura (Allegro en compás de seis por ocho). Este movimiento retoma algunos de los elementos aparecidos anteriormente, confiriendo un grado de unidad al conjunto de la obra. Dos aspectos que un auditorio atento puede recordar de los movimientos precedentes son: el tutti como nexo entre secciones (en este último movimiento, empleado como puente de llegada al segundo tema de la exposición) y la inesperada reaparición en la recapitulación de un tema en la tonalidad de Re Mayor, frente a la expectativa de oírlo en Re menor. El carácter de rondó viene dado tanto por la factura del tema principal al comienzo del Allegro, como por su empleo a modo de estribillo, repitiéndolo tras el segundo tema al final de la exposición y de la recapitulación (por tanto, ABA en ambas secciones). Resulta ingeniosa la utilización del material de la introducción lenta como base para el inicio en la sección de desarrollo interrumpido brevemente en su tempo rápido, que es retomado de inmediato con la reelaboración de un motivo derivado del tema principal tratado con técnicas contrapuntísticas. Podría decirse que este rasgo - el empleo del contrapunto en las secciones de transición y desarrollo-  es otro modo refinado de dar coherencia al conjunto de la obra.

Diego de Araciel: Cuarteto nº 1 en Fa mayor
Este primer cuarteto de la serie transcurre en su práctica totalidad en un tempo inusualmente rápido, sólo parcialmente sosegado por el Andante sostenuto. Quizá el rasgo formal más insólito del Allegro agitato del comienzo, concebido en forma sonata, sea la transición extraordinariamente extensa que se inserta en la exposición, entre el primer tema fortísimo en textura homofónica y el segundo tema en un lírico dolce y textura de melodía acompañada. Hasta tal punto que incluso De Araciel introduce un Adagio de ocho compases en medio de la transición recreando claramente un recitado operístico: el violín primero recita mientras los tres instrumentos restantes imitan las notas prolongadas y tenidas de un bajo continuo a la antigua usanza. Este atípico tratamiento formal parece concebido como un anticipo del segundo tema que le sigue, en la tonalidad convencional de la dominante (Do Mayor), con una melodía que bien podría estar directamente tomada de un aria de ópera. El acompañamiento con el que aparece está en perfecta sintonía con la recreación escénica de este pasaje. Semejante teatralidad aparece reducida en la recapitulación, donde se suprime la breve sección de recitado y se abrevia notablemente la transición entre los dos temas, ahora estructuralmente menos necesaria en tanto que no hay modulación entre ambos. En cambio, quizá como mecanismo de compensación, aparece una coda de dimensiones casi colosales (más de sesenta compases, sobrepasando la extensión del desarrollo y de la recapitulación) que acaba por desequilibrar algo el conjunto del movimiento.

Lo más significativo del segundo movimiento es la modulación reveladora que contiene: de Fa Mayor en el Minueto se pasa a un oscuro Re bemol Mayor en el Trío, una distancia de tercera que denota la expansión de las relaciones tonales que se estaban produciendo en la música de estas décadas (con Schubert como uno de sus principales protagonistas). Es entonces cuando la relación tónica-dominante y tónica-subdominante, privilegiada durante el clasicismo, convive con naturalidad con modulaciones a tonalidades situadas a intervalos de tercera mayor o menor con respecto a la tonalidad principal. Por lo demás, la textura de este movimiento continúa con el predominio indiscutible del violín primero sobre los otros tres instrumentos, relegados a un discreto segundo plano.
El Andante sostenuto, en Do Mayor (esto es, dominante de la tonalidad del cuarteto) logra romper algo con esta disposición de las partes. Excepcionalmente, el protagonismo del violín primero es compartido, incluso arrebatado, por el violonchelo y, en menor medida, por el violín segundo. Por último, el Allegro sostenuto que cierra el cuarteto está compuesto en rondó, siguiendo su organización estereotipada desde que esta forma irrumpiera en la composición instrumental en torno a la década de 1780: un tema principal, ágil y sencillo, es intercalado a modo de estribillo con otros temas. En esta ocasión, De Araciel contrapone al tema principal, de carácter marcial y limitado encanto, hasta tres temas nuevos (resultando en una estructura ABACADA), cada uno de los cuales presenta un rasgo particular: el tema B en pizzicato, el C con una melodía sosegada en sextas y terceras paralelas, mientras que el D, el más extenso de todos, desarrolla un motivo derivado del tema principal en contrapunto fugado. Una coda repite por última vez el tema principal, ahora interpretado por el violonchelo, pasando transitoriamente, antes de concluir, por la tonalidad de Re bemol Mayor, en una extraña reminiscencia del Trío.

Joaquín Torre, violín I
Lina Tur, violín II
José Manuel Román, viola
Iagoba Fanlo, violonchelo

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826)
Cuarteto nº 1 en Re menor

Diego de Araciel (S. XVIII-XIX)
Cuarteto en Fa mayor

  1. Lina Tur-BonetLina Tur-BonetEstudió con su padre y en las Universidades de Friburgo y Viena con N. Chumachenco, G. Pichler e H. Kurosaki, y clases magistrales con T. Varga, F. Gulli y S. Askenasi. Ha grabado su primer disco como solista con Sonatas de Bach y Haendel para el sello ORF Alte Musik de la Radio austriaca. Es profesora de violín romántico en el Conservatorio Superior de Zaragoza.
  2. Joaquín TorreJoaquín Torre

    Debe su formación violinística a los profesores Alfonso Ordieres, Francisco Comesaña, Dorothy Delay, Raphael Bronstein y Félix Andrievsky, con los que cursa estudios en centros como el Conservatorio de Música de Oviedo, el Real Conservatorio de Música de Madrid, la Manhattan School of Music, la Juilliard School of Music y el Royal College of Music. Ganador del Concurso Isidro Gyenes (Madrid, 1990), y del Lucy Dove Prize (Londres, 1992), su labor concertística se ha desarrollado en Europa, Canadá, Estados Unidos, Sudamérica, Japón y Oriente Medio.

    Asimismo, ha participado en numerosos festivales de música como el Aspen Music Festival (Estados Unidos), la Académie Internationale de Músique de Tours (Francia), el Schleswig-Holstein Musik Festival (Alemania), el Festival de Música de Cámara de Tuy, el Festival Internacional de Música de Espinho (Portugal) y el Festival de Noches de Música Española de Muscat (Omán) entre otros.

    Ha sido profesor de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, y del Joven Festival Wagner en Bayreuth (Alemania). Actualmente es profesor de violín en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y de la Universidad Alfonso X el Sabio. Sus alumnos han logrado premios en concursos internacionales y forman parte de las principales orquestas y conservatorios españoles.

    Toca un violín Testore (Milán, 1740) y un arco J. M. Persoit (París, 1830).

  3. José Manuel Román

    Violista venezolano. Comenzó sus estudios a temprana edad. En 1980 viaja a la Unión Soviética donde estudia en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, siendo discípulo de Mikhail Tolpigo. Fue Viola solista de la Orquesta Sinfónica de la URSS. Cursos de perfeccionamiento en diversos países (Francia, Italia, EE.UU...) y grandes pedagogos (Causse, Pardee, Giurana, París, ...) avalan su sólida formación. De vuelta a su país, obtiene el premio mención Viola del II Concurso de Jóvenes Solistas, convirtiéndose en Viola Solista de la Orquesta Sinfónica Venezuela y posteriormente de la Filarmónica Nacional. Ha actuado en calidad de solista con casi todas las orquestas de su país, así como con los grupos de cámara más relevantes (Cuartetos, Ensambles de música barroca, tríos, música del siglo XX, etc.). En el campo de la pedagogía, desarrolla y organiza las cátedras de Viola del Conservatorio Simón Bolívar y del Instituto Universitario de Estudios Musicales de Venezuela.

    Actualmente es profesor asistente de Gérard Causse en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, así como miembro de la Orquesta de Cámara Reina Sofía que dirige Nicolás Chumachenco y del Plural Ensamble, grupo dedicado a la difusión de la música de nuestros tiempos.

  4. Jagoba Fanlo

    Jagoba Fanlo estudió con su padre en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián, en el Conservatorio de Utrecht con L. Benjamins y E. Arizcuren, con D. Strange en la Royal Academy of Music de Londres, y con W. Boettcher en la Hochschule der Kunste en Berlín. Es catedrático del citado Conservatorio de Madrid y ha dado clases magistrales en la Royal Academy of Music de Londres.