(y III) Ciclos de Miércoles CUARTETOS NEOCLÁSICOS ESPAÑOLES

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Lina Tur-Bonet y Joaquín Torre, violín. José Manuel Román, viola. Jagoba Fanlo, violonchelo

El tercer concierto materializa en este Allegro inicial del Cuarteto nº 3 en Mi bemol mayor, como en ningún otro movimiento de la serie, la influencia de los compositores clásicos sobre el joven Arriaga. El perfil del primer tema comparte tantos elementos con el tema inicial del Cuarteto op. 18 nº 1 de Beethoven (compuesto en tono a 1798, aunque revisado antes de su publicación tres años después) que resulta difícil imaginar que no fue tomado como modelo. No puede razonable atribuir a una mera coincidencia que ambos cuartetos se inicien con un tutti homofónico en el registro grave y un perfil melódico prácticamente idéntico empleando el silencio con fines retóricos. En ambos movimientos, este motivo inicial desempeña un papel estructural, bien como material fragmentado para las secciones de desarrollo y transición (caso de Beethoven), bien como material del que deriva el segundo tema (caso de Arriaga). De modo más evidente que en cualquier movimiento anterior, Arriaga muestra aquí una cuidadosa reelaboración del material temático en la mejor tradición del estilo haydniano, en donde unos pocos motivos inteligentemente manipulados son suficientes para construir el movimiento completo. Economía de medios y exploración de todas las posibilidades de los temas parecen, pues, ser dos rasgos definitorios de este Allegro, cuya estructura formal se presenta equilibrada y en sintonía con las convenciones de la forma sonata.

Sin duda, el Pastorale que conforma el segundo movimiento es, por carácter, el más particular de toda la colección. Los ecos bucólicos asociados a este tipo de movimiento son evidentes: tonalidad de Sol Mayor (algo alejada de la principal pero tradicionalmente asociada a este tipo de escenas), nota pedal en el violonchelo (imitando una zanfoña pastoral) y melodía con ritmo de puntillos ejecutada por ambos violines en movimiento paralelo. Este tema pastoral aparece hasta en tres ocasiones más (en el transcurso de solo 135 compases), alternando con otros dos. La aparente superficialidad del material temático - particularmente del tema principal-  contrasta con la relativa complejidad de la estructura para ser un movimiento lento y del tratamiento del material, llegando a la fusión de dos temas distintos en una sección central más rápida (Animé) con comportamiento de desarrollo.

El Minueto que le sigue recuerda en su comienzo al movimiento homónimo del primer cuarteto, con una melodía de rápido ascenso y descenso. De nuevo, el contraste con el Trío está claramente marcado en distintos ámbitos: de una textura homofónica en Mi bemol Mayor formada por negras bien ligadas se pasa a una melodía acompañada en Do Mayor con el violín primero como protagonista y con ritmo entrecortado. El tema de esta segunda sección recuerda en su diseño rítmico al movimiento pastoral anterior, como si hubiera quedado flotando en la mente del oyente.

El movimiento final es uno de los más logrados de toda la serie, tanto por el empaque de los temas como, sobre todo, por la arquitectura tonal que presenta, propia de un compositor intuitivo. Este Presto agitato en Mi bemol Mayor comienza repitiendo dos veces un tema (la segunda vez una octava superior) de carácter pegadizo y vivo, y lejanamente emparentado con el tema del movimiento final de su sinfonía. Un comienzo, en definitiva, marcado por un perfil melódico típico de los movimientos en rondó, pese a estar este Presto más cerca de la forma sonata. Un breve pasaje de transición en tresillos - ritmo que en adelante queda asociado a las secciones de puente y desarrollo-  conduce al segundo tema en la inesperada tonalidad de Sol menor, esto es, la relativa menor de la que cualquier oyente esperaría según las convenciones (Si bemol Mayor). Este tema comparte con el anterior tanto su repetición (la segunda vez igualmente a la octava) como el diseño del acompañamiento. La innovación que supone alterar las expectativas de la modulación con un cambio al modo menor más oscuro e interpretado con duolo, resulta más particular al tratarse de un movimiento final, típicamente más ligero en su estructura y carente de la dosis dramática de los allegros iniciales. Esta modulación determina el pasaje dominado por los tresillos que sigue al segundo tema y conduce la música, al fin, a Si bemol Mayor antes de pasar a la sección de desarrollo. La recapitulación contiene un recorrido paralelo, con el segundo tema, consecuentemente, en Do menor transformado al poco tiempo en Mi bemol Mayor. Aquí Arriaga nos da una última sorpresa. La segunda repetición del primer tema a la octava superior que el oyente esperaría encontrar en la recapitulación quepospuesta hasta después del segundo tema (recordemos, en Do menor) como fórmula eficaz tanto para equilibrar la repetición que se escuchó en la exposición como para reforzar la vuelta a la tonalidad principal. De este modo, el compositor parece hacer un guiño a la forma rondó, como si el propio tema tendiera a acomodarse descontroladamente al patrón formal que le resulta natural.


Diego de Araciel: Cuarteto nº 3 en Re menor

Desde el propio comienzo del Allegro se pone de manifiesto que el cuarteto sigue una tradición distinta a los de Arriaga. Los primeros compases tiene una función claramente introductoria por dinámica y textura ("pianissimo e mezzo" con el violín primero en silencio). Los grupos temáticos de la exposición comparten un rasgo evidente: predominio del violín primero que relega a un papel secundario al resto de los instrumentos y, sobre todo, melodías diseñadas con una concepción claramente operística. Hasta tal punto que las melodías de los temas podrían ser tomadas - si es que realmente no lo fueron-  como arias para expresar distintos momentos dramatúrgicos. Este tipo de música de cámara invita, como han sugerido algunos musicólogos, a hacer una lectura de la partitura como narración de un argumento. Formalmente, el movimiento transcurre en forma sonata con frecuentes modulaciones. Por ejemplo, sólo en la exposición se pasa por Re menor, Si bemol Mayor, Re Mayor (primer tema) y Fa Mayor y La menor (segundo tema). La sección de desarrollo es breve en extensión, como reequilibrio de las secciones prolijas y algo dispersas de la exposición y la recapitulación.

En el segundo movimiento, el Minueto muestra más signos de continuidad que de contraste con respecto al Trío. Ambas secciones comienzan con una escritura en acordes y valores de blancas con puntillo que dan paso a pasajes más dinámicos donde brevemente aparece un diálogo entre varios instrumentos que matiza, por momentos, el predominio general del violín primero. Esta misma tendencia se aprecia en el comienzo del Andante mosso, donde la melodía inicial arranca con el violonchelo para pasar posteriormente al violín primero, continuando con un diálogo entre las partes extremas mientras el violín segundo y la viola se limitan al relleno armónico.
El Allegro finale con el que culmina este último cuarteto de la serie es uno de los movimientos - junto con algunos del Cuarteto nº 2-  donde hay más interacción entre los cuatro instrumentos, es decir, donde más se aproxima al ideal del cuarto clásico y la alternancia equilibrada en las funciones de todas las partes. El violín primero presenta el primer tema, una melodía con espíritu saltarín en piano y figuras de tresillos. Tras un breve puente en que se ralentiza el tempo, vuelve el tema principal, pero ahora ejecutado por la viola, mientras el violín primero juega en contrapunto con un material nuevo. Semejantes diálogos entre los distintos instrumentos van teniendo lugar a lo largo de todo el movimiento, pasando el tema de una parte a otra. Formalmente, el movimiento se ajusta al patrón de la sonata, con las modulaciones habitual: paso de Re menor a Fa Mayor en la exposición y recapitulación en Re menor, pero intercalando un pasaje en el modo mayor.

Joaquín Torre, violín I
Lina Tur, violin II
José Manuel Román, viola
Iagoba Fanlo, violonchelo

Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826)
Cuarteto nº 3 en Mi bemol mayor

Diego de Araciel (S. XVIII-XIX)
Cuarteto nº 3 en Re menor

  1. Lina Tur-BonetLina Tur-BonetEstudió con su padre y en las Universidades de Friburgo y Viena con N. Chumachenco, G. Pichler e H. Kurosaki, y clases magistrales con T. Varga, F. Gulli y S. Askenasi. Ha grabado su primer disco como solista con Sonatas de Bach y Haendel para el sello ORF Alte Musik de la Radio austriaca. Es profesora de violín romántico en el Conservatorio Superior de Zaragoza.
  2. Joaquín TorreJoaquín Torre

    Debe su formación violinística a los profesores Alfonso Ordieres, Francisco Comesaña, Dorothy Delay, Raphael Bronstein y Félix Andrievsky, con los que cursa estudios en centros como el Conservatorio de Música de Oviedo, el Real Conservatorio de Música de Madrid, la Manhattan School of Music, la Juilliard School of Music y el Royal College of Music. Ganador del Concurso Isidro Gyenes (Madrid, 1990), y del Lucy Dove Prize (Londres, 1992), su labor concertística se ha desarrollado en Europa, Canadá, Estados Unidos, Sudamérica, Japón y Oriente Medio.

    Asimismo, ha participado en numerosos festivales de música como el Aspen Music Festival (Estados Unidos), la Académie Internationale de Músique de Tours (Francia), el Schleswig-Holstein Musik Festival (Alemania), el Festival de Música de Cámara de Tuy, el Festival Internacional de Música de Espinho (Portugal) y el Festival de Noches de Música Española de Muscat (Omán) entre otros.

    Ha sido profesor de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, y del Joven Festival Wagner en Bayreuth (Alemania). Actualmente es profesor de violín en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, y de la Universidad Alfonso X el Sabio. Sus alumnos han logrado premios en concursos internacionales y forman parte de las principales orquestas y conservatorios españoles.

    Toca un violín Testore (Milán, 1740) y un arco J. M. Persoit (París, 1830).

  3. José Manuel Román

    Violista venezolano. Comenzó sus estudios a temprana edad. En 1980 viaja a la Unión Soviética donde estudia en el Conservatorio Tchaikovsky de Moscú, siendo discípulo de Mikhail Tolpigo. Fue Viola solista de la Orquesta Sinfónica de la URSS. Cursos de perfeccionamiento en diversos países (Francia, Italia, EE.UU...) y grandes pedagogos (Causse, Pardee, Giurana, París, ...) avalan su sólida formación. De vuelta a su país, obtiene el premio mención Viola del II Concurso de Jóvenes Solistas, convirtiéndose en Viola Solista de la Orquesta Sinfónica Venezuela y posteriormente de la Filarmónica Nacional. Ha actuado en calidad de solista con casi todas las orquestas de su país, así como con los grupos de cámara más relevantes (Cuartetos, Ensambles de música barroca, tríos, música del siglo XX, etc.). En el campo de la pedagogía, desarrolla y organiza las cátedras de Viola del Conservatorio Simón Bolívar y del Instituto Universitario de Estudios Musicales de Venezuela.

    Actualmente es profesor asistente de Gérard Causse en la Escuela Superior de Música Reina Sofía, así como miembro de la Orquesta de Cámara Reina Sofía que dirige Nicolás Chumachenco y del Plural Ensamble, grupo dedicado a la difusión de la música de nuestros tiempos.

  4. Jagoba Fanlo

    Jagoba Fanlo estudió con su padre en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián, en el Conservatorio de Utrecht con L. Benjamins y E. Arizcuren, con D. Strange en la Royal Academy of Music de Londres, y con W. Boettcher en la Hochschule der Kunste en Berlín. Es catedrático del citado Conservatorio de Madrid y ha dado clases magistrales en la Royal Academy of Music de Londres.