(II) Ciclos de Miércoles OPERISTAS EN EL SALÓN

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Dhamar . David Santacecilia, violín. Cristina Díaz, viola. Eduardo Soto, violonchelo. Isabel Puente, piano. Pablo de la Carrera, violín

El segundo concierto se inicia con La Elegía de Massenet, en la versión para violonchelo y piano, tiene una historia un tanto accidentada hasta adoptar esta apariencia de música de cámara con la que figura en el presente concierto. Este sencillo número melódico formaba parte de la música compuesta en 1872 - y estrenada en el Odeón parisiense el día de Reyes de 1873-  por el autor de Werther como ilustración sonora para la obra teatral Les erinnyes (Las erinias), sobre el trágico destino de los Átridas de clásicas resonancias, de Leconte de Lisle. La Elegía tomaba ya allí una música preexistente, la perteneciente a las Diez piezas de género para piano, de 1866, cuyo quinto número en concreto pasó a ser la invocación de Elektra de la obra teatral. No se detuvo ahí el periplo de esta página, pues Massenet preparó en 1876 una suite de concierto de Las erinias, que obviamente incluía la Elegía. Luego ésta conoció diversas adaptaciones, entre ellas, por ejemplo, para violín y orquesta, y su sencilla escala descendente, una suerte de marca de fábrica del Massenet afligido, fue reiterada en multitud de partituras y siguió presente en muchas de sus óperas. El solo de violonchelo ya figuraba en la forma orquestal.
En casi todos los sentidos imaginables, el Trío en sol menor de Ernest Chausson es una obra de tesis. En primer lugar, demuestra, con poco margen para dudas, la capacidad técnica de un compositor, joven pero en absoluto un niño - que, como un eslabón más de la cadena, tuvo precisamente a Massenet como profesor de orquestación- , para dominar la gran cantidad de problemas técnicos planteados por la desnudez de la música de cámara y el desarrollo de una música a gran escala. Chausson había fracasado en la obtención del Premio de Roma de 1881, por lo que le urgía algún tipo de reconocimiento público y sobre todo el de sus colegas. Prueba también con el Trío la viabilidad del método cíclico de manejo del material temático, algo ya ampliamente puesto en práctica por César Franck, pero de lo que se trataba ahora era de llevar a la vía de los hechos, y con una altura estética incuestionable, el franckismo asociado a otra personalidad artística diferenciada y valiosa, o lo que es lo mismo, el franckismo sin Franck.
Escrito durante el verano y el otoño de 1881, el estreno del Trío en sol menor tuvo efecto, en el marco de las actividades de la Société Nationale de Musique, en abril del año siguiente. André Messager - compositor él mismo de tendencia más bien ecléctica-  defendió la parte del teclado. Luego, la obra no se editó hasta 1919, para caer en el olvido, ser vista con condescendencia y no tocarse prácticamente nunca. En la actualidad, se valora el Trío de muy distinta manera, entendiéndose como una pieza capital para la construcción del estilo de Chausson.

Como modelo para su obra, Chausson no escogió uno de los muy inmaduros Tríos con piano del propio Franck, sino el Quinteto con piano del compositor de origen belga, fechado en 1880. Un influjo de segundo orden podría reconocerse en Bach, a quien el autor admiraba profundamente, por el tejido contrapuntístico que sostiene el discurrir de la obra. La preocupación por las formas le conecta con la escuela francesa más próxima a la corriente alemana, bien que las estructuras heredadas Chausson las someta a numerosas alteraciones, en especial por la necesidad de hacer encajar coherentemente las reapariciones del tema cíclico.

Sombríamente se inicia el Pas trop lent, en la tonalidad central de sol menor, un movimiento introductorio del esquema fundamentalmente de sonata de la parte rápida, Animé. Pueden identificarse hasta cuatro temas principales, siendo muy contrastante el segundo, señalado "dolce expresif". Los procedimientos de desarrollo derivan inequívocamente de las maneras beethovenianas, mientras que la recapitulación aparece enriquecida con nuevas ideas que se oyen en contrapunto. El Vite, ligero y con cierto aire campesino, cumple las funciones de un scherzo. Sigue un tiempo pausado, Assez lent señala Chausson, que fue el que más problemas constructivos le planteara a su autor, pues realizó hasta cuatro planes completamente distintos. El teclado expone el tema cíclico con una oscura coloración de re menor, el violonchelo introduce un nuevo diseño y de inmediato es respondido por el violín, poniéndose en marcha el mecanismo de este gran lied instrumental. El complejo Animé final sigue el mismo planteamiento orgánico del primer movimiento, una introducción más la parte con forma de sonata. El primer tema, muy rítmico y en sol mayor, es completado por otro de naturaleza más melódica. Se sigue en el desarrollo una arquitectura en arco, con una sección central "Plus lent", donde se oye fragmentado el segundo tema del primer tiempo. La conclusión procede a fusionar todos los elementos temáticos cíclicos.

Las paradojas y las contradicciones rodean a la figura de Saint-Saëns. Adorado y odiado a partes iguales en vida, hoy apenas si se programa su música. Sus obras de música de cámara expresan elocuentemente su posición en la historia del arte sonoro francés. El respeto por las formas clásicas se revela en su caso como el procedimiento más efectivo para dar nueva vida a un género, que era casi inexistente hasta su llegada o que se refocilaba en la trivialidad más absoluta. Mucha de su música de cámara surgió para responder a la necesidad de un repertorio francés para la Société Nationale de Musique, que fundase en 1871 junto a Romain Bussine, un foco del que debía irradiar un Ars Gallica, que reaccionase activamente contra la influencia germana. Sentimientos nacionalistas, redoblados de antiwagnerismo, a los que no era en absoluto ajena la derrota de 1870 en la guerra con Prusia.

El Quinteto con piano en la menor data de una época anterior, en concreto de 1855, cuando vio la luz como una pieza para ser interpretada en un ámbito doméstico. Diez años más tarde, el autor sometió la obra a una revisión a fondo. La composición puede entenderse como una ampliación - de implicaciones casi orquestales-  del plan del Cuarteto con piano de 1853 que permaneció inédito.
Ideado a gran escala, de escritura y recursos exuberantes, poco menos que sinfónico, el Quinteto conserva al menos una significación histórica indudable, pues demuestra que la construcción cíclica era algo que se gestaba en Francia al margen de Franck, hubiera éste o no sacado adelante su método constructivo. Los ritmos y desarrollos son claramente beethovenianos, como en el inicial Allegro moderato e maestoso. En el inmediato Andante sostenuto, el tema principal posee un ancho aliento; las cuerdas asordinadas, los arpegios del teclado logran crear una atmósfera poética. Tras el Presto, un scherzo claramente mendelssohniano, que para algunos comentaristas es el movimiento más flojo de la obra, el Allegro assai, ma tranquillo recobra el pulso, un movimiento éste de gran altura, aunque sólo fuera por el pasaje fugado con destino únicamente a las cuerdas.

Grupo Dahmar
David Santa Cecilia, violín I
Pablo de la Carrera, violín II
Cristina Díaz, viola
Eduardo Soto, violonchelo
Isabel Puente, piano

Jules Massenet (1842-1912)
Elegía para violonchelo y piano

Ernest Chausson (1855-1899)
Trío con piano en Sol menor Op. 3 (1881)

Camille Saint-Saëns (1835-1921)
Quinteto con piano en La menor Op. 14 (1855)

  1. Trío Dhamar

    El Grupo Dhamar, creado en 2003, está especializado en la difusión e interpretación de  la música española compuesta a partir de 1950. Sus componentes son músicos formados en distintos países (España, EEUU, Holanda) y de reconocido prestigio. El núcleo de la formación lo constituye el trío Dhamar (David Santacecilia, violín, Eduardo Soto, violonchelo e Isabel Puente, piano) que constantemente realiza una actividad concertística por diversas ciudades europeas, y por importantes salas como el Auditorio Nacional de Madrid o la SophienSaelle de Berlín, dando a conocer gran parte del repertorio español fuera de España. Así mismo ha realizado grabaciones para los sellos discográficos "Columna Música" y "Tañidos".
      
    Habiendo colaborado en muchas ocasiones con compositores jóvenes y otros maestros ya consagrados (Cristóbal Halffter, Luís de Pablo, Guinjoan, Tomás Marco...), el Grupo Dhamar también dedica su tiempo e interés a obras de repertorio para la formación variable del Grupo  (violín, cello, piano, flauta, clarinete, saxofón, percusión, etc...), protagonista a lo largo de toda la historia de la música. Para ello cuentan con colaboradores habituales del Grupo con los mismos intereses como Ana Isabel Gómez Mateos, Adolfo Garcés, Andrés Gomis, Esteban Algora, Neopercusión, etc. Participa habitualmente en conciertos y actos organizados por el "Instituto Cervantes", el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, Fundación Juan March, Centro Cultural Manuel de Falla de Granada, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Juventudes Musicales de Madrid, etc...