(I) Ciclos de Miércoles Sonatas románticas para violín y piano

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Víctor Martín, violín. Agustín Serrano, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
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PRIMER CONCIERTO
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Felix Mendelssohn-Bartholdy: Sonata para violín y piano en Fa menor, opus 4
Resulta sorprendente que entre la extensa y jugosa producción camerística de Felix Mendelssohn-Bartholdy sus tres sonatas para violín y piano permanezcan prácticamente ignoradas en salas de concierto y estudios de grabación, donde sólo la Sonata en Fa mayor, escrita en 1838, ha alcanzado alguna -poca- relevancia en manos de intérpretes como su descubridor Yehudi Menuhin o, ya más recientemente, Maxim Venguerov.
Mendelssohn-Bartholdy cuenta únicamente 16 años cuando en 1825 compone la Sonata para violín y piano en Fa menor, opus 4, su primera obra catalogada para este género, y sólo precedida por los tres juveniles cuartetos con piano que escribe entre 1823 y 1825. El estilo clásico impone su sello sobre esta incipiente composición, creada cuando el todavía adolescente compositor y su familia se instalan en Berlín, en el verano de 1825, y en donde se sumergirá en la rica vida cultural de la capital prusiana.
Son los años en los que el precoz y fecundo Wunderkind compone obras como las seis sinfonías para cuerda, los ya citados cuartetos con piano, la Sinfonía en Do menor, opus 11, el Doble concierto para violín y piano o, en fin, el Concierto para dos pianos y el Concierto para violín en Re menor.
La dual condición de dotado violinista y pianista de Mendelssohn-Bartholdy, su escolástica formación, la conocida inclinación por las formas clásicas y la juventud con que aborda esta temprana sonata definen tanto su carácter liviano como el rigor formal de sus pentagramas, que miran directamente y hasta imitan abiertamente a los de la Sonata para piano en Re menor, opus 31 de Beethoven. Sin embargo, de la misma manera que esta joven pieza se beneficia del académico ejercicio que supuso la aún más temprana y no catalogada Sonata para violín en Fa mayor de 1820, la ulterior sonata de 1838 recoge la experiencia de este ensayo de interregno.

Johannes Brahms: Sonata para piano y violín número 2, en La mayor, Op. 100
Es curioso el claro ascendente wagneriano de la Segunda sonata para violín de Brahms, cuyo primer movimiento gira en torno a un diseño idéntico al de la famosa canción del premio (Preislied) que canta Walther von Stolzing en Los maestros cantores de Núremberg, aunque bien es verdad que la coincidencia podría ser mera casualidad. De lo que no cabe duda es que se trata de la más breve de las tres sonatas para violín de Brahms y que es la que más gustaba a Clara Schumann, quien tras escucharla por primera vez no dudó en exclamar: "Ninguna obra de Johannes me ha fascinado tan profundamente como esta sonata. Hacía mucho tiempo que no sentía semejante felicidad".
La obra surgió en el verano de 1886, en la localidad de Hofstatten, durante unas vacaciones en esta plácida localidad ubicada a orillas del lago suizo de Thun, lo que dio pie a que fuera denominada en ocasiones como "Thuner-Sonate". El estreno se produjo pocos meses después, el 2 de diciembre de 1886, en Viena, tocada por Joseph Hellmesberber, acompañado al piano por el propio compositor. La publicación llegaría un año más tarde, editada por Simrock.
El primer movimiento -Allegro amabile; 3/4- transcurre en la luminosa tonalidad de La mayor y sus tres pilares temáticos aparecen organizados de acuerdo a la tradicional forma sonata. Al tema inicial -cuyo inicio, como se ha señalado, es idéntico al del wagneriano Preislied- se incorporan otros motivos procedentes de diferentes lieder de Brahms, entre ellos Komm bald!, opus 97/5, Wie melodien zieht es mir, opus 5/1, Auf dem Kirchhofe, opus 105/4 y Meine Liebe ist grün, opus 63/5. Será precisamente el tema basado en este último Lieder sobre el que Brahms sustentará el exaltado y energético desarrollo, culminado por una extensa coda de 62 compases basada tanto en la frase inicial como en las dos ideas secundarias que brotan de ella.
El carácter ingrávido del Andante tranquillo (Fa mayor; 2/4) que abre el movimiento central establece una atmósfera de reposo y contemplación. El violín canta con dulzura una suave melodía que luego recoge el teclado. El idílico ambiente, de resonancias pastorales, es truncado  por la aparición de la contrastada segunda sección del movimiento, un Vivace (Re menor; 3/4)  que esconde en sus pentagramas un caprichoso scherzo. El buen oído de Juan Manuel Viana ha visto en este fragmento aires dvoraquianos, mientras que para Paul Landormy se trata de "una danza lejana que parece esparcir la alegría sobre el paisaje o el sueño del poeta". El "sueño del poeta" retorna con la reexposición del Andante inicial, ahora en Re mayor.
El Allegretto grazioso (quasi Andante) con el que concluye la sonata consta de tres secciones, para las que Brahms vuelve a recurrir a la rica fuente temática de sus propios lieder. El ambiente sosegado y plácido se impone definitivamente a lo largo de una suerte de moderado rondó en 2/2 que se expande sobre la tonalidad de La mayor y cuyo motivo-refrán es claramente reminiscente del lied Meine Liebe ist grün wie der Fliederbusch, opus 63/5. Un final feliz coronado por una escueta coda de 13 compases que se regodea en el apacible sentimiento que rezuma toda la obra.

Robert Schumann: Sonata para violín y piano número 2, en Re menor, opus 121
Compuesta en Düsseldorf, en el corto espacio de tiempo que media entre el 26 de octubre y el 2 de noviembre 1851, la Segunda sonata para violín y piano de Schumann constituye una de sus últimas contribuciones a la música de cámara. Es obra de grandes proporciones -su título original es "Segunda gran sonata"- y, conceptualmente, bastante diferente a la primera sonata, a pesar de haber sido compuesta apenas un mes y medio después. Es el mismo Schumann quien alude a tales diferencias, cuando refiere a su amigo el violinista y ensayista Joseph von Wasielewski el siguiente comentario: "La primera sonata para violín no me ha satisfecho, por lo que estoy escribiendo una nueva, en Re menor, que espero resulte mejor".
La primera audición se produjo el 15 de noviembre, en el domicilio de los Schumann, en Düsseldorf, ante un reducido círculo de amigos y tocada por Joseph von Wasielewski y Clara Schumann al piano. Poco después, Schumann retocó sustancialmente la partitura, y estableció su definitiva configuración, estrenada por Joachim y Clara Schumann, también en Düsseldorf, el 29 de octubre de 1853. Sin embargo, la partitura no aparece dedicada ni a Wasielewski ni a Joachim, sino al violinista y también amigo del compositor Ferdinand David. Cuando un año después, en noviembre de 1854, la sonata fue publicada Schumann estaba ya ingresado en el hospital psiquiátrico de Endenich.
El primer movimiento, en Re menor y compases de 3/4 y 4/4 (Ziemlich langsam: bastante lento), se inicia con una lenta introducción en la que los secos acordes iniciales de ambos instrumentos perfilan el tema principal, presentado por el violín y pronto recogido por el piano. Esta seca atmósfera dará paso al vivo carácter (Lebhaft) del extenso movimiento, que guarda evidentes analogías estilísticas con el Trío con piano en Re menor, opus 63, compuesto en 1847. El amplio y contrapuntístico desarrollo se articula sobre la base de la confrontación de dos temas, el expuesto inicialmente por el violín, en Re menor, y otro menos sombrío, en Fa mayor, más lírico y cantabile. Como en toda la producción para cuerdas de Schumann, llama la atención en este desarrollo la tendencia al uso del registro grave del violín, la deliberada renuncia a la brillantez sonora del instrumento y el plano igualitario -pocas veces protagonista- que le otorga respecto al piano. Una vibrante coda establece el ambiente propicio para el agitado segundo movimiento.
Schumann marca Sehr lebhaft (muy animado) el segundo tiempo de la sonata, un scherzo que discurre en la tonalidad de Si menor y tiempo característico de 6/8. El buen humor preside este desenfadado fragmento, de tan claros tintes brahmsianos. Violín y piano se fusionan para exponer al unísono un tema propio de balada, que sólo resulta interrumpido en los dos tríos, uno en Fa sostenido menor y otro en Si menor, en los que ambos instrumentos confrontan ritmos, al tocar el violín en tiempo de 2/4, mientras que el pentagrama del piano discurre en 6/8.
El dulce y sencillo tercer movimiento, Leise, einfach (suave y simple), es el momento más logrado de toda la sonata. Se trata de una delicada serie de cuatro variaciones en ritmo ternario sobre el coral luterano Gelobet seist Du Jesu Christ. Schumann repliega su opulento lenguaje romántico para acercarse a un lenguaje más contenido y austero. En determinados momentos, como en la primera variación, la referencia al universo bachiano resulta especialmente palpable.
El exaltado cuarto tiempo (Re menor; 4/4) recobra el carácter apasionado del movimiento inicial. La indicación Bewegt (movido) refleja el carácter inquieto y agitado de sus enérgicos pentagramas, en los que el teclado parecer robar protagonismo a la escritura violinística. El tema principal es compartido alternativamente por ambos instrumentos, mientras que el segundo diseño temático, formulado en el modo relativo de Fa mayor, sirve como sujeto de un canónico desarrollo que contiene ciertos pasajes fugados que conducen a una brillante coda final en la inesperada tonalidad de Re mayor que es síntesis de los materiales anteriormente aparecidos.

      1. Felix Mendelssohn (1809-1847)
      1. Sonata en Fa menor, Op. 4
      1. Johannes Brahms (1833-1897)
      1. Sonata nº 2 en La mayor, Op. 100
      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Sonata nº 2 en Re menor, Op. 121