Músicas de la España mudéjar. Artes instrumentales en la Edad Media Ciclos de Miércoles Música medieval española

Músicas de la España mudéjar. Artes instrumentales en la Edad Media

  1. Este acto tuvo lugar el
Miguel Hidalgo, dirección musical y laúd
Grupo Cinco Siglos . Gabriel Arellano, viola y rabel. José Ignacio Fernández, guitarra medieval. Antonio Sáez, percusión

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NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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Músicas de la España mudéjar.
Artes instrumentales en la Edad Media
   "¡Están las cosas del pasado tan indefensas ante la caprichosa veleidad de nuestra mirada! Sin embargo, bien pensado, es su única manera de sobrevivir. Y más aún le pasa esto a la música, arte del tiempo y de la memoria, rebelde siempre a dejarse plasmar por escrito, a reducirse a verificable documento." Estas palabras de Antonio Torralba, director del grupo Cinco Siglos tomadas de uno de los prólogos de su primer CD y su alusión posterior a san Isidoro me hacen recordar la sentencia del santo erudito hispano:  "Si los sonidos no son retenidos en la memoria por el hombre perecen, ya que no podemos escribirlos" (Etimologías, III, XV). Y si existe alguna música que ha tardado en reflejarse en soporte escrito, esa es la destinada a los instrumentos. Su dependencia de la música vocal hasta prácticamente el Renacimiento ha hecho que apenas contemos con testimonios notados destinados a la práctica instrumental. Por ello el campo está abierto para los intérpretes de música medieval. Son ellos los que intentan recrear las "situaciones" musicales en las que intervienen componentes distintos a la voz. Para lograr sus fines necesitan la colaboración de otros especialistas en distintos campos: iconografía, medievalistas, paleógrafos, luthieres... Cada uno de ellos se sirve de la documentación de la época para aportar pequeñas soluciones que puedan contribuir a un resultado musical satisfactorio.

    En España, punto de encuentro y convivencia de varias culturas en la época medieval, se dan circunstancias especiales y óptimas para la exhumación de estas músicas. Aunque pueda parecer un tópico, la presencia en las Cantigas de Santa María de un interesante instrumentario en forma de miniatura en los códices que conservan esta impresionante colección de cantos marianos, aportan sugerentes imágenes a organólogos y expertos para la reconstrucción a escala de modelos sonoros convencionales. No en vano, cuando hablamos de música instrumental, si en algo han confluído las modernas interpretaciones ha sido en la glosa del repertorio alfonsí. Como preludio o postludio, intercaladas entre las distintas estrofas, o bien encomendadas por entero a los instrumentos, las sonoridades de las Cantigas de Alfonso X proporcionan una fuente casi inagotable de inspiración para el estudio y la experimentación.

    No nos extrañe  pues, que la pieza que abre la segunda parte de este concierto  ("Vnos tan dulçes sones...") se entretenga en recrear varias de las melodías recogidas en los códices alfonsíes. Y qué mejor que tener en cuenta alguno de los matices de las tres culturas que convivieron en la Península en tiempos de Alfonso el Sabio.

   Cinco Siglos ha recuperado su instrumentario partiendo de fuentes iconográficas de la más diversa índole: un cuadro de Hans Memling para la viola (que afina en una de las posibilidades dadas por Jerónimo de Moravia, dominico del s. XIII afincado en París, teórico y recopilador de escritos de otros teóricos y uno de los primeros que habla de las distintas posibilidades de afinación de ese instrumento, tal y como nos comenta Christopher Page en sus estudios); una escultura de Mateo Antelami del Baptisterio de Parma (s. XIII) para la cítola y, en fin, las miniaturas de las Cantigas para los aerófonos. No quieren dogmatizar y por ello han presentado un abanico de formas, de posibles Artes instrumentales de la Edad Media. A veces introducen preludios, otras no. Improvisan e incluso concluyen el concierto con tres danzas moriscas a priori ajenos al mundo medieval que intentan recrear, pero sin duda entroncados en esta sonoridad y ¡quién sabe! si producto de sedimentaciones que hunden sus más profundas raíces en épocas alfonsinas.

    El Libro del Buen Amor de Juan Ruiz, conocido mejor como el Arcipreste de Hita, ha sido una inagotable fuente de inspiración para quienes se dedican a reconstruir músicas del medievo hispano. De la misma manera que los pórticos de la iglesias, con sus "orquestas pétreas" nos describen las formas y aún las dimensiones más o menos reales del instrumentario medieval, el relato de Juan Ruiz nos introduce en un mundo de aerófonos con o sin lengüetas, de membranófonos de distintas dimensiones y de todo tipo de idiófonos, así como de instrumentos de cuerda pulsada procedentes del ámbito árabe o del latino. Pero no solamente las citas instrumentales son importantes en el Libro del Buen Amor. En él encontramos algunas citas a melodías reales, como Calui vi. Emparentada con las breves jarchas, Calui vi claui vi... (Mi corazón está en mi corazón, mi corazón es árabe) refleja dentro de la más profunda tradición los sentimientos de un alma musulmana a quien la supremacía cristiana ha obligado a convertirse. Esta sencilla y bella melodía aparece en varios lugares del Mediterráneo, adoptando incluso texto hebreo pero imitando fonéticamente la lengua árabe tal y como aparece en un grabado hebreo de Constantinopla de ca. 1525. Hasta incluso en nuestros días esta melodía ha pasado a la tradición de corte popular, pero con una contrahechura textual dedicada al Baile de rey Don Alfonso: Rey don Alfonso, Rey mi Señor, Rey de los Reyes, el emperador... Y, paradojas del destino, el laudista veneciano Joan Ambrosio Dalza en su Intabulatura di Lauto publicada en Venecia en 1508, en su libro cuarto nos presenta esta melodía como integrante de una variación que intitula: Caldibμ Castigliano. Y más tarde en 1577, el ciego profesor salmantino Francisco Salinas, en el sexto libro de su marga recopilación de siete dedicados a la música (De Musica Libri Septem) se hará eco  de esta canción al exponer parte de su teoría métrica. Digna difusión para una obra gestada en un ambiente multicultural.


Juan Carlos Asensio

  1. I
      1. Un corazón árabe... (Calui vi calui Calui araui) (Autor anónimo)
      1. Alfonso X "el Sabio" (1221-1284)
      1. Monodía instrumental de aires cristianos y moros: Con sonajas de azófar...
  2. II
      1. Alfonso X "el Sabio"
      1. Monodía instrumental de aires cristianos: Unos tan dulces sones...
      1. Tres danças moriscas: E otros sones de arábigo