(I) Ciclos de Miércoles TECLA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Miguel Bernal, órgano

Este amplio recorrido por el órgano español del siglo XIX se

abre en el primer concierto con la música de José Lidón

(1748-1827), una de las principales figuras de la música en

la corte desde el reinado de Carlos III hasta el de Fernando

VII. Natural de Béjar, probablemente se inició en la música

con su padre, organista y sacristán de la parroquia de Santa

María la Mayor de Béjar. En 1758 ingresó en el Real Colegio

de Niños Cantores de Madrid, vinculado a la Real Capilla,

donde estudió con Francisco Courcelle y José de Nebra. Tras

una breve estancia como Maestro de Capilla en la Catedral de

Orense, Lidón entró como cuarto organista en la Real Capilla,

y pronto fue promocionándose a puestos de mayor importancia.

En 1788 llegó a Primer Organista y Vicemaestro, y en

1805 a Primer Maestro de la Real Capilla y Rector del Real

Colegio de Niños Cantores, puestos que conservó durante el

gobierno de José I Bonaparte y Fernando VII, no sin tener

numerosos problemas en situaciones políticas tan complejas

y contrapuestas. Además de su trabajo para la corte, también

se relacionó en su labor con la Casa de Benavente. En su obra

encontramos un amplio catálogo para teclado en música religiosa

y profana, del que en esta ocasión podemos escuchar

dos piezas compuestas para acompañar momentos importantes

de la misa. Tanto en el Cantabile para órgano al alzar

en la misa como en el Ofertorio encontramos un buen ejemplo

de expresividad, serena en el primero y llena de alegría en el

segundo.

Muchos datos de la biografía de José Teixidor y Barceló

(ca. 1752-1814) quedan todavía por esclarecer: nacido probablemente

en Serós (Lérida), en 1774 aparece ya en Madrid,

primero como organista y capellán titular de las Descalzas

Reales, y a partir de 1778 en la Real Capilla, donde ingresó

como Vicemaestro y Vicerrector del colegio de niños cantorcitos.

Consiguió ascender más adelante hasta el puesto

de Segundo Organista, pero en 1810, durante la Guerra de la

Independencia, se suprimió la antigua Real Capilla, y al negarse

a trabajar para el gobierno francés abandona palacio.

Parece que su muerte acaeció poco tiempo después. La labor

de Teixidor como teórico es amplia, con un gran número de

obras de corte pedagógico, y desde luego verdaderamente

destacable como historiador, pues podemos considerarle

como una de las primeras figuras que inició la labor de realizar

una historia de la música desde una perspectiva española,

y así publicó en 1804 su Discurso universal de la música, y dejó

en manuscrito otros dos tomos conocidos como Historia de la

música española. Se muestra en estas obras como un espíritu

ilustrado, buen conocedor de distintas materias y de afán

enciclopedista. Como compositor nos ha legado misas, motetes

y villancicos, así como diversas obras para tecla, entre

las que se encuentran estas 13 Glosas con intenciones sobre el

Himno del Sacris Solemnis, cuyo manuscrito se conserva en

la Biblioteca del Real Conservatorio Superior de Música de

Madrid, y en la que, dadas las características del género abordado,

especifica claramente los diversos registros a utilizar

en cada una de las glosas, realizadas con brillante factura.

Eugenio Gómez (1786-1871) nació en Zamora, donde se inició

como seise en la catedral y estudió órgano y armonía. En

1814 obtuvo la plaza de Segundo Organista de la catedral de

Sevilla, y fue en la capital andaluza donde transcurrió toda

su carrera, y en la que se vinculó muy activamente con todos

los ambientes musicales de la ciudad. Cuando Liszt estuvo

en ella entabló amistad con Eugenio Gómez, tocó con él en

los órganos de la catedral, y dedicó elogios a su primera serie

de trece melodías harmonizadas para piano. Desde 1853 fue

maestro de la Real Capilla en el palacio de San Telmo, residencia

de los duques de Montpensier, y dos años después se

jubiló de su puesto en la catedral. Fue autor de Repertorio de

Organistas, obra en tres volúmenes que recoge ofertorios, elevaciones

y versos, así como temas de armonía y modulación.

En el Museo Orgánico Español de H. Eslava figura el Ofertorio

que hoy escuchamos, de elegante y sobria línea y un atractivo

tratamiento armónico.

Hilarión Eslava (1807-1878) fue una de las más destacadas

figuras de la música española del XIX. Nacido en Burlada,

inició su extensa carrera musical como niño de coro en la catedral

de Pamplona. Obtuvo los puestos de maestro de capilla

en Burgo de Osma y Sevilla, época en la que escribió entre

otras muchas obras su famoso Miserere, y en la que obtuvo

muy buenas críticas con el estreno en Cádiz y Sevilla de algunas

óperas. En 1847 opositó para el puesto de maestro de

la Real Capilla en Madrid, y así inició una nueva etapa de

gran actividad en la capital. Fue profesor de composición en

el Conservatorio, y gracias a él se creó la cátedra de órgano,

de la que estuvo al frente hasta la llegada de Román Jimeno.

Su deseo de renovación y mejora de la música española se vio

reflejada en distintos frentes: desde 1852 con la Lira Sacro-

Hispana en el terreno de la musicología y en el de la enseñanza

con su Escuela de Composición y su Método de Solfeo.

Y desde luego con la publicación del Museo Orgánico Español

(1853-54), en donde además de expresar sus ideas sobre la reforma

del repertorio organístico añade numerosos ejemplos

prácticos salidos de su pluma. Así, en la Elevación nº 1 que hoy

escuchamos él mismo explica esta intención ejemplarizante:

“La estructura o corte de la siguiente pieza es la que propongo

como más ventajosa para el canon de la Misa que

es la parte de ella que sigue al Sanctus. Dividido en dos

partes, Adoración y Plegaria, se conforma perfectamente

con la intención de los sentimientos de los fieles y tiene la

variedad conveniente. La Adoración, grave en su carácter,

lenta en su marcha e interrumpida con algunos silencios,

acompaña al acto imponente en que el pueblo cristiano

adora a Jesucristo y sirve de preludio a la Plegaria, que

debe seguir inmediatamente después del alza. La Plegaria,

devota y expresiva como lo exige el acto en que el pueblo y

el sacerdote dirigen sus ruegos a Dios”.

Pedro Albéniz (1795-1855), gran figura de la historia del piano

romántico español, se inició con su padre Mateo Pérez

de Albéniz y prosiguió su formación en París. De regreso

a España fue organista de la parroquia de Santa María de

San Sebastián y posteriormente profesor de piano de la reina

Isabel II y también en el Real Conservatorio de Madrid,

además de organista de la Real Capilla. Famosísimo fue su

Método de Piano, pero igualmente fue autor de un interesan15

te catálogo para piano, entre el que hubo acercamientos a la

estética nacionalista, así como a fantasías y variaciones sobre

temas operísticos. Su Ofertorio fue recogido por Eslava en su

Museo Orgánico Español, y se acerca en muchos puntos a sus

páginas pianísticas.

Nicolás Ledesma (1791-1883) nació en Grisell cerca de

Tarazona y estudió en Zaragoza órgano y composición. A

los diez años obtuvo la plaza de organista de la Colegiata de

Borja, y después de la de Tafalla, hasta que en 1830 consiguió

la plaza de Maestro de Capilla y Organista de la iglesia de

Santiago en Bilbao. Su actividad musical fue amplia en distintos

terrenos: formó gran cantidad de músicos y fue presidente

de la Sociedad Filarmónica de Bilbao. Gozó de gran

prestigio, y el Conservatorio de Madrid adoptó sus estudios

de piano y le nombró profesor honorario. En su producción

destacan la Misa en Re, un Stabat Mater y desde luego su música

para tecla, donde se acercó en numerosas ocasiones a la

forma sonata en obras escritas para órgano o piano. Así sus

Seis Grandes Sonatas, editadas probablemente en primer lugar

por H. Eslava, y sus seis sonatas y seis sonatinas, publicadas

por Pablo Martín bajo el título de Repertorio Orgánico,

Doce sonatas para piano ú órgano por D. Nicolás Ledesma,

Maestro de Capilla y Organista en Bilbao. Mientras las primeras

nombradas, así como sus sonatinas, tienen la estructura

clásica de tres movimientos, las otras seis sonatas presentan

un único movimiento. A estos ejemplos debemos añadir una

Sonata a 4 manos y su Sonata Marcial, ambas también para

órgano o piano y publicadas por Dotesio. En su acercamiento

a la forma, Ledesma sigue conservando tanto en la estructura

como en los principales recursos estilísticos una clara

adscripción al lenguaje del clasicismo. La última de sus Seis

Grandes Sonatas, en Re Mayor, se articula en tres movimientos:

Adagio-Allegro risoluto, Andantino gracioso quasi allegretto

y Minuetto con Trío.

Felipe Gorriti (1839-1896) fue una de las más destacas figuras

del órgano romántico español. Nacido en Huarte-Araquil

(Navarra) estudió en Pamplona con Mariano García y en

Tolosa con Cándido Aguayo. En 1856 se matriculó en la re16

cién inaugurada clase de órgano en el Real Conservatorio de

Madrid, donde también estudió composición con Eslava. En

1850 entró como organista en Tafalla, y en 1867 consiguió la

plaza de Maestro de Capilla y Organista de Santa María de

Tolosa. Tiene un abundante catálogo donde podemos destacar

su Misa en Do o el Gran Miserere, además de diferentes

colecciones de versos para órgano. Siete de sus obras

fueron premiadas en París por la Societé Internationale des

Organistes et Maîtres de Chapelle, entre ellas su Marcha fúnebre,

galardonada en 1882. La obra se inscribe claramente

en la tradición romántica de marchas fúnebres, con las características

habituales de la utilización del modo menor y dos

secciones rítmicas que enmarcan una sección central melódica.

Además de la primera edición en París, que corrió a cargo

de la sociedad que la premió, conoció posteriores ediciones

de N. Otaño y J. Pildáin. También fue galardonada la siguiente

obra que hoy escuchamos, sus Cinco versos para el Magnificat,

construida a modo de breve suite, con un cuidado equilibrio

entre la escritura libre y la contrapuntística.

Con Eduardo Mocoroa (1867-1959) entramos ya en el camino

hacia el siglo XX: nacido en Tolosa se formó con Felipe

Gorriti, y tras la muerte de éste fue nombrado Maestro de

Capilla y Organista de la parroquia de Santa María de Tolosa.

Mantuvo una gran actividad en los campos de la música sacra

y profana para órgano, orquesta, banda y coro, e incluso

abordó el género operístico. Su Introducción y fuga sobre el

Amén del Credo III (Edición Vaticana) figura en la Antología

Moderna Orgánica Española que editó en 1909 Nemesio

Otaño, para la que escogió a los autores más representativos

de aquel momento en el órgano español.

Miguel Bernal, órgano

José Lidón (1748-1827)
Cantabile para órgano al alzar en la misa
Ofertorio. Primer allegro

José Teixidor (1750-1815)
[13] Glosas con intenciones sobre el Himno del Sacris Solemnis

Eugenio Gómez (1786-1871)
Ofertorio
   
Hilarión Eslava (1807-1878)
Elevación
Ofertorio sobre el Pange Lingua español

Pedro Albéniz (1795-1855)
Ofertorio

Nicolás Ledesma (1791-1883)
Sonata nº 6
Andantino quasi allegretto
   
Felipe Gorriti
(1839-1896)
Marcha fúnebre en do menor
Cinco versos para Magnificat

Eduardo Mocoroa (1867-1959)
Introducción y fuga sobre el Amén del Credo III (Edición Vaticana)

  1. Miguel Bernal

    Nacido en Alicante, realiza estudios musicales de Piano, Órgano y Composición en los Conservatorios Superiores de Alicante y San Sebastián, siendo sus profesores de Órgano Adolfo Gutiérrez Viejo y Esteban Elizondo. Prosigue sus estudios en el Conservatoire National Supérieur de Musique de Lyon (Francia) con Xavier Darasse, donde obtiene el Diplôme National des Etudes Supérieurs de Musique en la especialidad de órgano, con Mención. Estudia también Clave y Continuo con Willem Jansen en el Séminaire pour lEtude et la Prâtique de la Musique Ancienne del Conservatoire National de la Région de Toulouse (Franc. Además de su actividad concertística en España, Portugal, Francia, Italia y Estados Unidos, su labor de investigación sobre el órgano y su música ha dado como fruto numerosas publicaciones, destacando una nueva edición crítica de la Facultad Orgánica de Francisco Correa de Arauxo. Ha impartido y dirigido cursos monográficos en España y extranjero, y ha formado parte del Jurado del III Concurso Internacional de Interpretación para Órgano convocado por la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada.

    Actualmente es catedrático de Órgano del Conservatorio Superior de Música "Manuel Castillo" de Sevilla y pertenece a la Junta Directiva de la Sociedad Española de Musicología.