3/4 Ciclos de Miércoles El arte de Joaquín Rodrigo

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  1. Este acto tuvo lugar el
Sara Marianovich, piano

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NOTAS AL PROGRAMA
TERCER CONCIERTO
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Joaquín Rodrigo (1901-1999)

A l'ombre de Torre bermeja

la sombra de Torre bermeja" define ya en su título los límites en que va a moverse y que nace como homenaje al pianista español residente en París Ricardo Viñes. Un músico que había sido nexo excepcional entre las músicas francesa y española de su tiempo, en una actividad que en los estrenos se recrea sin descanso en ambas direcciones. Había muerto en 1943 y Rodrigo sabía bien de esa doble dedicación y en cierto sentido que cualquier homenaje tenía que pasar por las referencias comprometidas con la música española. Se trata de un encadenamiento porque la sombra en la que se refugia es la de la Torre Bermeja de la Alhambra de Granada que da título a una pieza de Albéniz que, naturalmente, formaba parte del repertorio de Ricardo Viñes. Una sombra de la que Antonio Iglesias, pianista y analista de la obra de ambos, Albéniz y Rodrigo, dice que en su epílogo está "arropada por armonías y campanas tristes", mientras que en la primera parte es una pieza de bravura, que por su fuerza, aunque fechada en 1945, aspira a irrumpir entre las músicas de salón.
Suite para piano
    Preludio
    Siciliana
    Bourrée
    Minué
    Rigodón

Títulos de los movimientos en francés, fechada en 1923 y con París como escenario de su estreno, son las referencias de una obra que por un día de retraso no fue admitida en Madrid en el Concurso Nacional de Música, un concurso que fue declarado desierto. Son datos que ofrece Antonio Iglesias, ya mencionado, en su libro Joaquín Rodrigo (su obra para piano), cuya cita es obligada. El intérprete del estreno parece obvio con todos estos  datos, Ricardo Viñes. Pero por la fecha deducimos también que fue compuesta en Valencia y que su estructura cíclica guarda relación con los estudios de Rodrigo de la música de Vincent D'Indy, continuador de la visión de su maestro César Franck. La conexión que recorre las cinco partes corresponde a las notas de las letras B-E-D-E.
Pero al lado de ese aspecto estructural ligado a corrientes calificadas de tradicionales, Rodrigo refleja también otras influencias en las que aparecen los nombres de Ravel, Satie y Stravisnky. Esta Suite y la Zarabanda lejana, presentadas a Paul Dukas, explican que le admitiera en su clase. Cuenta igualmente el neoclasicismo que desde entonces ha hecho frecuentes apariciones en la música de Rodrigo. Y también su acercamiento a  la española en general, a la de Oscar Esplá en la dedicatoria de la Siciliana, al  que hace a Ernesto Halffer de la Bourrée, o con la del Rigodón a Amparo Iturbi.

Preludio al gallo mañanero

Es obra "rompedora", habría que decir con terminología de hoy. Joaquín Rodrigo tiene 25 años, todavía no ha hecho su primer viaje a París, pero eso no impide que tenga una imagen clara de los caminos por los que discurre la música en Europa. Uno de ellos está en la bitonalidad, que va a ser frecuente entre alguno de los compositores franceses del "Grupo de los Seis", con los que aún no ha tenido contacto alguno. Como referencia de ese mundo que no tardará en compartir, está lo que Antonio Iglesias describe como "una determinada intención del compositor de incurrir en aquellos pequeños y deliciosos mundos de Le Coucou de Daquin, Le Reveille-Matin de Couperin, o La Poule de Rameau, de similar descriptivismo directo, aunque, a la vez, culto por la manera compositiva utilizada".
Este "Preludio", dedicado a Ricardo Viñes, lo estrenó el propio compositor en París en 1928, en el Palais-Rothschild en el acto de imposición a Manuel de Falla de la Legión de Honor. Tras el tema del gallo, aparece el de la gallina y su combinación da pie a una obra difícil, considerada con frecuencia de "bravura", como reconocía el propio Rodrigo, junto a la apreciación de que sus dos tonalidades y sus acordes con segundas mayores, son los puntos de apoyo de su carácter incisivo y espectacular.

Cuatro piezas para piano
    Caleseras (Homenaje a Chueca)
    Fandango del ventorrillo
    Plegaria de la infanta de Castilla
    Danza valenciana

Dos versiones, al menos por lo que refiere al orden de las piezas y dos títulos, han acompañado y acompañan a esta obra, que se publicó primero en Madrid como Cuatro danzas de España y en orden inverso al que se presentan en este concierto. Esto sucedía en 1945, y tres años después aparecía la edición francesa como Cuatro piezas para piano y en el orden en que las escucharemos hoy. La fecha de composición nos explica esta y otras dificultades, porque nacieron en París en 1936.
En el análisis de Antonio Iglesias hay dos observaciones de gran importancia. Dice: "Convendrá anotar dos puntos a observar es esta obra; el uno, simplemente curioso aunque significativo: el haber sido evitada la alusión a la Andalucía musical como sinónimo de lo español; el otro, de bastante mayor importancia: la anticipación, aunque elemental, de una manera compositiva que, bastantes años más tarde, sería plasmada en las Sonatas de Castilla." Madrid, Levante, Castilla y Valencia marcan el origen de los materiales que Rodrigo elabora a su modo.

Cuatro estampas andaluzas
    El vendedor de chanquetes
    Crepúsculo sobre el Guadalquivir
    Seguidillas del diablo
    Barquitos de Cádiz

Una colección que reúne estampas nacidas en distintas fechas. El vendedor de chanquetes, dibujo malagueño, es de 1950; Crespúsculo sobre el Guadalquivir, que tiene como telón de fondo la ciudad de Sevilla, nació en 1946, pero para la mano izquierda, y en 1952 sufrió la transformación que la identifica con las restantes; Seguidillas del diablo, de 1951, presenta también en Sevilla su transcurrir, y, por último, Barquitos de Cádiz, 1951, aporta un nuevo paisaje al conjunto. Fueron estrenadas en diversas fechas, pero la primera grabación en disco de las cuatro corresponde a 1957 y estuvo a cargo de Antonio Iglesias. Los cuatro paisajes buscan la fidelidad del dibujo y su identificación con los ambientes, pero, como insiste Antonio Iglesias en sus orientaciones interpretativas, huyendo de los abusos, cuando apunta que "la gracia del momento está reñida con todo atisbo de españolada."

Cinco Sonatas de Castilla con Toccata a modo de pregón
   Toccata a modo de pregón
   Sonata nº 1 en Fa sostenido menor
   Sonata nº 2 en Fa sostenido menor
   Sonata nº 3 en Re mayor
   Sonata nº 4 como un tiento, en Si menor
   Sonata nº 5 en La mayor
Colección importante en el conjunto de la obra de Joaquín Rodrigo, que compone entre 1950 y 1951, en un período que está jalonado igualmente por títulos especialmente relevantes. Es una colección que estrena él mismo al piano en el acto de ingreso como Académico en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, el 18 de noviembre de 1951.
La secuencia de las Sonatas, en Fa sostenido menor, Fa sostenido menor, en Re mayor, "como un Tiento" en Si menor y en La mayor, va precedida de la Toccata, que hace las veces de "sinfonía" o, más propiamente, como señala el propio compositor, de "pregón", que sirve tanto de referencia anticipada de lo que vamos a escuchar, como de "tiento" que sitúa al intérprete ante las características del teclado y le permite probar el estado de sus dedos. Es una muestra más del gusto del compositor por lo "antiguo" para vestirlo con algún ropaje de su tiempo, en este caso con lo que Antonio Iglesias califica de "airoso pórtico" de las Sonatas, cada una de ellas, personal, diferente de las restantes.

  1. I
      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. A la sombra de Torre Bermeja
      2. Suite para piano
      3. Preludio al gallo mañanero
      4. Cuatro piezas para piano
      5. Cuatro estampas andaluzas
  2. II
      1. Joaquín Rodrigo
      1. Cinco Sonatas de Castilla con Toccata a modo de pregón (1950-1951)