(I) Conciertos del Sábado PRELUDIOS PARA PIANO

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Antonio Ortiz, piano

Frédéric Chopin compuso sus 24 Preludios, Op. 28 entre 1836 y 1839, coincidiendo parcialmente con su estancia en Mallorca, y fueron pronto publicados en una doble edición aparecida en París y en Leipzig dedicadas a C. Pleyel y a J. K. Kessler. El modelo de El clave bien temperado de Bach es patente en la colección chopiniana, si bien ahora las obras no se ordenan por tonalidades homónimas en semitonos ascendentes sino por quintas, hasta cubrir las veinticuatro del sistema tonal. Los Preludios de Chopin, además, presentan dos novedades de consecuencias perdurables en la literatura pianística posterior dedicada al preludio. Por un lado, estas breves composiciones no son preámbulo libre a una obra de mayores dimensiones, función tradicional de los preludios, sino creaciones plenamente autónomas. Esta nueva concepción causó cierta extrañeza entre sus contemporáneos, incluyendo a Liszt quien llegó a comentar que "no son, como el título podría hacerle creer a uno, piezas destinadas a ser interpretadas a modo de introducción a otras composiciones; son preludios poéticos, análogos a los de los grandes poetas de nuestro tiempo". Por otro lado, los preludios han pasado a la historia no como una colección de obras independientes, sino como un ciclo interpretado y analizado como una totalidad orgánica, lo que explica el juego de tempi contrastantes; los subtítulos de algunos Preludios son todos apócrifos. Las dimensiones extraordinariamente pequeñas de estas obras –ninguna supera los noventa compases– han suscitado en ocasiones una visión desfavorable basada en una supuesta falta de ambición compositiva que, sin embargo, no ha mermado el impacto histórico que esta colección de miniaturas pianísticas ha ejercido.

Además de la imponente colección de 24 Preludios, Chopin escribió dos más, a veces conocidos con los números 25 y 26. Uno, en Do sostenido menor, data de 1841 y se publicó ese mismo año en Viena como Op. 45, con un tono melancólico combinado con la gran variedad de tonalidades que explora el compositor. El otro, en La bemol mayor, fue compuesto en 1843 dedicado a su amigo Pierre Wolf, aunque sólo se publicó en una fecha tan tardía como 1918.

Antonio Ortiz, piano

Frédéric Chopin (1810-1849)
24 Preludios, Op. 28
Preludio en Do sostenido menor, Op. 45
Preludio en La bemol mayor, Op. póstumo

  1. Antonio OrtizAntonio Ortiz

    Este pianista malagueño es regularmente invitado a participar en los más importantes festivales y en prestigiosas salas como el Auditorio Nacional de Música de Madrid, Teatro Real, Palau de la Música, Gran Teatro del Liceo, Palau de les Arts, Auditorio Manuel de Falla de Granada, Academia de Bellas Artes de San Fernando, destacando su reciente éxito dentro del Ciclo de Jóvenes Intérpretes de la Fundación Scherzo en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

    Ha actuado también en Francia, Italia, Rusia, Portugal y Colombia, y como solista con la OSRTVE, JONDE, Orquesta de Cámara de la Escuela Superior de Música Reina Sofía, Filarmónica de Málaga y Orquesta Presjovem bajo la dirección de James Judd, Aldo Ceccato, Bruno Aprea, Fusao Kajima, Darrel Ang, Francisco de Gálvez y Pablo Mielgo.

    Estudió con Bashkirov en la Escuela Reina Sofía, Maria Françoise Buquet en París, Josep Maria Colom en Alcalá de Henares y José Felipe Díaz en Málaga. Ha realizado varias grabaciones para TVE, Radio Clásica de RNE y Catalunya Radio, con un reciente CD dedicado a Debussy, Ravel, Albéniz, Bártok y Prokofiev, que ha recibido el Premio de Interpretación Musical Amigos del Colegio de España de París. Compagina su actividad de concertista con la docencia en la Escuela Superior de Música Reina Sofía en Madrid y en el Conservatorio Superior de Salamanca.