(II) Ciclos de Miércoles EL GRUPO DE LOS OCHO Y LA NUEVA MÚSICA (1920-1936)

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Manuel Escalante, piano

La música para piano solo, protagonista del segundo concierto del ciclo, tuvo un especial papel en la creación y en el propio catálogo de los compositores del Grupo durante sus años de juventud. Todos estos autores se aproximaron a la composición desde el piano y fue en este instrumento donde desarrollaron y experimentaron nuevas posibilidades expresivas. El lenguaje pianístico de todos ellos se aleja de las grandiosidades románticas que quieren emocionar y sobrecoger al oyente. Las ocho obras, una de cada miembro del Grupo, que aparecen en este concierto son de la década de 1920. Se trata, por tanto, de composiciones escritas por jóvenes en torno a los veinte años y que ejemplifican de manera clara el desarrollo del lenguaje para piano de esta época de renovación.

Juan José Mantecón, el primer compositor del Grupo interpretado en este concierto, era más reconocido en la época como crítico musical que como compositor. Desde 1920 hasta 1934 ejerció como crítico en el periódico madrileño La Voz, donde firmaba bajo el pseudónimo de "Juan del Brezo". Su música es la más vinculada al sentido del humor y la intrascendencia propia de las vanguardias francesas. Escribió, por ejemplo, una marcha para orquesta que tituló paradójicamente Parada. En este mismo sentido, en Circo, obra de 1923, aparecen elementos propios de un humor un tanto surrealista. Los protagonistas de las tres breves piezas que componen esta obra son animales. En el primer número, un grillo (con sus típicas onomatopeyas), canta una típica rapsodia española. En el segundo, "El oso triste", aparece un pesado y gordo oso, que canta una canción lenta y melancólica(véase ilustración 2, p.37), mientras que en el último, para terminar, aparecen unos pequeños mosquitos revoloteando y deleitándonos bailando un precioso vals. Es "El vals de los mosquitos". En esta obra aparece de manera quizás más clara que en las anteriores el gran sentido del humor e intrascendencia propios de la música de estos años.

Rosa García Ascot se presentó en Madrid como compositora en el concierto inaugural del Grupo de los Ocho. Rosa fue alumna de Pedrell y de Falla, y miembro del Grupo más importante de la modernidad en Madrid, por lo que es la mujer compositora del siglo xx más frecuentemente citada en las monografías e historias de la música. Su trayectoria y posición no podían ser más afortunadas, pero, sin embargo, sus miedos, sus inseguridades y su gran necesidad de protección la llevaron a escribir muy poca música. Entre las pocas partituras suyas que se conservan está Petite Suite, escrita en 1930. Esta partitura fue siempre la que acompañó a Rosa en los conciertos que dio con el Grupo de los Ocho. La propia compositora llegó a orquestar la obra en ese mismo año, por lo que también aparecerá en el concierto de música sinfónica que ofreció el Grupo en el Ateneo de Barcelona en 1931. Se trata de una breve obra, dividida en tres movimientos, "Giga", "Zarabanda" y "Rondó", que responde a las características neoclásicas propias de la música moderna de esta época. Es la partitura más clásica de todas las que componen este concierto y nos remonta, por su carácter (quizás en exceso) a la época de Mozart o Haydn, práctica habitual en la "Música Nueva" de estos años.

A Fernando Remacha, el siguiente compositor del Grupo que aparece en este concierto, podríamos definirlo en la década de 1920 como "el compositor en el silencio". Su personalidad, muy tímida y retraída, provocó que su música fuera la menos interpretada de la época, pese a partir de un lenguaje muy similar al de sus compañeros de Grupo. Sus Tres piezas para piano, obra fechada en 1923, sigue un lenguaje en una línea impresionista. La novedad que representa esta obra es su uso del nacionalismo español, dentro de un mundo impresionista vinculado tradicionalmente a la estética francesa. Uno de los ideales estéticos de los compositores de la "Música Nueva" era el nacionalismo, que utilizaban con la finalidad de trascender el lenguaje español y convertirlo en universal. Remacha recoge perfectamente ese españolismo universalista insertando elementos nacionales dentro de un lenguaje impresionista. Se observa esta unión de lenguajes desde el principio de la partitura, donde aparecen escalas descendentes y arpegios típicamente españoles, junto a acordes que no son más que elementos de color dentro de una línea más afín a la vía impresionista.

Gustavo Pittaluga, el siguiente autor que nos ocupa, fue el encargado de leer la conferencia que tuvo lugar en el concierto de presentación del Grupo, a pesar de ser el autor con menor número de obras. Pittaluga, sin embargo, era el más carismático, el "relaciones públicas", vinculado a la actividad de la Residencia de Estudiantes y uno de los mejor situados socialmente, al ser hijo del famoso médico y catedrático, el doctor Gustavo Pittaluga. Romería de los cornudos, obra de 1929, fue una de las primeras obras que presentó al público; de ella se interpreta en este concierto su reducción pianística de la "Danza del chivato". Originalmente la obra era un ballet escrito para Antonia Mercé "La Argentina" y su ballet español, que trabajaba en París. El libreto de este ballet estuvo a cargo de Cipriano Rivas Cherif y Federico García Lorca y la escenografía del estreno español (que tuvo lugar en 1934) fue llevada a cabo por el famoso escultor y pintor de la Escuela de Vallecas, Alberto Sánchez. Estos elementos unen a Pittaluga y a esta obra con las vanguardias de su época. Al tratarse de un ballet españolista que se escribió para representarse en París, Pittaluga recurre a los elementos más típicamente españoles para construir la obra, como se puede observar claramente en la danza que aparece en este concierto. El referente claro de esta partitura son los ballets de Manuel de Falla.

Rodolfo Halffter era el hermano mayor de Ernesto y este hecho marcaría fuertemente sus años de juventud. Ernesto, como afirmamos al inicio de este texto, fue el compositor de la época tomado como paradigma de modernidad para la crítica española más influyente del momento. Este hecho produjo que siempre que se interpretaba alguna obra de Rodolfo fuera inevitablemente comparado con su hermano, e incluso definido como "el otro Halffter". No será hasta su exilio mexicano y su vinculación con la vida musical de aquel país, cuando Rodolfo termine emancipándose realmente de la actividad de su hermano menor. Naturaleza Muerta, partitura de 1922, es la primera obra de Rodolfo Halffter que se tocó en concierto. Es una obra muy breve, de apenas dos minutos y bastante atonal. Comienza con lo que será la melodía principal, desnuda, tocada sólo por la mano derecha. Posteriormente esta melodía se repite, acompañada por acordes disonantes y aumentando la textura y la tensión, para terminar de nuevo en calma, en el registro grave del instrumento.

Julián Bautista es el compositor del Grupo más impresionista y debussysta en esta década de 1920. Colores, obra de 1921-1922, es especialmente significativa al respecto. De los seis colores que componen la partitura se interpretarán en este concierto los cuatro primeros: "Blanco", "Violeta", "Negro" y "Amarillo" (el ciclo lo completan "Azul" y "Rojo"). El inicio de la partitura, "Blanco", nos conduce directamente a dos referentes básicos para los compositores de esta época: por un lado el mundo ruso, con Mussorgsky y los Cuadros de una Exposición, referente del uso del folklore exótico en un lenguaje universalista, y por otro Debussy, con sus escalas pentáfonas y modales y sus agregados (más que acordes) con un sentido eminentemente colorista. El que Bautista designase colores a cada uno de los números es un rasgo característico de la estética impresionista, que pretende pintar y evocar imágenes con la música. Se trata de una partitura especialmente significativa porque abandona completamente la tradición pianística española, que podríamos encontrar en Albéniz o en la anterior obra de Pittaluga, para escribir música española desde una perspectiva totalmente francesa, con Debussy como referente.

Marche Joyeuse es una partitura de Ernesto Halffter, fechada en 1923, de apenas tres minutos de duración. El lenguaje musical de esta obra es de una extremada sencillez y cierto carácter infantil. Todo se reduce a ingenuas melodías en la mano derecha acompañadas por ostinati rítmicos muy sencillos en la mano izquierda. La economía de medios expresivos, la intrascendencia de la música y la idea del arte como juego, elementos fundamentales en el mundo estético de esta nueva modernidad, son puntos que se observan claramente en la construcción de esta obra.

Junto a Ernesto Halffter, Salvador Bacarisse fue el compositor que más éxito y con mayor frecuencia fue interpretado en concierto en las décadas de 1920 y 1930. De él aparece en este concierto una obra de 1922, titulada Heraldos, basada en unos versos de Rubén Darío. De nuevo aparecen así momentos extramusicales como elementos motivadores de la partitura. La obra, también muy breve, de apenas diez minutos de duración, se divide en tres movimientos, "Helena", "Mahkeda" y "Lía", y es algo más compleja que la anterior, tanto en su forma como en su lenguaje musical. Si la obra anterior la podíamos situar dentro de un lenguaje más neoclásico, con una gran depuración de líneas y enorme simplicidad, esta partitura, sin embargo, estaría más próxima a una estética impresionista. El ámbito del piano es mucho más amplio, los acordes más densos poseen un claro sentido colorístico, y las escalas son modales, dando lugar a un aire exótico e incluso podríamos decir que etéreo.

Manuel Escalante, piano

Juan José Mantecón (1895-1964)
Circo
   La serenata del grillo
   El oso triste
   Vals de los mosquitos

Rosa García Ascot (1902-2002)
Petite Suite

Fernando Remacha (1898-1984)
Tres piezas para piano

Gustavo Pittaluga (1906-1975)
Danza del Chivato, de La Romería de los Cornudos

Rodolfo Halffter (1900-1987)
Naturaleza muerta

Julián Bautista (1901-1961)
Colores
   Blanco1.
   Violeta2.
   Negro3.
   Amarillo4.

Ernesto Halffter (1905-1989)
Marcha Joyeuse

Salvador Bacarisse (1898-1963)
Heraldos
   Helena
   Makheda
   Lia

  1. Manuel Escalante

    Nació en Mérida (Yucatán, México). Inició los estudios con su madre, y después, con Inés Santa Cruz de Oviedo y Layda Alpuche Navarrete. Posteriormente estudió en Viena, en la Escuela Superior de Música y Arte Dramático con Carmen Graf Adnet, donde obtuvo el título de pianista concertista en 1993. Ha realizado cursos de perfeccionamiento con Reah Sadowsky y en el Mozarteum de Salzburgo con Hams Graf y Carmen Graf Adnet.
        Ha dado numerosos conciertos como solista y en grupos de cámara, en México, España, Austria, Italia, Hungría y ha hecho grabaciones para la Radio y Televisión en varios países. Ha actuado como solista en diversas orquestas y participado en festivales y concursos nacionales e internacionales, obteniendo importantes premios. Ha impartido cursos en el Centro Estatal de Bellas Artes de Mérida, Yucatán y en la Baja Austria. En noviembre de 1998, el Gobierno del Estado de Yucatán le otorgó la "Medalla Yucatán" en música.