(y III) Ciclos de Miércoles EL GRUPO DE LOS OCHO Y LA NUEVA MÚSICA (1920-1936)

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Nuria Orbea Salazar, soprano. Anouska Antúnez, piano

Este tercer concierto amplia el arco cronológico, centrado en la década de 1920 en los dos conciertos anteriores del ciclo, y en él aparecen obras políticamente más comprometidas de la década de 1930. Bajo esta perspectiva hay que entender la última obra del programa, Tres ciudades, de Julián Bautista, partitura muy distinta a la primera que abre el concierto, también de Bautista y propia de los felices años veinte. La diferencia entre ambas obras demuestra el cambio estético y político de estos jóvenes artistas, radicalizado tras el estallido de la Guerra Civil. Encontramos en este programa dos vías características en la composición para voz y piano de estos años: aquella que sigue una línea francesa, con el uso de textos en francés como medio para europeizar la música española (fin básico de la creación de estos años) y la que utiliza textos de los jóvenes poetas del 27, como medio para incluir las vanguardias musicales en la modernidad española de su época.

Dentro de la línea francesa es como tenemos que analizar las dos obras que abren el concierto. La Flauta de Jade de Julián Bautista y Automne Malade de Ernesto Halffter. La Flauta de Jade es una de las primeras obras escritas por Bautista, dentro de una clara línea impresionista francesa, deudora de la obra de Debussy. La partitura está basada en poesías chinas traducidas al francés por François Toussaint, por lo que se trata de una revisión española del gusto por lo exótico propio de la estética impresionista.

Bajo esta misma línea francesa se encuentra la obra de Ernesto Halffter Automne Malade, escrita sobre versos de Apollinaire. Esta partitura marca el fuerte vínculo que siempre tuvo Halffter con las obras y evolución musical de su maestro Manuel de Falla. Al igual que Falla volvió la mirada al impresionismo tras su Concerto per clavicembalo y compuso Psiqué, Halffter también regresó, tras su famosa Sinfonietta, a la estética impresionista, con Automne malade, obra que, como la de Falla, es vocal y con texto en francés. Originalmente escrita para voz y orquesta, en este concierto se interpretará la transcripción que el autor hizo para voz y piano.

La siguiente obra de Bacarisse recurre, sin embargo, a la segunda vía marcada en la canción de concierto de estos años, al utilizar versos de Alberti. Estas dos breves nanas son parte de las Tres Nanas de Rafael Alberti de Bacarisse, obra fechada en 1935. En Nana del niño muerto (véase ilustración 4, p. 43), Bacarisse plantea un ambiente sombrío dentro de un lenguaje musical bastante cromático y disonante. Este lenguaje, prácticamente atonal, aparece desde la introducción del piano, donde se marca el ostinato rítmico que acompañará a la voz durante toda la obra. Como sucedía en La tragedia de doña Ajada, obra interpretada en el primer concierto del ciclo, Bacarisse editó posteriormente esta canción, ya en plena guerra civil, en el segundo número de la revista Música (1938), adquiriendo un significado mucho más duro y claras connotaciones políticas.

Junto a Manuel de Falla, Óscar Esplá era un compositor especialmente apreciado por Salazar y los compositores de la "Música Nueva" ya desde fecha temprana. Partiendo en principio del folclore popular levantino, Óscar Esplá esribió sus Canciones Playeras, compuestas originalmente para orquesta en 1929 y transcritas luego para voz y piano por el propio autor. Las cinco canciones se basan, como en el caso anterior, en textos de Rafael Alberti. Resulta especialmente significativo este cambio sustancial del compositor moderno, que ya no recurre tanto a textos extranjeros (fundamentalmente franceses) para escribir su música, sino que comienza a aproximarse a los poemas de la joven Generación del 27. Sin duda la afinidad estética entre estos poemas y los propios elementos a los que recurren los compositores en sus obras, hizo que esta unión y colaboraciones resultaran especialmente naturales.

Estas canciones de Esplá utilizan un lenguaje musical similar, con una mayor evolución armónica en el piano, instrumento que tiene un peso fundamental en la partitura. Aunque la obra parte de la concepción de Esplá del folclore levantino (la "Coplilla", de carácter muy popular y jovial, incluso lleva por subtítulo "Tempo di jota levantina"), en ellas encontramos los típicos tresillos hispanos y cadencias andalucistas, con la inclusión de claros ayeos como los que aparecen en el número tres, "Las doce".

También sobre textos de Alberti está compuesto el grupo de canciones de Marinero en Tierra, escritas por los hermanos Halffter, que aparecen en este concierto. En 1925, con motivo del Premio Nacional de Literatura concedido a Rafael Alberti por Marinero en Tierra, tres jóvenes compositores decidieron poner música a algunos de los poemas de este libro. Estos compositores fueron Gustavo Durán, que puso música al poema "Salinero", Rodolfo Halffter, quien puso música a "Verano" y Ernesto Halffter, que decidió poner su música al poema "La corza blanca". Estas tres canciones aparecieron publicadas en la edición de Marinero en tierra de 1925.

La canción de Ernesto Halffter está muy vinculada a un ambiente dieciochesco, con los floreos en la mano derecha del piano, la ambivalencia entre el modo menor y mayor, junto a la cadencia final en modo mayor (la llamada tercera de picardía, constante en toda la obra). La soprano prácticamente declama el texto de Alberti. Posteriormente, Ernesto recurrirá de nuevo a textos de Alberti en su canción "La niña que se fue al mar", fechada en 1928, donde parte de un lenguaje musical e ideales estéticos muy similares a la anterior. Esta vez, directamente en modo mayor, de nuevo recurrirá a un lenguaje dieciochesco, claramente scarlattiano (como de nuevo se observa desde el inicio con los floreos y textura del piano). Ambas canciones son propias de la música neoclásica española de esta segunda década del siglo xx.

Las dos canciones de Rodolfo Halffter que cierran este grupo pertenecen a su ciclo de Marinero en Tierra, editado por Ricordi Americana de Buenos Aires en 1963. Como afirmamos anteriormente, la primera obra de esta serie, "Verano", fue escrita en Madrid, en 1925; posteriormente, y ya desde el exilio mexicano, Rodolfo Halffter terminará esta serie de composiciones. El ciclo de canciones responde a un aire bastante españolista, sobre todo en momentos como el número tres, "Siempre que sueño las playas" y el cinco, "Gimiendo por ver el mar", ambas elegidas para este concierto. Aparecen a lo largo de las canciones el uso de los típicos tresillos hispanos, una tonalidad bastante definida en todo momento, claridad de líneas, peso de la declamación en la estructura formal, ritmo marcado y un gran desarrollo del lenguaje pianístico.

Como se afirmó en la introducción al ciclo, aunque Bal y Gay no perteneció al Grupo de los Ocho, es en realidad un compositor muy afín a sus miembros, hasta el extremo de que en el concierto de presentación en la Residencia conoció a la que sería su futura mujer: Rosa García Ascot, con la que compartió el resto de su vida. De él aparece en este programa la primera obra de su catálogo, Seis canciones sobre poemas de Luis Amado Carballo, obra fechada en el manuscrito original en Lugo, en 1921, cuando el autor contaba con tan sólo dieciséis años. Como afirma Antón Buxán en las notas al disco A Canción de Concerto(2), desde su juventud, Bal y Gay sentía especial predilección por los poemas breves de Amado Carballo, algo que se desprende en el respeto absoluto del texto y en la extremada brevedad de cada una de estas canciones. En estas seis canciones, de apenas un minuto de duración cada una, aparecen desarrollados los elementos propios de la música moderna del momento: bitonalidad, disonancias frías y descarnadas, ritmos populares estilizados (como el constante ostinato en seis por ocho del primer número, "Égloga", que recuerda a una muñeira distorsionada). El piano es el protagonista de todas ellas mientras que la voz prácticamente declama el texto con extremada sencillez.

Dentro de este mismo mundo de canción breve, simplificada, con líneas melódicas en la voz prácticamente declamadas, es donde debemos incluir las Tres canciones del Marqués de Santillana, obra de Salvador Bacarisse, fechada en 1928 (véase ilustración 3, p. 42). En esta ocasión, encontramos una línea neoclásica con un claro toque nacionalista, marcado en la elección de los textos del poeta palentino renacentista. Las tres canciones utilizan una tonalidad bastante libre y en gran medida disonante (característica de Bacarisse, como se pudo observar en las nanas anteriores) y tienen una sucesión de tempos: lento la primera de ellas, rápido y algo más virtuosística en la línea melódica la segunda, y de nuevo lento y triste (siguiendo claramente el sentido del texto) la tercera, con la que finaliza la obra.

Concluye el concierto con las canciones más españolistas del ciclo, escritas sobre versos de Federico García Lorca. Comienza esta última parte del concierto con las armonizaciones que hizo el propio Lorca sobre canciones populares andaluzas. Las cuatro canciones que se interpretarán, "Las Morillas de Jaén", "El Café de Chinitas", "Nana de Sevilla" y "Zorongo", son especialmente populares, con los característicos ayeos, giros españolistas, tresillos hispanos. Todas ellas llegaron a conseguir en la década de 1930 un especial éxito en la interpretación de La Argentinita y el propio Lorca al piano. El breve "Romance de Solita" de La romería de los cornudos de Pittaluga sigue una línea bastante similar a las obras anteriores. Esta partitura ya fue comentada en el primer concierto del ciclo (al interpretarse la "Danza del Chivato", en su transcripción de piano), por lo que sólo queda resaltar la gran influencia de Manuel de Falla en el uso que Pittaluga hizo de la voz en sus ballets. Por último, las Tres ciudades de Julián Bautista continúan en esta misma línea y, en esta ocasión, suponen un cambio considerable de perspectiva en el compositor más vinculado a la estética francesa de los del Grupo (como se ha podido comprobar en este ciclo con obras como Colores o Flauta de Jade, partitura que abría este concierto). Explica este cambio de perspectiva el contexto político en el que se compuso esta obra. La partitura fue escrita entre Valencia y Madrid en plena Guerra Civil (1937), y, en esos momentos, utilizar un lenguaje nacionalista sobre versos del poeta asesinado Federico García Lorca significaba un claro posicionamiento político. Ese posicionamiento era innecesario en una época más aséptica y políticamente menos comprometida como fue la década de 1920. El contraste que supone la audición de estas Tres ciudades, obra brillante y españolista, frente a las obras joviales, imbricadas en una estética francesa y extremadamente simplificadas que han protagonizado la mayor parte de las partituras de este ciclo, ayuda a comprender los grandes cambios que encontramos en la vida y obra de estos autores en tan sólo un par de décadas.

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2 Antón Buxán, "Jesús Bal y Gay e as Seis pezas pra canto e piano encol de

verbas de Amado Carballo". Notas al disco A Canción de Concerto. Anto-

loxía. Volume 1. Vigo, Edicións Xerais de Galicia. 2000, pp. 92-111. 36

Nuria Orbea, soprano
Anouska Antúnez, piano

Julián Bautista (1901-1961)
La flauta de jade
   Je me promenais
   Depuis qu’elle est partie
   Mon amie

Ernesto Halffter (1905-1989)
Automne malade

Salvador Bacarisse (1898-1963)
Tres nanas de Rafel Alberti, Op. 20
   I. Nana del niño muerto
   II. Nana del niño malo

Oscar Esplá (1886-1976)
Canciones playeras
   Rutas
   Pregón
   Las doce
   El pescador sin dinero

   Coplilla

Ernesto Halffter
Dos canciones
   Siempre que sueño las playas
   Gimiendo por ver el mar

Rodolfo Halffter (1900-1987)
Marinero en tierra, Op. 27
   La corza blanca
   Gimiendo por ver el mar


Jesús Bal y Gay (1905-1993)
Seis pezas pra canto e piano encol de verbas de Amado Carballo

Salvador Bacarisse
Tres canciones del Marqués de Santillana, Op. 6
   El triste que se despide del placer
   De vos bien servir
   Ya del todo desfallece con pensar

Federico García Lorca (1898-1936)
Canciones populares españolas
   Las morillas de Jaén
   El Café de Chinitas
   Nana de Sevilla
   Zorongo

Gustavo Pittaluga (1906-1975)
Romance de Solita, de La romería de los cornudos

Julián Bautista (1901-1961)
Tres ciudades
   Malagueña
   Barrio de Córdoba
   Baile

  1. Nuria Orbea SalazarNacida en Bilbao, realiza sus estudios musicales de canto en la Universidad Mozarteum de Salzburgo en Lied y Oratorio con Hartmut Höll, Mitsuko Shirai y Gudrun Volkert. Ganadora de prestigiosos concursos de canto como el Internacional de Canto Francisco Viñas, Ciudad de Logroño o Julián Gayarre, ha actuado por toda nuestra geografía, además de en Austria, Alemania, Francia, Portugal, Marruecos, Andorra, Israel y Chipre; ha participado en el Festival de Santander, Festival de la Roque d’Anthéron (Marsella), La Folle Journée (Nantes), Festival Musika-Músi-ca (Bilbao), Festival Festa da Música (Lisboa), de Música Antigua (Málaga, Antequera y Zenarruza), Ciclo de Órgano del Palacio Euskalduna, Ciclo de Órgano de Alicante y dentro de las temporadas de la Orquesta Filarmónica de Marruecos, Filar-mónica de Málaga, Sinfónica de Bilbao y la Sinfonía Varsovia.

    Solista especialmente apreciada por el público y la crítica por su trabajo en oratorio, Lied y música española, ha interpretado numerosas misas, oratorios, cantatas y música sinfónica. Ofrece recitales de Lied en las programaciones de Caixa-Forum, Fundación Juan March, Auditorio Conde Duque, Festival de Música de Cámara de Santa Cristina d´Aro, Ciclo Yehudin Menuhin de Salzburgo, Festival de Música de Sitges, así como en los Ciclos de Música de Cámara de Israel y de Chipre invitada por la Embajada de España. Debuta en la ópera con Dido y Eneas, ópera que más tarde lleva a escena en una nueva producción titulada “Roses de Gos”. En la Ópera ABAO-OLBE (Bilbao) ha participado en las producciones de Rigoletto, Diálogos de Carmelitas, Elektra, Battaglia di Legnano, Il Trovatore y Aroldo.
  2. Anouska AntúnezNace en Bilbao, donde cursa los estudios de piano bajo la dirección de José Antonio Latorre, obteniendo en 1991 el Premio de Honor. Continúa su formación en Viena, con Carmen Graf-Adnet, y en Poznan, con Andrzej Tatarski. En 1996, becada por la Fundación La Caixa, va a la Jacobs School of Music de la Universidad de Indiana, obteniendo el Masters of Music con Luba Edlina Dubinsky, miembro del Trío Borodin. Inicia muy temprano el campo de la colaboración musical como pianista de ensayos de la Sociedad Coral de Bilbao y acompañante de los cursos de canto de la Diputación Foral de Vizcaya impartidos por Ana Luisa Chova, Carlos Montané e Isabel Penagos. Esta colaboración continúa en Bloomington con los alumnos de canto de Teresa Kubiak, Paul Kiesgen y Alan Bennett, extendiéndose a otras disciplinas instrumentales como el clarinete, con James Campbell y Eli Eban, y el violonchelo, con Tsuyoshi Tsutsumi, Emilio Colón y Janos Starker. Actualmente es pianista de los estudios de flauta y de violonchelo en el Conservatorio Superior de Música de Aragón y de los cursos de postgrado de flauta que imparte Jaime Martín.