2/4 Ciclos de Miércoles Nacionalismo musical del siglo XX

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  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto de Cuerdas de la Habana . Yamir Portuondo Garzón y Ángel Guzmán Corrochado, violín. Jorge Hernández Iznaga, viola. Paul Mitchell, violonchelo

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SEGUNDO CONCIERTO
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El lento pero seguro camino de la música latinoamericana

Suave sabor mexicano

A diferencia de Argentina o Brasil, México, peor comunicado con Europa y en un permanente estado de inestabilidad política, ni supo ni pudo establecer las bases para el desarrollo de una música académica propia hasta bien entrado nuestro siglo. Y ello naturalmente bajo una feroz influencia europea, y más concretamente italiana. Pero los primeros y tímidos  trabajos de Felipe Villanueva sobre la música india mexicana realizados a finales del siglo pasado comenzaron a dar buenos frutos con autores como Carlos Chávez (de alguna manera el jefe de filas de todos), Blas Galindo, Manuel Ponce, Julián Carrillo y, seguramente el más radical de todos en la defensa del nacionalismo indio, Silvestre Revueltas.
Revueltas vivió de un soplido. En sus 41 años de turbulenta existencia le dio tiempo a hacer vindicaciones administrativas para la música de su país, a concretar su profesión de violinista, a conocer de primera mano la música de la madre patria, aun en plena guerra civil (Revueltas pasó varios meses en España en 1937), y a legar una obra que cada día adquiere más interés entre profesionales y aficionados. Revueltas fue un inconformista en todo. A su inicial formación musical mexicana añadió sus estudios en EE.UU., una mezcla que, catalizada a partes iguales por unas inquietudes políticas nada conservadoras y un hábito por la bebida que pronto adquirió la categoría de puro alcoholismo, le condujo a un total enfrentamiento con el sistema: acabó incluso rechazando al patriarca Chávez, fundando la Orquesta Sinfónica Nacional, una clara respuesta a la de Chávez, la Sinfónica de México, en la que había trabajado al lado del autor de la Sinfonía India.
Otto Mayer-Sierra, biógrafo de Revueltas, habla del "realismo mestizo" de su música. La obra programada en el concierto de hoy, primero de los cuatro cuartetos que escribiera su autor, explica muy bien eso. Revueltas es seguramente el más revolucionario de los autores mexicanos de su tiempo porque no sólo se opuso a las tendencias europeizantes de la música más al uso; también a la de utilizar materiales de la música indígena. En ese sentido, es un músico próximo a Falla, que, como él, imaginó y no copió el folclore; y más si cabe a Bartók, con el que además de compartir metodología tiene más en común: el durísimo y seco universo expresivo. Su breve Cuarteto núm. 1 es paradigma de todo esto. Plagado de citas a las tonadas callejeras de mariachis (citas no textuales), es una pieza de sonoridades agresivas  en la  que los elementos populares sencillos conviven con pasajes de complicadas rítmica y politonalidad . En realidad, lo verdaderamente atractivo de esta pieza es la tumultuosa naturalidad -monumento a lo latino donde los haya- con que Revueltas consigue esa síntesis.

Un número uno para el Caribe

Leo Brouwer, compositor, guitarrista, violonchelista, percusionista, pianista, pedagogo, director de orquesta y un sinfín de cosas más es la figura mas relevante de la música clásica actual cubana. Es, como se puede apreciar en su tremenda biografía, todo un hombre-música. Su obra como compositor,  como intérprete de guitarra y como director de orquesta es de gran trascendencia, pero no lo es menos que tal carta de presentación esté inscrita en un músico cubano, porque la música allá, como otras tantas cosas, pasa por un momento delicado. El nacionalismo de Brouwer, cuya una de sus mil caras -y seguramente la más difundida- ha sido el patrocinio intelectual del movimiento de Nueva Troba junto a "cantautores" tan reputados como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés, es, por desgracia, casi un islote en su país actualmente, y tras las huella de los ya históricos nativos Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán o los españoles nacionalizados cubanos José Ardévol y Julián Orbón, es decir, la gloria de la música nacionalista cubana de la primera mitad de nuestro siglo, los verdaderos artífices de la asimilación del folclore afrocubano a la música llamada culta.
Brouwer ha recorrido todos los caminos musicales habidos en nuestro siglo, desde el serialismo o los post-serialismos hasta la aleatoriedad. Conocido sobre todo como guitarrista, tiene no obstante un importante y amplio catálogo camerístico, en el que destacan sus tres cuartetos de cuerda. El Tercero, en cuatro movimientos cuyos sugestivos títulos dicen más que mil palabras, está dedicado al Cuarteto de La Habana - fundado por el propio Brouwer- , que ya arrastra tras de sí una carrera de 20 años, fundamentalmente dedicados a difundir el repertorio americano y la música de vanguardia en general.
Escrito en 1997 y estrenado el mismo año, parte de otra obra de cámara, Canciones remotas, y se configura bajo un armazón totalmente tonal fuertemente perfumado por un melodismo trazado sobre una base eminentemente folclórica, en la que los  instrumentos de cuerda asumen los toques afrocubanos de percusión ritual. Se trata de una música bastante "caliente" y, a la vez, plagada de excelentes recursos técnicos.

Ginastera, íntimo

Dicen los especialistas en el autor argentino Alberto Ginastera que hay en él dos músicos, uno que mira lejos, hacia fuera, y otro que se observa a sí mismo, apuntando a lo más hondo del alma. Claro que tal dualidad es bastante común en los grandes: ¿acaso no sucede eso con los cuartetos de Beethoven y su otra obra, o con los de Bartók o Shostakovich en comparación con toda lo demás música que inventaron? En Ginastera al menos, es evidente: sus tres Cuartetos de cuerda son, aunque estilísticamente bien distintos, expresión del Ginastera más íntimo y, al mismo tiempo, del más realista y apegado al suelo.
Su Cuarteto núm. 1, de 1948, cierra en cierto modo la primera etapa compositiva del autor de las Pampeanas, su denominado "nacionalismo objetivo", al que seguiría el "subjetivo" (que practica aproximadamente durante la década de los 50)  y un tercer período de corte neo-expresionista, que de alguna manera supone una cierta universalización de su música. Especialmente atractiva resulta  su primera producción, la enclavada en el mencionado nacionalismo de corte objetivo, pues es donde Ginastera está pidiendo menos préstamos ideológicos de la música europea. Su nacionalismo "subjetivo", sin embargo, no se resiste a las corrientes dodecafónicas imperantes más allá del océano. En este sentido, el Cuarteto núm. 1 es una pieza de una extraordinaria pureza y verdad interna, una música de enorme autenticidad, frente a partituras de gran elaboración técnica como puedan ser sus óperas Don Rodrigo, escrita a principios de la década de los 60, y, sobre todo, Bomarzo, estrenada en 1967.
El primer movimiento, escrito en forma sonata bitemática, nos muestra a un Ginastera áspero que busca el clásico contraste motívico en las muchas posibilidades del conjunto, que debe ser guiado por un primer violín al que se exige serias prestaciones técnicas. Sigue un breve y demoníaco scherzo en el que se usan los recursos más en boga entonces ("con legno", "sul ponticello",etc.), antes de llegar al corazón de la obra, un nocturno ("Calmo e poetico") en el que algunos recursos armónicos guitarrísticos se entrecruzan con un   desarrollo melódico casi espectral: Ginastera pide el máximo a los músicos de la agrupación, aun aparentemente. La pieza finaliza con un corpulento rondó dominado por el ritmo  de compás 5/8; de especial efecto resultan las repeticiones temáticas en pizzicato.
Confrontada esta música con la del radical Revueltas y la del versátil Brouwer, se llega a sentir una cierta necesidad reivindicativa hacia la figura del más universal de los compositores argentinos de nuestro tiempo. Porque no vemos programada su música lo suficiente en las salas de concierto de nuestro continente. Y lo que es peor, de nuestro país.

  1. I
      1. Silvestre Revueltas (1899-1940)
      1. Cuarteto nº 1
      1. Leo Brouwer (1939)
      1. Cuarteto nº 3 (dedicado al Cuarteto de La Habana)
  2. II
      1. Alberto Ginastera (1916-1983)
      1. Cuarteto nº 1, Op. 20