2/3 Ciclos de Miércoles Tres nuevos quintetos

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  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Picasso . David Mata y Ángel Ruiz, violín. Elizabeth Gex, viola. John Stokes, violonchelo
Roberto Terrón Barreiro, contrabajo

Javier Arias Bal (1964):
La sombra contra el muro

    Natural de Lugo, Javier Arias se formó musicalmente en el Conservatorio de Santiago de Compostela -donde estudió guitarra y violonchelo como disciplinas instrumentales- y se trasladó a Madrid en 1986 con un beca del gobierno gallego, donde tuvo por joven maestro a David del Puerto, mientras asistía a clases y conferencias de numerosos compositores de prestigio y diferentes orientaciones estéticas. Se licenció en Musicología por la Universidad de Oviedo en 1990 y ha realizado trabajos en este campo así como en el de la informática aplicada a la música.
   La sombra contra el muro data de 1996 y en ese año la estrenó el Taller Instrumental del Centro Galego de Arte Contemporánea en el Instituto de Tecnología de Massachussets, interpretándose después en Barcelona, Vigo y en Caracas, a cuyo Festival de Música Contemporánea la llevó el Plural Ensemble que dirige Fabián Panisello. Para ambientar su audición, Javier Arias propone el siguiente comentario personal:
   "Es como volver en sí tras un profundo pensamiento y encontrarse con la realidad en forma de tu sombra contra un muro. El momento de cuajar, de dar realidad, tangibilidad a una idea, a un vapor, a un aroma, es componer. Alternativamente me encuentro en una u otra situación: idea o muro son excluyentes, y sólo a veces sale música, cuando son conciencia simultánea. Lo peor es cuando no se está donde uno quiere o se echa de menos lo otro, es sólo un paréntesis hueco".


Mario Ros Vidal
(1963):
Cuarteto de cuerda nº 1

    El compositor barcelonés terminó sus estudios en el Conservatorio Municipal de Barcelona en 1994, con el Premio de Honor en Composición, materia en la que había sido discípulo de Carles Guinovart y de Constança Capdeville a cuya memoria ha dedicado Ros su reciente...e ricordo un giorno... para conjunto instrumental. En 1997 la Fundación Juan March le encargó un trío para violín, violonchelo y piano que, con el título de El sueño de un extraño fue estrenado el 12 de noviembre de 1997 en la Fundación Juan March.
    El Primer cuarteto de cuerda de Mario Ros, obra que hoy recibe su estreno absoluto, fue escrito entre 1992 y 1993 y el compositor lo describe como una estructura tripartita en espiral con centro en la primera parte, una sección "subdividida en seis pequeños fragmentos (...) que, además de relacionarse entre ellos, generan la totalidad de la obra. En esta primera parte, el desarrollo tímbrico se impone en ocasiones sobre el desarrollo motívico, resaltando un cierto carácter fragmentario. En la segunda parte desaparece dicho carácter debido al papel predominante de la viola, la cual establece un discurso con mayor continuidad (...) En la tercera parte, el desarrollo por densidades se convierte en motor del discurso musical. Así, la obra aparece -a medida que avanza- como un estudio sobre la memorización en el tiempo y sobre las transformaciones que provoca dicha memorización. Estudio realizado a partir de los distintos estados sonoros por los que atraviesan los instrumentos. Y todo ello articulado mediante un material musical reducido y con unos elementos melódicos mínimos".

José Luis Greco (1953):
Scherzo

    Nacido en Nueva York en el seno de una familia dedicada profesionalmente a la danza, José Luis Greco se graduó en el City College neoyorkino en 1979 y durante dos años más amplió sus estudios musicales en la Universidad de Columbia.
    La pieza que vamos a escuchar data de 1978. Es, pues, fruto del período de aprendizaje de nuestro músico. Formaba parte -era el tercer movimiento- de su primer Cuarteto de cuerda, obra que Greco retiró de su catálogo, pero de la cual, sin embargo, "salvó" este Scherzo de métrica ternaria y estructura formal tradicional -con trío central- y página de cuya intención y realización se sigue sintiendo satisfecho. Antes de ponerlo en circulación como pieza individualizada, el compositor lo revisó y, con muy leves retoques, lo encontró "listo". Ciertamente, veintidós años después la música de José Luis Greco camina por otros derroteros, pero ello es compatible con el hecho de que el compositor considere este Scherzo como música "muy suya". Es síntoma de madurez lo de mirar con cariño lo que uno hizo tiempo ha.

Domingo José Sánchez Gómez (1970):
Quinteto de cuerda

    Sánchez Gómez, actual profesor de composición en el Conservatorio de Badajoz, ha estudiado en Murcia -donde también ha ejercido la enseñanza-, así como en el Gabinete de Música Electroacústica de Cuenca y en cursos especiales en Madrid (LIEM-CDMC) y otros lugares. Sus obras incluyen desde una pieza para flauta sola hasta los 3 Motetes para cuarteto vocal y orquesta de cámara, pasando por diferentes grupos y combinaciones camerísticas.
    La obra que aquí se estrena fue otro de los frutos de los encargos de esta casa para su vieja Tribuna de Jóvenes Compositores en 1997. La música discurre en un solo trazo, pero son distinguibles tres secciones y una coda, donde la tercera sección es como un resumen y desarrollo de elementos aparecidos anteriormente. "No obstante -escribe el compositor- dividir la pieza en secciones es muy relativo, pues se trata en definitiva de un juego de texturas que se engarzan íntimamente entre sí, como si fuera una malla. Estos elementos son una especie de ostinati variados que dan a la obra un carácter de música industrial (...) Lo que le da unidad e interés es la movilidad del discurso musical de los elementos en el tiempo, junto con la aparente quietud de los ostinati".


César Camarero
(1962):
Y era como si cesáramos de estar allí por un segundo interminable

    Madrileño, trasladado con su familia a Nueva York, allí realizó César Camarero su formación musical. Llamado por la composición y de nuevo en España, acudió a recibir lecciones de Luis de Pablo y Francisco Guerrero, para iniciar en los últimos años ochenta una carrera pausada y sólida, jalonada por obras de gran interés, varias de las cuales han sido merecedoras de premios nacionales e internacionales. Entre éstas figura el cuarteto de cuerda Y era como si cesáramos de estar allí por un segundo interminable, largo y bello título que, como explica el propio Camarero, "está tomado de una frase de un cuento de Julio Cortázar que estaba leyendo por aquel entonces y que me pareció que, de una manera más o menos inconsciente, se relacionaba con algunos aspectos importantes de la obra".
    La composición data de finales de 1994 y con ella ganó el concurso de composición "Pablo Sorozábal" adjunto a la Quincena Musical Donostiarra, lo que le valió el estreno en aquel festival, el 30 de agosto de 1995, a cargo del Cuarteto de Moscú y en el marco del Museo San Telmo. La escritura denota personalidad y gusto por la búsqueda de sonoridades y timbres originales. Por lo demás, siendo la obra tan de hoy, su estructura no deja de apoyarse en la tradición. Así se desprende del sumamente escueto comentario que César Camarero hace de la obra: "Desde el punto de vista de la forma, la pieza está articulada en tres secciones, una especie de allegro-adagio-presto interpretados sin interrupción. Cada una de las tres secciones está relacionada a distintos niveles con las demás".

Jesús Rueda (1961):
La esencia súbita

   El comienzo de la trayectoria musical del madrileño Rueda tiene su capítulo más importante en la enseñanza de Luis de Pablo, pero también pasó un curso en contacto con Francisco Guerrero, mientras se iniciaba en la electroacústica con Brncic y Vaggione en el Gabinete de Cuenca. Importantes distinciones en España (Ayuntamiento de Madrid, Fundación Juan March, Premio SGAE) y fuera de España (Holanda, Italia, Alemania...) revelaron a uno de los más pujantes talentos de su generación. La primera andadura de Rueda fue muy paralela a la de Camarero.
    Jesús Rueda escribió su cuarteto de cuerda La esencia súbita entre 1989 y 1990 y la obra fue premiada en un concurso de la West Deutsche Rundfunk, lo que le valió el que fuera interpretada por el Cuarteto Arditti en los estudios de esta emisora en Colonia. El mismo prestigiosísimo Cuarteto la llevó después a Leipzig y Dresde. De esto hace ya ocho años, y la obra se estrena ahora en España y acaso conozca un relanzamiento, pues bien lo merece su calidad aunque lo dificulte la extremada complejidad de la escritura. En efecto, en una línea no lejana de los Zayin de Paco Guerrero, La esencia súbita propone una escritura extraordinariamente nerviosa, con formas de ataque furiosas y gestos de enorme tensión, todo lo cual exige a los intérpretes gran capacidad de concentración y hasta física, además de la musical; en definitiva, altísimo virtuosismo.

  1. I
      1. Javier Arias Bal (1964)
      1. La sombra contra el muro
      1. Mario Ros Vidal (1963)
      1. Primer cuarteto de cuerda *
      1. José Luis Greco (1953)
      1. Scherzo
      1. César Camarero (1962)
      1. Y era como si cesáramos de estar allí por un segundo interminable
  2. II
      1. Domingo Sánchez Gómez (1970)
      1. Quinteto nº 1 para cuerda *
      1. Jesús Rueda (1961)
      1. Cuarteto de cuerda: "La esencia súbita" **
  1. * Estreno absoluto
  2. ** Estreno en España