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Tombeau. In memóriam

  1. Este acto tuvo lugar el
Ana Guijarro, piano
El tombeau (“tumba” en francés) hace referencia a una composición escrita en memoria de alguien, generalmente un compositor, cuyo origen se sitúa en Francia durante el Barroco. Es, por tanto, una composición de carácter elegíaco que lamenta la muerte de una persona, al tiempo que le rinde un homenaje. Que este tipo de obra tuviera una íntima vinculación con la cultura musical francesa explica su revival a comienzos del siglo XX, cuando un grupo de compositores de ese país se afanaba por encontrar en su pasado una identidad musical propia frente a la imperante hegemonía austro-germánica.
Le tombeau de Couperin, compuesta por Maurice Ravel entre 1914 y 1917, es el prototipo perfecto del espíritu de tributo artístico que impregna este género. La mención a Couperin, en el título tenido entonces, junto a Rameau, como el compositor para tecla más importante del Barroco francés, es toda una declaración de intenciones. Se le añaden unos movimientos de corte clasicista como el “Rigaudon” o el “Menuet”, una escritura que imita la sonoridad del clave y seis dedicatorias -una por movimiento- a amigos del compositor fallecidos durante la Primera Guerra Mundial. El mejor modo de homenajear a un compositor admirado ya fallecido era incluir alguna cita musical extraída de su obra, como hizo Manuel de Falla en su Homenaje, originalmente para guitarra pero luego adaptado para piano, que formó parte de la obra colectiva Pour le tombeau de Debussy (1920). El compositor gaditano introduce un tema concebido por Debussy para su obra La soirée dans Grenade, de claras reminiscencias andaluzas. En 1935, Falla compondría otra obra de espíritu análogo, Pour le tombeau de Paul Dukas, en memoria de uno de los compositores franceses más influyentes en la generación de españoles afincados en París, entre los que se incluía al joven Joaquín Rodrigo, quien también le dedicaría una sonata ese mismo año por encargo de la Revue Musicale.
Sin emplear explícitamente el título de tombeau, han sido numerosas las obras concebidas como homenaje o in memóriam de un ser querido, contemporáneo o pasado, real o figurado. En la Pavane pour une infante défunte (1899), Ravel recrea en tono melancólico una muerte dulcemente imaginada, mientras que en su Homenaje a Haydn (1909),
Debussy parte de un tema basado en las notas del nombre del compositor vienés, de quien ese año se conmemoraba el primer centenario de su muerte. La evocación del homenajeado puede llegar a ser implícita a través de la sutil recreación de determinadas atmósferas sonoras, como hizo el sevillano Manuel Castillo. Su Nocturno de Sanlúcar, de 1985, es un homenaje a su profesor de piano y concertista Antonio Lucas Moreno, natural de Sanlúcar de Barrameda y fallecido años antes, mientras que Para Arthur, de 1987, está dedicada al mítico pianista Arthur Rubinstein que tan estrechos vínculos tuvo siempre con España.

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      1. Claude Debussy (1862-1918)
      1. Six Èpigraphes antiques: nº 2 Pour en tombeau sans nom
      2. Homenaje a Haydn
      1. Manuel de Falla (1876-1946)
      1. Pour le tombeau de Debussy (versión para piano)
      2. Pour le tombeau de Paul Dukas
      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. Sonada de adiós (homenaje a Paul Dukas)
      1. Manuel Castillo (1930-2005)
      1. Para Arthur
      2. Nocturno en Sanlúcar (Homenaje a Antonio Lucas Moreno)
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Pavane pour une infante défunte
      2. Le tombeau de Couperin

  1. Ana GuijarroAna Guijarro

    Ana Guijarro es una de las pianistas más reconocidas de su generación. Formada principalmente en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid con los insignes pianistas Antonio Lucas Moreno y Carmen Díez Martín −su referente más decisivo−, amplía estudios en Roma, bajo la dirección de Guido Agosti y en l’École Normale de Musique de París, siguiendo los consejos de Marian Rybicki.

    Desde muy temprana edad ofrece recitales a solo y en agrupaciones de música de cámara, así como conciertos en auditorios y salas de prestigio de las más importantes ciudades europeas. Como solista, ha actuado bajo la batuta de Yuri Simonov, Viékoslav Sutej, Max Bragado, Leo Brower, Francisco de Gálvez, Juan Luis Pérez, José Luis Temes, Jeffrey Schindler, Ernst Martínez Izquierdo, Collin Metters, Luis Aguirre y Manuel Hernández Silva, entre otros.

    Es una profunda conocedora de la obra para piano del ilustre compositor sevillano Manuel Castillo, a quien ha dedicado una buena parte de su carrera profesional. Musicólogos e investigadores requieren frecuentemente sus conocimientos para escribir sobre la vida y obra de este reconocido compositor de la Generación de 1950.

    Profunda y activamente interesada en la enseñanza musical es, desde sus comienzos como catedrática de conservatorios, muy demandada por jóvenes pianistas de toda España y del extranjero. Cuenta con una estela innumerable de alumnos que ostentan puestos de responsabilidad en la enseñanza musical, no solo en España sino en países de la Unión Europea y los Estados Unidos, siendo formadora de algunas de las figuras más relevantes del panorama pianístico actual.