Escenas de niños Lunes Temáticos La infancia en la música

Escenas de niños

  1. Este acto tuvo lugar el
Juan Pérez Floristán, piano
Al igual que ocurre con otras artes, la música ha mostrado históricamente un vínculo muy estrecho con la infancia. La naturaleza de esta asociación no resulta siempre evidente y, de hecho, bajo una apariencia pueril se pueden esconder obras de concepción compleja, mientras que el trasfondo infantil de una composición puede pasar desapercibido para un oyente actual. Este ciclo de ocho conciertos aborda la relación entre la música y la infancia desde diversas perspectivas que, en esencia, se pueden sintetizar en tres: los niños como inspiración de una obra, como destinatarios para su interpretación o como sus oyentes ideales.

      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Kinderszenen Op. 15
      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Doce variaciones en Do mayor sobre el tema "Ah vous dirai-je, maman" K. 265 (300e)
      1. Claude Debussy (1862-1918)
      1. Children's corner
      1. Maurice Ravel (1875-1937)
      1. Sonatina
      1. Manuel de Falla (1876-1946)
      1. Cuatro Piezas españolas (selección)

  1. Juan Pérez FloristánJuan Pérez FloristánNace en Sevilla en 1993. Debe su formación a su madre, María Floristán, y a Ana Guijarro. Desde septiembre de 2009 es alumno de Galina Eguiazarova en la Escuela Superior de Música Reina Sofía en Madrid. Además ha recibido clases de importantes maestros como Elisabeth Leonskaja, Daniel Barenboim, Horacio Gutiérrez o Joaquín Soriano. Con 13 años debuta como solista con orquesta interpretando el Concierto nº 12 de Mozart bajo la dirección de Juan Luis Pérez. En diciembre de 2007 hace su presentación en Sevilla con un recital en el Teatro de la Maestranza y al año siguiente, en calidad de ganador del concurso de El Ejido, interpreta el Concierto para piano y orquesta de Schumann, la misma obra que ejecutaría posteriormente con la JONDE en León. Igualmente ha sido solista con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (Carnaval de los animales de Saint-Saëns, junto a Tatiana Postnikova), la Orquesta Manuel de Falla de Cádiz, dirigida por Juan Luis Pérez (Concierto nº 3 de Beethoven) y la Orquesta de Radio Televisión Española, bajo la dirección de Adrian Leaper, en un concierto transmitido en directo por TVE desde el Teatro Monumental de Madrid (Concierto nº 2 de Shostakovich). Muy interesado en la música de cámara, colabora habitualmente con el Cuarteto Mediterráneo, con el que ha actuado en diversas salas andaluzas.

    Ha sido premiado en diversos concursos de música de cámara (Triana, Nerva, Valverde). También está en posesión del Primer Premio en los concursos nacionales de Piano de Bollullos Par del Condado (2006) y El Ejido (2007), y del Premio “Rafael Orozco” y “Premio a la musicalidad” en el Concurso Nacional de Piano “Marisa Montiel” (2007).

Es muy probable que, entre la extensa literatura pianística infantil, las obras más conocidas sean las Kinderszenen Op. 15 (Escenas de niños) de Robert Schumann y el Children’s corner (El rincón de los niños) de Claude Debussy. Compuestas en 1838 y 1908 respectivamente, las dos colecciones comparten algunos rasgos básicos. Ambas coindicen, por ejemplo, en presentar una escritura generalmente asequible en el plano técnico (aunque trufada con pasajes de notable exigencia) pero no por ello exenta de refinamiento estético, confirmando así una premisa de enraizada tradición: la belleza musical no está reñida con la sencillez técnica. Con todo, el elemento compartido más visible es su articulación en una serie de piezas breves cuyos títulos evocan imágenes relacionadas con el mundo de la infancia. Las trece piececillas de Schumann se titulan: “De lejanas tierras”, “Curiosa historia”, “El escondite”, “Súplica infantil”, “Felicidad completa”, “Suceso importante”, “Ensueño”, “Junto a la chimenea”, “El caballo de cartón”, “Demasiado serio”, “El coco”, “Niño adormeciéndose” y “Habla el poeta”.

Que todas estas piezas estén espiritualmente conectadas con la infancia no implica que fueran concebidas para ser interpretadas por niños. El propio Schumann declaró que habían sido compuestas, más bien, como “recuerdo de las personas que habían crecido”, y fue Clara quien con frecuencia las interpretó siguiendo la sugerencia de su marido: “Tendrás que guardarte los efectos [virtuosísticos] y dejarte llevar por una gracia sencilla, natural”. Las Kinderszenen, repletas de sutilezas compositivas, esconden en su aparente espontaneidad el ingenio de los grandes compositores. La pieza que abre la colección es un buen ejemplo de esta síntesis. Una melodía apacible transcurre balanceándose sobre unos tresillos que desgranan, en su parte central, acordes sorpresivos. El mismo espíritu tranquilo rige “Niño adormeciéndose” (nº 12), una especie de nana que transcurre por armonías cada vez más vagas conforme avanza el sueño, hasta concluir suspendida en un acorde final de subdominante. La exploración de enlaces armónicos casi oníricos también es evidente en Ensueño” (nº 7), quizá la pieza más popular de la serie, mientras que en “Habla el poeta” (nº 13) el tiempo parece detenerse. Por contraste, otras piezas con un carácter más animado se van intercalando, como “Una curiosa historia" (nº 2) o “El escondite” (nº 3) de carácter juguetón evidenciado por las notas en stacatto.

Frente a todos estos rasgos comunes, el Children’s corner de Debussy se distingue por una dosis de humor más perceptible. El “Dr. Gradus ad Parnassus”, por ejemplo, es una especie de burla descarada sobre los aburridos ejercicios mecánicos que los aprendices de piano están obligados a realizar, rememorando (de forma exagerada) el Gradus ad Parnassum de Clementi. La ironía asoma de nuevo en “Golliwoogg’s cake-walk”, una danza rítmica con clara influencia del jazz –entonces en sus comienzos– que repentinamente se ve interrumpida por una motivo pomposo que muchos oyentes reconocerán como el famoso tema del Tristán de Wagner. “Jimbo’s Lullaby” es una canción de nana construida sobre una escala pentatónica, pero para dormir a un gran elefante de pausados andares, mientras que “The snow is dancing”, otro magnífico ejemplo de ambientes etéreos en la obra pianística de Debussy, recrea los días de invierno en que los niños ven desde la ventana el constante caer de los copos. También “The Little shepherd” podría decirse que representa otro hallazgo compositivo del compositor francés: la melodía lejana, sin principio ni fin definidos, de tintes pastorales y nostálgicos.

La Sonatina (1903) de Ravel y las Cuatro piezas españolas (1907-08) de Falla, ambas terminadas en Francia, son cronológicamente cercanas al Children’s Corner. La primera no debe entenderse, como a veces ha ocurrido, como una obra arcaizante, sino como una actualización de procedimientos compositivos clásicos a través del lenguaje moderno en la ebullición estética del París de principios del siglo XX. El “Modéré” está construido sobre una forma sonata aunque abreviada en su dimensión. Quizá sea el “Mouvement de Menuet” central el elemento más nítidamente clásico, con un ritmo ternario marcado, si bien completamente revestido de la particular armonía de los impresionistas franceses, la cual sigue estando muy presente en el “Animé” final, una especie de tocata virtuosística.

La conexión de las Variaciones KV 265 de Mozart con el mundo infantil está en el tema que adopta como punto de partida: la canción de niños francesa “Ah vous dirai-je, maman”. Compuestas en 1781-82, las doce variaciones que suceden a la presentación de la melodía popular enfatizan, con fines didácticos y dificultad progresiva, distintas aspectos de la escritura pianística: alternancia de manos, ornamentación melódica, pasajes en escalas y en corcheas en cada una de las manos o distintos tipos de fraseos. En definitiva, un pequeño compendio que, a través del divertimento, sintetiza las habilidades que un joven pianista debía aspirar a lograr.