Villancicos del Barroco portugués Lunes Temáticos La infancia en la música

Villancicos del Barroco portugués

  1. Este acto tuvo lugar el
Filipe Faria, canto. Sete Lágrimas. Filipe Faria, canto. Sergio Peixoto, canto. Tiago Matias, vihuela, guitarra barroca y laúd. Rui Silva, percusión
Al igual que ocurre con otras artes, la música ha mostrado históricamente un vínculo muy estrecho con la infancia. La naturaleza de esta asociación no resulta siempre evidente y, de hecho, bajo una apariencia pueril se pueden esconder obras de concepción compleja, mientras que el trasfondo infantil de una composición puede pasar desapercibido para un oyente actual. Este ciclo de ocho conciertos aborda la relación entre la música y la infancia desde diversas perspectivas que, en esencia, se pueden sintetizar en tres: los niños como inspiración de una obra, como destinatarios para su interpretación o como sus oyentes ideales.

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      1. Oh bento airoso *
      2. Eu hei-de dar ó menino *
      1. Diogo Dias Melgaz (1638-1700)
      1. Salve Regina
      1. Senhora del mundo
      1. Pedro de Cristo (1550-1618)
      1. Es nasçido
      1. Gaspar Fernandes (1570-1629)
      1. Xicochi conetzintle
      1. Olá zente que aqui samo (villancico negro)
      2. Dorme, dorme, meu menino (canción tradicional de cuna)
      3. Vai-t'embora passarinho
      1. Gaspar Sanz (1640-1710)
      1. Canario
      1. Gaspar Fernandes
      1. Tururu Farara com son
      1. Mai fali é (canción tradicional de Timor)
      2. En un portal derribado (villancico de negro)
      3. Sá qui turo zente pleta (villancico de negro)
      4. Triste vida vivyre
      5. Olá plimo baciao
      6. Ó, ó, menino, ó (canción tradicional de cuna)
      7. Nana, nana, meu menino
      1. Juan de Anchieta (c. 1462-1523)
      2. A. Dorumsgaard
      1. Con amores la mi madre
      1. Eurico Carrapatoso (1962)
      1. José embala o menino
      1. Sete Lágrimas (c. XXI)
      1. El pesebre (Lope de Vega)
  1. * Obra conservada en (canciones tradicionales de Navidad)
Todas las obras en arreglos libres de Filipe Faria y Sérgio Peixoto

  1. Sete LágrimasSete LágrimasBajo la dirección artística de Filipe Faria y Sérgio Peixoto, Sete Lágrimas es uno de los grupos europeos más innovadores, especializado en música antigua y contemporánea. El grupo se fundó en 2000 en Lisboa e inició su carrera discográfica con la edición, en 2007, para el sello MU, de un proyecto dedicado a la música antigua europea titulado Lachrimæ #1. Con apoyo del Ministerio de Cultura portugués, Sete Lágrimas ha publicado Kleine Musik (2008), Diaspora.pt (2008), Silêncio (2009), Pedra Irregular (2010), Vento (2010) y En tus brazos una noche (2011). Además de estos proyectos conceptuales de diálogo entre música antigua y contemporánea, Sete Lágrimas ha encargado y estrenado obras de Ivan Moody (n. 1964), Andrew Smith (n. 1970) y João Madureira (n. 1971), ha interpretado obras de H. Schütz (1575-1672), Corelli (1653-1713), Melgaz (1638-1700), Seixas (1704-1742), Almeida (1702-1755), Machado (1590-1646), y música erudita y popular de la secular diáspora portuguesa de la época los descubrimientos. En 2010 inicia, con gran éxito, la internacionalización de su carrera participando en el Festival de Música Antigua de Gijón y en el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, al tiempo que se refuerza la internacionalización de la distribución de sus discografía en Europa, Israel y Estados Unidos incluyendo canales on-line como iTunes. Durante 2011 han participado en el Festival das Artes de Coimbra, con el estreno de Lamento con texto original de José Luís Peixoto (n. 1974) y música de João Madureira. Recientemente ha editado el CD Terra (Diaspora, vol.2) estrenado en la Temporada do Centro Cultural de Belém (CCB) y han ampliado su presencia internacional con la gira del proyecto Mediterrae por Bulgaria, Italia, Malta y Macao. Para esta temporada tienen también previstas otras giras por Italia y Austria, destacando su nombramiento como Ensemble Asociado a la temporada del CCB en donde presentará el Tríptico da Terra en tres conciertos: Terra, Vento y Pedra con la colaboración de Mayra Andrade, António Zambujo y Maria Cristina Kiehr. De los dos centenares de conciertos integrados en distintas temporadas europeas en la última década, destaca también su participación en el Festival Internacional de Música da Madeira (2009), Festival Internacional de Música dos Açores (2009), Festival de Música de Leiria (2009), Fundação Calouste Gulbenkian (2008) y Temporada Centro Cultural de Belém (2009). Esto concierto en la Fundación Juan March es su presentación en Madrid.

En el mundo ibérico, ningún otro género como el villancico encarna tan bien la música para festejar el nacimiento de Jesús, unas connotaciones navideñas de tal intensidad que han llegado hasta la actualidad. Sin embargo, la historia del villancico —uno de los ejes del concierto de hoy— es más rica y compleja de lo que podrían sugerir las cancioncillas pegadizas que vienen a la mente de los oyentes actuales. El término data de finales del siglo XV aplicado a una forma poético-musical caracterizada por una sucesión de coplas alternadas con un estribillo y por el tratamiento en lengua vernácula de temas rústicos pese a ser un género propio de ambientes cultivados. A esta tradición pertenece el villancico Con amores, mi madre de Juan de Anchieta, un ejemplo refinado de amor cortesano incluido en el conocido como Cancionero de Palacio junto a otros tres villancicos de este autor y a otros del igualmente famoso Juan del Enzina.

A lo largo del siglo XVI, el villancico sufrió su primera mutación de calado: mientras que mantuvo su estructura formal y su temática popular, se transformó en un género devocional y religioso interpretado en las principales celebraciones litúrgicas como la Ascensión, la Epifanía, la Inmaculada y, por supuesto, el Nacimiento. Durante el siglo XVII, la integración del villancico en el entorno religioso corrió paralela a su expansión por el orbe ibérico —el otro eje del concierto de hoy—, desde España y Portugal hasta los vastos territorios americanos alcanzando también las colonias asiáticas, desde la Baja California hasta Cabo de Hornos, desde Filipinas hasta Timor. La presencia de la cultura portuguesa en Mai fali é resulta evidente para empezar en el propio texto, una mezcla intraducible de vocablos portuguesas con otros de lenguas indígenas. Este tipo de intercambios culturales entre la metrópoli y las tierras de llegada fue fértil en el campo de la música, llegándose incluso a componer obras enteramente en lenguas locales. Un ejemplo modélico es el motete Xicochi conetzintle compuesto por Gaspar Fernandes en náhuatl, idioma de los nahuas, un pueblo mexicano descendiente de los aztecas y predominante cuando los españoles alcanzaron estas tierras.

También la obra de Fernandes representa un buen caso para ilustrar la diáspora del villancico. Portugués de nacimiento (según suponemos por la escasa documentación conocida), este compositor pronto se trasladó a Puebla en México siguiendo la estela de otros muchos músicos peninsulares que ansiaban nuevas posibilidades laborales. Allí pasaría el resto de su vida como compositor, con una abundante producción de villancicos, en muchos casos con textos de Lope de Vega, que se difundieron por el resto de México y por Guatemala. Para entonces ya se había implantado la obligación que debía asumir todo maestro de capilla: componer nuevos villancicos para cada una de las fiestas importantes de su iglesia. Las celebraciones más destacadas del calendario litúrgico estaban señaladas por música en lengua vernácula y en tono popular, un estilo más cercano a los fieles, que marcaba una notable diferencia con la música en latín y en stilo antico de uso más cotidiano.

En su periplo global, en un primer momento de la mano de misioneros y conquistadores, el villancico no dejó nunca de perder el tono cercano que tanto éxito le proporcionó entre los feligreses y que sería, a finales del siglo XVIII, una de las principales razones para su abolición, parcialmente frustrada, impuesta por las autoridades eclesiásticas. El deseo de convertirlo en música genuinamente festiva facilitó la creación de textos jocosos con personajes pintorescos que se expresaban en imitaciones cómicas de idiomas. Así, surgió el villancico de negro, de indio, de vizcaíno, de gallego, de guineo, de italiano… Varias obras anónimas de este concierto se insertan plenamente en esta vertiente humorística que los compositores de villancicos pudieron explotar en el villancico como en pocos otros géneros en la historia de la música. Los villancicos Olá zente que aqui samo, En un portal derribado y Sá qui turo zente pleta son y Olá plimo bacião son todos ejemplos de villancicos de negro cuyos textos están llenos de juegos onomatopéyicos. Todas estas obras, anónimos del siglo XVII, forman parte de una de las colecciones de villancicos portugueses más ricas, la conservada en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra, erigido panteón real y una de las instituciones religiosas portuguesas más influyente.

Estos villancicos, de carácter tan marcadamente popular, se van alternando en el programa con canciones tradicionales de cuna cuyo origen y autoría, por definición, es siempre difícil de rastrear. Esta combinación de repertorio, aparentemente extraña, es atípica según las convenciones de la programación musical al uso. Y sin embargo, al escuchar músicas tan distintas que emanan de una misma cultura resulta patente que un carácter idéntico las une: la de festejar el nacimiento con una alegría tierna y contenida.