(II) Ciclos de Miércoles Músicos del 27

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Enguidanos y Juan Luis Gallego, violín. Cristina Pozas, viola. Miguel Jiménez, violonchelo

SEGUNDO CONCIERTO                                                                                                        
Una obra interesante de Fernando Remacha compuesta durante los años de su trabajo en Roma es el Cuarteto de cuerdas (que al parecer fue escrita en 1925, aunque A. Baciero en su catálogo sitúa entre 1928-29), premiado por el Consejo Central de la Música y editada en Barcelona por Boileau. Como es sabido, a partir de los primeros años del siglo se va a producir en España (especialmente en Madrid y Barcelona) un renacimiento del género cuartetístico, con la puesta en marcha del «Cuarteto Francés», pon ejemplo, dirigido por Julio Francés, antiguo viola del cuarteto de Jesús de Monasterio. El ambiente musical, dinamizado por las nuevas sociedades de conciertos animaron a estas experiencias, también en Barcelona, con experiencias de gran calidad, en las que participó Eduard Toldrá.
No fue ajeno a este movimiento en Madrid Conrado del Campo, tanto desde su faceta de compositor como de buen ejecutante de viola, renovando el género al que ya había contribuido en años tempranos Ruperto Chapi, Turina y otros. Quizás la producción más importante de del Campo esté dedicada a este género, al igual que las magníficas obras de Toldrá, y desde su cátedra de composición del Conservatorio de Madrid animó a tres de sus más destacados discípulos a trabajar en este sentido. Estos eran Julián Bautista, que ha dejado buen testimonio en su obra para cuarteto de cuerdas o formaciones similares, Salvador Bacarisse y, como ya dijimos, Fernando Remacha.
Citábamos antes unas ideas manifestadas por Rodolfo Halffter sobre la música de su generación, y las completamos ahora con esta definición estilística en que incluye a la obra referida de Remacha: «Parecida intención», decía Rodolfo Halffter en el análisis de las preferencias estéticas de su generación, «de despojar el campo de la música de sublimidades, de preferir el arbusto al árbol, de usar afiladas tijeras de jardinero para podar las plantas de inútiles frondosidades, se observa en el Cuarteto de Remacha; en La romería de los cornudos, de Pittaluga; en la Sonatina-trío de Bautista».
De las varias coincidencias que hemos mencionado entre estos amigos músicos, Salvador Bacarisse y Fernando Remacha, está la de haber nacido en el mismo año de 1898, cuyo centenario se conmemora en este concierto. Salvador Bacarisse, que se sumó con gran fuerza a las jóvenes vanguardias de los años 20, siguió -en cuanto a perspectiva estética- un proceso bastante contradictorio en la posguerra, al igual que varios de sus compañeros y amigos. De Bacarisse se mencionan en el catálogo de su obra, realizado por Ch. Heine y editado por la Fundación J. March en 1990, tres cuartetos de cuerda. El primero de 1930, orquestado al año siguiente con el título de Serenata; el segundo, op.14, de 1932, y el tercero, op. 24, del año del inicio de la guerra, 1936. Como dijimos, Bacarisse participó con mucha inquietud renovadora en el «Grupo de los ocho» que se presentó en Madrid a finales de 1930. Su colaboración con los poetas afines a este movimiento cultural fue estrecha, y poco antes de la composición del Cuarteto nº 3 que oiremos, trabajó con Rafael Alberti en las Tres Nanas (1935). Este tipo de coincidencias estilísticas entre músicos y poetas de la generación fue frecuente, al igual que la atención que prestaron todos al pasado clásico español, como se ve por ejemplo en las Siete variaciones sobre un tema de las canciones del Marqués de Santillana que compone Bacarisse en el mismo año de 1935.

      1. Salvador Bacarisse (1898-1963)
      1. Cuarteto para cuerda nº 3
      1. Fernando Remacha (1898-1984)
      1. Cuarteto de cuerda