(II) Ciclos de Miércoles Piano-tríos españoles siglo XX

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Mompou . Joan Lluis Jordà, violín. Mariano Melguizo, violonchelo

SEGUNDO CONCIERTO
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GERARDO GOMBAU: Trío en Fa sostenido
   Encontrar el nombre de Gerardo Gombau en la nómina de autores de un concierto es sentir la prolongación en el tiempo de un homenaje con vocación de permanente. Al igual que Gerardo Diego perfilaba dos Manuel de Falla a través de su obra, en el caso de Gerardo Gombau fue el propio compositor el que señaló los límites de su cambio: "Ahí termina mi composición de tipo tradicional y comienza la de vanguardia". Era el 1960 y, al siguiente, un encargo de la Fundación Juan March, "Música para voces e instrumentos", abría el camino, su camino, en la vanguardia. Y no se trata de una diferencia de calidad, sino de objetivos. Al Gombau respetuoso con la tradición, cultivador del nacionalismo, sucedía, cuando ya había cumplido cincuenta y cinco años, un afortunado aprendiz de la vanguardia, de los nuevos derroteros de la música. Y por ello, en gran medida, hay que valorar con el mismo interés esos dos períodos de su obra.
   Este Trío en Fa sostenido, fechado en 1954, pertenece de lleno a su primera época y conserva el atractivo, la seguridad en el trazado y la vigencia que en su tiempo justificaron el que mereciera la concesión del Premio "Samuel Ros" de aquel año. Había nacido en Salamanca, se había formado fundamentalmente con Conrado del Campo y se incorporó al Conservatorio madrileño a través de la cátedra de acompañamiento, pero fue su breve interinidad en la composición la que marcó su influencia inmediata entre los jóvenes.
   El mundo del rigor clásico sirve de apoyo a la organización de su Trío. La armonía tonal que indica el "Fa sostenido" y la estructura en cuatro movimientos se complementan con un primer "Andantino en forma de Sonata", para el primero; un "Andante según la típica forma de Lied", para el segundo; un "Scherzo convencional con Trío intermedio", para el tercero, y un "Allegro en forma Rondó", para el cuarto. Más aún, las precisiones que los acompañan tienen sin duda la intención de ponerlo de manifiesto.

MATEO SOTO: Klaviertrio
   Nacido en Cartagena en 1972, Mateo Soto cursa la primera etapa de sus estudios en el Conservatorio de esa ciudad. Más tarde entra a formar parte de la Coral Tomás Luis de Victoria de Cartagena con la que participa en numerosos conciertos en España, Francia y Alemania, e interviene, junto con su director, Juan Lanzón Meléndez, en el análisis de la polifonía vocal de los siglos XV y XVI. Estudia armonía con Joaquín Martínez Oña-López y en 1990 asiste al curso de Solfeo Contemporáneo de José Luis Temes, e inicia sus obras instrumentales con "Trío de flautas". Completa su formación en el Conservatorio de Murcia con Manuel Seco de Arpe, obteniendo el Premio Extraordinario Fin de Carrera. Su "Suite paupérrima" consigue el segundo Premio SGAE 1993, y su obra "Syrinx versus Khitaram" recibe el Premio Mompou 1996. Ha recibido diversos encargos de organizaciones e intérpretes de varios países.
   Con referencia a Klaviertrio, escrito en 1996 por encargo de la Fundación Juan March para la "Tribuna de Jóvenes Compositores", nos envía el siguiente comentario: "Pertenece, junto a "Tuberías", "Asnografía", "Colirium Tremens" y "Aforismos akústikos", a un ciclo de obras de las que conviven el pasado y el presente sin prejuicio alguno con la magnífica variedad de procedimientos, recursos y estilos que forman parte de nuestra cultura musical. No es mi deseo relatar el proceso compositivo de la obra ya que además de ser árido, aburrido y ajeno a la gran mayoría del público, considero que la música como arte, tiene la mágica cualidad de explicarse a sí misma. Respetando por tanto al oyente y su "libertad de audición", sólo me gustaría apuntar un fragmento de la obra "Arte y siglos paralelos" de Antonio Llorente que creo que se adapta perfectamente al espíritu de la concepción de esta obra: ""Así pues no existe la creación en el instante, el engaño de brotar de un útero al vacío. Todo un complejo mundo necesita días, mundos pretéritos, incluso para un Dios. La tradición de las sombras produce la luz; la de la luz trae las cosas, la de las cosas trae los animales, y entre ellos y el hombre como causa y efecto de su propia labor creadora. Todo lo que se crea encierra tan sólo un propósito de descanso, el anhelo de una última jornada en la que el artista sabe lo que ha dicho y está satisfecho porque también sabe que usó de todas sus palabras, sonidos y colores que conformaban su camino y al tiempo lo flanqueaban ( ...  ) tal que la creación es la muerte del presente; todas las voces del pasado; todas las siluetas, quieren manifestar hoy, porque sólo desde el hoy del artista nace el futuro del mundo.""

TOMÁS MARCO: Trío concertante nº 1
   En el amplio catálogo que alcanza ya la obra del madrileño de 1942 Tomás Marco, encontramos representaciones de casi todos los géneros musicales y de las más diversas combinaciones instrumentales. Y si el primer aspecto representa su inquietud por encontrar caminos personales en las formas y especialidades en las que se ha refugiado la estructura de la música a través de los siglos, en el segundo está presente un permanente regusto por el recreo en los sonidos. Las formas de ataque en cada instrumento le han atraído desde el comienzo y, como resultado de esa atracción por la materia sonora y sus posibilidades, llego, inevitablemente, al resultado "concertante". Y con esta vocación nace su Trío en 1983, para atender una petición del Trío Mompou.
   Ante el encargo o la sugerencia de plantearse la combinación instrumental del conjunto, Tomás Marco se afirma en la idea de tratar los tres instrumentos como ya se lo había planteado a la hora de componer sus "dúos", es decir, "con un total equilibrio de los instrumentos y dentro del espíritu de la música de cámara pura, completamente abstracta." Es, pues, el resultado de un tejido sonoro en el que los tres instrumentos participan en igualdad de condiciones para crear un resultado sonoro muy concreto, se puede decir, musicalmente muy concreto, en el que son los sonidos y los timbres los que fijan las condiciones de la concordancia.
   Estructurada en un solo movimiento, deja traslucir un total de cuatro secciones, con otros tantos tiempos, que elaboran diferentes aspectos del mismo material. El Trío concertante nº 1 fue estrenado en el Auditorio Caja de Madrid el 26 de marzo de 1984 por el Trío Mompou, está dedicado a Federico Mompou y abría una puerta en la obra de Tomás Marco, sucesora como se ha comentado de sus "dúo", que en el "Trío nº 2" buscaba ya otras combinaciones instrumentales.


JOAQUÍN MALATS: Trío en Si bemol

   Con Joaquín Malats estamos ante la figura típica del intérprete-compositor y a recordar sus éxitos en la primera de estas dos actividades vienen a colaborar algunas de sus composiciones. Se forma como pianista en la escuela de Juan Bautista Pujol en Barcelona, ciudad en la que había nacido en 1872 y en la que moriría, a los cuarenta años, en 1912. Debuta como intérprete en Barcelona en 1886 y dos años después concluye su formación logrando un primer premio y una beca para completar sus estudios en el Conservatorio de París. La prolongación de su formación se completa en 1900 con un nuevo primer premio, el "Louis Diemer", ante un jurado en el que participa Anton Rubinstein.
   Este segundo reconocimiento promueve su carrera como concertista que le lleva a recorrer Europa y América, pero será el esfuerzo extraordinario para nada resistente salud lo que le obligará a regresar a Barcelona y provocará su temprana muerte.
   En Malats encontramos al tercer gran pianista catalán que triunfa en todos los escenarios, aunque en la composición serán sin duda Isaac Albéniz y Enrique Granados los que le sobrepasarán en el acierto y en la extensión su reducido catálogo. Alterna la música de salón -"Napoli", "Babillage"- con los éxitos nacionalistas -"Serenata española", "Impresiones de España"- y en último término con incursiones en la música de cámara con este Trío en Si bemol.
   También en esta obra muestra su tendencia nacionalista, pero se atiene a la forma de concierto que le da nombre. Malats es igualmente riguroso en la estructura, con dos movimientos rápidos separados por un "Andante". Sin duda, alejado de los objetivos de la música de salón, busca una trascendencia que no precisaba en otras de sus obras. No se conoce con certeza la fecha en que fue compuesto, aunque se suele situar en 1898, es decir, cuando ya había iniciado su carrera de concertista, aunque se cita en ocasiones el año 1901 como fecha más probable, mientras que Tomás Marco lo considera muy posterior, tal vez de 1910.

      1. Gerardo Gombau (1906-1971)
      1. Trío en Fa sostenido
      1. Mateo Soto (1972)
      1. Klaviertrio *
      1. Tomás Marco (1942)
      1. Trío concertante nº 1
      1. Joaquín Malats (1872-1912)
      1. Trío en Si bemol mayor
  1. * Estreno absoluto