(I) Ciclos de Miércoles Cuartetos españoles del siglo XX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Cuarteto Ibérico . Manuel Villuendas y Farhad Sohrabi, violín. Santiago Kuschevatzky, viola. Dimitri Furnadjiev, violonchelo

NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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MARTINEZ ESPINOSA: Cuarteto de cuerda nº 3

    Fue precisamente un primer Cuarteto de cuerdas escrito a los 17 años la obra con la que Israel David Martínez Espinosa (Barcelona, 1969) mostró que en él había un compositor. Por entonces llevaba poco tiempo estudiando con Josep Soler en el Conservatorio de Badalona, centro en el que acabaría por obtener el Premio de Honor de Composición e Instrumentación. Israel David Martínez trabajó también con Joan Guinjoán. Su carrera, naturalmente corta, es de gran solidez y ha sido refrendada por los públicos, la crítica y los premios recibidos: entre estos figuran el Iberoamericano de Composición "Reina Sofía", el Sant Joan de Vilatorrada para compositores menores de 25 años y el Salvador Espriu de Música, pero acaso el de mayor proyección sea el Premio de Composición "Reina Sofía" de la Fundación Ferrer Salat, que recayó sobre el joven músico catalán en 1993 por su cantata sinfónica La jeune martyre, para barítono y orquesta, sobre textos de Rilke. Al recibir, hace poco más de un año, el encargo de la Fundación Juan March con destino a su estreno en este concierto, Israel David Martínez Espinosa abordó su tercer Cuarteto, obra de la que nos cuenta lo siguiente:
   "Consta de cuatro movimientos y toda la estructura armónica se basa en tres acordes. El primer movimiento sirve exclusivamente para anunciar los tres acordes ya mencionados, con un juego de dinámicas que va en crescendo desde pppp hasta ffff. El segundo será el único en el que cada uno de los intérpretes tendrá momentáneamente importancia por él mismo, ya que en los otros tres movimientos las cuatro voces funcionan en bloque. El tercer movimiento, en pizzicato, desarrollará unos elementos rítmicos simples creando un ambiente que a veces puede recordarnos a Bartók. El cuarto y último es un claro homenaje a J.S. Bach y a la evolución natural de la música occidental. En el inicio de este movimiento partimos de los acordes y, de una forma natural y a la vez misteriosa, irá apareciendo una fuga en Mi menor, al finalizar la cual aparecen nuevamente los tres acordes a manera de epílogo".

SOROZABAL: Cuarteto en Fa mayor

    De Pablo Sorozábal conmemoramos este año el centenario del nacimiento. De su obra ha trascendido la música teatral, a la que se consagró especialmente, pero aquel joven vasco atraído por la cultura musical alemana y en particular por el Leipzig de Schumann y Mendelssohn, no dejó de ensayar las formas "puras" de la tradición centroeuropea. Tocado después por el tributo nacionalista, en su catálogo hay mixturas tan peculiares como unos Lieder sobre poemas de Heine traducidos al vasco.
    Escrito básicamente en 1919, seguramente rematado en 1920, el Cuarteto en Fa del maestro donostiarra presenta tres movimientos: es el patrón sonatístico convencional a falta del minuetto o scherzo. Si ésta es obra muy juvenil, un Cuarteto en Mi menor anterior, que desapareció durante la guerra civil, había servido a Sorozábal para asombrar a los profesores de su ciudad natal. El Cuarteto en Fa mayor, al igual que un Capricho español para orquesta, son las obras en las  que el joven Sorozábal trabajaba cuando se vino a Madrid para enrolarse como violinista en la Orquesta Filarmónica de Pérez Casas y ganarse unas pesetillas más tocando en el trío que amenizaba las tertulias en el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao donde, entre los asiduos, el maestro Jerónimo Giménez acudía paseando desde su domicilio próximo (la misma casa en la que hoy vive Carmelo Bernaola).
    No encontraremos en los sones del Cuarteto en Fa mayor al Sorozábal que conocemos, pero es música que habla a las claras del temperamento musical nato que había en aquel joven que, como compositor, estaba aún por formar y lejos de encontrar su camino artístico.

GURIDI: Cuarteto nº 2, en La menor

    El último tramo biográfico y profesional de Jesús Guridi se desarrolló en Madrid, de cuyo Conservatorio fue catedrático de armonía y de órgano y, a partir de 1956, director. A este período de plena madurez corresponde la creación del Cuarteto en La menor, la obra maestra del capítulo camerístico del catálogo de Guridi. Afamado compositor de piezas teatrales tan instaladas en el repertorio como Amaya o El caserío, el maestro vasco no perteneció a ese tipo de operista o zarzuelista, exclusivamente, del que tantos ejemplos había en nuestro teatro lírico. Por el contrario, contribuyó con no pocas partituras notables a la creación del moderno sinfonismo hispano, practicó con sumo acierto la canción de concierto y escribió también abundante música para piano y órgano. Su primera aproximación al género cuartetístico fue un "pecadillo de juventud": el Cuarteto en Fa sostenido menor escrito a los veinte años, estrenado en la Sociedad Filarmónica de Bilbao y desestimado después por el compositor. Un posterior Cuarteto en Sol mayor, obra ya de madurez, pasó al catálogo con el nº 1: data de 1933 y fue dedicado al cuarteto belga Pro Arte, que lo estrenó en la misma Sociedad Filarmónica bilbaina en diciembre del año siguiente.
    Tres lustros transcurrieron antes de que Guridi abordara un nuevo cuarteto. Entre tanto -1947- Guridi había sido elegido miembro de número de la sección de Música de la Real Academia de Bellas Artes. El Cuarteto nº 2, en La menor fue concluido en 1949 y con él obtuvo el maestro vasco el Premio Nacional de Música de aquel año. La obra está dedicada a Ruiz-Casaux, el violonchelista de la Agrupación Nacional de Música de Cámara que, naturalmente, fue el conjunto que la estrenó: 14 de mayo de 1950, en el Ateneo de Madrid.
    La forma del segundo Cuarteto de Guridi se atiene con todo respeto a la del cuarteto tradicional clásico-romántico. El primer Allegro es una forma sonata bitemática, con los dos temas bien contrastados: rítmico el uno, lírico el otro. La sustancia musical del Adagio es de carácter grave, próxima a la expresión religiosa. Sigue un scherzo en cuya sección central (el trío) la vecindad con la música popular es muy estrecha. El Allegro final es un libre juego discursivo, otra vez sobre dos temas claramente diferenciados.

José Luis García del Busto

      1. Israel David Martínez Espinosa (1969)
      1. Quartet de cordes nº III
      1. Pablo Sorozábal (1897-1988)
      1. Cuarteto en Fa mayor Op. 3
      1. Jesús Guridi (1886-1961)
      1. Cuarteto nº 2 en La menor