(I) Ciclos de Miércoles Integral de canciones de Joaquín Rodrigo

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Atsuko Kudo, soprano. Alejandro Zabala, piano

NOTAS AL PROGRAMA
PRIMER CONCIERTO
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La dulce y breve Ave María que inaugura este ciclo monográfico dedicado a Joaquín Rodrigo, se remonta a la prehistoria del compositor. aquella que parafraseando a Gerardo Diego, podríamos denominar Prejoaquin de Anterrodrigo. En efecto, Rodrigo compone su Ave María en 1923 para voz de mujer y siete instrumentos (dos flautas, un oboe, dos clarinetes y dos fagotes, cuando aún se hallaba asimilando -muy bien, por cierto-, las enseñanzas de armonía y composición de Francisco Antich (1860-1926), ilustre organista y compositor valenciano. De aquel mismo año datan varias composiciones del músico saguntino, entre ellas su primer ensayo sinfónico "Juglares", y un grupo de obras para piano, algunas perdidas, como "Lied" y "Sus manos", pero otras felizmente existentes; así la "Suite para piano", estrenada por Ricardo Viñes en París años después, y la "Berceuse de otoño", la cual, una vez orquestada. formará parte de "Música para un Jardin'.
De esa época es la versión para canto y órgano del Ave María, sobre la que Rodrigo haría una versión para coro mixto en 1954, en la cual se evidencia mejor los valores espirituales de esta pieza dulce y breve. El coro de cámara "Ave Sol", de Riga (Letonia), realizó en 1986 una excelente versión del "Ave Maria" de Rodrigo, al lado de otras de Arcadelt, Desprez, Gombert, Liszt, Gounod, Brucker y Mendelssohn.
El Ave Maria para voz y acompañamiento no figura en esta sección del catálogo de Joaquín Rodrigo, inaugurado con la Cantiga (1925) de Gil Vicente "Muy graciosa es la doncella". Es esta pieza el ejemplo más temprano del sobrio y deliberado arcaísmo que caracteriza buena parte de la producción de Rodrigo para voz y piano, llena de sutilezas armónicas destinadas a otorgar validez y visos de autenticidad a su música para textos renacentistas. En este caso, una cantiga del poeta y dramaturgo luso Gil Vicente (c. 1465-1536), cuya poesía en portugués y en castellano entronca con elementos tradicionales.
Algo posterior, pero en la misma órbita de lo arcaico y tradicional, debemos poner las dos canciones que siguen, el Romance de la infantina de Francia, sobre texto anónimo y la Serranilla, con texto de Iñigo López de Mendoza (1398-1458). Marqués de Santillana y Conde del Real de Manzanares, acaso el introductor del soneto petrarquesco en España.
La Serranilla es la muy célebre "Moça tan fermosa / non vi en la frontera / como una vaquera / de la Finojosa" (Serranilla VI en la edición de Manuel Durán; Clásicos Castalia; Madrid. 1975), Rodrigo marca bien la estructura de la Serranilla, separando el refrán y cada una de las cinco estrofas.
La música del refrán se repite en los cuatro últimos versos de la primera, segunda, cuarta y quinta estrofas y solo desaparece en la tercera "Non creo las rosas / de la primavera". La música desprende el fresco aroma que posee también el texto de esta estilizada pastorela del poeta de Carrión de los Condes.
Tanto el Romance como la Serranilla fueron estrenados en París en 1930 por la cantante María Cid, acompañada al piano por el propio Joaquín Rodrigo, quien orquestaría la parte de piano de la "Serranilla" poco después. Discípula de Vera Janacópulos, María Cid marchó muy joven a París, con una beca de la Diputación de Tarragona. En la capital francesa y en otras ciudades europeas se distinguió como intérprete de música española.
Ya hemos comentado en la introducción la enorme importancia que Victoria Kamhi, la esposa del maestro, ha tenido sobre su obra, pero muy especialmente en el apartado que nos ocupa. Victoria no sólo estimuló el espíritu creador de Rodrigo sino que es autora de numerosos textos de sus canciones, así como de la traducción de otros a diferentes idiomas para facilitar su difusión. Barcarola o Schifferliedchen es uno de esos casos. Escrita el año 1933 poco después de su feliz matrimonio en Valencia; y posiblemente en la casa familiar de Estivella, Lola Rodríguez de Aragón y el propio Rodrigo la dieron a conocer quince años después en el madrileño Círculo Medina siendo más tarde dedicada a la soprano aragonesa Pilar Lorengar (1928-1996). La Barcarola sigue la extinta tradición veneciana de cantar el amor y la libertad con nostalgia y ritmo cadencioso.
Estribillo es de 1934 y se basa en un poema del murciano Salvador Jacinto Polo de Medina (1603-1676). Es uno de los característicos poemas del autor de "Academias del jardín" y "El buen humor de las Musas", punzante e irónico en sus versos barrocos de estirpe gongorina. Rodrigo interpreta el estribillo -"Y muera yo de amor por Perinarda / desde que nace el sol hasta que para"- con un motivo de aire tradicional, pero a lo largo del poema realiza todo un ejercicio de comprensión del sentido del texto, bien con humor o con altisonante elocuencia. Estribillo está dedicada a la soprano madrileña Angeles Ottein (1895-1981) (llamada en realidad Angeles Nieto), que realizaba una gran carrera internacional por aquellos años. Angeles Ottein fue maestra de Pilar Lorengar, Consuelo Rubio y Marimí del Pozo, entre otras extraordinarias cantantes, todas ellas intérpretes de Rodrigo.
Soneto es también obra del joven Rodrigo surgida en el fecundo 1934, año durante el cual Rodrigo pasó momentos muy tristes, separado de su querida Victoria. Aquel año era nombrado profesor del Colegio de Ciegos de Madrid, recibía el Premio del Círculo de Bellas Artes de Valencia por su poema sinfónico "Per la flor del lliri blau" y le era concedida la beca Conde de Cartagena para ampliar estudios en París. Soneto se basa en uno del poeta renacentista Juan Bautista de Mesa, recogido en la primera parte de las "Flores de poetas ilustres de España" de Pedro Espinosa (Valladolid, 1605), aquel que comienza "Dormía en un prado mi pastora hermosa /y en torno della erraba entre las flores". La música responde al cuadro bucólico y primaveral presentado por Mesa, a quien no debemos confundir con el ilustre poeta extremeño Cristóbal de Mesa (1561-1633), autor del gran poema narrativo "La restauración de España" y admirado por Cervantes y por Lope de Vega. En realidad, Juan Baptista de Mesa era el seudónimo del historiador madrileño Tomás Tamayo de Vargas (1587-1641), cronista de Castilla y de Indias.
Rodrigo sabe transmitir la dulce imagen con el misterio y el lirismo que pide el texto. El verso decimotercero, "parte conmigo el néctar que robaste", clave del soneto, queda perfectamente destacado por la serie paralela de acordes que sostienen la bella melodía.
Francisco de Figueroa (1536-1617), a quien Cristóbal de Mesa llamó "el Divino", era nacido en Alcalá de Henares y con la complutense María de Vargas casó en 1574. A él pertenece la célebre poesía basada en el estribillo Esta niña se lleva la flor, a la cual Rodrigo pone una música muy adecuada por su justeza a los versos, pero sobre todo por el equilibrio en la disposición de las estrofas. A través de toda la canción, el piano da unidad al conjunto y repite un motivo sencillo y breve, pero muy vivaz y alegre. Si Sonetos está dedicado a la gran soprano barcelonesa Victoria de los Angeles, Esta niña se lleva la flor lo está a otra insigne barcelonesa, la mezzosoprano Conchita Supervía (1895-1936). Ambas canciones son del año 1934,
El 19 de enero de 1934, día de su primer aniversario de boda, Victoria Kamhi y Joaquín Rodrigo se despedían en la estación de Valencia. Ella regresaba a París con su madre, a la casa paterna de la rue Daniel Stern, El se quedaba en España, pues en Madrid podía trabajar y pedir la beca que les permitiera reunirse de nuevo.
ía muy a menudo cartas de Joaquín, llenas de nostalgia -cuenta Victoria Kahmi en sus memorias ("De la mano de Joaquín Rodrigo, Fundación Banco Exterior; Madrid, 1986). Y dice más adelante: "Durante esos meses de soledad, Joaquín compuso varias canciones, y entre ellas el Cántico de la Esposa, sobre el texto de San Juan de la Cruz, su obra predilecta". Y no solo del maestro; también uno de los mejores estudiosos del músico saguntino, Federico Sopeña (1917-1991), decía que "esa canción es una cima absoluta de la música española y europea".
La perfección y trascendencia de la poesía de San Juan de la Cruz (1542-1591). en este caso de las cuatro primeras estrofas del "Cántico" (espiritual), su hondo misticismo, encuentran nítida respuesta en la música callada del maestro, su recitado lento que, como en otras ocasiones, conecta con lo mejor de la música tardo-renacentista en su nueva o "seconda prattica". Poesía y música se funden maravillosamente en una canción cuya escritura nos traslada al momento en que fue escrita, pero también a los tiempos del gran poeta de Fontiveros.
La segunda parte del recital de hoy, se inicia con dos canciones el año 1935. La primera es la muy divulgada Coplas del pastor enamorado, escrita para el tercer centenario de la muerte de Lope de Vega, sobre unos versos del poeta madrileño en la comedia "La buena guarda". La bella introducción pianística da paso a un seco ytriste recitativo, acompañado luego por un piano muy sobrio, pero sugerente y sensible. Rodrigo acierta al repetir al final la primera de las cinco estrofas de que consta la canción, así como valiéndose de cambios modales reforzar la aparentemente escasa expresividad de la misma.
Michel Benois. acompañado del propio compositor, estrenó esta canción el 6 de junio de 1939 en la Escuela Normal de Música de París. Un año y medio más tarde, el 17 de diciembre de 1940. Lola Rodríguez de Aragón, (1915-1984) daba a conocer en Madrid Fino cristal con texto de Carlos Rodríguez Pinto, dedicada a Conchita Badía. Canción breve, casi infantil, cuidada en sus modulaciones y contrastes, trata de dar vida sonora a las fugaces imágenes del texto, a veces con recursos como la repetición del diseño melódico de "palomitas del aire /vienen y van".
Carlos Rodríguez Pintos (1895-1986) es un poeta uruguayo que, en 1930, ya aparece en la antología de Alberto Guillén "Poetas jóvenes de América (M. Aguilar Editor, Madrid). Formado en París es autor del tríptico de poemas "El niño de cristal", que él mismo ilustró con dibujos surrealistas al publicarlo, incluyendo la música del tercero de los poemas, el titulado "Corazón de mi niño" obra de Ernesto Halffter, que puso música también a los otros dos, "Fino cristal" y "A jugar juega jugando". Rodríguez Pintos era de Montevideo y estudió arte en la Sorbona parisiense. En 1937 regresó a su ciudad natal, donde fue profesor de Historia del Arte. Publicó "Distancias y un poema en el océano" (1937) y "Canto de amor" (1946). Su poesía es de expresión contenida y conecta con las corrientes de los años 30, culta, de gran perfección formal y aristocraticismo. Los tres poemas de "El niño de cristal" merecieron ser traducidos al francés por su ilustre paisano Jules Supervielle (1884-1960).

En la obra de Joaquín Rodrigo hay también una presencia de la literatura en su lengua natal. Este programa se cierra con dos grupos de canciones, originalmente escritas para voz y orquesta. El primero es el de las Cuatre cançons en lengua catalana del año 1935. La primera, "Canço del teuladí" (Canción del gorrión) lleva texto de Teodoro Llorente (1836-1911), el ilustre poeta y traductor valenciano, figura clave de la Renaixença. Es un poema relativamente largo, en tres estrofas con diferentes número de versos (12, 11 y 9) y estos con métrica muy variada. Rodrigo emplea la misma música en las tres estrofas y el estribillo de la primera introduce a las restantes. El lamento del gorrión, su desconsolado piar, queda plasmado por la música de una bella y emotiva melodía.
Sobre el mismo texto de Josep Carner (1884-1970) utilizado en 1923 por Toldrá para su "Canticel", traza Rodrigo el suyo, adaptado por Gerardo Diego al castellano y titulado inicialmente "Trovadoresca". La índole y ondulante melodía de Toldrá parece pugnar por reaparecer aquí, pero lo impide una mayor sencillez y sobriedad, dulcificada únicamente por los acordes arpegiados que la sostienen. "L'inquietut primaveral de la donzella", con texto de Josep Massó y "Brollador gentil" (Surtidor gentil), sobre un poema de Juan M. Guasch (1878-1961) cierran este grupo de canciones, estrenado el 17 de noviembre de 1946 por Victoria de los Angeles en el Palau de la Música de Barcelona. Dirigió la Orquesta Filarmónica de Barcelona el maestro Pich Santasusana. La "Canco del teuladí" (1934) y "Canticel" (1938) pasaron del original pianístico a la versión orquestal. Las dos últimas fueron conocidas en 1946 de esta última forma.
En el mismo concierto del Palau de la Música Catalana en el que se estrenaron las "Cuatro Cançons en lengua catalana" vieron la luz, en honor de Lluis Millet, las tres que conforman el Triptic de Mossén Cintó. Las canciones del tríptico nacieron para orquesta y voz de soprano, la cual ha de entonar tres poemas del magnífico cantor de la Atlántica y del Canígo, es decir, de Jacint Verdaguer i Santaló (1895-1902). La primera de estas canciones, hondamente mediterránea, es la más lírica y se refiere al arpa mítica con la que el rey David se acompañaba en los célebres salmos. Las otras dos se basan en sendos poemas del libro "Sant Francesc" (1895). Verdaguer era terciario de San Francisco y supo cantar como pocos al "poverello de Asís". "El violí de Sant Francesc" tiene mucho del mas característico y juguetón Rodrigo, con evocaciones del lenguaje clavecinístico. Cierra el tríptico "Sant Francesc i la cigala", que alza su bella melodía sobre una orquesta estática en la que brillan los instrumentos de viento, sobriamente desplegados para subrayar la inquietante melodía cantada. La reducción pianística del "Triptic", una de las obras más bellas de Rodrigo, es de Klaus-Dieter Ludwig.

TEXTOS DE LAS OBRAS CANTADAS
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Ave María

Ave Maria
Gratia plena
Dominus tecum,
et benedicta
tu in mulieribus
et benedictus fructus
ventris tui
Sancta Sancta Maria Mater Dei
Ora pro nobis peccatoribus
nunc et in hora mortis nostrae
Amen


Cantiga (Gil Vicente)

Muy graciosa es la doncella
Digas tú el caballero
Que las armas vestias
Si el caballo o las armas
O la guerra es tan bella.
Digas tú el marinero
Que en tus naves vivías
Si la nave o la vela
O la estrella es tan bella.
Digas tú el pastorcico
Que el ganadico guardas
Si el ganadero o los valles
O la sierra es tan bella.
Muy graciosa es la doncella


Romance de la Infantina de Francia (Anónimo)

   De Francia partió la niña,
de Francia la bien guarnida;
íbase para París,
do padre y madre tenía.
Errado lleva el camino,
errada lleva la guía;
arrimárase a un roble
por esperar compañía.
Vio venir un caballero,
que a París lleva la guía.
La niña, desde lo vido,
de esta suerte le decía:
   -Si te place, caballero,
llévesme en tu compañía.
   -Pláceme -dijo-, señora,
pláceme -dijo-, mi vida.-
Apeóse del caballo
por hacelle cortesía;
puso la niña en las ancas
y él subiérase en la silla.
En el medio del camino
de amores la requería.
La niña, desque lo oyera,
díjole con osadía:
   -Tate, tate, caballero,
no hagáis tal villanía;
hija soy de un malato
y de una malatía;
el hombre que a mí llegase,
malato se tornaría.-
El caballero con temor
palabra no respondía.
A la entrada de París
la niña se sonreía.
   -¿De qué vos reís, señora?
¿de qué vos reís, mi vida?
   -Ríome del caballero,
y de su gran cobardía,
¡tener la niña en el campo,
y catarle cortesía!-
Caballero con vergüenza
estas palabras decía:
   -Vuelta, vuelta, mi señora,
que una cosa se me olvida.-
La niña, como discreta,
dijo: -Yo no volvería,
ni persona, aunque volviese,
en mi cuerpo tocaría:
hija soy del rey de Francia
y de la reina Constantina,
el hombre que a mí llegase
muy caro le costaría.-


Serranilla (Marqués de Santillana)

Moça tan fermosa non vi en la frontera,
Como une vaquera de la Finojosa.
Faciendo la via del calatraveño a Santa
Maria,
Vencido del sueño, por tierra fragosa
perdía la carrera,
Do ví la vaquera de la Finojosa.
En un verde prado de rosas e flores
Guardando ganado con otros pastores,
La ví tan graciosa que apenas creyera
Que fuese Vaquera de la Finojosa.
Non creo las rosas de la primavera
Sean tan fermosas nin de tal manera.
Fablando sin glosa si antes supiera
De aquella vaquera de la Finojosa.
Non tanto mirara su mucha beldad,
Por que me dexara en mi libertad.
Mas dixe: "Donosa" (por saber
quien era, aquella vaquera de la
Finojosa).
Bien como riendo, dixo: "Bien
vengades,
Que ya bien entiendo lo que
demandades:
Non es deseosa de mar, nin lo espera,
Aquesa vaquera de la Finojosa.


Schifferliedchen (Victoria Kamhi)

Fahre munter, kleines Schiflein,
Gleite durch die Flut,
Klar und lieblich ist der Himmel
Und die See geht gut.
Trage mich bis an die Hütte
Wo ich Liebchen find,
Blase du die weissen Segel,
Frischer, guter Wind.
Fahre munter, kleines Schifflein,
Segle himmelwärts,
Heut drück'ich mein holdes Liebchen
Fest, fest an mein Herz!


Barcarola

Corre, corre, mi barquito,
Surca el verde mar,
Que los vientos son propicios
Para navegar.
Llévame a una cabaña
Donde en el umbral
Rizos negros, ojos pardos,
Boca de coral...
Corre, vuela, mi barquito,
A la luz del albor;
¡Que en esa feliz ribera
Me espera el amor!


Estribillo (Salvador J. Polo de Medina)

   Y muera yo de amor por Perinarda,
Desde que nace el sol hasta que para.
Canten las aves, suenen las ramas,
Y los pajarillos, tiples alados,
Cantos arpados.
   Ah!
Suenen sonoros en suaves coros.
Y muera yo de amor por Perinarda,
Desde que nace el sol hasta que para.
Canten en su capilla
En gran maravilla!
   Ah!
Con su voz ingrata, ingrata,
Aquel arroyuelo, capón de plata.
   Ah!
La, la, la, la, la, la, la!


Soneto (Juan B. de Mesa)

   Dormía en un prado mi pastora hermosa,
Y en torno della erraba entre flores,
De una y otra usurpando los licores,
Una abejuela, más que yo dichosa,
   Que vió los labios donde amor reposa,
Y a quien el alba envía sus colores,
Que al vuelo refrenando los errores,
Engañada, los muerde, como a rosa.
   ¡Oh, venturoso error, discreto engaño!
¡Oh, temeraria abeja, pues tocaste
Donde aún imaginarlo no me atrevo!
   Si has sentido de envidia el triste daño,
Parte conmigo el néctar que robaste,
Te deberé lo que al amor no debo...


Esta niña se lleva la flor (Francisco de Figueroa)

   Esta niña se lleva la flor,
¡Que las otras no!
   Esta niña hermosa
Cuyos rizos son
La cuna en que el día
Se recuesta al sol,
Cuya blanca frente
La aurora nevó
Con bruñidos copos
De su blanco humor.
Pues en cuerpo y manos
Tal mano le dió
De carmín nevado
Cual nunca se vió.
   Esta niña se lleva la flor,
¡Que las otras no!
   Arcos son sus cejas
Con que hiere Amor,
Con tan linda vista
Que a ninguno erró.
Canela y azúcar
Sus mejillas son,
Y quien las divide,
De leche y arroz.
No es nada la boca,
Pero allí encontró
Sus perlas la aurora,
Su coral el sol.
   Esta niña se lleva la flor,
¡Que las otra no!
   No lava la cara
Con el alcanfor
Porque avergonzado
De verla quedó.
Y en sus descuidillos
Siempreconfió
Como en los cuidados
De mi tierno amor.
Pues si canto, canta,
Llora cuando yo,Ríe cuando río
Y baila a mi son.
   Esta niña se lleva la flor,
¡Que las otras no!


Cántico de la esposa (San Juan de la Cruz)

   A dónde te escondiste, Amado,
Y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huíste,
Habiéndome ferido;
Salí tras ti clamando, y ya eras ido.
   Pastores los que fuéredes,
Allá por las majadas al otero,
Si por ventura viéredes
A aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.
   Buscando mis amores,
Iré por esos montes y riberas;
Ni cogeré las flores,
Ni temeré las fieras,
Y pasaré los fuertes y fronteras.
   ¡Oh, bosques y espesuras,
Plantados por la mano del Amado!                                
¡Oh prado de verduras,
De flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado!


Coplas del pastor enamorado (Lope de Vega)

Verdes riberas amenas,
Frescos y floridos valles,
Aguas puras, cristalinas,
Altos montes de quien nacen.
Guiadme por vuestras sendas,
Y permitidme que halle
Esta prenda que perdí,
Y me cuesta amor tan grande.
Llevo, teñidas en sangre,
Las abarcas y las manos,
Rotas de apartar jarales;
De dormir sobre la arena
De aquella desierta margen,
Traigo enhetrado el cabello.
Y cuando el aurora sale,
Mojado por el rocío
Que por mi cabeza esparcen
Las nubes del sol huyen,
Humedeciendo los aires.
Verdes riberas amenas,
Frescos y floridos valles,
Aguas puras, cristalinas,
Altos montes de quien nacen...
   

Fino cristal (Carlos Rodríguez Pintos)

   Fino cristal, mi niño,
Fino cristal.
Palomitas del aire
Vienen y van.
   Redondo el sol, redondo,
Bajo el pinar,
Ligero, el viento negro
Corre detrás.
   Ay que ay, de mi niño
Sobre la mar...
Entre las nubes blancas,
Fino cristal...


Cuatre cançons en llengua catalana

1. Cançó del Teuladí (Teodoro Llorente)

   Joyos cassador, passa;
Busca mes brava cassa
I deixam quiet a mí,
Jo soch l'amich de casa,
Jo soch lo teuladí.
   Jo no tinch la ploma de la cadernera
Que d'or i de grana tiny la primavera;
No tinch la veu dolça que te'l rossinyol;
Ni de l'oroneta joliva i lleugera
Les ales que creuen la mar d'un sol vol.
De parda estamenya, sens flors, sense llistes,
Vestit pobre duch;
Mes penes i glories, alegres o tristes,
Les cante com puch.
   Les aligues niuen damunt de la roca
Del gorch qu'entre timbes aizampla la boca;
En branca fullosa lo viu passarell;
La tórtora en l'arbre que ja obrí la soca,
La gralla en els runes d'enfonsat castell.
Jo al home confie la meua niuada,
  I pobre i panruch,
  Entre la familia, baix de la teulada,
  M'ampare com puch.
    Les fruits del bosch busca la torcac; la griva,
Janglots entre'ls pampols; l'estornell, la oliva;
A serps verinoses, los vistós flamench;
La llántia del temple, la óvila furtuva,
  I anyells l'aborrívol condor famolench.
  Jo visc de l'almoyna que al humil mai falla;
  I em sent benastruch;
  Lo grá qu'en les eres se perd entre palla,
  Replegue com puch.

2. Canticel

    Per una vela en el mar blau,
Daria un ceptre,
Per una vela en el mar blau,
  Ceptre i palau.
    Per l'ala lleu d'una virtut,
  Mon goig daria,
  Y el tros que em resta mig romput
De juventut.
   Per una flor de romani,
L'amor daria,
Per una flor de romani,
L'amor doni...

3. L'Inquietut primaveral de la donzella

   Ara voldria submergirme toda
Dintre l'aire de mar que el cos perfuma
I en l'aigua clara d'una platja ignota
Riallera del sol i flor d'escurna.
   Despues vindria a jenre per la prada
Xopa i subtil la cabellera boja:
Cercaria una flor ben aromada
Per fondrehien un bes ma boca roja.
   Enjoiaria després mon cos de Dea
Ambramatges florits de les fontanes,
I arrancaria a córrer pel's camins.
   Embrigada del sol de les clarianes
  Tot oint l'a llunyada melopea
  D'un fluviol de satir boscendins.

4. Brollador gentil

   Nit, perfums i claror dolça
Raja l'aigue al brolladó
El bon pare de la molsa
Va tocant el guitarró.
   En la pica regalada
Cada nota es va eixamplant
Fins que amor empresonada
Per les pedres del voltant.
   Ell dels trobador és el cantaire,
El del riure sanitós,
El que tot pujant en laire
Va tornant-se lluminós.
   Ell és tota l'alegria
D'aquell repós beneit,
Si ell callés es moriria
Lo que és ara més florit.
   Patriarca de vendara
Mai se sent el llavi
Per xocanta avui encara
Com en plena joventut.


Triptic de Mosén Cinto

1. L'Harpa Sagrada

   A L'Arbre diví
Penjada n'és l'Harpa.
   L'Harpa de David,
en Sion amada.
   Son clavier és d'or,
Ses cordes de plata,
Mes, com algun temps,
Ja l'amor no hi canta,
Que hi fa set gemecs
De dol i enyorança.
   S'obrien los cels,
L'infern se tancava,
I al cor de son Déu
La terra és lligada.
   A l'últim gemec
Lo dia s'apaga,
I es trenquen los rocs
  Topant I'un amb l'altre.
    També es trenca el cor
D'una Verge Mare
Que, escoltant los sons,
A l'ombra plorava:
   -Angelets del cel,
Despenjau-me L'Harpa,
Que de tan amunt
No puc abastar-la;
   Baixau-la, si us plau,
Mes de branca en branca,
No s'esfloren pas
Ses cordes ni caixa.
   Posau-la en mon pit,
Que puga tocar-la;
Si ha perdut lo so,
Li tornaré encara;
   Si no l'ha perdut,
Moriré abraçant-la
Le meva Harpa d'or
Que el món alegrava!


2. Lo violí de Sant Francesc

   De Greccio en lo pessebre,
  davant l'Infant diví,
  Ronca la cornamusa,
Sona lo tamborí,
La flauta hi espigueja,
La fluta i lo flautí.
   La pastorel, la dolca
Francesc la vol seguir.
No té ferrets ni gralla,
Gralla ni bandolí.
Cull dos bastons que troba
Llençcats vora el camí,
Se'n posa un a l'espatlla
A tall de violí,
  Passant l'altre per sobre
  com un arquet d'or fi.
   Lo violí és de freixe,
L'arquet dún brot de pi,
Mes en ses mans sagrades
Gran música en sortí.
¿No n'ha d'eixir de música,
Si els toca un Serafí?

3. Sant Francesc y la cigala

   Lo convent és tan petit
Que una serment l'engarlanda,
On un dia al pic del sol
S'ou cantar una cigala.
Zigaluzet.
   Ja li crida Sant Francesc:
-Vine, vine, oh ma germana;
Vine i canta una cançó
Al bon Déu que t'ha criada.
Zigaluzet.
   La cigala no fa el sort,
Sobre sos dits se posava,
I canta que cantarás
La cançó de l'estiuada.
Zigaluzet.
   Cada dia al dematí
Brunzidora redevalla;
Quan vuit dies són passats
Ja li diu tot amoixanlla:
Zigaluzet.
   Cigaló, bon cigaló,
T'hem sentit una vuitada;
On Deu te vulla ara ves
A puntejar la guitarra.
Zigaluzet.

      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. Ave María (texto litúrgico)
      2. Cantiga: Muy graciosa es la doncella (Gil Vicente)
      3. Romance de la infantina de Francia (anónimo)
      4. Serranilla (Marqués de Santillana)
      5. Schifferliedchen (Barcarola) (Victoria Kamhi)
      6. Estribillo (Salvador J. Polo de Medina)
      7. Soneto (Juan Bautista de Mesa)
      8. Esta niña se lleva la flor (Francisco Figueroa)
      9. Cántico de la esposa (San Juan de la Cruz)
      10. Coplas del pastor enamorado (Lope de Vega)
      11. Fino Cristal (Carlos Rodríguez Pintos)
      12. Quatre cançons en llengua catalana
      13. Triptic de Mosén Cinto (J. Verdaguer i Santaló) (versión para canto y piano)