(y IV) Ciclos de Miércoles Roberto Gerhard, música de cámara

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Gerhard . Víctor Parra, violín. François Monciero, violonchelo. Albert Nieto, piano

CUARTO CONCIERTO                                                                                                                  

El título original de Gémini fue Duo concertante y es una obra que forma, junto con Libra y Leo, la famosa Serie Astrológica. Nombre éste, que  además de la licencia poética de la referencia a una técnica adivinatoria del pasado, nos puede servir para referirnos a la fasci-nación que Gerhard sintió por los avances de la ciencia espacial en una época, los años sesenta, en que está dio un gigantesco salto hacia adelante. Compuesta en un solo movimiento, ocupa dentro de la mencionada Serie Astrológica un punto de fusión entre las otras dos piezas  zodiacales. La obra arranca con un enfrentamiento entre piano y violín, que éste parece querer evitar. Digamos que en los dos personajes de Gemini es al violín al que le toca hacer el papel sosegado y reflexivo contra la mayor pugnacidad del piano. El final de la obra, sin embargo, tiende a una síntesis: ambos instrumentos parecen llegar a un acuerdo  -una especie de consenso, diríamos ahora- y se provoca una síntesis integradora de entendimiento melódico. Es una obra ésta, como todo el conjunto de la Serie Astrológica, donde es perceptible la madurez del talento de Gerhard, que llega en esos años a su momento tal vez más brillante: La peste data de 1964 y del año siguiente, 1965, su soberbio Concierto para orquesta, una de sus obras orquestales más perfectas, de extraordinario virtuosismo.
El Trio para violín, violonchelo y piano es la más juvenil de las obras de Gerhard que se presenta en esta serie de conciertos: el autor tenía veinticuatro años cuando lo compuso. Es una obra donde es perceptible el influjo de Ravel, Debussy y Falla, pero posee una sorprendente calidad, con un último movimiento en el que Gerhard lleva a cabo interesantes incursiones experimentales en el terreno armónico. Es ya la obra de un compositor  algo más que prometedor. Fue estrenada en 1918 por el Trio de Barcelona  y está dedicada a su maestro, Felipe Pedrell.
La Sonata para violonchelo  y piano fue compuesta en 1956 y estrenada en Londres en 1964 por F. Hooton y W. Parry. Median por tanto entre esta obra y la anterior casi cincuenta años. Contemporáneo de otra obra escasamente conocida entre nosotros como lo es el Concierto para clave, cuya versión definitiva es del 58 y fue dirigida también por Del Mar, tuvo su origen en una obra enterior para viola y piano. En esta obra encontramos de nuevo esa alternancia entre los pasajes seriales y otros de inspiración popular que  en palabras del compositor Eduardo Rincón, uno de los mejores conocedores españoles de la obra de Gerhard, nos muestran la "genial heterodoxia" del compositor.


      1. Roberto Gerhard (1896-1970)
      1. Gemini, dúo concertante para violín y piano
      2. Sonata para violonchelo y piano
      3. Trío para piano, violín y violonchelo