(III) Conciertos del Sábado Valses y mazurcas para piano

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el

Las relaciones entre la música culta y la popular no son tema exclusivo de los nacionalistas. Han existido siempre, y en algunos casos concretos, determinadas danzas de origen popular han traspasado las fronteras de origen y se han universalizado. Tanto en la música de salón, con o sin bailes practicados por la burguesía y la aristocracia, como en la música de concierto.

Entre las danzas de ritmo ternario, hay tres que pueden ejemplificar a la perfección lo dicho arriba: El Minueto, el Vals y la Mazurca. Pero mientras que el primero agotó sus funciones primarias con la sociedad europea del Antiguo Régimen y solo quedó el fecundo rastro de algunos tiempos de sinfonías, cuartetos y sonatas, el Vals y la Mazurca entraron de lleno en la música del XIX, y así han continuado en nuestro siglo.

De origen germánico el primero, fue cultivado con especial énfasis en la ciudad de Viena, pasando con el tiempo a ser un inequívoco símbolo musical de la ciudad imperial. Aunque los especialistas apuntan significativas formas primitivas de vals las llamadas "Danzas alemanas" (Deutsche) o los Ländler ("Danzas de Land" o, por extensión, "danzas campesinas"). La mazurca tiene origen polaco, sus diferentes ritmos fueron inmortalizados por Chopin y luego, como el Vals, se extendió por todo el universo.

En estos programas presentamos algunos ejemplos de valses y mazurcas destinados al piano, transcritos para piano o bien diseñados para el dúo de piano a cuatro manos. Aunque predominan los músicos germánicos y austríacos del XIX, junto a Chopin hay también interesantes ejemplos de otras procedencias.

      1. Fryderyk Chopin (1810-1849)
      1. Cuatro Mazurkas Op. 68
      2. Cuatro Mazurkas Op. 24
      3. Grande Valse Brillante en Mi bemol mayor Op. 18
      4. Vals nº 14 en Mi menor, Op. post.
      1. Johannes Brahms (1833-1897)
      1. 16 Valses Op. 39