(y IV) Ciclos de Miércoles Schumann-Brahms: cuartetos y quintetos con piano

(y IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
Dúo Uriarte-Mrongovius . Begoña Uriarte y Karl-Hermann Mrongovius, piano

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CUARTO CONCIERTO
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En los tres conciertos anteriores, se han podido escuchar todos los cuartetos y quintetos con piano de los dos grandes maestros. Pero la Fundación March ha tenido la feliz idea de programar la versión para dos pianos realizada por Brahms del Quinteto, Op. 44 de Schumann, escuchado ya en el segundo concierto del ciclo, y la Sonata para dos pianos, Op. 34b, la cual no es otra cosa sino una versión para dos pianos del "Quinteto", Op. 34a  que figuraba en el primero. Con la particularidad, ya comentada, de que la versión de esta última obra, incluida en este concierto de clausura, es la original, es decir, aquella en la que fue concebida. Y tampoco es exactamente así, pues Brahms destruyó un Quinteto de cuerdas en Fa menor, en cuyo material debía haber cosas de la Sonata para dos pianos, Op. 34b. Sin embargo, el Quinteto, Op. 34a, se publicó antes que la Sonata, y ello ha inducido a confusión. En verdad ha sido un acierto añadir el programa de dos pianos, no ya por la rara posibilidad de escuchar la transcripción brahmsiana del Quinteto de Schumann, sino por la opción de comparar, dentro del mismo ciclo, una obra tan importante como el Quinteto en Fa menor, Op. 34a, con su primera versión pianística. La Sonata debería, pues, llevar el número de catálogo Op. 34, sin más.
Brahms fue un magnífico pianista, con una capacidad improvisatoria admirable. Era su memoria también excepcional y su maestro Marxsen dijo que jamás llevaba las partituras durante sus giras con el violinista húngaro Eduard Reményi, donde en un mismo programa se tocaban obras de Bach, Beethoven, Thalberg, Liszt y Mendelssohn. En uno de los conciertos que llevó a cabo el dúo Brahms-Reményi en las proximidades de Hamburgo -visitaron Celle, Lüneburg, Winsen- se produjo el célebre episodio que nos da una idea de la enorme preparación musical de Brahms y de sus aptitudes como acompañante. Iban a iniciar el recital cuando Brahms se dio cuenta de que el piano estaba medio tono más bajo que el violín de Reményi. Sin alterarse, atacó en Do sostenido menor la Sonata en Do menor de Beethoven.
Sin haber pretendido nunca hacer carrera como concertista de piano, Brahms compuso mucho para este instrumento, desde su Op. 1, una Sonata en Do mayor previa a su encuentro con Schumann en 1853, hasta las crepusculares colecciones Op. 116, Op. 117, Op. 118 y Op. 119, compuestas pocos años antes de su muerte. Son magníficas sus juveniles Cuatro Baladas, Op. 10, y no menos impresionantes sus dos cuadernos de Variaciones sobre un tema de Paganini, Op. 35 y Variaciones y fuga sobre un tema de Händel, Op. 24. Sin olvidarse de sus piezas Op. 76 y de las dos Rapsodias Op. 79.
En 1854 compuso para piano sus Dieciséis variaciones sobre un tema de Schumann, Op. 9, escritas durante la convalecencia de Schumann. El brevísimo tema está tomado de la "Albumblatt núm. 1", perteneciente a las Bunteblätter, Op 99 (Hojas variadas). La colección de Bunteblätter consta de quince piezas, de las cuales cinco son "Albumblätter" (Hojas de álbum). El manuscrito original de la obra de Brahms, hoy en la "Gesellschaft des Musikfreunde" de Viena, lleva la indicación "Variaciones de un tema de Él dedicadas a Ella", frase bien indicativa de lo que significaban Robert y Clara para el joven músico. Brahms terminó en junio de 1854 catorce números de las Variaciones, Op. 9 y esperó al día de Santa Clara, el 12 de agosto, para felicitar a Frau Schumann con la décima y undécima variación. El amor que sentía entonces por ella estaba en su apogeo, pero también debía experimentar pasiones encontradas ante la grave enfermedad de él. El 19 de agosto se le autorizó la entrada en el Endenich y halló al maestro muy mejorado, hasta el punto de dar esperanzas a Clara acerca de su curación. En julio, cuando nació Félix Schumann, Robert pareció cobrar la razón y hasta tuvo el detalle de enviar a Clara unas flores que él mismo había cogido. Cuando ya recuperada del parto acudió a Bélgica para dar unos conciertos, Clara escribió a su amiga ciega Rosalie Leser, que le había reprochado su familiaridad con Brahms: "Debo agradecer al cielo por haberme enviado en mi desgracia tal amigo, que honra y quiere a mi marido, y que siente conmigo esto que yo sufro".
El 14 de septiembre de 1854, Schumann fue capaz de enviar una carta a Clara, donde se interesaba por los progresos musicales de sus hijas mayores. Clara le envió las siete Variaciones sobre un tema de Robert Schumann, Op. 20, basadas en el mismo aforístico tema de las "Bunteblätter", Op. 99, núm. 4, que Brahms iba a utilizar en sus Variaciones sobre un tema de Schumann, Op. 9. Le hizo llegar también estas últimas y Schumann escribió sobre ellas unas palabras (27 de noviembre de 1854), que ponen en tela de juicio su supuesta "locura": "¡Cómo se os reconoce, en esa brillante explosión de fantasía, lograda ya una habilidad en el arte que no os conocía, cuando el tema, que solo ha surgido aquí y allá con gran discreción, vuélvese  tan apasionado o íntimo! Ese tema, que se precipita de nuevo, con maestría, en la decimocuarta variación, está conducido con un arte acabado en el canon de la segunda, y en la decimoquinta en Sol sostenido mayor, cuya segunda parte es verdaderamente genial".
Pues bien, por entonces Brahms realizó uno de sus primeros arreglos para teclado sobre obras de otros compositores, pues hay además en su catálogo arreglos de música propia y ajena para coro con acompañamiento de grupo instrumental o de orquesta, y para coro y piano, así como de canciones para voz y piano.
La obra a la que nos referimos es la transcripción para dos pianos del bellísimo Quinteto en Mi bemol mayor, Op. 44 de Schumann, realizada por Brahms en 1854, probablemente para su disfrute personal, tocándolo en la casa del maestro, ya ausente en varios sentidos, junto a Clara. El Quinteto había sido escrito doce años antes y seguía siendo una partitura esencial, altamente representativa de los ideales estéticos y espirituales del Romanticismo germano. La importancia del piano en sus pentagramas le facilitó las cosas. También este trabajo del Brahms de Düsseldorf  podía haber recibido la definición que el músico Julius Otto Grimm (gran amigo de Brahms y uno de los firmantes del "Manifiesto" contra la nueva Escuela Alemana en torno al Liszt de Weimar) había dado a las Variaciones Schumann, Op. 9: "Consuelo en la soledad". Recordemos que Brahms estrechó su amistad con Grimm en Göttingen en 1853, pues Philippine Grimm, esposa de este compositor, pianista y director de coro, era íntima amiga de Agathe von Siebold, hija de un profesor de Göttingen, de la que Brahms estuvo enamorado durante el verano de 1858.
A pesar de haber sido un artista tan diferente a Liszt, Brahms no pudo sustraerse, en la era del piano que fue su época, a realizar transcripciones al teclado de obras orquestales y de cámara. Así podemos encontrar entre su producción, aunque sin número de opus, arreglos pianísticos de piezas sinfónicas de Gluck, Litoff, Joachim y Grimm, o de cámara de Bach, Weber, Beethoven, o Schumann. De éste último, además de la transcripción del Quinteto para dos pianos, hizo una para piano solo del "Scherzo" de este mismo "Quinteto", Op. 44.
Sobre los orígenes de la Sonata en Fa menor, Op. 34 para dos pianos de Brahms, ya hemos explicado, al comentar su Quinteto, Op. 34 en el primer concierto de este ciclo. No se trata, como pudiera parecer, de una transcripción del mismo, sino en todo caso, del trasvase parcial de un Quinteto de cuerdas hoy desaparecido. Clara Schumann insistió en la posibilidad de tener, a partir de aquel material, una obra nueva con piano. Brahms no dudó y transformó el Quinteto de cuerdas en una Sonata para dos pianos, que dedicó a su aristocrática admiradora la princesa Anna de Hesse. Clara tocó la obra con Antón Rubinstein en su casa de Baden-Baden y escribió a Brahms lo siguiente: "No es una sonata sino una obra cuyas ideas puedes -y debes-  derramar como el cuerno de la abundancia, sobre una orquesta completa. Un ejército de bellos pensamientos se pierde sobre el piano, solo reconocibles para un músico, el público no disfrutaría del todo. La primera vez que lo toqué sentí que era una obra arreglada para piano".
Al parecer fue el maestro Hermann Levi quien tuvo la idea de que Brahms convirtiese la Sonata en un Quinteto con piano, hoy una de las más apreciadas obras de cámara de Brahms y de todo el siglo XIX. Pero todos los amantes del piano han disfrutado de las muchas bellezas de la Sonata y cuando descubrimos su riqueza de ideas, de ritmo y de color, se nos olvida que hay un Quinteto bellísimo que nació de ella.

      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Quinteto en Mi bemol mayor, Op. 44 (versión para 2 pianos de J. Brahms)
      1. Johannes Brahms (1833-1897)
      1. Sonata en Fa menor para 2 pianos, Op. 34b, "del Quinteto"