(II) Ciclos de Miércoles La generación del 98 y la música

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Rainer Steubing, dirección
Coro RTVE
Francisco Fernández, tenor. Gregorio Poblador, barítono

SEGUNDO CONCIERTO                                                                                                        

Isaac Albéniz

Salmo VI del Oficio de Difuntos

No es necesario recordar a nadie la enorme importancia que para la música española tiene la figura de Isaac Albéniz (Camprodón, 29-5-1860; Cambó-les-Bains, 18-5-1909). Discípulo de Pedrell, supo andar el camino nacionalista con singular maestría. si bien no toda su música estuvo a la misma altura, es suficiente la sola consideración de su obra cumbre, Iberia, cuyos doce extraordinarios números son cada vez más admirados por todos y siempre temidos y respetados por cualquier pianista. Y, como no, muchas otras obras para piano son también justamente apreciadas. Mucho menos se conocen obras de otros géneros, como sus canciones, y algunas permanecen absolutamente olvidadas.

d
No se sabía de la existencia de ninguna obra coral a capella de Albéniz hasta que el profesor Jacinto Torres encontró una, el Salmo VI del Oficio de Difuntos, en la Biblioteca del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y lo publicó en facsímil en la Revista de Musicología (Vol. XIII, 1990, nº 1). Posteriormente lo revisó y publicó en 1994, en edición promovida por él mismo. La obra fue escrita como parte de un álbum que varios compositores dedicaron a la Reina María Cristina con ocasión de la muerte del Rey Alfonso XII en 1885, con "la expresión de su más profundo dolor y el tributo de su adhesión inquebrantable, como débil consuelo a la tristísima pérdida que llora España á par de V.M....". La colección constaba de cincuenta y dos piezas breves, en, su gran mayoría para piano y para canto y piano; únicamente cuatro son para voces solas, las de Mariano Vázquez, Guillermo Morphy, Jesús de Monasterio y Albéniz. Entre los otros autores se encuentran personalidades tan destacadas como Tomás Bretón, Arrieta, Inzenga, Saldoni y Larregla. Como señala el profesor Torres, el Salmo es contemporáneo de algunas de las más celebradas piezas de la Suite Española; Granada, Sevilla, Cataluña y Cuba, aunque todavía faltarían veinte años para el inicio de la creación de Iberia. En el manuscrito del Salmo se puede leer la siguiente dedicatoria: "A la memoria de mi muy amado y augusto protector S.M. el Rey D. Alfonso XII (q, S. g. H.)" y la fecha Madrid 24 de diciembre de 1885.

d
El Salmo VI del Oficio de Difuntos es una interesante pieza que nos descubre una faceta inédita de Albéniz al escribir para voces a capella, y donde, en un Adagio de carácter introspectivo, encontramos rasgos muy personales del compositor, incluso algún momento con "un atractivo toque a lo Fauré", como observa Jacinto Torres.
Salvador Giner
Salve Regina

Podremos escuchar en este concierto una obra de Salvador Giner y Vidal (Valencia, 19-1-1832; 3-11-1911), compositor no muy frecuentado, al menos fuera de su tierra, pero que tiene notable interés, especialmente en el campo de la música religiosa. Como dice Carlos Gómez Amat en su Historia de la música española, el siglo XIX, fue un romántico nacionalista, de técnica firme, libre inspiración y amor sin límites a la música popular de su tierra. Empezó sus estudios musicales con su padre y posteriormente fue discípulo también de Pérez Gascón y otros músicos valencianos. Y a los dieciocho años pudo estrenar una misa. Aunque vivió en Madrid entre 1871 y 1879, donde recibió el encargo de un Réquiem para los funerales de la Reina Mercedes, desarrolló en su ciudad natal la mayor parte de su tarea artística, siendo un gran animador de la vida musical. Colaboró en la fundación del Conservatorio de Valencia, del que fue profesor de composición a su regreso de Madrid y director del mismo desde 1894. Su labor en el centro fue muy importante, cuestión reconocida pues el nombramiento de director tuvo carácter vitalicio, previendo que si la edad o la salud imposibilitaran la actividad efectiva permanecería como Director Honorario. También fundó la Banda Municipal y la Sociedad Coral.
Como compositor hay que recordar los poemas sinfónicos Una nit d'albaes y Es chopó hasta la Moma, el pasacalle L 'entró de la murta, las zarzuelas de ambiente valenciano Foch en la era y Les enramaes, y las con texto en castellano Los mendigos y Con quién se casó mi mujer. También fue autor de un Himno a Valencia y algunas óperas como Sagunto, El fantasma, Morel y El soñador. En la música religiosa fue especialmente fecundo: 15 misas, 8 requiem, motetes, himnos, salmos, lamentaciones, y otras. Entre ellas está este Salve Regina, una emotiva y muy expresiva pieza en tempo Andante pocosostenuto, escrita para coro masculino (I y II tenores, barítonos y bajos). Está dedicada al Orfeón Valenciano "El Micalet".

d
Antón García Abril
Cantar de soledades

Antón García Abril (Teruel, 19-5-1933) es, sin duda, uno de los compositores españoles vivos más interpretados y más apreciados por todos los públicos. Su estilo, caracterizado por una melodía y una armonía muy cercanas a la sensibilidad general y por un absoluto dominio de los procedimientos compositivos, es sumamente original y reconocible. Su discurso con motivo de su recepción como Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1983 se tituló, precisamente, Defensa de la Melodía. El actual catedrático de Composición y Formas Musicales del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, que como tal ha formado a buena cantidad de nuevos compositores, es poseedor de un envidiable catálogos de obras, en el que , , prácticamente todos los géneros han sido abordados. Desde la Sonatina para piano de 1954 hasta la ópera recientemente estrenada en el Teatro Real de Madrid Divinas palabras con texto de Ramón María del Valle-Inclán, podemos encontrar ballets como Danza y tronío basado en obras del padre Soler y Boccherini y estrenado en 1984 con coreografía de Mariemma, obras orquestales tan significativas como Celibidachiana (1982), concertantes tan celebradas como el Cántico de "la Pietá" (1977) en la que la soprano y el violonchelo solistas rivalizan a la hora de cantar; en fin, obras para voz y piano, para instrumentos solos, para grupos instrumentales, para coro, para el cine, para el teatro...
Cantar de Soledades para coro mixto, con texto de Antonio Machado, nace en 1989 a raíz del encargo que le realiza la (Concejalía de Cultura del Exmo. Ayuntamiento de Torrevieja de la composición de una pieza para coro a capella que sirviera de obra obligada, en la modalidad de polifonía, en el "XXXVI Certamen Internacional de Habaneras y Polifonía" a celebrar en 1990 en dicha población. Era la primera vez que esta modalidad se consideraba obligatoria para participar en el concurso. Fernando J. Cabañas Alamán narra en su biografía Antón García Abril, Sonidos en libertad que Cantar de Soledades "causó terror en buena parte de las corales participantes. De las inscritas, veinte optaron por retirarse del concurso ante la complejidad interpretativa y la dificultad técnica que extrañaba para ellos el montaje de esta obra que, con una plantilla inicial de cuatro voces mixtas, llega en múltiples desdoblamientos a alcanzar, en ocasiones, hasta un total de catorce líneas melódicas diferentes que discurren, en análisis horizontal, por derroteros cómodos que impregnan en el oyente una sensación bipolar de claridad e inquietud simultáneas". Como el propio Cabañas Alamán señala, "un estudiado tejido contrapuntístico hace discurrir, por secciones coincidentes con fragmentos lógicos del texto, a un conjunto coral que desde el principio avanza, paso a paso, con relativa independencia en cada una de sus voces que se funden, continuamente, en acordes que, a modo de indicadores en el camino, frenan las distintas líneas melódicas". Cantar de soledades fue estrenada en Torrevieja el 9 de agosto de 1990.

d
Joaquín Rodrigo
Triste estaba el Rey David

Joaquín Rodrigo (Valencia, 22-11-1901) es un compositor con una carrera llena de éxitos y reconocimientos de todo tipo, que en los últimos años se han multiplicado. Hablar de él es recordar inmediatamente el Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, compuesto en 1939 y estrenado en 1940 por Regino Sainz de la Maza como solista. Esta afortunada obra ha alcanzado una inmensa popularidad en todo el mundo, siendo sin duda una de las piezas del siglo XX más interpretadas. Ello no debe, de todos modos, hacernos perder de vista otras obras del muy amplio catálogo del compositor que tienen asimismo gran interés. En el género concertante, que el éxito del Concierto de Aranjuez impulsó, hay que destacar la Fantasía para un gentilhombre (1954) también para guitarra, el Concierto de estío (1943) para violín,el Concierto galante (1949) para violonchelo, el Concierto serenata (1952) para arpa, y el Concierto pastoral (1978) para flauta, todos ellos con orquesta. En otros campos, recordemos el Preludio al gallo mañanero (1926) y las Cinco Sonatas de Castil1a con toccata a modo de pregón (1950-51), ambas para piano; la Sonata pimpante (1966) para violín y piano, los Cuatro madrigales amatorios (1947) para voz y piano, o Ausencias de Dulcinea (1948) para bajo, cuatro sopranos y orquesta. Hay que decir que el estilo de Rodrigo no ha sufrido prácticamente variación en los años de su larga carrera, siendo de un nacionalismo casticista muy peculiar, de fácil asimilación por cualquier público y de atractivo instrumental para sus intérpretes.

Seis obras para coro a capella constan en el catálogo de Joaquín Rodrigo: Yo tinc un burro (1933), Triste estaba el Rey David (1950), Dos canciones sefardíes del siglo XV (1951), A la chirivirivuela (1952), A la clavelina (1952) y Ave María (1954). Triste estaba el Rey David, que figura en el programa de hoy, está escrita para coro mixto a capella con texto anónimo y está dedicada a Domenico de Paoli. Es una pieza coral perfectamente característica del estilo melódico y armónico de Rodrigo que transcurre en tempo Lento y aire melancólico, como corresponde a su título, y con breves intervenciones de voces solistas y momentos de división de voces. Se estrenó en el Festival de L'Abaye de Royaumont (Francia) en julio de 1950. El estreno en España tuvo lugar en el Palau de la Música Catalana de Barcelona el 24 de noviembre de 1956 por el Orfeó Catalá dirigido por Luis María Millet.

d
Ricardo Rodríguez
Muerte en Granada. Pequeña Cantata para coro mixto

Ricardo Rodríguez Palacios (Granada, 7-9-1944), actualmente catedrático de Dirección de Coro del Conservatorio Superior de Sevilla, posee, aparte de la licenciatura en Teología por la Facultad de Teología de Cartuja (Granada), una amplia formación musical. Realizó sus estudios en el Real Conservatorio Superior "Victoria Eugenia" de Granada, en la especialidad de Piano, y en la Escuela Superior de Música Sagrada de Madrid, donde cursó Canto Gregoriano, Polifonía Clásica y Dirección Coral. Reconoce en su formación musical una eminente influencia de Juan Alfonso García y Oriol Martorell. En su ciudad natal desarrolló una notable actividad como pianista, especialmente en el campo de la música de cámara, como director de la Cátedra "Manuel de Falla" de la Universidad de Granada, y en la música coral: fue fundador y director del Coro "Manuel de Falla" de la Universidad de Granada y de la Schola Gregoriana "Illiberis". En 1984 gana por oposición la cátedra de Dirección de Coro en el Conservatorio Superior de Sevilla, y desde entonces ejerce en esa ciudad su actividad musical y didáctica. Es fundador y director del Coro "Manuel de Falla" del Conservatorio, del "Coro de Cámara "Santa Cecilia", de la Schola Gregoriana Hispalensis y del Cuarteto Vocal "Medinaceli", entidades musicales sevillanas de intensa actividad concertística. Ha sido, además, director y profesor de gran cantidad de cursos corales en toda España. Por otra parte, como compositor ha sido galardonado con los premios de Composición Coral del Ministerio de Información y Turismo (1971), de la Universidad de Granada (1976) y Villa de Rota (1989).
Muerte en Granada, Pequeña Cantata para coro mixto con texto de Antonio Machado, fue compuesta en 1989 en Sevilla, y mereció precisamente el Premio de Composición Coral Andaluza "Villa de Rota" de ese año. Ricardo Rodríguez la escribió conmemoración del 50° aniversario de la muerte del poeta (1939-1989). Así explica el compositor la génesis de la obra: "Hace muchos años, más de veinte, escuché en una tertulia literaria la recitación de la Elegía a Federico García Lorca hecha por Antonio Machado, obra que causó en mí una honda y extraña impresión por la fuerza dramática de su contenido y, a la vez, por la belleza de sus imágenes. Desde entonces la Elegía me ha rondado en la cabeza con el deseo de musicalizarla para mi instrumento, el coro. Pero la idea ha debido esperar hasta tener la madurez y experiencia en la sonoridad coral suficiente para hacer la mejor justicia posible a este bello y variado poema; Su hora llegó en 1989, y la obra quedó plasmada en forma de pequeña Cantata en tres partes que se corresponden con las tres del poema: l. El crimen, 2. El poeta y la muerte y 3. El recuerdo. Este tercer título lo he puesto yo, pues Antonio Machado omite el título de la tercera parte. También es mío el título general de la obra Muerte en Granada, ciudad que, a la vez que patria, es testigo de la vida, las querencias y la muerte violenta del poeta: 'su Granada...'. Cada parte tiene unos temas musicales propios y respira una atmósfera distinta: dramática y grave la primera, El crimen; lírica y nostálgica la segunda, El poeta y la muerte; alada y libre la tercera, El recuerdo". La obra está dedicada "A quien he dedicado muchas cosas, sin nombrarla nunca: Angelita, mi mujer".

Amadeo Vives
Collsacreu. Oda a la mar llunyana

La celebridad de Amadeo Vives (Collbató, Barcelona, 18-11-1871; Madrid, 2-12-1932) se debe por encima de todo al género lírico. A los catorce años había ya compuesto varias sonatas, pero es en 1895 cuando afronta el género lírico con la ópera en cuatro actos Artus que se estrenaría en Barcelona con gran fortuna. Poco después se traslada a Madrid, donde desarrollaría una carrera teatral marcada por los continuos éxitos. Ya la comedia lírica en tres actos Don Lucas del Cigarral, estrenada en 1899, le proporcionaría un enorme prestigio. Los puntos culminantes de su producción escénica los alcanzó con la zarzuela en un acto Bohemios, estrenada en 1904, la opereta en dos actos La Generala (1912), la ópera endos actos de ambiente gallego Maruxa (1914), la célebre zarzuela en tres actos Doña Francisquita (1923), la zarzuela en tres actos La Villana (1927) y la comedia lírica en tres actos Talismán, estrenada cuatro días después de la muerte del compositor. Aparte de la música para la escena, Amadeo Vives compuso también para otros géneros, aunque sin conseguir la popularidad que tuvo con la zarzuela. De muy alta calidad son, por ejemplo, las Canciones epigramáticas para voz y piano, compuestas en 1915, y que nacen al proporcionar estructura musical a letrillas, coplas, jácaras y tonadillas de los clásicos de los siglos XVI al XVIII. Hombre de gran cultura, pronunció muchas conferencias, publicó un libro de ensayos musicales y extramusicales titulado Sofia (1923) y llegó a estrenar una obra de teatro: jo no sabía que el món era eixi (1929).

d
Vives compuso para el Orfeó Catalá, fundado por él junto a Lluis Millet en 1891, bastantes obras corales de excelente calidad, varias de ellas vinculadas al folklore catalán. Inolvidable y emocionante para los catalanes, sobre todo para los que están lejos de su tierra, es L 'emigrant (1894), con poesía de Jacinto Verdaguer. Importante es también la suite coral Follies i paisatges fechada en 1928 e integrada por los números Portic, La fira, Processó a la muntanya, Comiat, Collsacreu y A la plaça hi ha ballades. Los textos de esta suite son de Juan Llongueras y Jaume Bofill i Mates, que usaba el seudónimo de "Guerau de Liost". Según Millet, "es una de las más felices evocaciones del ambiente popular religioso catalán". Collsacreu, subtitulada Oda a la mar llunyana, pertenece, pues, a esta obra. Está compuesta para coro mixto en un Poco adagio, molto sostenuto y se caracteriza en cuanto a su escritura por una gran división de voces.

d
Oscar Esplá
Canto rural, Himno español. Dos tonadas levantinas

Oscar Esplá (Alicante. 5-8-1886; Madrid, 6-1-1976) es uno de los integrantes de la que se ha dado en llamar Generación de las Maestros, junto a Conrado del Campo, Joaquín Turina, Julio Gómez y Jesús Guridi. Aunque había realizado sus primeros estudios musicales con su padre, después con Fernando Lloret y Juan Latorre y, residiendo ya en Barcelona, trabajado la armonía con Sánchez Gavagnac, fue realmente un autodidacta. Un momento decisivo de su carrera como compositor se produce en 1910 cuando envía su Suite en La bemol al Concurso Internacional convocado por la National Gesellschaft "Die Musik" de Viena y consigue el Primer Premio, lo que supone para él el primer gran éxito, sobre todo teniendo en cuenta que en el jurado estaban personalidades tan importantes como Richard Strauss y Camile Saint-Saens. A raíz de ello, Esplá podría recibir las enseñanzas de Max Reger en Meiningen y los consejos de Saint-Saens en París. Más adelante se instala en Madrid y puede dedicarse primordialmente a la composición. Aquí fue profesor de folklore en la composición en el Conservatorio y, en la II República, Presidente de la Junta Nacional de Música. Al declararse la Guerra Civil se traslada a Bruselas, donde sería crítico del diario Le Soir y Director del Laboratorio Musical Científico del Instituto Internacional de Investigaciones Acústico-Psicológico-Musicales. En 1950 regresa a España, para residir en Madrid hasta el final de sus días.

Oscar Esplá compuso para diversos géneros y en una considerable parte de su obra está presente la esencia de la música folklórica valenciana. Creó, después de haber estudiado científicamente la materia musical que le proporcionaba su tierra natal, una escala propia cuyo color "conviene a la de los cantos levantinos y sobre todo a su propia tendencia melódico-armónica", según el propio compositor:
Obras muy representativas del estilo de Esplá son los poemas sinfónicos El sueño de Eros (1912) y Don Quijote velando las armas (1924), La Nochebuena del diablo (1923) parasoprano, bajo, coro y orquesta, la Sonata del Sur (1945) para piano y orquesta, y la Sinfonía Aitana (1964). Fue el autor de la restauración del famoso Misterio de Elche. También compuso obras para piano y algunas para voz y piano. En el programa de hoy podremos escuchar otros ejemplos de su producción, esta vez breves piezas corales. El Canto rural, subtitulado Himno español, consta en algunas referencias como Canto rural a España y parece que el título original era Canto rural a la República Española; con letra de Manuel Machado, es un Allegro moderato en Tiempo de marcha en el que el autor, manteniendo el aire solemne que le corresponde, crea un curioso desarrollo armónico entre modos mayor y menor. Fue editado por Unión Musical Española en 1931. Por su parte, las Dos tonadas levantinas, compuestas en 1952, son bastante diferentes entre sí. La primera, De la sierra, es un Canto de trilla escrito en tiempo lento y con carácter tristemente dulce y melancólico. La segunda, De la marina, es subtitulada Mediterránea por el compositor y es una pieza en compás binario y de carácter alegre y saltarín, como su encabezamiento Animato e leggero indica.

d
Tomás Bretón
Himno a Santa Cecilia

El de Tomás Bretón (Salamanca, 29-12-1850; Madrid, 2-12-1923) es uno de esos casos de trato injusto del devenir musical hacia un compositor al que sólo se recuerda por una obra con desatención casi absoluta hacia las demás. Seguramente no hace falta realizar estadísticas para saber que La verbena de la Paloma ha sido interpretada y escuchada muchas veces más que todo el resto de las obras de Bretón juntas. Cierto que en vida del compositor fueron justamente apreciadas algunas otras, pero ulteriormente cayeron casi en el olvido. De vez en cuando se pueden oír las Escenas andaluzas para orquesta (1894), la ópera (drama lírico) en tres actos La Dolores (1895), cuya jota sí está en la memoria de todos, o la serenata para orquesta En la Alhambra (1888). Pero lo que los públicos siempre reclaman y siempre reciben es el sainete lírico en un acto La verbena de la Paloma o El boticario y las chulapas y celos mal reprimidos (1894), deliciosa creación, pero una entre bastantes del autor que también lo son.

d
Bretón fue director del Conservatorio de Madrid, reconocido director de orquesta, miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y elocuente escritor sobre temas musicales. Fue un ardiente defensor de la idea de una ópera española como base de nuestra música nacional. Lo manifestó en sus escritos, pero sobre todo a través de sus composiciones, desde la ópera en un acto Guzmán el Bueno (1876) hasta el drama lírico en tres actos Tabaré (1912), pasando por Los amantes de Teruel (1884), la ya citada La Dolores, Farinelli (1901 ) o la comedia lírica en tres actos Don Gil de las calzas verdes (1908-1910). No son desdeñables, desde luego, sus incursiones en otros géneros. Ojalá pudiéramos escuchar con frecuencia sus sinfonías, sus piezas camerísticas o algunas zarzuelas prácticamente desconocidas.

d
Ocho obras para coro a capella forman parte del catálogo de Bretón, entre ellas tres himnos: Himno a Pablo Sarasate para dos voces infantiles, Himno a cuatro voces (1879) con texto de Rafael Mª Liern e Himno a Santa Cecilia (1880). Este último, que es el que figura en el programa de hoy, es para coro mixto y fue Primer Premio del Concurso celebrado en Madrid el día 19 de noviembre de 1880 por la Sociedad A. M. de Socorros Mutuos. De duración relativamente extensa, tiene en su tempo Moderato un carácter solemne y religioso.

d
Juan Alfonso García
Tres poemas de Antonio Machado

Juan Alfonso García (Los Santos de Maimona, Badajoz, 4-8-1935), extremeño de nacimiento pero residente siempre en Granada, donde recibió su formación sacerdotal y musical, fue discípulo de Valentín Ruiz Aznar, maestro de capilla de la catedral de Granada, y también de Urteaga, Manzárraga y Samuel Rubio. Desarrolló una notable actividad en Granada como secretario, primero, y director honorífico, después, de la Cátedra Manuel de Falla, secretario de la Real Academia de Bellas Artes de Granada y miembro correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue asimismo comisario del Festival Internacional de Música y Danza. Es autor de interesantes ensayos musicales, como Stravinsky-Falla: Convergencias y divergencias, Bajo el signo de Arnold Schoenberg, Presencia española en la música de M. Ravel, Manuel de Falla y la música eclesiástica, Los "triludios" de Luis Irarrizaga, Valentín Ruiz Aznar: Apuntes biográficos, Proyección histórica de J. S. Bach y Presencia de Andalucía en la polifonía del siglo XVI. Una de las facetas principales de Juan Alfonso García es la didáctica: con él entraron en el mundo de la composición tres personalidades de la talla de Francisco Guerrero, tristemente desaparecido el pasado mes de octubre, José García Román y Manuel Hidalgo. Es organista de la Catedral de Granada desde 1958.

d
Como compositor ha cultivado especialmente la música coral y para órgano, aunque también ha frecuentado otros géneros. Merecen ser destacadas obras como Paraíso cerrado (1981 ), para soprano, coro y orquesta; Campanas para Federico (1971), para soprano, coro de hombres y dos pianos; o Salmo 12 y Salmo 84, para solista, recitador, coro y orquesta. Para órgano, entre otras piezas, ha compuesto el excelente ciclo de Epiclesis, compuesto de varias piezas, de las cuales Epiclesis 1 fue orquestada por Francisco Guerrero. Para coro, campo en el que el compositor se encuentra especialmente a gusto, pues según él dice fue en un coro donde "se hizo músico", ha compuesto cerca de 300 obras, entre las que cabe resaltar Trilogía mística y El Cristo de Velázquez. Los Tres poemas de Antonio Machado para cuatro voces mixtas forman parte de una serie de obras escritas con motivo del centenario de este poeta, celebrado en 1975, y que fueron estrenadas en Granada. El primero, Parábola, es un Andantino de carácter infantil. El segundo, Señor, me cansa la vida, con indicación Pausadamente y con expresión, mantiene un clima concentrado y reflexivo. El último, Canciones del Alto Duero, que no tiene indicación de tiempo, es una alegre pieza con aire popular.

d
Julio Gómez
Camina la Virgen pura. Romance para coro mixto.
Campos de Galilea. Poema para coro mixto
¡Victorioso vuelve el Cid! Romance para coro mixto con solo de barítono

Julio Gómez (Madrid, 20-12-1886; 22-12-1973) es una importante personalidad musical e intelectual de la llamada Generación de los maestros. Fue discípulo en el Conservatorio de Madrid de Andrés Monge y Manuel Fernández Grajal (Piano), Pedro Fontanilla (Armonía), Felipe Pedrell (Historia y Estética de la Música) y Emilio Serrano (Composición). En 1908 consigue el Premio de Composición y la licenciatura en Letras por la Universidad Complutense de Madrid y entre 1909 y 1911 es maestro concertador del Teatro Real. En este último año ingresa por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, a consecuencia de lo cual sería entre 1911 y 1913 director del Museo Arqueológico de Toledo. A partir de 1913, año en que consiguió el doctorado en Ciencias Históricas por la Universidad de Madrid, sería jefe de la Sección de Música de la Biblioteca Nacional y desde 1915 hasta su jubilación en 1956 bibliotecario del Real Conservatorio de Madrid. Siendo esta una actividad primordial, no lo fue menos la didáctica, pues asumió en diversos períodos la sustitución personal en el Conservatorio de numerosos profesores y en distintas materias: Piano, Armonía, Estética e Historia, y Contrapunto, Fuga y Composición. De 1943 a 1948 enseñó Cultura general y literaria aplicada a la Música y el Arte y, finalmente, desde 1952 a 1956 fue catedrático de Composición, siempre en el Conservatorio madrileño. Por otra parte, ejerció la crítica musical en el diario El Liberal y participó activamente en los movimientos intelectuales relacionados con la música.

d
En la composición mereció varias veces el Premio Nacional de Música y otros galardones. Su figura es notable, entre otras razones, por su labor en pro de un sinfonismo español avanzado. Obras destacadas de Julio Gómez son la tonadilla escénica El pelele (1924), la ópera de cámara en un acto Los dengues (1927), la Suite en la para orquesta (sin duda su obra más celebrada), el poema sinfónico para gran orquesta basado en una leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer Maese Pérez el organista (1940), el Concierto lírico para piano y orquesta (1942), los Seis poemas líricos de Juana Ibarbourou (1934) para soprano y piano, el Cuarteto plateresco (1940-41 ) y las Variaciones sobre un tema salmantino para piano (1941). En el presente programa figuran las tres obras para coro mixto a capella que escribió el compositor. Camina la Virgen pura, en la que los barítonos tienen cierto protagonismo, está compuesta en 1940 con texto popular. Se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 5 de diciembre de 1940 por la Masa Coral de Zamora dirigida por Inocencio Haedo. Campos de Galilea, con texto del soneto "Misterium Sacrum" de Luis Felipe Contardo, data de 1941 y se interpretó por vez primera el 5 de febrero de 1942 en el Teatro Coliseum de Salamanca por la Coral Salmantina dirigida por Bernardo García Bernalt. Por su parte, ¡Victorioso vuelve el Cid! es asimismo de 1940 y fue estrenada en la misma ocasión que Camina la Virgen pura y por los mismos intérpretes. Es un romance con texto popular e importante parte central para barítono solista.

TEXTOS CANTADOS

Isaac Albéniz

Salmo VI del Oficio de Difuntos
Domine ne in furore tuo arguas me, neque in ira tua corripias me.
Miserere, Domine, quoniam infirmus sum.
Saname, Domine, conturbata sunt ossa mea et anima mea conturbata est.
Domine, usque quo convertere et eripe animam.  Salvum me fac propter misericordiam tuam. Domine ne in furore tuo arguas me.  Requiem aeternam dona eis Domine.


Salvador Giner

Salve Regina
Salve Regina, mater misericordiae, vita dulcedo et spes nostra, salve.
Ad te clamamus, ad te suspiramus exules filii Hevae, ad te suspiramus gementes et flentes in hac lacrimarum valle.
Eia ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte.  Et Jesum benedictum fructum ventris tui nobis post hoc exilium ostende.
  O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.


Antón García Abril

Cantar de soledades (A. Machado)
   Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adonde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-la tarde cayendo está,-
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón.
   Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
    La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
   Mi cantar vuelve a plañir:
aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.
(Soledades, XI)


Joaquín Rodrigo

Triste estaba el Rey David
Triste estaba el Rey David,
¡ay! triste y con gran pasión,
cuando le llegaron nuevas
de la muerte de Absalón.


Ricardo Rodríguez

Muerte en Granada (A. Machado)

1.El crimen
   Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!- en su Granada...

2. El poeta y la muerte
   Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
-Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque-yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!".

3. El recuerdo
   Se le vio caminar...
                                  Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Óscar Esplá

Canto rural (M. Machado)
Es el sol de una mañana
de gloria, vida, paz y amor.
Libertad florece y grana
en el milagro de su ardor.
¡Libertad!
España brilla a tu fulgor
como una rosa de Verdad y Amor.
¡Libertad!
Gloria de escuchar por tierra y mar,
Fé y Esperanza cantar.
España avanza.
Gloria del cantar de campo y mar
en la armonía sin par.
España mía.
Luz de hogar encantadora
a quien con fé la vé lucir.
Fiero incendio que devora
al que lo quiere combatir.
¡Libertad!
El mundo brilla a tu fulgor
como una gema de Verdad y Amor.
¡Libertad!
Es el sol de la mañana,
libertad florece y grana.
¡Libertad!


Dos Tonadas levantinas (Popular)
De la sierra (Canto de trilla)
Yo le canto mi pena al sol
para ver si me tiene de allá arriba compasión,
que ya no vive mi madre
y nadie llora conmigo,
que me muero de dolor, ay, de dolor.


De la marina
Si te vas mañana al monte
no te olvides de llevar,
una bota de buen vino,
que es muy largo el caminar.
Si te cansas, pues, te sientas
a la sombra del pinar.
Y antes de que el sol se esconda
deja, deja, de talar,
si, que no es buena la faena
cuando es largo el caminar.


Tomás Bretón

Himno a Santa Cecilia (Anónimo)
Mártir santa, Virgen pura,
moradora del Edén,
que fulguras como estrella
donde a Dios los justos ven.
Virgen bella
que fulguras como estrella
donde a Dios los justos ven.
Hoy, gozando eterna gloria,
cantas himno vencedor,
Tú que en vida transitoria,
lo entonabas al Señor.
La inefable melodía
de tu voz angelical
es hechizo y alegría
del espíritu inmortal.
Pide al cielo que logremos
de tus huellas ir en pos
y ensalzar con fe sabremos
el poder del sumo Dios.


Juan Alfonso García

Tres poemas de Antonio Machado

1. Parábola
   Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vió.
¡El caballito voló!
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!
A penas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: "Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad".
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

2. Señor, me cansa la vida
   Señor, me cansa la vida,
tengo la garganta ronca
de gritar sobre los mares,
la voz de la mar me asorda.
Señor, me cansa la vida
y el universo me ahoga.
Señor, me dejaste solo,
solo, con el mar a solas.
   O tú y yo jugando estamos
al escondite, Señor,
o la voz con que te llamo
es tu voz.
   Por todas partes te busco,
sin encontrarte jamás,
y en todas partes te encuentro
sólo por irte a buscar.

3. Canciones del Alto Duero
   Por las tierras de Soria
va mi pastor.
¡Si yo fuera una encina
sobre un alcor!
Para la siesta,
si yo fuera una encina,
sombra le diera.
   Colmenero es mi amante,
y, en su abejar,
abejicas de oro
vienen y van.
De tu colmena,
colmenero del alma,
yo colmenera.
   En las sierras de Soria,
azul y nieve,
leñador es mi amante
de pinos verdes.
¡Quién fuera el águila
para ver a mi dueño
cortando ramas!


Julio Gómez

Tres romances (Tradicional)

1. ¡Victorioso vuelve el Cid!
Victorioso vuelve el Cid
a San Pedro de Cardeña
de las guerras que ha tenido
con los moros de Valencia.
Las trompetas van sonando
por dar aviso que llega
y entre todos se señalan
los relinchos de Babieca.
El abad y monjes salen
a recibirle a la puerta
dando alabanzas a Dios
y al Cid mil enhorabuenas.
Apeóse del caballo
y antes de entrar en la iglesia
tomó el pendón en sus manos
y dice de esta manera:
Salí de tí, templo santo,
desterrado de mi tierra
y ya vuelvo a visitarte
acogido en las ajenas.
Desterrome el rey Alfonso
porque allá en Santa Gadea
le tomé el su juramento
con más rigor que él quisiera.
Las leyes eran del pueblo,
que no excedí un punto de ellas,
pues como leal vasallo
saqué a un rey de sospecha.
Oh, envidiosos castellanos
cual mal pagais la defensa
que tuvisteis en mi espada
ensanchando vuestra cerca,
veis aquí os traigo ganado,
otro reino y mil fronteras,
que os quiero dar tierras mías
aunque me echeis de las vuestras.
Pudiera dárselo a extraños,
mas para cosas tan feas
soy Rodrigo de Vivar,
castellano a las derechas.
Victorioso vuelve el Cid
a San Pedro de Cardeña
de las guerras que ha tenido
con los moros de Valencia.  
Las trompetas van sonando
por dar aviso que llega
y entre todos se señalan
los relinchos de Babieca.


2. Camina la Virgen pura
Camina la Virgen pura
de Egipto para Belén
en la borriquita mansa
que le compró San José.
Lleva al niño entre sus brazos
y el Santo camina a pié,
en el medio del camino
el niño tenía sed.
No pidas agua, mi vida
no pidas agua, mi bien
que los ríos vienen turbios
y no se puede beber;
más arriba en aquel alto
hay un rico naranjel.
El hombre que lo guardaba
es un viejo que no ve.
Por Dios te pido, buen viejo,
así Dios te deje ver,
que me dés una naranja,
que mi niño tiene sed.
Entre usted, señora y coja
las que hubiere menester.
La Virgen, como prudente,
le cogió tan solo tres,
el niño, como era niño,
no cesaba de coger.
Por una que coge el niño
mil vuelven a florecer.
Camina la Virgen pura
y el ciego principia a ver.
¿Quién ha sido esa señora
que me ha hecho tanto bien?
Me ha dado luz en los ojos
y en el corazón también.
Era la Virgen María
la que te ha venido a ver.


3. Campos de Galilea
Campos de Galilea, campos llenos de espigas,
laderas en que medra la viña secular.
Vosotras recogisteis de Jesús las fatigas,
seguido de las turbas le mirasteis pasar.
Vosotras le ofrecisteis imágenes amigas
que hechas después parábolas enseñaban a amar.
¡Oh!, dulce Galilea, tanto recuerdo abrigas
en tu seno sagrado que eres como un altar.
De tus suaves colinas en que el trigo ya es oro,
de tus vides que guardan en germen su tesoro,
de esta tierra bendita donde mis pasos van,
se elevan entre ardientes fulgores celestiales
por entre los sarmientos, por sobre los trigales
hecha vino su sangre y hecho su cuerpo pan.
¡Oh!, dulce Galilea, tanto recuerdo abrigas
en tu seno sagrado que eres como un altar.

      1. Isaac Albéniz (1860-1909)
      1. Salmo VI del Oficio de difuntos
      1. Salvador Giner (1832-1911)
      1. Salve Regina
      1. Antón García Abril (1933)
      1. Cantar de soledades (A. Machado)
      1. Joaquín Rodrigo (1901-1999)
      1. Triste estaba el Rey David
      1. Ricardo Rodríguez Palacios (1944)
      1. Muerte en Granada, Pequeña Cantata para coro mixto (A. Machado)
      1. Amadeo Vives (1871-1932)
      1. Collsacreu. Oda a la mar llunyana
      1. Oscar Esplá (1886-1976)
      1. Canto rural a España (M. Machado)
      2. Dos Tonadas levantinas
      1. Tomás Bretón (1850-1923)
      1. Himno a Santa Cecilia
      1. Juan Alfonso García (1935)
      1. Tres poemas de Antonio Machado
      1. Julio Gómez (1886-1973)
      1. Camina la Virgen pura
      2. Campos de Galilea
      3. Victorioso vuelve el Cid