(I) Ciclos de Miércoles Sevilla en el piano

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Amador Fernández Iglesias, piano

PRIMER CONCIERTO____________________________________________________

La Suite Iberia, esa cumbre
Creo que, en no escasa medida, han quedado subrayados en la anterior introducción el valor y el peso rigurosamente extraordinarios que entraña la Suite lberia de Isaac Albéniz. No sólo para la historia del pianismo español, sino para la del universal, y aun para la música de todos los tiempos. Algunos juicios y testimonios de autoridad incontestables han salpicado, al respecto, los párrafos precedentes. Sin embargo, aún pueden ser enriquecidos por el parecer que, probablemente, otorga más honroso y definitivo marchamo a la genial obra: el que el mismísimo Claude Debussy dejó expuesto en diciembre de 1913 en la revista de la Societé Internationale de Musique. Baste recordar el último párrafo de los escritos en aquella ocasión por el gran compositor francés. «Hay muchas otras cosas en estos volúmenes de lberia -escribe Debussy tras haber ponderado en concreto "El Albaicín" y "Eritaña"- donde Albéniz ha dejado lo mejor de sí mismo y ha plasmado sus escrúpulos de "escribir" basta la exageración, en las que, llevado de esa generosa necesidad, ha llegado al extremo de "tirar la música por la ventana"».
Los cuatro cuadernos de Iberia, de tres títulos cada uno, fueron completados durante los años 1906, 1907 y 1908. y constituyen el último trabajo realmente terminado por Isaac Albéniz (Camprodón, 29 de mayo de 1860 -Cambo-les-Bains, 18 de mayo de 1909). "Navarra", en efecto, título que habría de continuar la colección, no pudo ser terminado por Albéniz, muerto antes de lograrlo, siéndolo más tarde por el compositor y pianista galo Deodat de Séverac.
Cada una de las doce piezas concluidas presenta características propias, y acierta a dibujar hasta con una casi palpable objetividad el escenario que se propone evocar, aunque, en rigor, más tengan de "imaginarias" sus alusiones folklóricas que las que por entonces había utilizado Falla en sus Cuatro piezas.
Son tres, como ya he dicho, los títulos que componen cada uno de los cuatro cuadernos de la Suite Iberia; cuadernos, por cierto, que van viendo aumentada progresivamente su duración global. Corresponden al primero los de "Evocación", "El Puerto" y "El Corpus Christi en Sevilla". Se trata el primero, "Evocación", de una auténtica exposición de motivos, de un preludio o introducción de sencilla y poética traza y nada complicada ejecución, concebido en la clásica forma de sonata bitemática -fórmula muy repetida en la serie-, en la que el desarrollo ha sido sustituido por un breve episodio de carácter melódico. El segundo título de este primer cuaderno, y el más corto de toda la colección, "El Puerto", no es sino inmediato y eficaz contraste conel que lo inicia por el brillo y la luminosidad que se hacen derivar de las invocaciones al polo o a la seguiriya, en contraposición al aire vascuence a que se alude en aquél. (Por cierto, que no atinan aquí ni Harry Halbreich ni James Gibb, al pensar el primero que se trata de un "puerto" innominado, abstracto, aunque sí del sur, el evocado por Albéniz, e identificarlo el segundo con el de Cádiz capital. No marran, claro, exégetas como Enrique Franco o Antonio Iglesias, que sí saben que ese El Puerto -conmayúsculas y por antonomasia- no es sino el de Santa María.) Cierra el cuaderno esa gran y ambiciosa propuesta sonora que es el "Corpus Christi en Sevilla", pieza desposeída ya de cualquier reminiscencia impresionista, complejo modelo de sonata y acercadora fiel, sin embargo, de los ecos de las procesiones de la festividad que rememora, saeta incluida, y de los esplendores religiosos y primaverales que la acompañan.
El segundo cuaderno de la Suite Iberia lo conforman "Rondeña", "A1mería" y "Triana". La primera pieza, que recibe el nombre de la localidad malagueña, es una danza que se mueve entre el 3/4 y el 6/8, y que alterna dos apuntes melódicos, vigoroso el primero, insinuante el segundo, reflejado éste en la copla a la que enmarcan las secciones específicamente danzantes. También con empleo de los compases citados, aunque aquí con peso decisivo del segundo, lo tiene también mucho mayor en "Almería" que en la pieza anterior el aliento cantor de la copla, que busca raíces evidentes en el taranto de la ciudad que se evoca; sin que, no obstante, falten tampoco a su alrededor las de las carceleras y aun del fandango. Clausura muy contrastante encuentra este cuaderno en "Triana", muestra espléndida de alegría, colorido y sevillanismo de la mejor ley; trasunto fidelísimo del popular barrio de la capital andaluza a través no de un pasodoble, como se ha escrito, sino de sus seguidillas sevillanas o, más concisamente, de sus no menos populares y elegantes sevillanas a secas.
El tercer cuaderno de la Suite está integrado, a su vez, por "El Albaicín", "El polo" y "Lavapiés". Ya en la primera pieza, Albéniz compagina genialmente lo que apriorísticamente se antojaría antitético por esencia: dibujar con un pianismo sencillo y aun ingenuo, apoyado en el ritmo de las bulerías, toda la complejidad tópica del paisaje y de las noches granadinas. En sus frecuentes ataques en segundas se han querido ver antecedentes de la Fantasía Baetica fallesca, pero no me parece ocioso recordar aquí lo dicho en la introducción al respecto. Probablemente sea "El polo" sucesivo -cante y baile en una pieza- el fragmento más profundo, más patético y elegíaco y, al propio tiempo, menos popular de la Suite entera. ¿El más genial también? Sí al menos para Olivier Messiaen, que acierta a describir entre sus sollozos hasta «las estrofas fúnebres, los trenos, los coros de plañideras de la tragedia griega». Nueva y tercera genialidad de este cuaderno: el mayor y más intenso contraste, casi brutal pero inmensamente lógico, que surge con los ritmos alegres y los colores rabiosos de "Lavapiés". La única pieza de toda la serie, con la "Evocación" telonera, no dedicada a lo andaluz. Quiso rendirle aquí el compositor un recuerdo al Madrid confiado, castizo y verbenero, insinuando sones de organillo allá en el fondo de una complejísima y enrevesada textura pianística.
El cuarto cuaderno, por fin. Lo componen también, ya se sabe, tres páginas, pero en este caso concreto con amplio lapso entre la escritura de las dos extremas -"Málaga" y "Eritaña"-, que fueron compuestas en julio y agosto, respectivamente, de 1907, y la intermedia, "Jerez", que no lo fue hasta enero de 1909. Y ello después de no pocas dubitaciones y de un par de desistimientos: el de que la tercera de las piezas de este cuarto cuaderno fuera la entonces inconclusa "Navarra", y el de que lo completara una jota valenciana que se habría de titular "La Albufera" resultado final: acierto absoluto. Con "Jerez" como intermedio pausado, con base en el ritmo de la soleá, entre los aires vivos, radiantes y alegres de las malagueñas y de las sevillanas, respectivamente, de "Málaga" y de "Eritaña" -nombre de una venta de las afueras de Sevilla-, se arma un tríptico de redondez formal y de unicidad caracterológica y localista máximas.
Con todo, de donde más hondamente nace la admiración rendida e incondicional hacia ese magno monumento pianístico, es de la comprobación de hasta qué grado supone y representa suma y compendio de toda aquella serie de aspectos técnicos e históricos -desde Scarlatti hasta la guitarra flamenca; desde el más riguroso formalismo sonatístico hasta las más audaces innovaciones de estructura; desde los consejos de Pedrell hasta el cosmopolitismo de L 'impresión- que habíamos repasado, siquiera telegráficamente, en la introducción.
La Suite lberia fue estrenada, completa, por Blanca Selva. Pero no en una sola y única sesión, una vez concluida "Jerez", sino casi a medida que los cuadernos iban siendo terminados. De suerte que las veladas de presentación se extendieron entre el 9 de mayo de 1906 y el 9 de febrero de 1909, teniendo como escenarios la Sala Pleyel, el Palacio de la Princesa de Polignac y la Sociedad Nacional de Música, los tres en París y San Juan de Luz.

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      1. Isaac Albéniz (1860-1909)
      1. Suite Iberia, Primer Cuaderno
      2. Suite Iberia, Segundo Cuaderno
      3. Suite Iberia, Tercer Cuaderno
      4. Suite Iberia, Cuarto Cuaderno