(I) Ciclos de Miércoles Fernando Sor: músicas en la guitarra

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Luis Rodrigo, guitarra

PRIMER CONCIERTO____________________________________________________

La Fantasía, 0p. 7, salió de las prensas parisinas de Pleyel en 1814, es decir, pertenece a la primera etapa parisina de Sor. Dos innovaciones presenta: la introducción está escrita en una tonalidad poco empleada en la guitarra -Do menor-, y la notación es totalmente diferente a todo cuanto se había escrito hasta entonces para guitarra. En su afán por significar exactamente los valores rítmicos y las tesituras, Sor la escribe a dos claves: Do en tercera, cambiando en las notas agudas a Sol, en notas reales, y Fa en cuarta. El propio autor, consciente de la novedad de su escritura, escribe un prologuillo en la primera página que dice lo siguiente: «La música de guitarra se escribe generalmente en clave de Sol;  sin embargo, no me parece que deba seguir empleándose este método exclusivamente, a menos que se niegue a la música la facultad de ser escrita con exacta precisión, y que se pretenda que dos cuerdas igualmente tensas y del mismo grosor, teniendo una de ellas el doble de la longitud de la otra, como por ejemplo la primera del violín y la primera de la guitarra, produzcan una misma nota, Mi, en unísono y no en octava. No soy, de esta opinión, y no uso la clave de Sol sino en las notas agudas del instrumento, aquellas que necesitarían muchas líneas adicionales si fueran escritas en clave de Do en tercera».

Hay que reconocer que la claridad de escritura no fue un argumento suficiente para que este método se impusiera entre los guitarristas. El mismo Sor volvió, en sus obras sucesivas, al sistema tradicional.
Los Doce estudios, Op. 6, son la primera colección pedagógica que publica Sor. Aparte de su primera edición londinense, se reeditaron enseguida por Simrock en Bonn y por Meissonnier en París. A esta colección pertenecen algunos de los estudios más conocidos de Sor. La disposición y la gradación de las dificultades es perfecta: muchos problemas técnicos tienen cabida en esta colección, desde las melodías en los bordones interpretadas con el pulgar hasta los arpegios, los ligados, las notas repetidas, la escritura polifónica, las sextas, las octavas. La serie continúa en los Douze études, Op. 29, «pour servir de suite aux douze premiéres», y los problemas técnicos se continúan: tonalidades difíciles para la guitarra, tiradas rápidas y cortas, trémolos, escritura imitativa, armónicos, saltos del pulgar, etc. La edición primera de este Op. 29 fue publicada por Meissonnier y, al igual que los primeros doce, muy pronto se hizo una edición alemana. Aparte de las cualidades técnicas de estos estudios, su más importante cualidad probablemente sea su belleza: buen ejemplo de ello es el Estudio en Si bemol, uno de los más justamente célebres entre los de su autor.
El Gran solo, Op. 14, es la primera sonata para guitarra escrita por Sor, y conoció nada menos que cuatro ediciones contemporáneas. La primera apareció en el Journal de Musique Etrangére pour la Guitare ou Lyre, de Castro, en París hacia 1810. Es una de las pocas obras que nos han quedado del período español de Sor. Aparte de la edición de Castro se publicó una versión simplificada, otra alemana y una última arreglada por Dionisio Aguado.
La Introducción y variaciones, Op. 28, se basa en el celebérrimo tema de «Malbroug», o «Mambrú se fue a la guerra», como diríamos en español. Es una obra que consta, como tantas otras de Sor, de introducción, tema, variaciones y coda. Una curiosidad: la coda no es, como en la mayoría de las piezas de este tipo, un fragmento virtuosístico, sino una vuelta al tema en tiempo lento, en armónicos.
La Gran Sonata, Op. 22, fue casi con toda probabilidad escrita en España y dedicada al «príncipe de la paz», Manuel Godoy. Es, junto con el Op. 25, la sonata de mayores proporciones. Del primer tiempo se ha dicho, quizá con una cierta razón, que el desarrollo minúsculo no corresponde a la majestuosidad de la exposición. Sin embargo, en su conjunto la sonata es muy bella y muy importante: su autor demuestra, quizá por primera vez, que las obras de grandes magnitudes y amplitud de miras no están reñidas con la guitarra, instrumento íntimo. Por otra parte, los dos últimos tiempos son más graciosos, ligeros que los dos primeros: una excelente manera de mantener el equilibrio.

      1. Fernando Sor (1778-1839)
      1. Fantaisie Op. 7
      2. Estudio nº 4 en Sol mayor Op. 6
      3. Estudio nº 11 en Mi menor Op. 6
      4. Estudio nº 1 en Si bemol mayor Op. 29
      5. Estudio nº 6 en La mayor Op. 6
      6. Grand solo Op. 14
      7. Introduction et variations sur l'air Malbroug Op. 28
      8. Grande Sonate Op. 22