(II) Ciclos de Miércoles Un siglo de música para trío en España 1890-1990

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Trío Mompou . Joan Lluis Jordà, violín. Mariano Melguizo, violonchelo

SEGUNDO CONCIERTO _________________________________________________

IMPRESIONISMOS Y EXPRESIONISMOS
De nuevo usamos una titulación ambigua y hasta confusa, pero no por ello deja de ser significativo el enunciado, ya que en él se recoge algo que, aunque de forma artificiosa, surgió y motivó una actitud controvertida que dio lugar a un proceso creativo intenso y duradero, y en el que la música española se ve inmersa por suerte.

No hay duda de que el denominado estilo impresionista, que se origina y desarrolla en el país francés, no sólo fue un movimiento histórico resaltado en la cultura francesa, sino que genera dos consecuencias de gran impacto: una, la de haber servido de manantial técnico para una forma creativa que se expande por todo el mundo; otra la de haber formulado una metodología creativa que aún hoy perdura en muchos compositores, si no como copia del sentido originario, sí como recurso de indudable valor.

Lo mismo puede decirse del invento expresionista, gestado en los ámbitos berlineses más como controversia ante lo impresionista que como antinomia sustancial. Pero el hecho habrá que valorarlo sobre todo en la dimensión de sus consecuencias. También  ese movimiento expresionista posee un valor intrínseco por las obras creadas en ese determinado marco estético, pero quizá donde resalte aún más su valor sea en el de su acción proyectiva. Dicho en otros términos no hay duda del valor artístico de la obra de Schoenberg, Berg o Webern, pero el resultado de la metodología resultante del dodecafonismo y del serialismo se ha proyectado felizmente en multitud de ámbitos insospechados.

En el marco de tales consideraciones se ha organizado un programa que responde de forma variable, según cada autor, a una u otra concepción metodológica.

El serialismo aparece diáfano en Báguena; el que fuera discípulo de Schoenberg, Gerhard, se presenta precisamente con una obra de juventud que aún responde a parámetros estéticos nacionalistas e impresionistas; García Abril y Fernández Alvez desarrollan su discurso técnicamente diferente, pero sumergidos en esa peculiar atmósfera que Mompou libara en su vida parisina. Por último, el astorgano Fernández Blanco con su obra representativa de los felices años veinte.
José Báguena Soler

Recitativo adornado, fuga simple y adagio breve
Báguena Soler nació en Valencia en 1908. En su obra se han reflejado algunas de las corrientes estéticas más importantes del siglo: impresionismo, politonalidad, dodecafonismo serial. León Tello describe atinadamente su personalidad musical:

Báguena ofrece su obra con rasgos propios, genuinos e irreductibles y se proyecta en ella una musicalidad nítida, pulcra y precisa; no renuncia a los gratos efectos sensoriales de la sonoridad ni a las combinaciones más ingeniosas de la fantasía, pero conforma el material sonoro con rigor intelectual: tiende en sus partituras a una configuración perfecta. Supera el fácil nacionalismo folklorista..., se muestra atento a las corrientes estilísticas que se suceden en la música contemporánea e incorpora y asimila las que le permiten enriquecer sus ideales artísticos...

El Recitativo adornado, fuga simple y adagio breve está construido con tres partes cortas que se tocan seguidas. El Recitativo adornado (lento) presenta una serie dodecafónica en el piano constituyendo una estructura rítmica característica que va a servir de eje formal. La Fuga simple parte igualmente de una serie y se desarrolla de manera muy personal. El Adagio breve repite la estructura rítmica del recitativo y, por decirlo así, la lleva a su término, que había quedado interrumpido en la primera parte por el desplazamiento constante de los materiales rítmicos e interválicos. Es ésta quizá una característica de la obra: todas las recurrencias son variadas, a cada momento la variación continua elude todo tipo de repetición estricta. También es de notar que las series, más que desarrollarse de manera ortodoxa, sirven cada vez de modelo cambiante para nuevas presentaciones de los diseños.
Roberto Gerhard
Trío
Con Roberto Gerhard nos encontramos ante una de las figuras de mayor profundidad en la música española desde el momento en que España recobra su identidad musical. Nacido en Valls (Tarragona),abandonó España tras la instauración de la dictadura franquista y se trasladó a Inglaterra, donde murió en 1970. Roberto Gerhard es otra de las figuras que los españoles deseamos y necesitamos recobrar (los españoles nos pasamos la vida recobrando tantos datos de nuestra personalidad patológicamente dispersa...), como una fantasía proustiana, y en el intento lograremos, sí, recuperar sus obras para nuestro consumo «cultural», pero qué difícil nos será recobrar su realidad esencial, su magisterio perdido inútilmente, su personalidad humana cuyo recuerdo nos es regalado de vez en cuando por otra personalidad atractiva de la música española, su discípulo Joaquim Homs.

El Trío de Gerhard es el producto lógico de la creatividad de un joven equilibrado en el sentido psicológico (Robert, hijo de padre de origen suizo y madre alsaciana, gozó en Valls de una infancia agradable: la solidez socioeconómica de su familia le permite trasladarse a Suiza, al iniciarse su adolescencia, para estudiar en la Escuela de Comercio, abandonando tal actividad a los diecisiete años para estudiar en la Academia Real de Munich, estudios que prosigue dos años más tarde con Granados y Marshall en Barcelona, hasta centrarse en los estudios de composición con Pedrell), no exento de dependencias propias de su edad, pero anunciando ya una personalidad creadora de gran impacto. Es un Trío de clásica textura, con tres movimientos, desarrollando con libertad la forma sonata del primero, el «lied» del segundo y el rondó del tercero, construyendo un mundo sonoro rico y, sin duda, permeable a la influencia del entorno (Ravel había compuesto su Trío cuatro años antes; Debussy moría precisamente ese mismo año de 1918; Fauré impactaba a Mompou y los compositores de esa generación sublimaban a través de su música los sentimientos de la cultura popular catalana). Estamos, pues, ante la obra de un joven que sabe heredar sin traumas el último legado del XIX y supo proyectar con la mayor seriedad el desarrollo musical del XX.
Evaristo Fernández Blanco

Trío
Fernández Blanco, nacido en Astorga el año 1902, es otro de los compositores que tuvo que sufrir el rigor de la incomprensión y el ominoso destino del olvido, como tantos compositores de su época. Fue alumno de Conrado del Campo y se trasladó a Alemania para estudiar con Schrecker, maestro que influyó intensamente en Alban Berg y Krenek, entre otros. Estudioso de la obra de Schoenberg, ha cultivado en alguna de sus obras sinfónicas el dodecafonismo, aunque de forma peculiar, y su actitud es fiel reflejo de su tiempo (influjo del grupo de los «seis», Stravinski y el universo del jazz y la música de café).

El Trío está escrito el año 1927 y es muy característico de ese tiempo. Las texturas incesantes y rápidas, o motóricas, tan empleadas por Stravinsky, llenan por entero este Trío. Y, a manera de movimiento perpetuo, reflejan una realidad externa: el salón de baile de la época, en el que alternan las danzas casi orgiásticas de origen negro (el jazz) y las lánguidas canciones sentimentales. El piano con su pulso nervioso deja aparecer en las melodías, más que lentas arrastradas, de la cuerda esa blandura escasamente articulada. Los dos tiempos extremos se remansan en el tiempo central de modo muy original, distendiendo un poco los materiales y conservando la misma estructura básica. De esta forma, el frenesí inicial y final se mantiene, aunque en estado latente y como reprimido en el lento. Pero no hay soluciones de continuidad: la obra corre de un solo trazo y nos asombra por su precisión y capacidad de símbolo, representación extraordinaria y perfecta de un estilo y una época.
Gabriel Fernández Alvez

Trío «Mompou»
Fernández Alvez nació en Madrid en 1943. Es uno de los compositores españoles de las últimas generaciones de mayor actividad. Su formación la adquiere en el Conservatorio madrileño y es ampliada con Bernaola y en diversos cursos en Italia y Alemania. Premiado en numerosas ocasiones nacionales e internacionales, en la actualidad es profesor en el Conservatorio Superior de Madrid.

Gabriel Fernández Alvez reúne en su título la doble dedicatoria, al compositor y al grupo, Trío «Mompou». El Trío está elaborado desde una perspectiva sonora muy típica de Mompou, utilizando incluso un tema de «Música callada». Ya en la parte introductoria Fernández Alvez teje una atmósfera que fantasea ese sutil mundo sonoro tan peculiar, con el juego de cromatismos armónicos y esbozos lineales a modo de premonición o elaboración metamórfica del tema de «Música callada». Tal elaboración conduce a un primer punto álgido planteado con un contrapunto en forma de fuga deliberadamente académica, desembocando al momento pretendido y motivador de la obra: el tema original de Mompou, que surge con nitidez melódica y armónica y que al fin se va perdiendo como en una lejanía plástica, terminando el Trío tal y como se inicia.
Antón García Abril

Trío homenaje a Mompou
García Abril nació en Teruel en 1933. Se formó en Valencia, Madrid, Siena y Roma. Es uno de los compositores de mayor prestigio, fundador el año 1959 del grupo «Nueva Música», posee una gran producción musical tanto en el campo sinfónico y camerístico, como en el ámbito cinematográfico y de televisión. Es catedrático del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El Trío está escrito el año 1988 por encargo del CDMC para ser estrenado por el Trío Mompou en el Festival Internacional de Santander. Está dedicado a la esposa de Mompou, Carmen Bravo, y su textura se realiza en el ámbito afectivo del «homenaje» al compositor catalán, utilizando como motivo generador y conductor el mínimo interválico que da origen a la VI Canción mompouana. Se elabora a través de episodios de cierta envergadura y confiere a los instrumentos un papel muy concertante, siempre dentro de un entramado complejo y sutil, virtuosístico, a manera de glosas de sólida arquitectura.

      1. José Báguena (1908-1995)
      1. Recitativo adornado, fuga simple y adagio breve
      1. Roberto Gerhard (1896-1970)
      1. Trío para piano, violín y violonchelo
      1. Gabriel Fernández Álvez (1943-2008)
      1. Trío Mompou
      1. Antón García Abril (1933)
      1. Trío homenaje a Mompou
      1. Evaristo Fernández Blanco (1902-1993)
      1. Trío en Do