(y III) Ciclos de Miércoles El Madrid de Carlos III

(y III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Conjunto Barroco Zarabanda

_______________________TERCER CONCIERTO______________________________
Retorna el nombre de uno de los Pla a este ciclo y vuelve a plantearse el misterio sobre la paternidad de sus obras instrumentales (¿a cuál de los tres hermanos pertenecen?) ya hacerse patente el confusionismo de sus biografías.

Doña Beryl Kenyon de Pascual, en su muy reciente edición de Dos tríos de Pla (Sociedad Española de Musicología, Madrid, 1987), vuelve a exponer en la Introducción datos biográficos de la familia y de los tres hermanos músicos, los célebres oboístas y compositores Juan Bautista, Manuel y José. Esos datos son en buena parte coincidentes con los que publiqué en 1985 como notas al disco de Sonatas para dos flautas,de Juan Bautista Pla (Etnos 02-A-XXXII).
Retorna el nombre de uno de los Pla a este ciclo y vuelve a plantearse el misterio sobre la paternidad de sus obras instrumentales (¿a cuál de los tres hermanos pertenecen?) ya hacerse patente el confusionismo de sus biografías.

Doña Beryl Kenyon de Pascual, en su muy reciente edición de Dos tríos de Pla (Sociedad Española de Musicología, Madrid, 1987), vuelve a exponer en la Introducción datos biográficos de la familia y de los tres hermanos músicos, los célebres oboístas y compositores Juan Bautista, Manuel y José. Esos datos son en buena parte coincidentes con los que publiqué en 1985 como notas al disco de Sonatas para dos flautas,de Juan Bautista Pla (Etnos 02-A-XXXII).

Pero la señora Kenyon puntualiza algunos detalles como el nombre de la madre, Isabel Agustín Ferrusola y no Isabel Ferrusola, o la posibilidad de que Juan Bautista estuviese todavía vivo en 1788 y hubiera nacido en Vich; hay documentos de la época que aluden a un Juan Pla que puede ser nuestro músico, si bien el apellido es frecuente, sobre todo en Cataluña.

En cualquier caso hoy tenemos, como apertura y clausura del concierto, sendas obras de Pla, las cuales, por las fechas en ser publicadas, deben corresponder a Juan Bautista, aunque no descarta la señora Kenyon la posibilidad de que la composición de la sonata haya sido compartida con su hermano José (1728-1762) o incluso que sea de Manuel (c. 1722-1766), el único de los hermanos músicos que no se movió de Madrid, donde gozó de gran fama por sus zarzuelas y tonadillas, pero del que también sabemos fue excelente compositor de obras instrumentales. Nada tiene de particular que Juan y José, sus hermanos viajeros, aclamados en media Europa, se hubiesen ocupado de divulgar y copiar obras del hermano madrileño (bueno, Manuel había nacido en Torquemada, Palencia, pero siempre le hallamos en Madrid).
En las personales y hermosas composiciones de los Pla se adivina la gran categoría que debieron poseer como intérpretes. Después de un concierto en París, el Mercure de France alababa su ejecución plein de goût et de finesse. Pocos meses después de la muerte de José, en Stuttgart, el 14 de diciembre de 1762, Juan (o Juan Bautista) reapareció ante la corte del duque de Württemberg en febrero de 1763, y he aquí el juicio que mereció a Uriot, el bibliotecario del duque, en su Description des Fétes...: El señor Pla, que no cede en nada a su hermano, a quien la muerte nos ha arrebatado hace unos meses, da a su oboe toda la delicadeza y todo el encanto de la flauta, y le extrae, a su manera, todo el brillo que tiene en realidad. En las piezas que ejecuta parece digno de ser considerado como el primer oboe de Europa, pues hace que admiremos todo el talento fogoso de su hermano, unido a aquel que siempre le fue propio.

Hemos olvidado decir que, además del oboe y flauta, Juan tocaba el salterio (José también tocó el violín) y ¡asómbrense!, el fagot, pues como fagotista se presentó en Londres en 1769. Un prodigio.

Además del bello Concierto favorito que cierra la sesión (un raro ejemplo del género en compositores españoles), oiremos el Trío para dos flautas (o violines) y bajo, que ha publicado recientemente Beryl Kenyon en la citada edición de la SEM. Para ello se ha valido del manuscrito que se halla en la Zentralbibliothek de Zurich (Mus. Ms. A 158), aunque había sido publicada por Welcker en Londres en 1770, lo que hace pensar que se trate de una gestión de Juan Pla al visitar la capital inglesa el año anterior. Para Kenyon, esta obra muestra claramente el fruto de una estancia en el sur de Alemania, además de una influencia italiana.

La cantada es uno de los géneros más cultivados por los compositores españoles del siglo XVIII, sobre todo en las catedrales. Se trata, en realidad, de un villancico o un tono (recordemos los tonos humanos, tan cultivados en el siglo XVII) puesto al día, es decir, adaptado a las modas operísticas que venían de Italia. Si la cantata a solo fue práctica común en las iglesias italianas de la época, a base de un recitativo y un aria, la cantada española, con su recitado y área, será una réplica a esa cantata scarlattiana en todo, hasta en lo abundoso de su creación, pues se cuentan a miles las piezas de este género. Dos músicos españoles están representados en este género dentro del programa de hoy.

El primero de ellos es Joaquín García, oriundo de la villa de Anna en el arzobispado de Valencia, partido judicial de Enguera. En 1735 pasó a Las Palmas de Gran Canaria como maestro de capilla de la catedral, cargo que ocupó hasta su muerte, ocurrida el 15 de septiembre de 1779. Su producción musical es muy extensa y se ha conservado en el Archivo Musical de la catedral de Las Palmas. Doña Lola de la Torre Trujillo catalogó un total de 569 obras, entre las cuales encontramos tanto tradicionales tonadas y villancicos, como modernas cantadas.
Joaquín García contrajo matrimonio con doña Antonia Vélez de Osorio, de notable familia de la isla, de la que tuvo descendencia. Miguel Querol, en la publicaciones del CSIC (Barcelona, 1973), y Lothar Siemens, en las ediciones del Instituto de Música Religiosa de Cuenca (1984), han dado a conocer obras de este maestro valenciano de nacimiento y canario de adopción. Hoy escuchamos de él ejemplos diversos que van desde el motete para voz con acompañamiento instrumental y continuo, pasando por el villancico con su copla y su respuesta, o la cantada con recitado y área amorosa. El aria suele ajustarse a la fórmula A-B-A, o sea en un aria da capo, si bien a veces finaliza con un pasaje de carácter grave.

Recitado y área (en la segunda de las cantadas área amorosa) componen también las dos cantadas de Juan Francés de Iribarren, conservadas en la catedral de Málaga y fechadas, respectivamente, en 1749 (Por aquel horizonte) y en 1758 (Sagrada devoción). Su autor compuso cerca de 500 cantadas, conservadas mayoritariamente en el archivo de la citada catedral andaluza. Desde el 1 de octubre de 1733 era Francés de Iribarren maestro de capilla en dicha catedral, adonde llegó después de haber sido organista en la de Salamanca desde 1717.

Pero el maestro Francés había nacido en 1698 en Sangüesa (Sangotza en euskera), dentro del reino de Navarra. Y debemos considerarle entre los más notables cultivadores de un género muy querido por los músicos mediterráneos (recordemos al valenciano Pradas). Las dos cantadas de Francés de Iribarren que figuran en este programa han sido publicadas por Miguel Querol Gavalda (Música Barroca Española, vol. V. Cantatas y canciones. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Español de Musicología. Barcelona, 1973).

Encaja perfectamente, como interludio instrumental, el Trío de Boccherini que separa las dos piezas vocales de García y de Francés de Iribarren, y también el de Joseph Haydn que abre la segunda parte.

Desde aquél Madrid brillante de Carlos III, Luigi Boccherini mantiene con el Haydn vienés coronado de gloria una amistosa y admirativa correspondencia. En carta fechada en Esterhaz el 27 de mayo de 1781, Haydn escribe al editor Artaria de Viena pidiéndole las señas de Boccherini, que se encontraba en el palacio del infante don Luis en Arenas de San Pedro. Nadie sabe aquí decirme donde queda este sitio de Arenas -escribe Haydn-, pero presumo que no es lejos de Madrid. Le agradecería si usted me diera información al respecto, para poder escribir directamente a Herr Boccherini.

Nos place imaginar loque hubiera sido un encuentro en el Madrid de los Moratín, Ramón de la Cruz, Rodríguez de Hita, Goya, Jovellanos... entre Boccherini y Haydn. Y nos disgusta saber que no pudo llevarse a cabo, pese a las relaciones que el gran maestro austriaco mantuvo con la casa de Benavente-Osuna, a la que tan ligado estuvo el maestro luqués. María Josefa Alonso Pimentel guardaba en su archivo gran parte de la obra de Haydn y llegó a negociar con él, valiéndose de Iriarte y del embajador español en Viena, Carlos Alejandro de Lelis, para un posible viaje a Madrid del autor de La creación (entonces non nata)y, por supuesto, para tener la exclusiva de las composiciones del genial músico de Rohrau.

Haydn no llegó a venir nunca a España pero su música estuvo muy presente entre los ilustrados españoles filarmónicos, que no eran pocos en un país que estaba recuperando aquellos años el espíritu europeo que nunca debió perder.

      1. Joan Baptista Pla (1725-1761)
      1. Trío en Sol mayor para dos flautas y bajo
      1. Joaquín García (1710-1779)
      1. Motetes: Facta est quasi vidua, para soprano, dos flautas y continuo
      2. Cantadas: Asombroso milagro, para voz, dos violines y continuo
      1. Luigi Boccherini (1743-1805)
      1. Trío en Re mayor Op. 28, nº 1, para dos violines y bajo
      1. Juan Francés de Iribarren (1698-1767)
      1. Cantadas al Nacimiento: Por aquel horizonte, para soprano, dos flautas y bajo
      2. Cantadas al Santísimo: Sagrada devoción, para soprano, dos flautas dulces, dos violines y bajo
      1. Franz Joseph Haydn (1732-1809)
      1. Trío en Re mayor Op. 38, nº 1, para flauta, violín y bajo
      1. Joaquín García
      1. Motetes: Adjuva nos Deus, para voz, dos flautas y bajo continuo
      2. Tonadas y villancicos: Ay, qué prodigio, para soprano, violín y continuo
      3. Cantadas: Oh, Dios inmenso, para voz, dos flautas y bajo continuo
      1. Joan Baptista Pla
      1. Un concierto favorito, para dos flautas, dos violines y bajo