3/3 Ciclos de Miércoles El resurgir de la música inglesa

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  1. Este acto tuvo lugar el
María Antonia Rodríguez, flauta. Julia Málkova, viola. Mickaele Granados, arpa

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TERCER CONCIERTO
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El arpa de Bax
Arnold Bax nació en el Londres, entonces todavía rural, de Streatham -su familia se trasladaría más tarde al no menos campestre de Hampstead- el 8 de noviembre de 1883 y murió en Cork el 3 de octubre de 1953. Siempre le fascinaron Irlanda y la cultura celta. Un amor que se le reveló tras la lectura, en 1902, de un poema de Yeats: The wanderings of Usheen. Bax sentía íntimamente todo lo irlandés y sufrió sobremanera los avatares políticos de su tierra de predilección, lo que se reflejará en obras tempranas como In the Faere Hills. Aprendería gaélico y llegaría, incluso, a utilizar un pseudónimo irlandés, Dermot O'Byrne, con el que firmaría poemas, relatos y piezas teatrales. Bax fue siempre un magnífico -y muy prolífico- orquestador en el que pueden seguirse las huellas de Rimski-Korsakov, Strauss y Debussy, y sus poemas sinfónicos -recordemos, por ejemplo, November Woods o Tintagel, esta su obra maestra absoluta en lo orquestal- revelan tal cualidad en la misma medida que sus siete sinfonías. La música de cámara forma una parte esencial de su catálogo y refleja muy bien uno de los rasgos de su personalidad como compositor: el deseo, unas veces cumplido y otras menos evidentemente logrado, de trasladar la experiencia personal a la partitura. En ella ocupa un papel de primera importancia el arpa, que aparece, además de en las obras que se interpretan en este concierto, en In memoriam (1917) para corno inglés, arpa y cuarteto de cuerda, en el Quinteto para arpa y cuerdas (1919), en el Noneto (1930) para flauta, oboe, clarinete, arpa, contrabajo y cuarteto de cuerda y en Threnody and Scherzo (1936) para arpa, fagot y sexteto de cuerda. Añadamos a la lista, ya para la orquesta, sus Variaciones sobre el nombre de Gabriel Fauré (1949) para flauta y cuerdas y, en su producción coral, el arreglo para coro, arpa, violonchelo y contrabajo de la canción del siglo XV Of a Rose I Sing a Song. El interés de Bax por el instrumento le llegó tras escuchar a dos intérpretes muy distintas por pertenecer a escuelas muy diferentes: la rusa Maria Korchinska y la inglesa, formada en Francia, Gwendolen Mason.
En 1927, y animado por Maria Korchinska, Bax terminaba su Fantasía Sonata para arpa y viola, y, un año después, recibirá el encargo de otra partitura para flauta y arpa -la Sonatina- por parte de la misma artista para ser interpretada por ella y su marido, el conde Benckendorf, hijo del último embajador del Zar en Londres. El matrimonio no quiere que la obra se publique -hoy forma parte del fondo de los herederos de Bax- y el compositor decide transcribirla con el nombre de Concierto para siete instrumentos -flauta, oboe, arpa y cuarteto de cuerda. El movimiento inicial de la Sonatina, Allegro moderato, se abre con un primer motivo, expuesto por la flauta y respondido por el arpa, que recuerda lo popular. El segundo, de características muy similares, esta vez a cargo del arpa mientras la flauta lo adorna, se ha relacionado con la canción Down by the Sally Gardens. Los temas fluyen y se recogen con un espíritu de ligereza y afirmación que, en su parte central, se hace más idílico, se diría que hasta algo melancólico, pero una cadenza de la flauta nos conducirá, con tanta eficacia como encanto, al clima del inicio. El segundo movimiento, marcado Lento, es una cavatina que transmite un sentimiento muy distinto. La flauta sola expone un tema casi elegíaco en el que el arpa tarda en subrayar, levemente, el acento. Un segundo tema, también a cargo de la flauta, parece sacarnos de la tristeza ambiente pero sin que su calidez acabe de conseguirlo. Poco a poco el arpa va adquiriendo un protagonismo semejante en un sutil juego contrapuntístico mientras el sentimiento opresivo se impone a la luz que creíamos contemplar. De nuevo la flauta ocupa el primer plano para que se restablezca, tras unos compases, el diálogo y desemboquemos en un nuevo episodio al borde de la languidez que nos lleva al final con la última frase a cargo de la flauta. El Moderato giocoso nos conduce al ambiente más ligero del primer movimiento. Nuevamente la evocación de lo popular, de la danza esta vez, tan de la música inglesa de aquel momento, se adueña del primer tema. El segundo es introducido por el arpa con un cierto tinte nostálgico y respondido por la flauta, que será la encargada de convertirlo en un final afirmativo en el que los papeles se reparten equitativamente.
    La Fantasía Sonata para arpa y viola fue estrenada el 30 de octubre de 1927, en el Wigmore Hall de Londres, por Maria Korchinska con Raymond Jeremy a la viola. Su primer movimiento, Allegro molto, es introducido por el arpa, pero el tema principal corre a cargo de la viola. Es una melodía de amplio vuelo, altamente expresiva y que, además de dar lugar a buena parte del material de la obra, servirá como nexo de enlace entre los cuatro movimientos y como conclusión de la misma. Tras su segunda aparición, y luego de un breve episodio para el arpa, irá creciendo en nervio hasta que se serene de nuevo y dé paso a un segundo tema, derivado del primero, y a la intervención del arpa a solo en lo que podríamos considerar un tercer tema respondido por la viola que variará el inicial en un desarrollo rapsódico de este. Una cadenza de la viola une el primer movimiento con un Allegro moderato que, si al inicio parece un Scherzo, no es en realidad tal -no hay trío, por ejemplo- sino el desarrollo de su propio, único motivo con un cierto aire de danza. En el arranque del Lento espressivo volvemos al primer tema del Allegro molto a cargo de la viola. El arpa expone un nuevo motivo casi hímnico que da lugar a que la viola se explaye sobre él con un tono elegíaco y el tempo se demore mientras el arpa crece unas veces en su papel de interlocutor y se limita en otras a añadir un elemento cromático al discurso. El Allegro final se abre con el mismo tema de los otros tres movimientos convertido enseguida en un segundo motivo derivado de aquel, pero con aire de danza, que se reparten los dos instrumentos. Sobre él surgirá una variación, un breve tercer tema en realidad, a cargo de la viola que dará lugar a una suerte de curioso desmayo expresivo, como de descanso, hasta que aparece otra vez el tema de danza sobre el que la viola trazará un muy intenso arco con el fondo del arpa, incluidos unos muy eficaces arpegios. Los dos juntos abordarán el episodio final que parece abandonar la danza como en una liberación final de su esquema.
    El Trío elegíaco es la primera obra compuesta para arpa por Bax. Escrito en 1916, fue estrenado el 26 de marzo de 1917. Los comentaristas de la obra de Bax señalan la influencia evidente de la Sonata para flauta, viola y arpa de Claude Debussy, que se escuchó por vez primera en Londres poco antes. Pero no parece probable que Bax conociera la partitura de Debussy, por lo que nos encontramos con lo que no es sino una fructífera participación del autor inglés en el tiempo propio. La denominación de "elegíaco" quizá parezca excesiva para una pieza que no posee tal característica de manera demasiado acusada, a pesar de que también puede pensarse que surge paralelamente a los graves acontecimientos que se desarrollan en Irlanda en aquellos años. Más bien podría tratarse de la evocación de lo que para él era una época perdida, de las glorias envueltas en la bruma poética de un país al que amaba tanto. Y, en todo caso, es un ejemplo de eso a que antes nos referíamos al hablar de la relación entre texto y pretexto en la música de Bax. ¿Cabe pensar en una cierta dificultad para expresar las ideas, en un lógico pudor de creador que atempera en su obra lo que el corazón le dicta? Quizá lo mejor sea dar la misma importancia a la evocación como modo de afirmarse que a esa rabia que no siempre ha dado las mejores obras de arte y centrarnos en el hecho cierto de que estamos, simplemente, ante muy buena música.
El Trío elegíaco se divide en dos partes -Moderate Tempo (Tempo moderado) y Much Slow (Más lento)- y en él el arpa adquiere un protagonismo -se ha hablado de su correlación con una voz bárdica- claramente mayor que en las otras dos obras del programa. La pieza se abre con los arpegios del arpa introduciendo el tema de la viola, una frase corta que es recogida de inmediato por la flauta y desarrollada por los tres instrumentos hasta la llegada de una breve cadenza de la flauta respondida por la viola. Vuelven los arpegios del arpa, que se enseñorea por un momento del discurso, respondida por sus compañeros con un tema lírico que nos devuelve a la melodía inicial para que el fraseo conjunto de flauta y viola desemboque en un pianissimo inquietante del que surgirá, nuevamente, el tema principal. En la sección final, la marcada Much Slow, la flauta seguirá a la viola con el fondo del arpa introduciendo, ahora sí, el elemento elegíaco hasta conducirnos a un final que se adelgaza como un hilo de voz que quisiera mantenerse sobre toda la evocación anterior.

  1. I
      1. Arnold Bax (1883-1953)
      1. Sonatina para flauta y arpa
  2. II
      1. Arnold Bax
      1. Fantasía Sonata para viola y arpa
      2. Trío elegiaco para flauta, viola y arpa