(III) Ciclos de Miércoles Mompou: música para piano

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
Antoni Bessés, piano

_________________________TERCER CONCIERTO____________________________

SUBURBIS

Entre las primeras composiciones de Federico Mompou, puesto que se fechan en 1916 y 1917, es preciso destacar los Suburbis, cuyos cinco números reafirman aquella personalísima manera, ya anotada desde los iniciales Planys. Sus mismos títulos son lo suficientemente explicativos de unas ideaciones en abstracto mucho más que de un concreto argumento, como parece estimarlo Santiago Kastner, estudioso de la vida y la obra de nuestro gran compositor. El propio Mompou nos lo aclara así: ... Son los suburbios, los barrios extremos de la ciudad. Esta idea pertenece, al igual que Escenas infantiles, a la época de mis grandes paseos por las afueras de Barcelona. Días de sol o de lluvia, días fríos o calurosos, por la mañana o por la tarde... Se sitúan en el momento post-impresionista y son de intención descriptiva. Suburbis fue una de las obras de Mompou más frecuentadas por los intérpretes de aquel entonces, acrecentando considerablemente la bien ganada fama de nuestro músico.

El carrer, el guitarrista i el vell cavall
    Aunque ésta sea la página que abre Suburbis, en realidad La calle, el guitarrista y el viejo caballo sería la última de la serie si nos atenemos a la fecha de su escritura, en 1917, año asimismo de Gitanes II; los otros números son de 1916. Un innato sentido de la forma - sea la estructura que fuere- , omnipresente en la obra mompouiana, se deja admirar ya aquí. La calle describe un barrio popular, al anochecer, cuando salen los obreros de las fábricas. El guitarrista se traduce por la elegante melancolía del vacilante Vals. Y tras estos dos períodos, el tercero reexpositivo. El viejo caballo, hábil modificación del dibujo introductorio, traduce el camino paso, péniblement, cojeando, renqueante, cuando ya la calle ha cobrado su tranquilo aspecto y se halla casi desierta a la hora de cenar...

Gitanas
    ... No son húngaras estas Gitanas y sí españolas..., me aclaró un día Federico Mompou, en torno al segundo número de sus bellos Suburbis, dividido en dos fragmentos. Las Gitanas I poseen un contorno de firmes esencias románticas y populares a la vez, y la interrogación y admiración inscritas en la partitura describen la buenaventura característica de las gitanas. Las II se trazan sobre un imperante ritmo de danza, En un ritmo inquieto pide la obra, baile gracioso, anhelante, reiterativo, misterioso, contrastado por el momento central más calmado, canción triste con cierto perfume oriental.

La cegueta
    La cieguecita, tercera parte de Suburbis, es ejemplo de ese quintaesenciar las cosas, proverbial de la manera compositiva de Federico Mompou de eliminar lo superfluo. El primero de sus dos periodos estructurales expone el ruego de La cegueta, insistente, formulado péniblement, con paso vacilante, genialmente traducido mediante un sencillo juego de ligaduras afectando a su dibujo temático. La monodía anterior, en el segundo periodo, se enriquece armónicamente, hasta el punto de hacer proclamar a un Prokofiev: ¡Cómo sufro con esta armonización!

L 'home de l'aristó
    El último de los números de Suburbis describe, graciosa y muy acertadamente, la simpática figura de un viejo mendigo de barbas blancas - garibaldiano, nos aclararía el autor-  que es El hombre del aristón, éste, un instrumento popular antiguo, caja que se colgaba del cuello y, moviendo una manivela, hacía pasar el aire a través de sus lengüetas, ofreciendo un timbre muy peculiar al que el talento de Mompou nos aproxima de tal modo que hasta sus desafinaciones se dejan sentir. Es ésta una página descriptiva perfectamente lograda.

MUSICA CALLADA

    Pretendo siempre hacer buena música. Mi único afán es escribir obras en las que nada falte ni sobre. Estimo como importantísimo limitarse a lo esencial, sin perderse en ideas secundarias de menor importancia. No puedo someter mi espontaneidad a teorías que no siento; por eso, para mí es injusto que en los conservatorios se premie una estirada y sabihonda sinfonía - aunque no sea de primerísima calidad-  y no se le atribuya el galardón a una simple hoja de buena música. Algunos no aciertan a comprender que no sienta como ellos las grandes formas y, con ellas, las características tradicionales de la música; para mí únicamente existen mi forma y mi concepto; después, la teoría que sistematiza la práctica y la comenta. En las palabras anteriores hemos de encontrar la mejor explicación de la actitud estética de nuestro músico y, en concreto, de su Música callada, elocuentísimo ejemplo de su afán de alquitarar hasta lo inverosímil la esencia de las cosas.
    La obra se halla dividida en cuatro Cuadernos que totalizan 28 números escritos entre los años de 1959 a 1967, para cuya mejor comprensión será preciso tener muy en cuenta la siguiente leyenda, inscrita en francés como pórtico de la obra: Resulta bastante difícil traducir y expresar el verdadero sentido de Música callada en una lengua que no sea la española. El gran poeta místico San Juan de la Cruz canta en una de sus bellas poesías: La Música callada, la Soledad sonora, intentando expresar así la idea de una música que sería la voz misma del silencio. La música guardando para sí misma su voz Callada, es decir, que se calla en tanto la soledad se torna en música. Quiso el autor, en un principio, que estos compases no fueran jamás editados, pero razones imperiosas de diversa índole le convencieron de superar tal deseo: la primera, cuando la RAI, al pedirle permiso para su difusión, le hizo pensar al compositor en la bondad que la escucha de estas notas podría reportar a los enfermos, a los recluidos en conventos...

Primer Cuaderno
    Consta de nueve números y fue fechado en 1959. Algunos de estos fragmentos fueron escritos con intención de subrayar textos poéticos de Paul Valéry.
I.
    Lleva en su iniciación la palabra Angelico. Su trazo es muy sencillo, a modo de místico relato que brota de una melodía que, muy cantada, bien perfilada sobre armonías elementales, apropiadas, será subrayada por los comentarios de igual corte.

II.
    Originalmente precedía al recitado de la poesía de Paul Valéry titulada Les pas. Su triste contenido se nos da en un sencillo y único dibujo, Lent, afectado por elocuentes reguladores de la intensidad. En la partitura figuran estos versos de Valéry: ...Car j'ai vecu de vous attendre / Et mon coeur n'était que vos pas.

III.
    Reconoceremos inmediatamente este fragmento como la sintonía de la Cadena SER, quien se la encargó así a nuestro compositor cierto día. Su aire Placide no ha de modificarse, como tantas veces observó con disgusto el autor; dibujo calmo, pues, con importancia secundaria en cuantos diseños puedan subrayarlo.

IV.
    Su elemental proposición generadora parte de sus dos primeras notas, en un indicado Affitto e penoso, que nos dará esa suerte de quejas o estado de tristeza que conceden carácter general al momento.

V.
    Sirvió en un tiempo como preámbulo de algún poema de Valéry, pero también nos acerca unas sonoridades metálicas, un golpear de fragua al aproximarnos a una aldea en un atardecer melancólico, en una impresión personal del compositor. Lo obsesivo es primordial aquí.

VI.
    Un Lento contiene una preciosa melodía que en molto cantabile aparecerá seis veces, y que a su inspiración se une un interesante trabajo temático que, me aseguró el propio músico, no es lo mío. Pero lo reflexivo del estudio se auna aquí a la perfección con la naturalidad.

VII.

    Cuatro elementos concurren en este fragmento: una especie de salmodia en la región grave, un sentido de súplica, la aceleración del aire Lento general y la acentuación del carácter depresivo de un fragmento que tiene mucho de plegaria o rezo.

VIII.

    Sirvió un día como introducción a L'Indifférent de Paul Valéry, ciertamente bien distante del sentido místico de toda la Música callada... Tiene mucho de sintonía de radio, una de las constantes mompouianas, y su Semplice será afectado dentro de una cambiante atmósfera.

IX.
    El último número del Primer Cuaderno de Música callada contiene de nuevo una sintonía en su período central. Se inicia por un Lento y tema derivado de un sencillo breve germen, por oposición al central situado en la región aguda del piano, el aire más acelerado.

Segundo Cuaderno
    Siete nuevos números se agrupan en el Segundo Cuaderno de Música callada, asimismo sin titulación concreta, porque se trata de unas músicas plenamente íntimas, subjetivas... Su fecha, la de 1962.

X.
    Un Lento-cantabile caracteriza a este fragmento de incuestionable actualidad por su interválica y su conformación armónica. Su interpretación podríamos muy bien aproximarla a la de las Invenciones de J .S. Bach, pues el dialogar sencillo es común, de sentido lineal.

XI.
    Su temática podría aludir a Suburbis y es más risueño y optimista que el número anterior. El Allgretto general tendrá la breve excepción del Lento cuando la coda, para la cual Mompou pedía algo tan sutil como más sonoro que fuerte.

XII.
    Una vez más volvemos a sumergirnos en un estado de depresión o tristeza, aquí todavía aumentado por la insistencia monotemática. Un Lento comprende el fragmento, que emerge de un grave murmullo e irá hasta envolvernos en cierta atmósfera acuosa sin dejar de cantar.

XIII.
    Indudablemente tiende su mirada hacia lo popular de Cataluña. Su iniciación, con un Tranquilo-très calme, vuelve a aquel mundo interior de las sintonías mompouianas. Un central Energico impone cierta rudeza, caracterizado por los excepcionales trinos y las acentuaciones.

XIV.
    Claro que no existe rigor serial alguno; ni siquiera en esa coda, que parece exponer casi completa una serie dodecafónica... Pero reconozcamos en este número un evidente recuerdo a unas maneras compositivas que hemos de situar en las antípodas mompouianas. Severo-sérieux es su indicado y apropiado carácter.

XV.
    Con su a modo de evocación de uno de los más bellos Preludios de Chopin, es al propio tiempo uno de los más hermosos momentos de todo Mompou... Surgió así, nos dijo el compositor, cerrando el paso a cualquier pretendida alusión. Un Lento- plaintif es su carácter.

XVI.
    Se cierra el Segundo Cuaderno de Música callada con ánimo tranquilo, Calmo, sensación de agua calma, mediante dibujos en pianissimo que buscan una atmósfera envuelta en un poco de pedal, cambiante en su central Molto cantabile poco più lento, de corte eminentemente mompouiano. Es muy hermoso su final de delicada hondura...

Tercer Cuaderno
    Son solamente cinco los números integrados en el Tercer Cuaderno de Música callada, que se fecha en 1965. Al llegar aquí, Federico Mompou, quizá escarmentado por las atrabiliarias traducciones de su libre grafía, es muy preciso en los detalles expresivos, incluyendo el pedal o las velocidades metronómicas.

XVII.
    Lento,
en un clima desolado, con dulzura infinita en su envoltura armónica, puede decirse que el fragmento por entero es una conclusión magnífica del sencillo germen inicial en octavas, obsesiva, fija, aunque el interés se destaque en elementos secundarios de otra índole.

XVIII.
    Nuevas sintonías mompouianas, escuchadas por nuestro músico en su interior... Llamadas... a nadie que preguntan o tratan de sintonizar... con nadie; más que preguntas, llamadas, sintonías... Puede decirse que el completo Luminoso es consecuencia del tresillo inicial.

XIX.
    Es uno de mis preferidos, nos dijo Mompou al referirse a este fragmento. El aire general se indica Tranquillo y su expresión es calmada; pero hay mucho de exaltado lirismo, de contenida pasión, derivada de sus contornos melódicos, atrevidos, muy sensibles.

XX.
    Es otro de los que yo más quiero, afirmaba el autor respecto a este tan hermoso momento de su obra. Su predominante intimismo solamente llega a alterarse levemente cuando la síncopa impone su anhelo o se altera la sonoridad. Calme es su sentido general.

XXI.
    Con este número se cierra el Tercer Cuaderno de Música callada. No diríamos que su carácter es un algo fúnebre, pero sí resulta inevitable la imagen de un solemne conejo triste, dentro del Lento general apenas alterado, sobre el que denotamos el sonar de campanas.

Cuarto Cuaderno
    El último de los cuatro Cuadernos de Música callada, fechado en 1967, consta de siete números y responde a las exigencias de una beca de creación musical que la Fundación Juan March concedió a nuestro músico. Sería estrenado por Alicia de Larrocha en el Festival Internacional de Cadaqués de 1972.

XXII.
    Como una breve improvisación hemos de tomar la indicación del Molto lento e tranquilo, dentro de una querida vaguedad en el tempo. Bitemático, la alternativa del anhelo y la mayor luz y lirismo (en el período central) logran el buen contraste de caracteres.

XXIII.
    Habrá de tomarse con una gran flexibilidad el ya inconcreto Calme, avec clarté, que Mompou escribe como indicativo general para este fragmento. Con triste melancolía se insiste en aquellos mundos subjetivos de una imaginada sintonía, animada en la sección central por un nuevo elemento temático evocador de algún otro momento mompouiano.

XXIV.
    El Moderato, que es consustancial con este momento, contendrá una suma placidez, para la que es contraste el inherente acentuado lirismo de muchos posteriores compases, principalmente por el predominio armónico que lo acrecienta con una mayor vehemencia.

XXV.
    En una apreciación personalísima, no vacilo en estimar como uno de los más hermosos momentos de la entera colección de Música callada el presente Lento. Parece como reunir las mejores esencias mompouianas, las de esa improvisación, siempre maravillosa, de algo que parece nacer de aquel inefable Sexto Preludio (para la mano izquierda). El serialismo aparece como parte de la propia función musical de siempre, sin excluir toda una serie de preguntas y respuestas...

XXVI.
    Un nuevo Lento, a guisa de relato dialogado sobre muy bellas, interesantes, atrevidas armonías, que parecen brotar de los dedos y del alma, caracteriza este momento por entero, con dos motivos, el segundo de ellos derivado del primero, el todo dentro de una bien planificada modificación de la intensidad sonora.

XXVII.
    Muy bello, muy íntimo, breve página de honda emoción, este número se halla caracterizado en un aire Lento molto que incide en lo más avanzado de la escritura de Federico Mompou, debido a su interválica de corte actual, aquí utilizada en nuevos colores de esas idealizadas resonancias, que son una parte esencial de su música.

XXVIII.
    Y llegamos al final de la entera Música callada. Un Lento volverá a caracterizar su pórtico solemne, exposición de acordes que cantan ya antes de que comience el molto cantabile; esta exposición de índole armónica, su figuración sincopada, permanecerá apenas alterada durante todo el número, y quiere ser unidad conceptual sobre la que se edifica el momento y sus diferenciados períodos estructurales.

      1. Federico Mompou (1893-1987)
      1. Suburbis
      2. Música callada: Primer Cuaderno
      3. Música callada: Segundo Cuaderno
      4. Música callada: Tercer Cuaderno
      5. Música callada: Cuarto Cuaderno