(I) Ciclos de Miércoles Flauta española del siglo XX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Juana Guillem, flauta. Juanjo Guillem, percusión. Bartomeu Jaume, piano

___________________________PRIMER CONCIERTO__________________________

MANUEL OLTRA
Sonatina

La música coral ha centrado y centra la actividad de este compositor catalán, nacido en 1922. Comienza y mantiene durante unos años su doble interés por esa música coral y por algunos géneros instrumentales. Son los de su dedicación al ballet y los que conducen a sus dos títulos más importantes desde el punto de vista instrumental, la Rapsodia para orquesta y, sobre todo, esta Sonatina en tres movimientos para flauta y piano, incorporada al repertorio del instrumento.
Pero Manuel Oltra es, efectivamente, un compositor coral -en la voz cuentan sus Canciones sobre poemas de García Lorca-, reflejado en obras originales, en su intervención cerca de coros integrados por aficionados, en arreglos para estos conjuntos de obras populares y de otros autores y en su continuada labor de difusión de la música popular de su zona geográfica, Cataluña. Sin embargo, algunas de sus creaciones corales escapan a esa influencia y, entre ellas, la más significativa es Bestiari, dividida en tres ciclos que siguen los textos de la obra del mismo título del poeta Pere Quart. Y en esta misma línea de creación de música pura se sitúa la Sonatina, en la que destaca la flauta con un tratamiento virtuosístico.
GERARDO GOMBAU
Suite breve

Un encargo de la Fundación Juan March a Gerardo Gombau marca en 1961 el comienzo de lo que hay que considerar su segunda etapa creadora. Se trata de su Música para voces e instrumentos que confirma su incorporación a la vanguardia ambiental desde el justificado nacionalismo histórico anterior. El proceso de su evolución se inicia en el último tramo de los años cincuenta, coincidiendo con el movimiento de los más jóvenes hacia una actualización del lenguaje. Hasta entonces, el aislacionismo cultural en general, había mantenido esquemas superados desde hacía años en el resto del mundo y, sobre todo, en Europa. Era una actualización que parece más que justificada en los compositores que se integraban a la creación, pero que en el caso de Gombau, que había rebasado ampliamente su medio siglo de vida, tiene sin duda caracteres insólitos.

Dos obras de menor entidad (Villancicos sobre textos de AIberti y Scherzo) son los antecedentes de la Música citada, que se vio seguida por títulos como Texturas y estructuras, Tres más uno y Grupos tímbricos, entre las más trascendentes. De la primera época, sobresalen, dentro de ese nacionalismo inteligente, Don Quijote velando las armas, Siete claves de Aragón y esta Suite breve, para flauta y piano, compuesta en 1953 y dedicada al intérprete de su estreno, Rafael López del Cid. Otro título, Pieza para flauta y piano, del segundo período, completa lo esencial de su interés por esta combinación instrumental.
No hay sorpresas en la Suite breve, pero sí un tratamiento brillante de la flauta en su equilibrio con el piano. Por ello es una oportunidad escucharla ahora para recordar el primer Gombau y por estar un tanto olvidada. Si nuestra información es correcta, no se ha vuelto a interpretar en Madrid desde que se ofreció en un concierto de Juventudes Musicales en 1968 con el dedicatorio en la flauta y el autor al piano.
RAMON RAMOS
Quasi niente

Valenciano, nacido en 1954, Ramón Ramos completó su formación en Alemania para regresar y continuar su tarea crea- dora teñida de preocupaciones especulativas. De su estancia en Düsselfor proceden títulos como Pas encore, Pentáforo, llanto por una ausencia y Comunicación, algunos de los cuales han sido estrenados en España por el grupo LIM, junto con obras escritas para este conjunto como Procés d'una série.
Con Quasi niente plantea un segundo acercamiento estructural a la flauta sola, que inició con Apres moi, dentro de su actividad creadora que alterna con la labor docente.
AMANDO BLANQUER
Epifonías (siete piezas breves)

No sólo la flauta, sino la trompa y otros instrumentos de viento aparecen con frecuencia como protagonistas en la obra de Amando Blanquer. Una presencia que queda explicada cuando se recuerda su origen alcoyano, y que vive en Valencia, de cuyo Conservatorio es profesor y del que en algún momento ha sido director; es decir, en un medio que es paraíso de las bandas. Y esa relación con el ambiente local asoma, en ocasiones, a su trabajo como compositor, del que su Cantata de Nadal puede considerarse representativo. Algo que Amando Blanquer define como el impulso del Compositor a escribir su música con experiencias personales o asimiladas, por lo que en sus obras habla por igual como artesano, como artista y como hombre.
Las Epifonías son siete invenciones breves, con un lenguaje a medio camino entre la tradición y la vanguardia. Estas son las indicaciones de tempo de las mismas: Allegretto piacevole, Allegretto mosso, Lento comodo, Allegro con malizia, Lento con espressione, Piacevole allegretto y Allegretto giocoso. Una sucesión en mosaico de tempi animados, con el contraste de dos movimientos lentos, el primero cantabile y el segundo con una cierta acidez.
Amando Blanquer describe su obra como un equilibrio entre la flauta y el piano, en el que la primera ha sido tratada virtuosísticamente de un modo lírico, delicado y se podría decir que intimista. Por lo que se refiere al piano, considera que a través de un tratamiento armónico sutil, se establecen las claves del equilibrio señalado, tanto en la importancia en el conjunto como en el carácter de la obra. Compuesta en 1985, está dedicada al compositor Carlos Palacio, y ha sido grabada en disco por los mismos intérpretes de este concierto.
LUIS DE PABLO
Promenade sur un corps

Hace aproximadamente un año la Fundación Juan March era escenario del estreno de un encargo hecho a Luis de Pablo por su Centro de Documentación de la Música Española Contemporánea. Fue el de Cuatro fragmentos de KIU, una nueva visión de un material musical procedente de su ópera, para flautas y piano. ¿Por qué? Luis de Pablo se formulaba la pregunta y la respondía: Pensé enseguida en la combinación flauta-piano. ¿Razones? Las habituales: oí la obra así, y así quedó. Hoy, por el contrario, escucharemos una obra nacida para flauta por exigencias de su destino inmediato. Pero no son las únicas dedicadas a este instrumento, por una u otra razón, por Luis de Pablo.
En 1957 nacieron unas Invenciones para flauta (o violín) y piano, que cinco años después se vieron seguidas de un encargo de Severino Gazzelloni. Este fue el punto de arranque de Condicionado para flauta en Sol, obra de la que pasa, en 1963, a Recíproco, en la que un solo intérprete utiliza cuatro o más flautas, piano y percusión. y otro flautista, Pierre Yves Artaud, es móvil o pretexto para Lerro, compuesta en 1977 para flauta sola.
Unos años antes, concretamente en 1971, recibe el encargo del Festival de Royan de una obra para un concurso de interpretación de flauta como pieza obligada. Así nace Promenade sur un corps, que Luis de Pablo completa con percusión ad libitum, y que se estrena o, mejor, es leída en la edición del Festival de Royan de 1972 y luego presentada ya en conciertos en España. En su libro sobre Luis de Pablo, José Luis García del Busto la ha descrito con estas dos frases: La obra, de métrica regular, carece de ambiciones estéticas y, como es lógico, está pensada para servir posibilidades de lucimiento al solista. Su perfil expresivo resulta amable y ajeno a toda conflictividad.
PEDRO ESTEVAN y SUSO SAIZ
El reflejo de un soplo

Dos intérpretes-compositores, que han intervenido juntos en la Orquesta de las Nubes, se reúnen también para sus actividades creadoras. Pedro Estevan, percusión, es miembro fundador del Grupo de Percusión de Madrid y forma parte del Grupo Círculo que dirige José Luis Temes. Suso Saiz, por su parte, flauta, es más activo en ese otro aspecto de la música para la que, al igual que ocurre con la clásica, nunca se encuentra el término adecuado, la ligera.
Su técnica, para trabajar en colaboración, se basa en un esquema más o menos fijo. Juntos establecen un punto de partida, que cada uno perfila, de modo previo. Luego, analizan juntos los planteamientos particulares y establecen la redacción final, conservando, como los buenos colaboradores, el secreto de a cual de ellos habría que atribuir, en cada obra, los mejores hallazgos.
El reflejo de un soplo, en la versión original para flauta y piano, se estrenó en la segunda edición de Nueva Música Española para Flauta, celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el 15 de junio de 1986. Se trata de una atractiva recreación del pasado, no tanto como retorno, sino como visión melódica de hoy de una vieja romanza para flauta. Para este concierto, Pedro Estevan ha realizado la transcripción para vibráfono de la parte de piano.

RODOLFO HALFFTER
...huesped de las nieblas. ..Rimas sin palabras, Op. 44

La mínima presencia de la flauta como instrumento principal de la obra de Rodolfo Halffter confirma la trayectoria española del instrumento en la primera mitad del siglo XX. Sus dos títulos dedicados al instrumento están próximos en el tiempo y corresponden ya a los años ochenta. El primero, Epinicio, es el número 42 de su catálogo, casi seguido de esta Op. 44.
...huesped de las nieblas..., Rimas sin palabras, publicada en 1982, fue un encargo de la Academia de Artes de México como homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer y está dedicada al compositor del mismo país Mario Lavista.
El trazado de esta obra se corresponde con el período más reciente del compositor que se sirve de un lenguaje básicamente dodecafónico, pero con un tratamiento de absoluta libertad para crear al oyente una impresión de tonalidad.
JOSE FERMIN GURBINDO
Sonatina

Con esta Sonatina se inicia el catálogo de José Fermín Gurbindo, que murió en 1985 cuando sólo tenía cincuenta años. Fue compuesta en 1970, cuando asistía aún a las clases del Conservatorio madrileño y recibió entonces el Premio de la Cátedra de Composición. Fue estrenada en el mismo centro docente el 20 de abril del año siguiente y editada por el propio Conservatorio como consecuencia del premio.
La flauta volvió a la obra de José Fermín Gurbindo en otras tres obras. Primero, en 1975, en su Quinteto de viento. En 1978, en Lauburu, cuatro rapsodias sobre temas populares vascos, con una curiosa combinación instrumental, flauta, acordeón y cuarteto de cuerda. Y, finalmente, en los Diálogos para flauta sola, ciclo de cuatro piezas, que recibió el segundo premio en el Concurso Internacional de Música de Cámara de Checoslovaquia, celebrado en Praga en 1981.
La vinculación de la Sonatina a sus estudios no la aparta de su obra posterior que se mantuvo dentro de los límites que suelen calificarse de tradicionales. Está escrita en Do mayor y desarrolla los tres movimientos -Allegro, Negro spiritual y Scherzo- con un tratamiento cíclico.

      1. Manuel Oltra Ferrer (1922)
      1. Sonatina
      1. Gerardo Gombau (1906-1971)
      1. Suite breve
      1. Ramón Ramos (1954)
      1. Quasi niente
      1. Amando Blanquer (1935-2005)
      1. Epifonías
      1. Luis de Pablo (1930)
      1. Promenade sur un corps
      1. Pedro Estevan (1951)
      2. Suso Saiz Alcántara (1957)
      1. El reflejo de un soplo
      1. Rodolfo Halffter (1900-1987)
      1. ...huésped de las nieblas… Rimas sin palabras Op. 44 (Homenaje a G.A. Bécquer)
      1. José Fermín Gurbindo (1935-1985)
      1. Sonatina