(I) Ciclos de Miércoles Guitarra española del siglo XIX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Luis Rodrigo, guitarra

Fernando Sor
Nacido en 1778, el 14 de febrero de este año fue bautizado en la Catedral de Barcelona, ciudad de la que era natural. Desde muy joven comenzó a tocar la guitarra y el violín, a cantar y a escribir música. A los doce años de edad, hacia 1789 ó 1790, el entonces abad de Montserrat, Josef Arredondo, le recibió en la escolanía del famoso monasterio. Estos años de formación, en los que fue discípulo del P. Anselmo Viola, marcaron fuertemente la personalidad del joven compositor: muchos años después, al escribir su propia biografía en la Encyclopédie Pittoresque de la Musique, de A. Ledhuy y H. Bertini (1835), el famoso guitarrista Sor evocaría con gran afecto su época de escolano, y lo cierto es que, además de un sólido conocimiento de la técnica musical, la estancia en la escolanía le proporcionó la oportunidad de escuchar y cantar mucha y buena música: los críticos subrayan la gran influencia del estilo vocal en el lirismo de la música que más tarde compondría. Ya en su etapa montserratina Sor tocaba la guitarra y, al decir de Saldoni, hacía con ella cosas tan prodigiosas que admiraba a sus condiscípulos y a cuantos le escuchaban.
En 1796 abandona Montserrat para ingresar en el ejército, en el regimiento de Vilafranca. Seguiría la carrera militar durante cuatro años, en los cuales compuso Il Telemaco nel l'Isola di Calipso,ópera estrenada en Barcelona el 25 de agosto de 1797.
Hacia 1800 realiza su primera visita a Madrid: el Madrid de Boccherini y de Goya. Y precisamente la Duquesa de Alba, que era mecenas del gran pintor aragonés, lo fue también de Sor. A la muerte de la Duquesa, en 1802, Sor acepta un puesto en la administración de Cataluña que le ofrece el Duque de Medinaceli. Permanece allí hasta 1804, en que vuelve a Madrid. De esta época datan su Sonata Op. 22-dedicada a Manuel Godoy- y La Elvira Portuguesa, un Motete a cuatro voces con orquesta, cuya música se encuentra perdida. Entre 1804 y 1808 ejerce el cargo de jefe de una pequeña administración real en Andalucía. En este último año, con el comienzo de las guerras napoleónicas, Sor viaja como militar por el sur y el levante de la península, llegando a ser capitán de los voluntarios cordobeses. Al final de las guerras, en 1813, el destino de Sor había de ser el mismo que el de tantos liberales: el exilio. Llega a París el mismo año, donde se dedica a componer, tocar la guitarra y enseñar. Permanece allí dos años y en 1815 se traslada a Londres.
La etapa londinense fue particularmente fecunda. Bien lo explica Brian Jeffery con las siguientes palabras: Durante los siete años que Sor pasó en Londres, fue conocido tanto por sus arietas italianas como por su música de guitarra. Produjo once series de tres arietas cada una, en la más pura tradición del bel canto, algunas de ellas muy hermosas: Asimismo, ofreció varios conciertos, dio lecciones de canto, publicó muchas obras para piano, compuso su primera serie de estudios (Op. 6) para guitarra, amó a una bailarina y escribió música de ballet. Fue uno de los períodos más agitados y exitosos de su vida.De esta época datan muchas obras, entre las que destacan, aparte de las arietas ya mencionadas, las Variaciones Op. 9 sobre un tema de «La Flauta Mágica», el Cendrillón, ballet que se estrenó en el King's Theatre el 26 de marzo de 1822 y numerosas obras para guitarra.
¿Por qué se fue de Londres, cuando estaba en el punto más alto de su fama? La razón fue, sin duda, Félicité Hullin, la bailarina. Con ella realizó una tournée por París, Berlín, Varsovia, Moscú y San Petersburgo, durante los años 1823-1826/7, al final de los cuales regresa a París, ya desligado de Félicité, y se dedica sobre todo a la guitarra: enseña, publica su Méthode pour la Guitare en 1830, y compone cuatro libros de estudios, doce dúos y dieciocho obras varias. Permanecería en París hasta su muerte, estando los dos últimos años de su vida amargado por la muerte de su hija Carolina. El 10 de julio de 1839, un cáncer de lengua termina con la vida del artiste supérieur que Fétis elogiara repetidas veces en la Revue Musicale.
Siempre manifestó Sor interés hacia la actividad pedagógica: prueba de ello son su Méthode, ya citado, y los estudios para guitarra que escribió a lo largo de su vida. La primera serie, Doce estudios Op. 6, se editó en Londres entre 1815 y 1817. La segunda, Op. 29, Pour servir de suite aux douze premieres-según reza la portada- fue publicada por Meissonnier en París en 1827, después de la vuelta de Rusia de su autor; luego siguen Veinticuatro estudios, Op. 31 (1828); Veinticuatro ejercicios,Op. 35, del mismo año; Veinticuatro piezas progresivas para la guitarra,Op.44 (1831), y el Op. 60, Introducción al estudio de la guitarra(1836-7) Casi todas estas piezas sonmuy notables pedagógica y musicalmente, o como diría Andrés Segovia, dignas de trascender del trabajo diario a lasala de conciertos.
Sor escribió tres sonatas para guitarra, la Gran SonataOp.22, que tal vez es -según parece por la dedicatoria a Manuel Godoy- la primera cronológicamente, y la más fiel al esquema clásico; la Sonata Op. 15b, en un solo tiempo (1823 ?), y la Segunda Gran SonataOp. 25 (1827-28?). Mario dell'Ara hace notar, con respecto a estas tres sonatas, que ciertos esquemas formales -el de sonata clásica, concretamente- no eran objeto de particular atención o estudio por parte de los músicos no alemanes. Esto explica la escasa cantidad de sonatas de Sor, pero también recalca la importancia de su trabajo; Sor intenta elevar la guitarra a la altura del estilo pianístico ya delineado por Beethoven.
A diferencia de la Sonata, la Variación es una forma que Sor cultivó mucho, desenvolviéndose en ella completamente a su gusto. Con ocasión de un concierto celebrado en Paris el 18 de mayo de 1828, Fétis escribió, enla Revue Musicale,que a Sor se le puede tal vez reprochar el elegir temas más bien poco interesantes; no obstante, los varía de una manera tan feliz que hace olvidar su trivialidad y consigue que se destaque solamente el encanto con que los trata. Obviamente, en el caso de las Variaciones sobre untema de La Flauta Mágica,Op. 9, el tema mozartiano no es nada trivial y su tratamiento es extraordinario. Tal vez ésta haya sido la causa de que estas Variaciones sean la obra más conocida del guitarrista catalán. Pero no es la única en que Sor se basa en Mozart; el Op.19, Six Airs arrangées pour guitarre, son seis transcripciones guitarrísticas de temas de la Flauta Mágica, unode los pocos ejemplos de transcripción que Sor nos ha dejado.

Dionisio Aguado
Nació en Madrid el 8 de abril de 1784. ¿Cómo fue su educación musical? Tradicionalmente se viene repitiendo que Miguel García, el célebre Padre Basilio, fue quien le enseñó los principios de la guitarra. Casi nada sabemos del Padre Basilio, lo cierto es que la historia musical loha ensalzado mucho más de lo que, atendiendo a sus méritos, le correspondería; las pocas obras suyas que se conocen no dejan ver por ningún sitio al docto contrapuntistade que hablan Soriano Fuertes y Mitjana, sino apenas al humilde aficionado. El mismo Sor, en la edición londinense de su método de guitarra, se refiere al maestro de Aguado en términos nada laudatorios: Brilló en el período en que a la guitarra se le pedían sólo pasajes rápidos y su único objetivo era deslumbrar y maravillar... No solía escuchar ninguna otra música... De tal maestro. el señor Aguado aprendió todos los principios que dirigieron su técnica instrumental.
Todo esto hace que sea muy difícil rastrear el origen de las posibles influencias que recibió Aguado. Lo cierto es que tanto él como Sor manifiestan una bien clara: Federico Moretti.
En 1803 Aguado se retiró a Fuenlabrada, enseñando y perfeccionando su técnica hasta 1824, año en que muere su madre. De este período datan sus Estudios para guitarra (Madrid, 1820), sus tres Rondós brillantes (1822) y su Escuela o Método de Guitarra (1825).
En este mismo año partió Aguado a París, en donde no sólo conoció y trató a Sor, sino que vivió en su misma casa: el hotel Favart, cerca de la Opera. Ambos guitarristas coincidirían unos cuatro años en el mismo hotel, puesto que Aguado vivió allí entre 1826 y 1838, y Sor entre 1828 y 1832. A pesar de tener técnicas distintas -Aguado tocaba con uñas en la mano derecha y Sor sin ellas-, llegaron ambos guitarristas, al parecer, a un buen entendimiento profesional y humano: Sor dedica a Aguado el dúo Les deux Amis Op. 41 (1830), para interpretarlo con él, y la Séptima Fantasía,Op. 30 (1828). Dio Aguado repetidas audiciones en París, en las que llamó la atención de músicos como Bellini, Rossini y Paganini. En esta época se traduce al francés su Método de Guitarra (1827).
De vuelta a España a finales de 1838, se establece en Madrid, dedicándose a la enseñanza y a escribir música para su instrumento. Once años más tarde, el 29 de diciembre de 1849, muere.

Gerardo Arriaga

          

      1. Fernando Sor (1778-1839)
      1. Tres estudios
      2. Grande Sonate Op. 22
      3. Introducción y variaciones Op. 9 sobre el tema "O cara armonia", de La flauta mágica de Mozart
      1. Dionisio Aguado (1784-1849)
      1. Tres estudios
      2. Rondó en La menor