(III) Ciclos de Miércoles Guitarra española del siglo XIX

(III)

  1. Este acto tuvo lugar el
María Aragón, soprano. Gerardo Arriaga, guitarra

Desde finales del siglo XVIII y durante todo el XIX, fue la guitarra, instrumento popular por excelencia, la que había de acompañar los cantos del pueblo: seguidillas, tiranas, boleras, vitos, zorongos, polos, cañas, soleares, tal como en el siglo XVII lo había hecho con las folías, pasacalles, vacas, chaconas y zarabandas. Desgraciadamente, la historia musical española está aún por escribir, y cualquier intento de síntesis es prematuro: es muy difícil hablar de este período sin caer en inexactitudes. Hecha esta salvedad, diremos que la forma que predomina en este programa es la seguidilla. Pero, ¿qué es la seguidilla? Nadie mejor que Juan Antonio de Iza Zamácola, el célebre Don Preciso, nos los puede aclarar. Según leemos en su Colección de las mejores coplas de Seguidillas, Tiranas y Polos que se han compuesto para cantar a la Guitarra (1799), «la seguidilla es una clase de poesía compuesta de siete versos asonantados de a siete y cinco sílabas: se compone de una copla de cuatro versos y un estribillo de tres el acompañamiento de ella es por lo común el de una guitarra rasgueada y, algunas veces, de violín, flauta u otro instrumento. El aire de la música es de tres tiempos y está tan demarcado en sus compases que nadie puede equivocarse, y por esto sucede que a muy pocos jóvenes españoles se les dan reglas de baile nacional..., el traje más cómodo y gracioso para bailar seguidillas es el que llamamos de majo en hombre y mujer el baile de las seguidillas ha sido en todo tiempo tan gracioso y honesto como divertido»

A. P. E.

La Canción popular del Churrimpample se adapta, en su texto, a este esquema. Está tomada de un manuscrito conservado en la Biblioteca del Conservatorio de Madrid, manuscrito que tiene dos versiones alternativas: piano o guitarra, y ya el título de la obra nos propone otra cuestión: al decir canción popular ¿debemos entender que se trata de una simple armonización de una melodía popular? Brian Jeffery plantea este problema en su excelente monografía sobre Fernando Sor al hablar de las seguidillas del catalán. Esta cuestión permanece abierta, por lo menos mientras no poseamos más pruebas documentales.

Federico Moretti

Muy poco es lo que se conoce sobre la vida de Federico Moretti. Es probable que naciera en, o cerca, de Nápoles, en los primeros años de la segunda mitad del siglo XVIII. No sabemos nada sobre su formación musical, aunque en Italia escribe algunas obras, como los Principi per la chitarra, publicados en Nápoles hacia 1792. En 1795 llega a España, sirviendo en las Guardias Valonas, y cuatro años más tarde -1799, año crucial en la historia de la guitarra española- publica una edición castellana, aumentada, de los Principi: Principios para tocar la guitarra de seis órdenes, precedidos de los elementos generales de la música.
El estilo de Moretti habría de influir en la siguiente generación de guitarristas españoles: Sor y Aguado, por citar a los más ilustres. Generalmente, los musicólogos italianos consideran a Moretti como un innovador que viene a España a propagar el estilo italiano, mientras que los españoles prefieren pensar en un Moretti que llegó a España a aprender la técnica guitarrística. En realidad, ninguno de los dos extremos es totalmente cierto: por una parte, poco pudo aprender Moretti del Padre Basilio, como sugiere Mitjana, y por otra, es ciertamente en España donde el napolitano produce sus frutos más sazonados. Uno de los problemas de los nacionalismos musicales es el intentar minimizar el talento individual de los creadores: Moretti, músico napolitano, vive en España y escribe buena música española, sea cual haya sido su educación musical, y una prueba de ellos son sus Doce canciones con acompañamiento de guitarra, compuestas y dedicadas a su amigo el Conde de Fife, por el brigadier Don Federico Moretti... arregladas para el pianoforte por don Manuel Rücker, que vieron la luz en Londres -desconocemos el año-, en las prensas de Clementi, Banger, Collard y Davis.

Fernando Sor
En la Encyclopédie Pittoresque de la Musique, de A. Ledhuy y H. Bertini (París, 1835), Fernando Sor escribe que la palabra Bolero, que en su origen es un adjetivo, se emplea en la actualidad como sustantivo, para designar una danza española, siempre llamada Seguidilla, en la que un bailarín, llamado Bolero, introdujo pasos que exigían algunas modificaciones en el movimiento y en el ritmo del acompañamiento del aire primitivo. Al aire así modificado se le llamó Seguidilla bolera, y a la danza, Baile bolero, y se ha dado en llamarlo simplemente Bolero... Lo que define al Bolero es el aire, y no sólo el ritmo del acompañamiento. Este ritmo puede variar, sin que el Bolero pierda su carácter... Este aire se basa en la métrica y la acentuación de los versos que forman las estrofas y el estribillo, cuyo conjunto se llama Seguidilla: la estrofa se compone de cuatro versos, siendo el primero y el tercero de siete sílabas, y los otros dos de cinco. El estribillo se compone de tres versos, que corresponden, en cuanto a cantidad de sílabas, al segundo, tercero y cuarto versos de la estrofa. Es obligatoria la rima entre el segundo y el cuarto verso de la estrofa, y entre el primero y el tercero del estribillo.
Las seguidillas boleras de Sor que se presentan en este recital, fueron compuestas antes de que su autor abandonara España, es decir, antes de 1813. Todas, salvo las Boleras del Caramba, están tomadas de la edición de Brian Jeffery. Las Boleras del Caramba fueron publicadas por Bartolomé Wirmbs, en La Lira de Apolo, periódico filarmónico dedicado a las damas. En esta publicación periódica se editaron piezas de Moretti, Rücker, Muñoz, Rosquellas, Moreno, Carnicer, Bonrostro, Mercadante, León, Sobejano y F. Sor, todas ellas en versión de piano o de guitarra: es decir, una excelente antología de la música para voz y guitarra que está aún por estudiar.
Narciso Paz
Las Seguidillas de Fernando el séptimo son una canción patriótica al estilo popular. Durante las guerras napoleónicas proliferaron las canciones patrióticas de uno y otro bando. Hasta el mismo Sor tiene en su producción algunas de ellas. Pero a diferencia de otras canciones patrióticas, estas seguidillas de Narciso Paz son más livianas en su texto, es decir, menos decasílabos heroicos y más seguidillas, más humor e ironía que gravedad y patriotismo.
El tema del Beatus ille, tan cantado por los poetas españoles (recuérdese el Quan bienaventurado/aquel puede llamarse/que con la dulce soledad se abraza, de Garcilaso, o el Qué descansada vida de Fray Luis de León), se encuentra representado en este concierto por otra canción de Narciso Paz: La soledad del campo. Pero en este caso, a diferencia de los excelentes versos de Garcilaso y de Fray Luis, la métrica y la rima son menos cultas y un tanto desenfadadas: para decirlo sin eufemismos, más bien chapuceras. La música, por otra parte, tiene poco que ver con los aires populares españoles.

Anónimo

Para finalizar, unas Boleras atiranadas anónimas. Ya se ha explicado la que es, según Fernando Sor, el bolero o las boleras, y este es el momento de volver a la autoridad citada al principio de estos comentarios. Iza Zamácola -Don Preciso-, que dice de las tiranas lo siguiente: Por este tiempo se veía en las provincias de Andalucía otro género de baile que llamaban de La Tirana, la cual, al paso que se cantaban coplillas de a cuatro versos asonantados de a ocho sílabas, se bailaba con un compás claro y demarcado, haciendo diferentes movimientos a un lado y otro del cuerpo, llevando las mujeres un gracioso jugueteo con el delantal al compás de la música, al paso que los hombres manejaban su sombrero o el pañuelo, a semejanza de las nociones que conservamos de los bailes de las antiguas gaditanas.

Gerardo Arriaga

          

      1. Canción popular del Churrimpample
      1. Federico Moretti (1769-1838)
      1. La irresolución
      2. La reflexión
      3. La curiosidad
      4. El descuido
      5. Consejos al bello sexo
      6. Boleras apoladas
      1. Fernando Sor (1778-1839)
      1. Boleras del caramba
      2. Las mujeres y las cuerdas
      3. Cesa de atormentarme
      4. Seguidillas del Requiem Aeternam
      5. El que quisiera amando
      6. Si dices que mis ojos
      1. Narciso Paz (1750)
      1. Seguidillas de Fernando el séptimo
      2. La soledad del campo
      1. Boleras atiranadas