(II) Ciclos de Miércoles Música española del siglo XVIII

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Luis González Uriol, órgano y clave

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NOTAS AL PROGRAMA
SEGUNDO CONCIERTO
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PANORAMA DE LA MÚSICA DE TECLA
ESPAÑOLA DEL SIGLO XVIII

Hasta hace pocos años no podíamos hablar de panorama de la música de tecla española del s. XVIII. Tan sólo la figura señera del P. fray Antonio Soler y algún otro músico, que asomaba tímidamente a la sombra del monje escurialense, constituían el campo a estudiar de la música teclista española del citado siglo de las luces. A la pobreza nacional teclista de los siglos pasados se había referido Willi Apel, en 1962. y no hace mucho, Gustav Leonhard se expresaba, escribiendo que él no conocía otro continuador de Scarlatti en España, sino el P. Soler.

Hoy día, sí podemos hablar de un panorama dentro de la música de tecla española del s. XVIII. Y de un panorama bastante rico, gracias a los recientes descubrimientos de los musicólogos españoles, ya la presentación en sociedad de esos nuevos músicos por nuestros concertistas.

Los descubrimientos musicales de Felipe Pedrell, Luis Villalba y Joaquín Nin, y de otros musicólogos más cercanos a nosotros, tales romo Higinio Anglés, Santiago Kastner, Samuel Rubio, José Mª Llorens, José Mª Alvarez, José Climent, Antonio Baciero, Genoveva Gálvez, Lothar Siemens, Julián Sagasta y Dionisio Preciado (y no cito todos), nos han descubierto un panorama rico y prometedor dentro del campo musical teclista del casi desconocido siglo XVIII.

Dos vertientes panorámicas

Dentro del panorama histórico teclista que estudiamos, se puede advertir dos vertientes musicales no muy bien deslindadas a veces: la del órgano y la del clavecín. Y a estas dos vertientes corresponden las dos partes en que se divide el recital que nos presenta José Luis González Uriol.

La música para órgano del s. XVIII que contempla este recital -y que es una muestra bien elegida de la vertiente orgánica- se muestra más conservadora que la música para clavecín, que contempla la segunda parte del concierto. Los organistas españoles dieciochescos no son innovadores de formas y estructuras musicales. Siguen con el tiento y sus derivados. incluso los compositores propiamente clavecinistas como Soler, cuando escriben para el órgano litúrgico, se muestran conservadores, siguiendo el estilo contrapuntístico.

La segunda parte del concierto está constituida por obras para clavecín o clavicémbalo. En estas obras, los compositores han abandonado ya las viejas formas hispánicas, han desechado el estilo contrapuntístico, y se insertan en el estilo scarlattiano y galante. Al comparar las dos vertientes de que venimos hablando dentro del panorama de la música de tecla del s. XVIII, quedan patentes los dos estilos: el primero, amigo del órgano; el segundo, amparado en el clavecín.

Recital de órgano
Pangelingua de quinto tono, de Vicente Rodríguez Monllor (1690-1760). Como su título lo expresa, se trata de una pieza compuesta sobre el viejo pangelingua llamado de Urreda, maestro de capilla de los Reyes Católicos. Dicha veneranda melodía popular sirve ahora al organista valenciano como cantus firmus, que unas veces aparece en la voz superior y, otras, en la inferior, mientras las demás voces tejen sus contrapuntos. Vieja manera de composición orgánica y aun polifónica vocal, que fue desapareciendo, conforme se iba imponiendo el contrapunto palestriniano. Sin embargo, los organistas la conservaron. Esta pieza está sacada de una reciente publicación del que hace estos comentarios.

Tiento a cuatro partido de mano derecha, de fray Pablo Nassarre (1664-1724). Fue Nassarre religioso franciscano aragonés, organista del antiguo Real Convento de San Francisco de Zaragoza. Su ceguera no le impidió escribir una de las grandes obras didácticas de su tiempo -Escuela de Música según la práctica moderna- ni ser organero y organista, al mismo tiempo que era maestro de maestros, tales como José de Torres y Joaquín Martínez de la Roca. Está Nassarre a caballo entre los siglos XVII y XVIII. Su música refleja también esta situación histórica. En frase de José Elías, Nassarre está situado entre el «antiguo y moderno estilo».

En este concierto se ofrecen dos obras del franciscano aragonés: el tiento dicho y una Tocata italiana de segundo tono.Por la primera, Nassarre paga tributo al estilo antiguo español; por la segunda, quiere el organista asomarse al mundo de la tocata europea; por eso la llama tocata «italiana». Sin embargo, las dos piezas se parecen estilísticamente.

El tiento está escrito a cuatro voces. La mano derecha lleva la melodía y suena en la mitad superior del órgano de registros partidos. La mano izquierda, ayudada a veces por la derecha, lleva la armonía que suena en la mitad baja del teclado partido. Al ser interpretada esta pieza en un órgano moderno, la melodía suena en un segundo teclado.

Este tiento tiene dos partes que contrastan entre sí rítmicamente; y dentro de la segunda parte, aún podríamos ver un tercer movimiento más ligero, a base de la subdivisión ternaria del 3/4. El tiento se inicia con una pequeña exposición imitativa con el diseño de la entonación del Magníficat gregoriano del 2º modo. Asegurado el modo en la exposición, la mano derecha juega por su cuenta de modo muy libre, durante el transcurso de la obra.

En la tocata, Nassarre quiere mostrarse más «moderno». Esta pieza consta de tres secciones, que contrastan entre sí -C+6/4+C-. Las tres secciones tienen temas musicales diferentes. Conecta con el tiento esta tocata, entre otras cosas, porque se trata de una tocata, diríamos, de mano derecha, como si fuera un tiento de registro partido de mano derecha. Los recursos musicales que Nassarre emplea en estas dos obras son los comunes a la música española del s. XVII, y que no son precisamente las modulaciones, sino las progresiones, transposiciones a la quinta, ecos, etc., aparte de los adornos propios del estilo orgánico de la época.

Gaytilla de mano izquierda,de Sebastián Durón (1650-1724). Nació Durón en Brihuega (Guadalajara), y después de ser maestro de capilla en la catedral de Las Palmas de Gran Canaria, fue elegido maestro de capilla del Real Palacio de Madrid. Durón fue el último maestro de capilla de los Austrias, siguiendo fiel a esta Casa, aún después del advenimiento de los Borbones; por lo cual fue desterrado y murió en Francia, fiel al Archiduque Carlos. Gran compositor de música teatral y religiosa, falta un estudio del gran Durón. La pieza que nos ocupa viene a ser un tiento partido de mano izquierda. Está pensada para un órgano de registros partidos, superado hoy por el órgano de varios teclados. El registro que debe sonar ha de ser uno de lengüeta: pienso en el clásico bajón de los ministriles catedralicios. La palabra «gaytilla» también nos está diciendo que el registro debe ser de esta familia. La pieza se inicia con cuatro compases polifónicos, donde se deja oír el inicio del instrumento solista. En la sección final aparece el tema de la «gaytilla» tratado ternariamente. Esta «gaytilla» de Durón, que se oye bastante, es muy sabrosa, y deja despierto el apetito de otras posibles sabrosidades duronianas.

Sonata de octavo tono para órgano para las vísperas de Ntra. Sra. del Pilar,de Ramón Ferreñac (1763-1832). Ferreñac nació en la ciudad de Zaragoza. Fue sacerdote. Después de un breve magisterio de capilla y del órgano en la catedral de Huesca, Ferreñac comienza su organistía en la basílica del Pilar, donde permaneció durante 47 años consecutivos, hasta su muerte. La catedral de Jaén quiso llevar al organista maño para Andalucía, pero el cabildo zaragozano subió el sueldo a Ferreñac, y le aseguró en su puesto para que no abandonara el Ebro. Ferreñac sucedió a Tomás Soriano en su organistía del Pilar. El sucesor de Ferreñac lo fue Valentín Metón, que había sido su discípulo, como también lo fuera Nicolás Ledesma. Aunque Ferreñac conoce la sonata de varios movimientos al estilo clásico, es la sonata que comento de un solo movimiento bipartito, al estilo de Scarlatti y P. Soler. La relación tonal de ambas partes es de tónica a dominante. También hay que decir que esta sonata, aunque compuesta para el órgano del Pilar, suena mejor en el clave. No es contrapuntística, como otras composiciones del organista zaragozano.

Paso quinto en Do mayor,de fray Narciso Casanovas (1747-1799). Nacido en Sabadell, profesó benedictino en el Monasterio de Montserrat, donde murió. Compositor de música vocal e instrumental. Joaquín Nin ya se había fijado en este compositor catalán, incluyendo una Sonata en Fa de tipo scarlattiano, en su 2º volumen de Classiques espagnols du piano (París, 1928). El Paso que ahora comento está orientado hacia el órgano. Se trata de un paso en la acepción que tiene dentro de la música orgánica española. Paso significa tema musical. En esta composición va apareciendo el mismo tema (paso), junto con un subtema o segundo tema, que se van repitiendo al estilo del intento.

Fuga en Sol menor, de Joaquín de Oxinaga (1719-1789). Recientemente he podido demostrar que Joaquín de Oxinaga nació en Bilbao, en el año indicado, y que no fue sacerdote, como suelen decir los diccionarios y manuales musicales. También tales libros suelen colgar al organista vasco un «Martínez», que no sé de dónde lo sacan; en su partida de bautismo todos son apellidos vascos. Oxinaga dejó su villa, «de mozo», para abrirse mejores horizontes en Madrid. Llegó a organista segundo del Palacio Real. De Madrid pasó a Toledo, en cuya catedral desempeñó el cargo de organista «primero primero». Al no dedicarse a seguir la carrera sacerdotal, dejó su puesto a Joaquín Beltrán, pasando Oxinaga al puesto de organista «primero segundo». En Toledo se casó Oxinaga y tuvo varios hijos, que, a la muerte de su padre, piden una ayuda al cabildo toledano. Se conocen pocas composiciones musicales de Oxinaga, pero todas ellas de alta calidad, como puede observarse por la fuga que nos ocupa. Esta composición suele aparecer también en las antologías con el nombre de Intento.Prescindiendo del nombre, estamos ante una composición fugada de exquisita calidad, que honra a su autor.

Tocata quinto tono, punto alto para clarines, de mano derecha,de Vicente Rodríguez Monllor (1690-1760). Este gran organista valenciano, nacido en Onteniente, fue sucesor de Juan Cabanilles y antecesor de Rafael Anglés en la organistía de la catedral de Valencia. Aunque Rodríguez Monllor compuso tocatas para címbalo, ésta fue compuesta pensando en los clarines del órgano valenciano. La tocata tiene dos secciones rítmicamente opuestas. Por lo demás, es una composición típicamente ibérica, a semejanza de un tiento partido de mano derecha.

Recital de clavicémbalo

Cuatro sonatas de José Ferrer (1745-1815): Sonata de segundo tono por gesolreut; Sonata de quinto tono, punto bajo; Allegro en Re mayor, a Teruel; y Allegro en Do mayor. Estas cuatro piezas corresponden a los números 2, 7, 11y 12 de la obra de Dionisio Preciado: José Ferrer. Sonatas para clave (Madrid, 1979). Están dedicadas precisamente a José Luis González Uriol.

José Ferrer Beltrán, sacerdote, nació en Mequinenza (Zaragoza), y fue organista en las catedrales de Lérida, Pamplona y Oviedo, donde murió. Fue amigo de Jovellanos, que lo nombra con cariño y estima en sus Diarios. Ferrer compuso, en colaboración con Juan Páez, maestro de capilla de la catedral de Oviedo, el drama musical Premio a la sabiduría, como homenaje a Jovellanos por su elección de ministro de Gracia y Justicia.

Ferrer se muestra en estas sonatas digno continuador del P. Soler. Son piezas de un solo tiempo, al estilo de Scarlatti. La primera es interesante por su fibra melódica y riqueza armónica. La segunda, de corte imitativo, está más orientada al tiempo español. La tercera y cuarta son muy notables por su sabor popular. La tercera introduce el canto popular usado por Jesús Guridi después en la primera escena de Así cantan los chicos («Al alimón...). La cuarta se abre con un aire de jota, que hace tiempo lo incorporó Televisión Española en una de sus cartas de ajuste. Creemos que José Ferrer Beltrán, a quien descubrimos no hace mucho, puede contar con honor en el panorama teclístico de la música española del s. XVIII.

Tres sonatas del P. Antonio Soler (1729-1783): Sonata por (para) la Princesa de Asturias; Sonata R 85 en Fa sostenido menor; y Sonata R 99 en Do mayor. La primera sonata dedicada a la Princesa de Asturias, fue descubierta y publicada por Antonio Baciero en 1979. Es una sonata típicamente soleriana. La princesa era doña María Luisa de Parma, esposa del futuro Carlos IV, entonces Príncipe de Asturias. Quizá fuese la presente sonata un obsequio de boda del monje jerónimo para dicha princesa, como lo apunta Baciero. Tendría entonces su autor 36 años. Dejando aparte la anécdota histórica, esta sonata es una hermosa pieza musical para clave de la más característico del P. Soler. Consta de un solo tiempo bipartito, en relación tónica-dominante.

La sonata en Fa sostenido menor está sacada de la obra de Samuel Rubio correspondiente al Nº 85 de las Sonatas para instrumentos de tecla de Antonio Soler. Sonata de cortas dimensiones, de un solo tiempo, como la mayor parte de las sonatas solerianas y con dos partes relacionadas entre sí tonalmente: Fa sostenido menor y La mayor. En la primera parte se aprecia un incipiente bitematismo, que no llega a cuajar. Aparece en ambas partes un tema rítmico sincopado característico, que sirve de lazo de unidad.

La sonata en Do mayor del P. Soler está sacada también de la citada obra de Samuel Rubio. Esta es una de las sonatas de Soler escrita en varios movimientos, concretamente cuatro, los expresados anteriormente. Aunque la estructura externa de esta sonata haría pensar en la sonata clásica vienesa, no hay tal cosa. El Andantino primero es una sonata normal soleriana de dos partes, al que le siguen dos minuetos. Notable es el Rondó Pastoril en 6/8, que parece extraído de la cantera popular española. En el último tiempo -el Allegro-, de proporciones más largas que los demás movimientos, Soler vuelve al intento hispánico de tipo imitativo.

Hay que decir que las sonatas elegidas, dentro de esta segunda sección del recital, representan muy bien a la música de tecla española del siglo XVIII. Y debemos congratularnos de que un nuevo clavecista aragonés -José Ferrer Beltrán- suene junto con el P. Soler en este recital.

Dionisio Preciado


      1. Vicente Rodríguez Monllor (1690-1760)
      1. Pange Lingua de V tono
      1. Pablo Nassarre (1664-1724)
      1. Tiento a cuatro partido de mano derecha
      2. Tocata italiana de II tono
      1. Sebastián Durón (1660-1716)
      1. Gaytilla de mano izquierda
      1. Ramón Ferreñac (1763-1832)
      1. Sonata de VIII tono para órgano para las vísperas de Ntra. Sra. Del Pilar
      1. Narcís Casanoves (1747-1799)
      1. Paso V en Do mayor
      1. Joaquín de Oxinaga (1719-1789)
      1. Fuga en Sol menor
      1. Vicente Rodríguez Monllor
      1. Tocata de V tono, punto alto para clarines, de mano derecha
      1. José Ferrer (1745-1815)
      1. Sonata de II tono por gesolreut
      2. Sonata de V tono punto bajo
      3. Sonata en Re mayor (a Teruel)
      4. Sonata en Do mayor
      1. Antonio Soler (1729-1783)
      1. Sonata para la Princesa de Asturias
      2. Sonata en Fa sostenido menor R 85
      3. Sonata R 99 en Do mayor