(IV) Ciclos de Miércoles Música barroca española

(IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Mª Barquín, dirección
Coral Villa de Madrid

En los comentarios al 2º concierto (Tonos Humanos y Danzas con variaciones) hablé de Tonos Polifónicos y Monódicos. Todos los cantados en dicho concierto fueron monódicos, mientras que los de hoy son todos polifónicos. Pero antes de comentar el programa de hoy creo oportuna esta breve introducción: El siglo XVII es el siglo barroco por excelencia y en su música, más que en la de cualquier otro período se encuentran más acentuadas las prerrogativas estéticas de este estilo barroco. Para su comprensión debemos tener en cuenta que en la primera mitad del XVII la música litúrgica en latín llega a su máximo apogeo y perfección con su exuberante producción de música policoral, mientras que la polifonía profana, en esta primera mitad, es sólo barroca a medias, es un barroco de transición. De hecho los doce cancioneros polifónicos que tenemos del siglo XVII no solamente pertenecen a la primera mitad del siglo, sino a sus primeras décadas y sus autores nacieron y se formaron en el siglo XVI, excepto el Libro de Tonos Humanos de la Biblioteca Nacional de Madrid que abarca la primera mitad completa. Se da también el contraste de que estos mismos compositores, barrocos a medias cuando escriben música profana, son completamente barrocos en sus composiciones litúrgicas. Pero además de la polifonía litúrgica y la profana está, formando un mundo aparte, el repertorio de los villancicos religiosos. En mi opinión, es en éstos donde existe lo más original y personal de la música española del XVII, si bien no siempre es fácil de interpretar, precisamente por ser el período más desconocido de nuestra música. En este programa el auténtico espíritu del villancico del XVII está presentado por el Tono villancico de Juan Cabanilles; los de Ruimonte participan más de la estética del siglo XVI que de la del XVII. A partir de 1640 aproximadamente los villancicos, que en un noventa por cien son romances con estribillo, forman un mundo nuevo donde el espíritu libre se mueve en todas las direcciones, creando un clima espiritual, o, si se prefiere, psicológico desconocido hasta entonces, como podrán observar en el villancico de Cabanilles.
Tenga yo salud. Letrilla atribuida a Góngora por J. Mille y dada por indiscutiblemente auténtica por J. Jammes en su edición crítica a las Letri1las de Góngora (París, 1963). La música es de Francisco Gutiérrez, compositor de fines del siglo XVI y principios del XVII. De su biografía solamente se sabe que su nombre aparece en las listas de músicos que sirvieron a la Corte durante los reinados de Felipe III y Felipe IV. En la colección de Tonos Castellanos-B de la antigua Biblioteca de los Duques de Medinaceli se conservan tres obras de este compositor.

Entre dos mansos arroyos. Romance de Lope de Vega que se canta en su novela La más prudente venganza. Pieza llena de originalidades, de gran riqueza de modulaciones y cadencias inesperadas que producen la sensación de un «ricercare» vocal, pero dando al mismo tiempo la sensación de seguridad y maestría de un músico de gran altura como es Mateo Romero, más conocido por el apodo de «Capitán». Nació en 1575 en Liège y murió en 1647 en Madrid. En 1586 entró como niño cantor en la Capilla Real de Felipe II, formándose bajo la dirección de F. Rogier, Maestro de capilla de dicho monarca, siendo admitido como cantor de la misma en 1594. En este mismo año cambió su apellido Rosmarin por su traducción en español, Romero. El apodo Capitán le fue dado por sus compañeros como reconocimiento de su superioridad musical y nada tiene que ver con la fantástica hipótesis según la cual fue llamado así por haber participado en las batallas de Flandes al lado de Felipe II. Muerto éste, su hijo Felipe III le nombró, en 1598, Maestro de la Real Capilla. Cuando Felipe III fijó en 1601 su corte en Valladolid, se llevó también a Romero, que se ordenó sacerdote en 1605. Fue maestro de música y de lengua francesa de Felipe III y Felipe IV. Para disfrutar de ciertos beneficios pidió al Rey que fuese considerado como español. El Rey accedió a ello el 8-XI-1623 y pocos días después fue nombrado Capellán de los Reyes Nuevos de Toledo. El duque de Neubourg, huésped de Felipe IV en Madrid en noviembre de 1624, se entusiasmó tanto con los tonos del Maestro Romero que el Rey le regaló el Cancionero copiado por Claudio de la Sablonara, donde hay 22 piezas de nuestro músico. Ello explica que el Manuscrito original de este Cancionero esté actualmente en Munich. En 1634 Felipe IV le concedió la jubilación. En 1637 estuvo en Portugal invitado por el Príncipe de Braganza, el futuro Rey Juan IV de Portugal, el cual en 1644 le nombró capellán de la corona de Portugal. Murió en Madrid el 10-V-1647. Aunque con el terremoto de Lisboa de 1755 y la quema del Real Alcázar de Madrid desapareció la mayor parte de su producción son, no obstante, muchísimas las obras conservadas en España, Portugal y Puebla de México, como puede verse en mi artículo «La producción musical de Mateo Romero» publicado en Renaissance-Muziek, Donum Natalicium R. B. Lenaerts (Lovaina, 1969).

Lucinda tus cabellos. Es una canción madrigalesca. De Juande Torres, que le puso música, solamente sabemos que en los años 1653-54 estuvo de Maestro de capilla en Zaragoza. Según el Diccionario de la Música Labor había estado antes en Palencia. En la Seo de Zaragoza se conservan de este compositor una Salve a 7 voces y dos villancicos del Corpus.

Enojado está el Abril. Romance con estribillo, música de Francisco Navarro. Según J.Climent existieron en la catedral de Valencia dos músicos de este mismo nombre y en la misma época, no estando todavía bien delimitados los datos biográficos de cada uno de ellos. Según Climent nacería hacia 1613 en Valencia, de cuya catedral fue infantillo en 1623. En 1628 se le ofreció el magisterio de la catedral de Albarracín. En 1630 se posesionó de la Maestría de la catedral de Segovia. En 1634 es nombrado contralto de la catedral de Valencia, dirigiendo su capilla durante la enfermedad de J.Bta. Comes, a quien sucedió a la muerte de éste acaecida en 1644. Francisco Navarro murió en 1650. Con el nombre de Francisco Navarro se encuentran obras en las catedrales de Segorbe, Seo y Patriarca de Valencia y Seo de Zaragoza.

Pastorcillo triste. Romance con estribillo, puesto en música por Carlos Patiño. Nació en Santa María del Campo (Madrid) hacia 1600 y murió el 5-IX-1675 en Madrid. En 1628 era capellán del Real Convento de la Encarnación de Madrid. En 1632 Juan IV de Portugal le hizo donación de una importante suma de dinero. Más tarde aparece como capellán de la Real Capilla en Madrid, siendo auxiliar de Mateo Romero en la dirección musical de aquella capilla, y al cual sucedió en 1634. Desde 1648 figura siempre como Maestro de capilla y rector del colegio de cantorcicos. Patiño ha sido uno de los grandes compositores del siglo XVII y como tal fue apreciado en su tiempo y merece serlo en el nuestro. Sus obras se hallan diseminadas por toda España, especialmente en la Biblioteca Nacional de Madrid, en la Biblioteca de Cataluña, en el archivo del Monasterio de Montserrat, en Valladolid y Zaragoza. Escribió música religiosa y tonos.

Barquilla pobre de remos. Romance con estribillo, atribuido a Góngora. Se han conservado dos versiones, una a tres y otra a cuatro voces en la colección de Tonos Castellanos-B. El compositor, Gabriel Díaz Besón, nació en Alcalá de Henares hacia 1580. En 1606 era teniente de maestro de la Real Capilla. En 1611 compuso una misa de Requiem para los funerales de la Reina Doña Margarita de Austria, mujer de Felipe III. Este Oficio de Difuntos causó tal impresión que Lope de Vega alude a ello en el texto que citaré luego. Por el Catálogo de la Livraria del Rey Juan IV de Portugal, sabemos que Gabriel Díaz fue Maestro de capilla del Real Convento de las Descalzas en Madrid. En 1626-1631 lo fue de la catedral de Córdoba. Murió en Madrid el 6-XI-1638. En el citado Catálogo de la Biblioteca de Juan IV de Portugal contabilicé a nombre de Gabriel Díaz los títulos de 537 villancicos y 275 obras litúrgicas en latín. Además de estas obras perdidas en el terremoto de Lisboa, existen otras en el Cancionero de Munich, en Tonos Castellanos-B, Seo y Zaragoza, catedrales de Valencia, Valladolid, Burgos y Puebla de México. La fama de este músico fue tal que Lope de Vega le dedicó la comedia Carlos V en Francia. Por el mencionado Catálogo del Rey Juan IV sabemos que fue publicado un Compendio de música para los primeros rudimentos de los compositores, libro impreso del que no se conoce hasta la fecha ningún ejemplar.

Has visto el despuntar del alba hermosa. Esta pieza es una canción madrigalesca del compositor Pedro Ruimonte, quien nació en 1565 en Zaragoza. Seguramente se formó con el extraordinario compositor Melchor Robledo a la sazón Maestro de la Seo en Zaragoza. No sabemos en qué fecha se trasladó a Bruselas para servir como mozo de capilla, o sea, cantor, en la corte de su Alteza el Archiduque Alberto. En 1601 es ya Maestro de la capilla y cámara de sus Altezas Serenísimas, cargo que desempeña hasta su vuelta a España en 1614, instalándose en Zaragoza, donde murió en 1627. Gracias a la publicación por P. Calahorra del Parnaso Español de Madrigales y Villancicos (Amberes, 1614; ed. moderna Zaragoza. 1980) podemos hoy aquilatar los méritos de este gran músico de la Escuela Aragonesa.

Ni amor se libra de amor. Famosa comedia de Calderón con música de Juan Hidalgo. La música fue publicada por F. Pedrell, transcrita de un manuscrito hoy perdido, en el vol.IV de su Teatro Lírico Español anterior al siglo XIX.En 1981 fue nuevamente editada por el autor de estos comentarios, habiéndola identificado en el Manuscrito de Nuestra Señora de la Novena, donde figura anónima, fuente mucho más pura que la que conoció Pedrell. De sus varios números sobresalen los coros, el importante recitado «De quién en tanta tragedia» y el Tono «Quedito, pasito», una de las piezas más líricas del teatro del XVII, si se canta como se debe.
Juan Hidalgo nació, no sabemos dónde, alrededor de 1615. En 1631 ingresó en la Real Capilla como músico de arpa y clave. En 1638 fue nombrado Familiar del Santo Oficio de la Inquisición y en 1640 se le concedió el título de Notario del Santo Oficio. En 1645 figura todavía en los documentos como arpista y en 1666-1669 como músico de tecla. El 28-XII-1673 Hidalgo solicitó del Rey, según unos apuntes de Barbieri, «una ración ordinaria alegando que llevaba 44 años de servicio en la Capilla, Cámara y fiestas, y que como era casado, no podía obtener renta eclesiástica». Informó favorablemente el Duque del Infantado, diciendo que merecía la merced «por su suficiencia y por ser único en la facultad de la música». Consta que en 1677 gozaba de dos plazas y dos retribuciones, además de muchos otros aumentos. Murió en Madrid el 31-111-1685. La gracia y talento de Hidalgo como compositor se manifiesta principalmente en sus villancicos y tonos humanos, de los que tantos se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid, en la Biblioteca de Cataluña, catedrales de Valladolid, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Burgos, Gerona, Villa Viçosa (Portugal) y varios archivos catedralicios de Hispano-América. Aunque celebérrimo por haber escrito la primera ópera española, Celos aun del aire que matan, ésta, no obstante, tiene, a mi juicio, muchísima más importancia en el aspecto histórico que en el artístico, siendo en este segundo aspecto inferior a sus otras obras.

Chacona de Juan Arañés. En mis comentarios al concierto de Tonos Humanos y Danzas con Variaciones, escribí largamente sobre este baile, por lo que me limito aquí a dar los pocos datos conocidos del compositor. Juan Arañés nació en las últimas décadas del siglo XVI y vivió la primera mitad del XVII. Estudió en la Universidad de Alcalá de Henares, pasando después a Roma, donde en 1624 publicó su Libro Segundo de Tonos y Villancicos a una, dos, tres y quatro voces, con la zifra de la Guitarra Espagnola a la usanza Romana. Este libro contiene 12 composiciones. En 1624-1635 Juan Arañés fue Maestro de capilla de La Seo de Urgel, desapareciendo su pista después de esta fecha. Si publicó este Segundo Libro de Tonos, debemos pensar que habría escrito un Primer Libro, pero de éste no hay noticia alguna ni rastro. Otras composiciones de J. Arañés se han conservado en la Biblioteca Casanatense de Roma, recientemente publicadas por M. Querol en Madrigales Españoles inéditos. Cancionero de la Casanatense (Barcelona, 1981).

Mortales que amáis. «Tono al Stmo. Sacramento». En 1962, con motivo del 250 aniversario de la muerte de Cabanilles, transcribí sus tres piezas vocales conservadas en la Biblioteca de Cataluña y los comenté en mi artículo «La música vocal de Cabanilles» en Anuario Musical t. XVII. Allí escribí de este Tono o villancico religioso: «Es una lección magistral sobre el empleo del retardo y de la disonancia, con pasajes atrevidísimos y con sentido de modernidad, sobre todo para su tiempo. Es también, especialmente en su primer período de 44 compases un modelo de desarrollo temático, puesto que todo el período está construido exclusivamente sobre un único motivo y su contramotivo anexo. Y toda esta técnica al servicio de un sentimiento tan profundo y de tanta intensidad espiritual que iguala, si no supera, al mismo comienzo de la Pasión según San Mateo de Bach, cuyo tema inicial es el mismo. Es una obra de gran envergadura con una extensión de 186 compases, sin contar la repetición del estribillo. Este, como sucede casi siempre en los villancicos y romances de la época barroca, es mucho más extenso que la copla, constando de 159 compases, mientras que la copla, a pesar de que el músico ha utilizado dos estrofas juntas, como si fueran una sola, lo cual constituye una excepción rarísima, solamente tiene 27 compases, Cabanilles, conocido hace años en todo el mundo por su extensa producción de música para órgano de la más alta calidad, podrá también ser admirado como compositor vocal de gran altura, gracias a la publicación de J. Climet, Obras vocales de Juan Bautista Cabanilles (Valencia, 1971).

Gil, pues al cantar del gallo. Villancico a 3 ya 5 voces de P. Ruimonte, de quien ya hemos hablado.

¿A qué nos combidas, Bras? Villancico navideño texto de Góngora y música de Tomás Cirera. compositor catalán de finales del siglo XVI y primera mitad del XVII. Desconocido de todos los diccionarios, sabemos de su vida los siguientes datos: de 1628 a 1630 fue Maestro de capilla de la Iglesia Parroquial de San Justo y Pastor de Barcelona. En 1630 opositó al magisterio de la catedral de Gerona, ganando el cargo. En 1631 pide licencia para ir unos días a Barcelona a recoger a su madre. El 2-X-1635 es amonestado por el Cabildo por negligencia en su cargo que desempeñó hasta mediados de 1642. Se supone que murió poco antes del 17-VI-1642, ya que en esta fecha se reunió el Cabildo para buscar un músico que ocupase su vacante. Además de la obra que aquí se canta existen en la Biblioteca de Cataluña las obras «¿Qué vienes de ver, Teresa?» (1634) a 4 y 8 voces y «Tened a la Justicia» (1632) a 8 y solo.

Lamentación 3ª del Miércoles. Un hecho curioso y bastante generalizado en la música litúrgica española de la segunda mitad del s. XVII, y mucho más en la primera mitad del XVIII, es el canto de las Lamentaciones de Jeremías con voz solista, instrumentos (generalmente violines y bajo) con acompañamiento de clavicordio, arpa, clave o archilaúd. Ello se explica porque la Iglesia en señal de luto y de tristeza prohibía tocar el órgano en Semana Santa. Entonces los músicos se inclinaron por escribir Lamentaciones monódicas con instrumentos. En el vol. V de Música Barroca Española publiqué una Lamentación de José Ruiz Samaniego para 2 violines, solo de Tenor y acompañamiento de Archilaúd, de mediados del siglo XVII y ésta que hoy tín: 26 villancicos, de ellos 14 «A mi Patrona Santa» la fecha de 1723. Francisco Viñas es uno de los muchos y buenos compositores españoles tan desconocidos, que ni siquiera su nombre figura en diccionario alguno. La cantidad y calidad de su producción conservada merece que algún Licenciado le dedique su tesis doctoral. Lo único que puede decirse de su biografía es que perteneció a la orden franciscana reformada de San Pedro de Alcántara, puesto que algunas de sus composiciones llevan este título en la portada: «Coplas a mi padre San Pedro de Alcántara», o bien, «Villancico a mi padre San Pedro de Alcántara». Con toda seguridad fue maestro de capilla de la catedral de Jaca desde el año 1716 a 1730, ya que el centenar de obras suyas que en esta catedral se conserva están fechadas entre los citados años. Se comprueba también su magisterio en la catedral de Jaca, porque muchas de sus obras están dedicadas «A mi Señora Santa Orosia», patrona de la ciudad de Jaca. Resumiendo su producción conservada en el archivo de la catedral de Jaca hay 8 Misas, 13 Salmos, 5 Lamentaciones, 5 Domine ad adjuvandum, 4 Magnificat y otras 10 obras de música litúrgica en latín: 26 villancicos, de ellos 14 «A mi Patrona Santa Orosia», 5 Cantatas, 4 Coplas, 2 dúos y un cuatro. En el archivo catedralicio de Calahorra hay otras 20 obras de F. Viñas, entre ellas 7 Motetes. En la catedral de Pamplona 2 Misas de Difuntos a 8 voces.

Auto del Lirio y la Azucena. Se trata de un auto de Calderón puesto en música por José Peyró. Este músico, nacido en Cataluña o Mallorca, según J. Subirá se hallaba en Madrid en 1701 como «segundo músico de la compañía de Josep Andrés... y en 1719 lo colocaron como músico primero en una compañía teatral». Pero si en 1701 ya vade músico de una compañía (ir de músico significa aquí encargado de la música de la compañía, no un instrumentista o cantor) es razonable pensar que nacería alrededor de 1680. Ahora bien, El Lirio y la Azucena, escrito por Calderón en 1660, tuvouna solemne reposición en 1701, con motivode la subida al trono de Felipe V. En esta ocasión algún poeta recibió el encargo de añadir al texto calderoniano algunas coplas alusivas a dicha solemnidad. Como sea que la última copla de las que fueron añadidas, «Laurel que en el Quinto Felipe se ve» fue recogida por Peyró y puesta en música en su partitura de dicho Auto conservada en el citado manuscrito de Nuestra Señora de la Novena, podemos pensar o bien que Peyró escribió la música de este auto en 1701 con motivo de la entronización de Felipe V, o bien la tenía escrita algunos años antes, añadiéndole después la citada copla. En realidad la estética coral de los cuatros de las obras de Peyró pertenece a la estética coral y técnica del siglo XVII. Las armonías que emplea Peyró no van en ningún momento más lejos de las utilizadas ya por compositores del período 1640-1680, como puede verse en el análisis que hago de la armonía de esta época en Música Barroca Española, vol. I, págs. 39-41 de la Introducción.

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Miguel Querol

      1. Francisco Gutiérrez (c. XVII)
      1. Tenga yo salud (Góngora)
      1. Mateo Romero (1575-1647)
      1. Entre dos mansos arroyos
      1. Juan de Torres (1596-1679)
      1. Lucinda, tus cabellos
      1. Francisco Navarro (1610-1650)
      1. Enojado está el Abril
      1. Manuel Correa (1600-1653)
      1. Con las mozas de Vallecas
      1. Carlos Patiño (1600-1675)
      1. Pastorcillo triste
      1. Gabriel Díaz Beson (1580-1638)
      1. Barquilla pobre de remos (Góngora)
      1. Pedro Ruimonte (1565-1627)
      1. Has visto
      1. Juan Hidalgo (1614-1685)
      1. Ni amor se libra de amor
      1. Juan Arañés (1649)
      1. Chacona
      1. Juan Bautista Cabanilles (1644-1712)
      1. Mortales que amáis (Tono al Stmo. Sacramento)
      1. Pedro Ruimonte
      1. Gil pues al cantar del gallo
      1. Tomás Cirera (c. XVIII)
      1. ¿A qué nos combidas, Bras? (Góngora)
      1. Francisco Viñas (c. XVIII)
      1. Lamentación 3ª del Miércoles
      1. José Peyró (1670)
      1. Auto del Lirio y la Azucena (Calderón)