(I) Ciclos de Miércoles III Ciclo de música española del siglo XX

(I)

  1. Este acto tuvo lugar el
Perfecto García Chornet, piano

NOTAS AL PROGRAMA

Por José Luis García del Busto

ADOLFO SALAZAR

Dos piezas para un álbum de niños:
En la capilla
Schumanniana

La personalidad de Adolfo Salazar (Madrid, 1890- Méjico, 1958) como crítico y musicógrafo es bien conocida por todos los melómanos de hoy. Música autodidacta, aconsejado en su día por Ravel, Falla y Pérez Casas, Salazar participó activamente en la fundación de la Sociedad Nacional de Música, en cuyo primer concierto figuraba como autor de las notas al programa: fue el 8 de febrero de 1915, y en el mismo actuaron Turina, Falla y Pérez Casas. Desde 1918 escribió asiduamente en «El Sol», inaugurando un estilo de acercamiento al hecho musical del que se sintieron herederos los que hoy son nuestros mayores en el ejercicio de la crítica. A partir del segundo año de nuestra guerra civil Salazar estableció su residencia en Méjico; antes y después del exilio publicó un importante racimo de libros que han sido básicos -unos más, otros menos- en nuestro panorama musical durante un cuarto de siglo aproximadamente: Música y músicos de hoy (Madrid, 1928), La música contemporánea en España (Madrid, 1930), El siglo romántico (Madrid, 1935), La música en la sociedad europea (Méjico, 1942-46), La música moderna (Buenos Aires, 1944), Música (Méjico, 1950) y La música de España (Buenos Aires, 1953), son algunos títulos a recordar.
El Salazar compositor, ciertamente, significa menos en nuestro contexto musical. Canciones, música de cámara ( Rubaiyat, Zarabanda), piano ( Preludios) y poemas sinfónicos ( Paisajes, Estampas) constituyen su catálogo. Las dos páginas pianísticas que se incluyen en este concierto forman parte de un Album de niños claramente inspirado en Schumann, y las conocemos a través de la edición que de ellas hizo la revista valenciana Mundial Música hacia 1916. Están dedicadas a Teresita Pinazo y Carlotita Salazar, respectivamente, y muestran una elementalidad constructiva seguramente buscada. Por encima de la romántica expresividad general, en algún momento (sobre todo En la capilla) es perceptible un suave perfume españolista.

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JOSE BAGUENA SOLER

Pizperina
José Báguena Soler (Valencia, 1908) fue discípulo de Francisco Tito, organista de la catedral valenciana, y acaso este punto de partida haya condicionado la cierta vinculación del catálogo de Báguena con la: religioso. En efecto, nuestro músico -miembro del Instituto valenciano de Musicología- ha ofrecido abundantes versiones de los viejos polifonistas que trabajaron en los templos de Valencia, ha compuesto una Misa en honor de Nuestra Señora de los Desamparados; unas ilustraciones musicales para el San Ignacio de Loyola, de Gil Albors y Rodríguez, y su última obra, compuesta por encargo de R.N.E. con motivo de la pasada Semana Santa, es también de temática espiritual: Por amarnos, Señor, sobre texto de A. Guzmán. Si en estas composiciones Báguena Soler ha servido con fidelidad y buen oficio a la función expresiva que manifiestan sus títulos, en el terreno profano la personalidad creadora del maestro valenciano se ha mostrado rica e inquieta, asimiladora de principios estéticos post-impresionistas (como en El mar de las sirenas), de técnicas dodecafónicas (en la Sinfonía) o mostrando modos personales de aunar la modernidad del lenguaje con el peso de una tradición a la que Báguena Soler siempre da la cara (Microsuite para un ballet moderno, Concierto para guitarra y orquesta, Sollievo para cuerdas graves, etc.).
El catálogo pianístico de José Báguena es extremadamente parco y, en consecuencia, de pequeña significación en la globalidad de su obra. Esta Pizperina, de muy breve curso, prescinde de cualquier ambición estética o formal para mostrar una faz bienhumorada y una indudable solidez de oficio. El lenguaje puede remitirnos a cierto Bartok, mientras que la estructura formal sigue el típico esquema A-B-A, con la sección principal muy incisiva rítmicamente y la central más reposada. La página está dedicada a Eduardo López Chavarri Andújar.

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MATILDE SALVADOR

Planyivola
Escribo de Matilde Salvador (Castellón, 1918) cuando aún está muy reciente la noticia del fallecimiento en Valencia del maestro Vicente Asencio, quien fuera su maestro de piano y composición antes que esposo y estrecho colaborador. Sus nombres aparecen tan ligados en lo familiar cuanto en lo artístico, y de esta juntura musical es buen fruto la ópera Vinatea, que estrenó el Liceo con enorme éxito en 1974, un éxito que recayó en Matilde Salvador como autora, pero al que coadyuvó significativamente Vicente Asencio como orquestador. Vinatea era la culminación de una cadena de trabajos músico-teatrales que la compositora levantina había iniciado bastantes años atrás y en la que se inscriben la ópera La filla del Rei Barbut, la cantata escénica Retaule de Nadal y los ballets El segoviano esquivo y Sortilegio de la luna. Matilde Salvador es autora también de una importante Misa en lengua valenciana, pero es en el terreno de la canción donde su musa ha actuado de manera más constante y original.
El Falla de las Siete canciones populares españolas, el Retablo y el Concerto, se da habitualmente como punto de partida estético para el quehacer compositivo de Matilde Salvador. Pues bien, la breve página pianística que se ha programado aquí, escrita en 1946, inmediatamente después de conocer la autora la noticia de la muerte de don Manuel, es una declaración honda, sentida y emocionada de su admiración y respeto reverenciales por el maestro que moría lejos. Planyivola es, pues, una elegía nacida de bien adentro.


d JOSE MORENO GANS

Sonata nº 3
José Moreno Gans (Algemesí, 1897-La Coruña, 1976) se formó musicalmente en Madrid, en cuyo Conservatorio fue discípulo de Conrado del Campo. Con la beca Conde de Cartagena amplió estudios fuera de nuestras fronteras, estableciéndose después en la capital de España. No fue escasa su producción musical, a pesar de no dedicarse profesionalmente a la composición con exclusividad. Si su vinculación a Madrid fue algo más allá de lo que supone el mero hecho de la residencia -y ahí están las Pinceladas goyescas, Premio Nacional de Música en 1928, para demostrarlo-, la obra de Moreno Gans abunda en manifestaciones de una «valencianía» sinceramente sentida; citemos como ejemplos su Sinfonía de estampas levantinas, su Danza con variaciones sobre un. tema recogido en Algemesí, o la orquestación que llevó a cabo de piezas originales de Cabanilles -su más ilustre paisano-, entre otras obras. Pero huyamos de fáciles etiquetaciones: Moreno Gans se aproximó en ocasiones a otros ambientes -como el andaluz, en su Homenaje a Albéniz para piano- y, por supuesto, produjo buen número de obras nada «localistas» como el Tríptico sobre cantos gregorianos, la Sonata en Fa sostenido menor para violín y piano (con la que alcanzó por segunda vez el Premio Nacional) o esta Tercera Sonata de piano que se presenta aquí.
La Sonata nº 3 fue la última composición de Moreno Gans, entregada por el autor a García Chornet -a quien está dedicada- pocos días antes de morir; el excelente pianista cuidó de que fuera editada, y la estrenó en el Palacio del Marqués de Dos Aguas de la capital levantina, en enero de 1978, grabándola después en Lausanne y Madrid para la SSR y RNE, respectivamente. Se estructura en tres tiempos a la manera clásica, siendo el final una emotiva muestra de la vinculación del autor a las formas tradicionales de mayor proyección estética: una compleja fuga, de pianismo trascendente y de estética ni nueva ni reaccionaria, simplemente sincera. Así venía siendo la música de Moreno Gans, y esta obra de adiós no podía constituir sino la confirmación de su modo de entender el arte musical.

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ANDRES ISASI

Impromptu, Intermezzo y Fuga, Op. 40
Singular es el caso de aquel músico callado y solo que fue Andrés Isasi (Bilbao, 1890-Algorta, 1940). Niño superdotado, acudió tempranamente a Berlín, donde llegó a ser discípulo predilecto de Humperdinck, músico que sin duda le pondría en el camino del wagnerismo. Suecia -donde Isasi ganó un importante premio internacional- y Hungría -donde se ha interpretado muchas veces, desde 1930, su Angelus para coro-, son otras tantas etapas de esta singular carrera. En España, entre los conciertos monográficos dedicados en Bilbao alrededor de 1908 a la obra y el arte pianístico del joven Isasi, y los homenajes que la misma ciudad y otras del país vasco le han tributado salpicadamente, apenas si reseñan nuestros musicógrafos los acontecimientos que supusieron los estrenos de obras sinfónicas de Isasi por los ilustres maestros Arbós y Pérez Casas, pero sin que estas manifestaciones fueran suficientes para crear un clima mantenido alrededor de su obra, clima que desde luego hoy no existe. Isasi, fiel a su musa, compuso con aparente desinterés por la proyección futura de tanta música sinfónica, vocal y de cámara, y en el colmo de su originalidad abordó un Tratado de Ornitofonía que se nos aparece hoy como un curioso contrapunto hispano de las profundas investigaciones de Messiaen acerca del valor musical del canto de los pájaros.
Como se desprende de su fuente de aprendizaje, la música de Andrés Isasi muestra caracteres germanizantes, expresados también en la dedicatoria a Brahms de alguna composición o en el uso de poemas de Reine para ciertos Lieder (género éste en el que abundó Isasi, mostrándose también como buen poeta).
Para el piano compuso, entre otras obras, Filurs y esta Op. 40, lmpromptu, lntermezzo y Fuga en Fa mayor, obra editada en Suecia en 1930 y que muestra un formidable sentido constructivo. Las piezas extremas -sobre todo la Fuga- presentan una escritura de gran densidad musical, de expresión tensa y muy rica armónicamente. El Intermezzo cumple su papel de transición y contraste, suavizando esos caracteres y mostrando un tenue aire popularista. Interesa subrayar que, más que tres piezas pianísticas entrelazadas en forma de «suite» o «fantasía», Isasi se ha aproximado con esta Op. 40 al mundo de la gran forma, propio de un importante capítulo del piano europeo postromántico.

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JUAN MARIA TROMAS

Mensaje a Falla
El P. Juan María Thomas, que nació, vivió y murió en Palma de Mallorca (1896-1966), es recordado fundamentalmente en los ambientes musicales como fundador y director de la Cappella Classica de Mallorca -excelente grupo con el que Thomas cultivó la polifonía clásica y alentó la moderna- y como anfitrión de Manuel de Falla durante la estancia de éste en Mallorca, relación amistosa y profesional que quedó preciosamente reflejada en el bien conocido librito de Thomas, Manuel de Falla en la isla (1948). Juan Mª Thomas impulsó también otras actividades musicales mallorquinas, como la Asociación Bach o el Comité pro-Chopin. Por lo demás, no fue escasa su producción compositiva: Thomas ha dejado partituras para órgano, clave, voz con acompañamiento de piano o guitarra y, ante todo, páginas corales, «a cappella» o con acompañamientos instrumentales varios.
El P. Thomas compuso para piano dos breves pero bellísimas obras: Noël triste (1936) y este Mensaje a Falla, compuesto en 1950, y editado por la propia Cappella Classica con un significativo texto que reproducimos íntegramente como el más autorizado comentario que cabe dar de esta música tan cordial: «Maestro: nuestras islas siguen flotando como anhelos inconseguibles sobre las olas, turbias y confusas del odio, la soberbia, la avaricia, el egoísmo, la intransigencia... El 'son' popular mallorquín de la 'ximbomba' -que uno de nuestros viejos amigos introdujo en su Nochebuena del diablo- turba la paz de la noche como una danza demoníaca. Enloquece en su paroxismo y llega a anularse a sí misma por agotador cansancio rítmico... Un rayo de luna baja del cielo. Desaparecen oscuros bemoles y un claro y austero coral sube lentamente en las alas serenas de la calma. Crecen sus reiteradas frases para desembocar en la firme semicadencia, casi litúrgica, de los cinco compases finales, literalmente transcritos de vuestro Retablo de Maese Pedro, gigantesco 'Amén' afirmativo de vuestra alma buena y recia. El Autor. Mallorca, 30-VI-1950» .

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SALVADOR BACARISSE

Toreros
Salvador Bacarisse (Madrid, 1898-1968), discípulo de Conrado del Campo, fue uno de los más notables y activos compositores del grupo llamado «Generación de la República», grupo que, como suele suceder, es una referencia cronológica y poco más, pues sus miembros se dispersaron pronto y, más acusadamente, a partir de la guerra civil, cuyos acontecimientos llevaron a Bacarisse a fijar su residencia en París. Nuestro músico inscribió su nombre en la relación de los Premios Nacionales en tres ocasiones: 1923, 1931 y 1934. En Francia obtuvo también un importante galardón, a saber, el premio del Concurso Internacional Opera de Cámara que convocó la TV francesa en 1958.
Antes del exilio, Bacarisse ejerció la crítica y fue director de «Unión Radio», sin dejar de componer en ningún momento. Es notable la contribución de su catálogo a los repertorios guitarrístico, concertante y vocal (con textos de los clásicos españoles, así como de Juan Ramón, Machado y Alberti), mostrando casi siempre un lenguaje que quiso ser moderno sin cuestionar en absoluto los principios de la tonalidad, que quiso ser universal y abstracto sin renunciar nunca a un españolismo que admitía incluso temáticas lindantes con el tópico. En fin, ciñéndonos al piano solo, encontramos alguna manifestación ambiciosa -por cuanto remite nada menos que a Bach y a Chopin- como los 24 Preludios, junto a Heraldos, Tema con variaciones y otras piezas casi siempre más significativas formalmente que la que aquí se programa.
Toreros data de 1956 y es un breve, brillante e irónico pasodoble, muy elaborado desde el punto de vista métrico -alternancia incesante de los compases de 2/4, 5/8 y 6/8- y de indudable atractivo en su línea cantable y en su insistente fondo rítmico. Es una magnífica visión «desde fuera» del mismo tema hispano que Turina acertó, con su magistral Oración del torero, a plasmar «desde dentro».


d ANTON ROCH

Labyrinthus
Antón Roch, nacido en Orihuela (Alicante) en 1916, es músico de sólida formación, adquirida en España y ampliada en diversos puntos del extranjero con maestros como Enesco, Flesch y Roussel entre otros. Después de una etapa en la que ejerció como violinista en varias agrupaciones orquestales y de cámara, Roch se decidió a abordar la composición partiendo para ello de modelos franceses postimpresionistas, pero también con inquietas búsquedas en lo más progresivo de la música germana de los años treinta y cuarenta, así como también cultivando el estudio de modos y formas de la música antigua. Todo ello ha venido a confluir en una personalidad creadora que, según Kesten, se sitúa «en un punto claramente melódico, en donde el lirismo y la transparencia de su lenguaje le hacen ser un músico de siempre»; este último concepto (subrayado por nosotros) viene a significar que Antón Roch, practicando una estética actual, se ha sentido quizá más próximo a los autores que denominamos «clásicos de nuestro siglo» que a la estricta vanguardia musical, y en este sentido no deja de ser significativo el título y el contenido de la que acaso sea su más difundida obra: el Homenaje a Prokofieff, compuesta entre 1958 y 1959, premiada y estrenada en Málaga en 1964 y más tarde presentada en Madrid por la Orquesta de la RTVE (febrero de 1970).
Desde aquella composición hasta la que aquí nos ocupa -Labyrinthus, de 1973- el estilo de Roch no se ha estancado, pues esta pieza, aun remitiendo a un pianismo «de siempre», por la cuidada adecuación de la escritura al instrumento y por la brillantez sonora perseguida, muestra caracteres propiamente «de hoy», entre los que destaca la exigencia al intérprete de que se erija en co-creador, determinando duraciones y dinámicas según su criterio.

      1. Adolfo Salazar (1890-1958)
      1. Dos piezas para un álbum de niños
      1. José Báguena (1908-1995)
      1. Pizperina
      1. Matilde Salvador (1918-2007)
      1. Planyivola
      1. José Moreno Gans (1897-1976)
      1. Sonata nº 3 (dedicada a García Chornet) (Obra post.)
      1. Andrés Isasi (1890-1940)
      1. Impromptu, Intermezzo y Fuga, Op. 40
      1. Juan María Thomas Sabater (1896-1966)
      1. Missatge a Falla
      1. Salvador Bacarisse (1898-1963)
      1. Toreros
      1. Antón Roch (1916-1987)
      1. Labyrinthus