(IV) Ciclos de Miércoles Ciclo de guitarra (1978)

(IV)

  1. Este acto tuvo lugar el
José Tomás, guitarra

LA GUITARRA HOY

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No puede olvidarse que Fernando Sor (1778-1839), músico de quien este año se cumple el bicentenario de su nacimiento, fue la persona que iniciara el «renacimiento» de la guitarra; pero si antes hubo una época resplandeciente, su estrella se oscurece mediado el siglo XIX. Nombres como Aguado, Coste, Pargas, Arcas, no pueden lograr que vuelva a despertarse de nuevo el interés por la guitarra, pese a ser los citados unos intérpretes muy relevantes; ellos intentan, sin conseguirlo, incorporar de nuevo el instrumento a las corrientes musicales de su época, tanto españolas como europeas; pero esta misión tan relevante sería una de las grandes tareas que le estaría reservada al gran artista de personalidad genial que fue Francisco Tárrega (1852-1902), cuya figura es gigantesca y a él se debe el que la guitarra llegue a conquistar esa vital preponderancia de la que hoy goza.
Tárrega es el creador de la moderna escuela guitarrística; él recoge toda la tradición, crea la técnica moderna, incorpora al repertorio la música de Bach, Mozart, los más importantes músicos universales; para ello emplea transcripciones que han llegado hasta nuestros días. No es posible encerrar en estos breves comentarios toda la importancia de su labor, tanto en el aspecto de intérprete como en el de compositor. La importancia adquirida por la guitarra le permite un futuro y una continuidad que establece con ella el paralelismo divulgador que puede tener el piano, violín, arpa, etc. A esa compilación de obras maestras viene más tarde la incorporación de Falla a la literatura guitarrística, la cual se va ampliando cada vez más hasta conseguirse una vastísima producción a la que poco a poco van sumándose nuevos nombres: Esplá, Moreno Torroba, Turina (incluidos en este programa), que no son ejemplos aislados, pues a ellos se unen otros: Asencio, Halffter E., Isasi, Nin-Culmell (de los españoles); Broqua, Lauro, Plaza, Ponce, Villa-Lobos (por los iberoamericanos); Castelnuovo Tedesco, Ibert, Laparra, Russel (entre los europeos) y una amplia nómina cuya cita sería harto dilatada.
Esta es la verdadera virtud de la guitarra, que, de instrumento popular, logra tomar carta de naturaleza incorporándose a la vida musical ecuménica, como instrumento noble, en las grandes salas de concierto, en recitales ofrecidos por los más relevantes maestros (Sainz de la Maza, Segovia, Yepes, entre los españoles; Bitetti, Fresno, Williams, por parte de los foráneos) y como solista con orquesta (tal el caso, bien conocido de todos, del Concierto de Aranjuez).
Francisco Tárrega es el puente entre Sor y los compositores contemporáneos, hasta las nuevas promociones; su obra está ceñida al instrumento; como creador tiene una gran cantidad de obras por él compuestas, de muy variada condición, y a modo de ejemplo escucharemos hoy sus Cuatro piezas breves;piezas, como su nombre indica, de muy corta duración, pero no por ello menos importantes, ya que se trata de unos ejemplos deliciosos, sin que podamos paladear profundamente su contenido, debido a esa brevedad de que se hace mención.
El violonchelista Gaspar Cassadó (1897-1966) también dedicó su atención a la obra creadora y compuso varias páginas para el instrumento que él cultivaba, pero también se acercó a la guitarra y escribió directamente para ella su Sardana,en la que se recoge la esencia de la danza popular catalana, dentro de una línea clara, conceptual y espiritual. También realizó algunas transcripciones de obras famosas para ser interpretadas al violonchelo.
Federico Moreno Torroba (1899) está ligado a la música por ascendencia paterna, el ilustre maestro Moreno Ballesteros, y más tarde esos lazos le ligan a su padre político, Larregla. Desde muy joven ya había penetrado en el campo sinfónico y operístico, pero se verá obligado a pasarse al género lírico obligado por las corrientes que imperan, y en éste consolida su bien ganado prestigio como autor, pero vuelve nuevamente donde solía, dedicando gran atención a la guitarra y populariza su famosa Sonatina,a la que se suman otras realizaciones, entre las que están las Impresiones sobre Castillos de España,la cual no es una obra programática, sino la evocación de esas grandes fortalezas, el lugar de su enclave, su ambiente, etc. Estas páginas fueron escritas sobre el año 1975 y dedicadas a su primer intérprete, Andrés Segovia, quien las diera a conocer en su día.
Si la memoria no nos traiciona, el Homenaje a Debussy es la única obra que Manuel de Falla (1876-1946) dedicara a la guitarra; fue escrita a petición de Miguel Llovet (1875-1938), quien un día fuera el gran sucesor de Tárrega, del cual había sido discípulo y uno de los creadores de la moderna escuela de guitarra. Comienza la referida página con unas reminiscencias de la Iberia escrita por Claudio Debussy, esbozando el tema, y hábilmente explota los recursos especiales del instrumento que Falla había estudiado sobre un método, para conocer a fondo su técnica; luego siguen una serie de arpegios, acordes, glisandos, trazos punteados, para cerrar deliberadamente con una evocación de la Soirée dans Grenade debussysta, con un motivo de habanera y, tras una breve pausa, la página se cierra con el toque de ánimas que se va perdiendo en la lejanía, mientras la música se desvanece. Más tarde se hizo una transcripción de piano que es bastante frecuentada por los concertistas que dedican su atención al teclado.
El estilo de Joaquín Turina (1882-1949) es el cultivo de un claro nacionalismo, pero de forma muy personal, dejándose llevar por una corriente muy especial de música andaluza. Dedicó especial atención a la guitarra y una de sus más frecuentadas obras es el Fandanguillo.Hoy escuchamos las Tres piezas españolas,pertenecientes las dos primeras a su Homenaje a Tárrega,que, junto con la tercera, cumplen una aportación espiritual a la tierra que le vio nacer, pues en la misma Sevillana nos encontramos con la cita al famoso baile andaluz, como homenaje a la ciudad (como en el Canto a Sevilla),pero nunca dejándose llevar por la cita popular al pie de la letra, sino sólo en su esencia.

Fernando López y Lerdo de Tejada

TEMPO DI SONATA, de OSCAR ESPLA

Mis primeras noticias sobre esta obra de Esplá las tuve del propio maestro con ocasión de la transcripción que conjuntamente realizamos de varios fragmentos de su obra pianística Levante.Me confesaba Esplá, ante mis deseos de que escribiera algo para guitarra, que era un instrumento muy complejo y que en cierta ocasión había compuesto una Sonata para Andrés Segovia, pero que éste se la había devuelto para que modificara y clarificara su contenido, ya que era, en buena parte, irrealizable. Ante mi requerimiento por conocer la obra y las evasivas del maestro alegando no saber dónde se encontraba el manuscrito de la misma, llegué incluso a dudar de su existencia, si bien más tarde el propio Segovia me confirmaría todo ello.
Al fallecer Esplá y encargarse A. Iglesias de revisar y ordenar cuantos papeles dejara el maestro, encontró entre ellos una obra para arpa cromática que, según Zabaleta (a quien Iglesias se la hizo conocer), podría ser apta para guitarra. Cuando Iglesias me la ofreció vi, con gran sorpresa y alegría, que ésta era la obra concebida originalmente para guitarra. Su escritura, tesitura y espíritu no dejaban lugar a dudas. Pienso que Esplá, cuando Segovia le hizo ver la imposibilidad de ser ejecutada en la guitarra, no quiso desprenderse de ella y pensó en un instrumento de características sonoras similares. La portada con el título y la caligrafía, diferentes a las del contenido musical, así parecen afirmarlo, como igualmente se confirmaba la opinión de Andrés Segovia. ya que más de la mitad de la obra era, para las posibilidades de la mano, irrealizable.
Mis experiencias con Esplá cuando realizamos la transcripción de Levante,el conocimiento de sus puntos de vista musicales y el haber colaborado con él durante casi veinte años en el Conservatorio que lleva su nombre, me sirvieron de gran ayuda para realizar su revisión. Se trata de una obra en un solo movimiento, con la solidez formal de Esplá, en donde se conjuga lo intelectual con el lirismo levantino, características en la producción del músico alicantino, y en donde el más breve motivo tiene su razón de ser en su exposición y desarrollo. Pienso que debió de ser compuesta en la misma época que su bellísima Nochebuena del diablo; varios motivos de la misma son utilizados en esta sonata.
Creo, sinceramente, que Tempo di sonata,de Oscar Esplá, es una espléndida aportación al actual repertorio guitarrístico, ennoblecido y enriquecido gracias a Andrés Segovia, quien con su arte hizo interesarse por la guitarra a grandes compositores de nuestros días.
José Tomás

      1. Francisco Tárrega (1852-1909)
      1. Cuatro piezas breves
      1. Gaspar Cassadó (1897-1966)
      1. Sardana
      1. Federico Moreno Torroba (1891-1982)
      1. Castillos de España (Selección)
      1. Oscar Esplá (1886-1976)
      1. Tempo de sonata
      1. Manuel de Falla (1876-1946)
      1. Homenaje pour le tombeau de Debussy
      1. Joaquín Turina (1882-1949)
      1. Homenaje a Tárrega, Op. 69
      2. Fandanguillo, Op. 36