(II) Ciclos de Miércoles Fantasías para piano

(II)

  1. Este acto tuvo lugar el
Gabriel Loidi, piano


En el ingente catálogo de Bach figuran varias obras con el título de Fantasía. En la Neue Bach Ausgabe que ha venido publicando a lo largo de los últimos decenios la editorial Bärenreiter, figuran un total de siete Fantasías, de las cuales cuatro van seguidas de otras tantas Fugas; las otras tres son piezas aisladas de carácter muy diferente entre sí, ya que solo la Fantasía en la menor BWV 922 muestra un talante improvisatorio, en tanto que las otras dos, en sol menor BWV 917 y do menor BWV 918, a cuatro y dos voces respectivamente, se expresan en un lenguaje más riguroso. La Fantasía en do menor BWV 906 se ha venido publicando tradicionalmente como una obra aislada, pero en realidad Bach tenía previsto hacerla seguir de una Fuga de la que, por ignoradas razones, sólo llegó a escribir una cincuentena escasa de compases. Su forma es por demás curiosa para tratarse de una "fantasía", ya que se estructura en dossecciones según el tradicional esquema bipartito (tónica - dominante /dominante - tónica) propio de los movimientos de las "suites" y "partitas", el mismo esquema que adoptan, dicho sea de paso, los "essercizi" o "sonatas' de su contemporáneo Scarlatti. De cualquiera de las maneras; es obra muy bella, de una escritura brillante, virtuosística, en la que abundan los pasajes de manos cruzadas, o encabalgadas.

En el extenso catálogo de la producción pianística mozartiana figuran en total cinco obras que portan el título de Fantasía; tres de ellas - K 395 en do mayor y K 396 en do menor y K 397 en re menor- son obras aisladas, otra -K 394 en do mayor- va seguida de una Fuga, y la última -K 475 en do menor está vinculada a una Sonata en la misma tonalidad escrita algún tiempo antes. Como se desprende de la numeración del catálogo, en el caso de las cuatro primeras se trata de obras estrictamente contemporáneas. (He tomado la numeración del catálogo original de Köchel por ser la más conocida, aunque dicho catalogo ha sido corregido con posterioridad por Einstein y otros musicólogos como resultado de ulteriores investigaciones; poco importa porque, de todas maneras, esas cuatro primeras Fantasías fueron redactadas en 1782.) Por esa época Mozart había hecho su "descubrimiento" (o redescubrimiento, tal vez, como anotan Jean e Brigitte Massin en su biografía del compositor) personal de Bach, gracias a la bien provista biblioteca del barón Gottfried van Swieten, en la que se conservaban numerosas copias de obras del Cantor de Santo Tomás. Mozart se entusiasmó especialmente con las Fugas e intentó repetidas veces escribir algunas de su cosecha, pero en la mayor parte de las ocasiones no llegó a completarlas: el rigor contrapuntístico de la escritura de la Fuga no se avenía bien con su estética ni con su propia naturaleza musical, aunque la experiencia dejó secuelas positivas en muchas de sus obras posteriores.
Las dos primeras Fantasías incluídas en este programa tienen en común la circunstancia de que, al parecer, ninguna fue completada por el propio Mozart. La Fantasía en do menor K 396 aparece en el exhaustivo catálogo del diccionario Grove como un primer movimiento incompleto de una Sonata para violín y piano, aunque en el manuscrito la parte de violín desaparece a los pocos compases. Es inusual que una sonata comience con un movimiento lento, pero no faltan ejemplos de ello en las propias Sonatas para piano de Mozart. Esta Fantasía es un extenso Adagio, empieza con una soberbia sección en do menor de expresión dolorida y escritura "quasi" improvisatoria, a la que sigue un imperioso segundo tema en mi bemol mayor; a la doble barra que cierra esta sección sucede un amplio desarrollo modulante, al que sigue una "reprise" del tema inicial de nuevo en do menor. Los doce compases finales parecen ser un añadido atribuído al abate Stadler, quien se limitó honestamente a transcribir en do mayor el segundo tema de la exposición sin ninguna modificación relevante.
Si bien esta hermosa Fantasía es relativamente desconocida. no sucede lo mismocon su hermana la popular Fantasía en re menor K. 397, víctima frecuente de jóvenes estudiantes, que difícilmente pueden calar en la hondura expresiva de estas paginas admirables. Al sereno despliegue armónico de la introducción sigue una larga sección, de estructura muy libre, en la que una hermosa cantilena alterna con episodios agitados, a la manera de entrecortados recitativos en los que se adivina al compositor dramático que, como ya advirtiera Schönberg, había siempre en toda obra de Mozart aunque no estuviera destinada a la escena. El Allegretto final que cierra esta Fantasía en un clima "insouciant" parece ser el añadido de una mano ajena que ha permanecido en el anonimato.
La formidable Fantasía en do menor K 475 es una de las cimas de la obra pianística de Mozart. Está fechada en Viena, el 20 de Mayo de 1785, pero fue escrita para servir de introducción a la Sonata en do menor K 457, terminada en Octubre del año anterior, y ambas fueron publicadas conjuntamente, con dedicatoria a Theresa van Trattner, en 1785. Que a una obra tan excepcional, por la extensión y por el talante emocional, como la Sonata K 457, se le añadiese seis meses más tarde una obra igualmente excepcional como es esta Fantasía, que casi iguala en extensión a la Sonata y que profundiza aún más en ese clima apasionado que linda con la tragedia, no deja de resultar llamativo. En el fondo de todo esto late un conflicto sentimental que debió tocar profundamente a Mozart, pero del que no ha quedado rastro documental porque toda la correspondencia cruzada entre Mozart y Theresa von Trattner fue hecha desaparecer. La Fantasía K 475 es obra de amplio y hondo aliento dividida en cuatro secciones -Adagio, Allegro, Andantino, Più allegro- que se cierran con una "reprise" de la sección inicial. Diversos estados de ánimo se hacen presentes en esas páginas magníficas -dolor, rebelión, resignación- pero todo intento de descripción resulta vano; la música habla siempre por si misma.

Las dos obras que completan este segundo programa tienen en común un rasgo sorprendente; a pesar de su título, en ellas no asoma por ningún lado el aspecto de "improvisación" que, hasta ahora, con contadas excepciones, parecía característica consustancial con el género. Se trata de formas cerradas, precisas y, dada su brevedad, de estructura muy simple. Aquí vendría como anillo al dedo la primera acepción que da el diccionario de la RAE: "Facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes -sonoras, en este caso- las cosas pasadas o lejanas de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales". Se trata, en ambos casos, de dejar volar la fantasía para plasmar en esas "formas sensibles" ideas, evocaciones, escenas que, en el caso de Schumann tienen siempre un trasfondo literario o sentimental que, con la mayor frecuencia se hace explicito en los títulos, en tanto que en el caso de Brahms los títulos de esas "fantasías" no explicitan nada.

Las Phantasiestücke Op. 12 datan de 1837 y están dedicadas a Anna Robena Laidlaw, una joven pianista escocesa de dieciocho años que, por aquel entonces, daba recitales con éxito en Alemania. A su paso por Leipzig trabó amistad con Schumann, una amistad teñida de sentimientos algo más que simplemente amistosos aunque sin mayores consecuencias. Para Schumann, que dió y recibió afecto de la joven pianista, esa amistad supuso un alivio en el largo y desesperante combate que vino sosteniendo a lo largo de varios años en el empeño de ver realizado en el matrimonio su amor por Clara Wieck. "La pobre Laidlaw -escribe Clara a Robert el 7 de Enero de 1838- me da pena; seguramente ella te lleva en su corazón... Si te dijese que estoy celosa mentiría, y si te dijese que no lo estoy tú creerías que miento..." Los ocho cuadros reunidos en esta serie ilustran otros tantos estados de ánimo que van desde el apacible y contemplativo de "La tarde" hasta el tormentosamente apasionado y trágico de "En la noche", eso sí, con final feliz en el "Fin de la canción".

En la obra pianística de Brahms se pueden señalar, "grosso modo", tres grandes bloques. En primer lugar, sus primeras obras, las tres grandes Sonatas Op. 1, 2 y 5, escritas entre 1852 y 1853, a las cuales habría que anteponer el Scherzo Op. 4 que data de 1851 aunque no fue publicado hasta tres años más tarde; en segundo lugar, los grupos de Variaciones, empezando por las Variaciones sobre un tema de Schumann Op. 9 y terminando con las colosales Variaciones sobre un tema de Paganini Op. 35, que ven la luz en el periodo comprendido entre 1854 (año en que escribe también las Baladas Op. 10) y 1863; por último, y obviando alguna obra menor, en 1878 escribe las Piezas para piano Op. 76, al año siguiente las dos Rapsodias Op. 79, y en 1892 las Fantasías Op. 116, los Intermezzos Op. 117, las Piezas para piano Op. 118 y las Piezas para piano Op. 119.
El título general de Fantasías no se justifica aquí más que en el sentido de la acepción de diccionario antes citada. Las siete piezas que integran esta colección son lntermezzos o Caprichos, como otros muchos que aparecen en las "opus" siguientes. Brahms, por otra parte no fue nunca amigo de dar pistas "programáticas" en sus obras instrumentales; están las excepciones de las Baladas Op. 10 y de la cita poética que encabeza el primer Intermezzo de la Op. 117, pero nada más. Muy al contrario de su querido y admirado Schumann, Brahms no gustaba de soportes literarios o de otro orden para exponer y desarrollar sus ideas musicales. El carácter de la inmensa mayoría de estas piezas es intimista hondamente expresivo y con frecuencia teñido de melancolía. No en vano Brahms se refería a ellas como las "berceuses de mi dolor". Por lo demás, estas piezas nos muestran al Brahms más "progresista", el más experimental en ciertos aspectos de la armonía y de la articulación rítmica. No faltan, por lo demás, los momentos de extremo vigor, como, por ejemplo en el Capricho con que se inician estas siete Fantasías Op. 116.

      1. Johann Sebastian Bach (1685-1750)
      1. Fantasía en Do menor BWV 906
      1. Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)
      1. Fantasía en Do menor, KV 396
      2. Fantasía en Re menor, KV 397
      3. Fantasía en Do menor KV 475
      1. Robert Schumann (1810-1856)
      1. Phantasiestücke Op. 12
      1. Johannes Brahms (1833-1897)
      1. Fantasías Op. 116