Andrés Trapiello en diálogo con Carlos Pujol Poética y Narrativa Andrés Trapiello

Andrés Trapiello en diálogo con Carlos Pujol

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Andrés Trapiello en diálogo con Carlos Pujol

El escritor Andrés Trapiello, reconocido autor de varias novelas como Los amigos del crimen perfecto (2003, Premio Nadal) o Al morir Don Quijote (2004, Premio de Novela Fundación José Manuel Lara), poemarios, ensayos y diarios, dialoga sobre su trayectoria literaria con el escritor, traductor y crítico literario Carlos Pujol.

Para Carlos Pujol, en la obra de Andrés Trapiello están presentes "un don verbal admirable y una vehemencia que no siempre sirve para hacerle amigos, pero nadie va a sentirse indiferente ante esas páginas que nunca son de compromiso o artificio, es decir, de camelancia, que es lo más común".

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  1. Andrés TrapielloAndrés Trapiello

    Nacido en Manzaneda del Torío (León) en 1953, es novelista, poeta, ensayista, editor, tipógrafo y traductor. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Valladolid, ciudad donde trabajó en el diario Pueblo. Ha sido galardonado con numerosos premios literarios como el Premio de la Crítica de poesía en 1993 por el libro de poemas Acaso una verdad, el Premio Plaza & Janés por la novela El buque fantasma, el Premio Nadal en 2003 por la novela Los amigos del crimen perfecto, el Premio de Novela Fundación José Manuel Lara por Al morir Don Quijote, el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid y el Premio Castilla y León de las Letras.

    Como escritor es autor de los poemarios Junto al aguaLas tradiciones, Acaso una verdad, Rama desnuda y Segunda oscuridad y de las novelas El buque fantasma, Días y noches, Al morir don Quijote, El final de Sancho Panza y otras suertes y Ayer no más, que fue elegida mejor novela del año en 2012 por los lectores de El País, entre otros muchos títulos. Ha publicado diecinueve volúmenes de su diario Salón de pasos perdidos; asimismo ha reunido textos dispersos y artículos en varios libros. Entre sus ensayos se encuentran Las vidas de Miguel de Cervantes, Las armas y las letras, Los nietos del Cid, El escritor de diarios, El arca de las palabras e Imprenta moderna: tipografía y literatura en España; además ha editado a Miguel de Unamuno, Manuel Machado y Ramón Gómez de la Serna, entre otros. Es habitual colaborador en prensa y ha dirigido las editoriales La Ventura y Trieste, y actualmente dirige La Veleta.

    Recientemente ha publicado una nueva edición de Don Quijote de la Mancha, adaptada al castellano actual.

    (Última actualización: 11/12/2015)

  2. Carlos PujolCarlos Pujol

    (Barcelona, 1936) Se doctoró en Filología Románica con una tesis sobre Ezra Pound y la lírica medieval. Hasta 1977 fue profesor de literatura en la Universidad de Barcelona. Es crítico literario y ha trabajado en editoriales. Ha traducido un centenar de libros de autores antiguos y modernos, desde Pascal a Simenon, desde Jane Austen a Hemingway. Sus traducciones preferidas son las que ha hecho en verso, desde Ronsard y Shakespeare a Verlaine y Emily Dickinson. Ha publicado 9 novelas y 12 volúmenes de poesía, así como numerosos ensayos biográficos, críticos o misceláneos.

Andrés Trapiello, por Carlos Pujol


En todos los tiempos ha habido "grandes escritores" de pacotilla (baste citar como muestra al primer premio Nobel de Literatura , en 1901, Sully-Prudhomme, ¿quién se acuerda de él?); pero en nuestra época, en la que el embuste solemne y la exageración interesada son más sonoros que nunca, llamar "grande" a un escritor es tan barato que casi da rubor usar el adjetivo. Y, sin embargo, no me resisto a llamar de otro modo a Andrés Trapiello, escritor singular y múltiple con una voz propia, personalísima, que se reconoce en todos y cada uno de sus libros; y que siente la necesidad de explorar terrenos muy diferentes para su testimonio del mundo sea lo más amplio y ambicioso posible.

Son ya más de cincuenta títulos los publicados, poesía, ensayo, artículos, biografía, novela, y cada lector puede sentirse más afín la expresión de uno de ellos; en todos hay un don verbal admirable y una vehemencia que no siempre sirve para hacerle amigos, pero nadie va a sentirse indiferente ante esas páginas que nunca son de compromiso o artificio, es decir, de camelancia, que es lo más común.


Aunque es en la larga crónica de sus diarios, su Salón de pasos perdidos, donde el escritor se siente más libre, sin sujetarse a ningún molde. Diarios que son un apasionado soliloquio ante el espejo y ante la diversidad del mundo que le rodea, en todos los tonos imaginables: lírico, satírico, meditativo, de descripción,85 El escritor nos cuenta su verdad con sencillez y exigencia, llegando hasta el fondo de sí mismo con esas "palabras verdaderas" en las que también nos reconocemos.