Erasmismo y censura. El caso de "Lazarillo de Tormes" Ciclos de conferencias CLANDESTINOS Y PROHIBIDOS EN LA EUROPA MODERNA (SIGLOS XVI-XVII)

Erasmismo y censura. El caso de "Lazarillo de Tormes"

  1. Este acto tuvo lugar el
Rosa Navarro Durán

  1. Rosa Navarro DuránRosa Navarro Durán

    Es catedrática de Literatura Española de la Universidad de Barcelona y especialista en Literatura del Siglo de Oro. Desde 2000 dirige la colección de Clásicos de la Editorial Edebé, en la que ha publicado adaptaciones de obras literarias para niños. Desde 2001 es jurado del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Es autora de, además de Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo de Tormes, de ediciones de clásicos y de numerosos trabajos sobre literatura de la Edad de Oro, Francisco Ayala y poesía contemporánea.

En 1526 salía de las prensas de Miguel de Eguía en Alcalá de Henares la traducción, hecha por el arcediano del Alcor, del Enquiridion de Erasmo. El 14 de diciembre de 1527, Alfonso de Valdés escribió una carta, que firmó el Emperador, en donde decía que "en su presencia no se podía determinar cosa alguna contra Erasmo, de cuya cristiana intención estaba muy cierto". Se reproduciría, a partir de entonces, en todas las ediciones  españolas del Enquiridion y le serviría de salvoconducto hasta 1559, fecha del índice de libros prohibidos del inquisidor Valdés, en donde se incluye  y en donde figuran casi todas las obras de Erasmo. Ya en 1536 se habían prohibido los Coloquios, primero en español, y al año siguiente, en latín.

Hacia 1557 un médico judío de Llerena, Francisco de Peñaranda, envolvía en paja y emparedaba once libros en su casa de la plaza de Nuestra Señora, en Barcarrota (Badajoz) para protegerlos y protegerse: eran materia muy peligrosa. Entre ellos había dos obras de Erasmo: la Lingua y De vitiosa Verecundia (Lyon, 1538), y un ejemplar de una edición desconocida, de 1554, de La vida de Lazarillo de Tormes, impresa en Medina del Campo,  por los hermanos Mateo y Francisco del Canto.

El 6 de octubre de 1532, Alfonso de Valdés moría en Viena. A partir de entonces, iban a soplar muy malos vientos para las obras de Erasmo. Las del secretario del Emperador, el genial conquense y convencido erasmista, no se imprimirían - hasta hace muy poco-  bajo su nombre: ni sus dos Diálogos ni el Lazarillo de Tormes.

La conferencia va a tratar de un capítulo de esa apasionante historia de un pensamiento muy crítico con los miembros viciosos y corruptos de la iglesia, y de las enormes dificultades que iba a encontrar su difusión. Si la piqueta de un albañil descubrió en 1992 los libros ocultos desde el siglo XVI en una casa de Barcarrota, poco a poco se irán desvelando otros secretos escondidos...en  los libros.