El dandy Ciclos de conferencias EL LIBREPENSADOR, EL DANDY, EL BOHEMIO Y EL ESTETA

El dandy

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Félix de Azúa

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  1. Félix de AzúaFélix de Azúa

    (Barcelona, 1944) Escritor y académico de número de la RAE. Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, fue catedrático de Estética en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña. Entre 1993 y 1995 dirigió el Instituto Cervantes de París. Ha traducido del francés a Samuel Beckett y Denis Diderot.

    Incluido en la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970) de José María Castellet, ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre (Poesía 1968-2007). Como novelista, ha escrito Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde de Novela), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Además, su obra ensayística es amplia con títulos como La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas, Autobiografía sin vida (2010), Autobiografía de papel (2013), Contra Jeremías: artículos políticos (2013), Génesis (2015), Relatos (2016) y Nueve lecturas compulsivas (2017), entre otros.

    Reconocido recientemente con los premios de periodismo González-Ruano (2011) y Francisco Cerecedo (2015), es colaborador habitual del diario El País.

Magnífico invento del romanticismo tardío, el dandy es otra de las múltiples figuras construidas por la burguesía para sustituir los valores de una aristocracia decapitada. Aquella sociedad que se había quedado sin cabeza avanzaba a tientas por la revolución industrial, cuando la democracia y su correspondiente control técnico aún estaban en ciernes y carecían de apoyatura mediática, es decir, de los ojos y la boca de la sociedad dineraria.

Por esta razón el dandy forma parte de la extensa familia romántica de los héroes triviales que muestran a las masas su inadecuación al sistema, sea bajo la forma del rebelde, del maldito, del insumiso o del revolucionario de salón, en sustitución de los viejos modelos religiosos y eclesiásticos del santo, el mártir y el elegido. Su capacidad integradora dio lugar al mercado de la Moda.

La figura, sin embargo, no se agota en el arquetipo tardo romántico sino que se prolonga hasta ocupar el siglo XX en su totalidad a través del llamado "artista de vanguardia" o "intelectual comprometido" y aún se arrastra moribundo por nuestro siglo XXI.