1929: La crisis y la Gran Depresión Ciclos de conferencias TERMINADO EN NUEVE… CINCO FECHAS ESTELARES DE LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

1929: La crisis y la Gran Depresión

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Gabriel Tortella

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  1. Gabriel TortellaGabriel Tortella

    Catedrático emérito en la Universidad de Alcalá. Premio de Economía Rey Juan Carlos 1994, fue presidente de la Asociación Internacional de Historia Económica, de la Asociación Española de Historia Económica y del Consejo Académico de la Asociación Europea de Historia Bancaria; es miembro de la Academia Europaea (Londres), sección de Humanidades y de la Academia Europea de Ciencias y Artes (Viena y Madrid). Autor de numerosos libros y artículos, entre sus obras recientes figuran Los orígenes del siglo XXI, La revolución del siglo XX y El desarrollo de la España contemporánea, y, como coautor, Educación, instituciones y empresa. Los determinantes del espíritu empresarial, La democracia ayer y hoy, Del monopolio al libre mercado. La historia de la industria petrolera española, La maldición divina. Ignorancia y atraso económico en perspectiva históricaThe State, the Financial System, and Economic Modernization y Different Paths to Modernity. A Nordic and Spanish Perspective.

La crisis de 1929 y la Gran Depresión que la siguió constituyeron la mayor catástrofe económica del siglo XX y una de las mayores que se recuerda. Es inevitable, al estudiar la crisis de 1929, establecer comparaciones con la actual; aunque sin duda existen muchos paralelos, también hay claras diferencias. La primera de estas diferencias se daría con respecto a las causas. Las causas de las grandes crisis son múltiples y mientras todas comparten el deberse a la naturaleza cíclica de la evolución económica, existen muchos otros factores que las diferencian. La dimensión y la gravedad de la crisis de 1929 se debieron en gran parte al desconocimiento de políticos y economistas, que no comprendían que la Primera Guerra Mundial y los cataclismos sociales que la acompañaron hacían inviable una vuelta sin más a la economía de preguerra, especialmente un retorno a un sistema de pagos internacionales basado en el patrón oro. La crisis actual no se debe a desconocimiento, sino a un exceso de confianza por parte de las autoridades monetarias.
Naturalmente, el conocimiento que hoy tenemos acerca de las crisis, del que en 1929 se carecía, se debe en gran parte a la contribución de John M. Keynes y su invención de lo que luego se llamó macroeconomía.

La impericia con la que se afrontó la crisis de 1929 explica la profundidad de la Gran Depresión; las consecuencia principales fueron una contracción muy fuerte de la renta nacional de los principales países (con las excepciones de Japón y la URSS) y del comercio internacional, una cascada de quiebras bancarias, un gran aumento del desempleo, una desarticulación del sistema de pagos internacionales y un fuerte aumento del proteccionismo en sus múltiples variantes. Las consecuencias políticas fueron el triunfo de los totalitarismos y, más remotamente, el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ésta, más que las políticas económicas, puso fin a la Depresión. De los programas de política económica que se siguieron para poner fin  a la Depresión el más conocido fue el New Deal del presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt.