Lord Byron o el sentimiento romántico Aula Abierta ROMANTICISMO

Lord Byron o el sentimiento romántico

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Dámaso López García

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  1. Dámaso López GarcíaDámaso López García

    Es catedrático de Literatura inglesa y decano de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.Ha publicado un libro de estudios literarios, Ensayo sobre el autor. Sobre traductología, ha publicado una antología de textos teóricos, Teorías de la traducción. Antología de textos (1996)y una colección de ensayos, Sobre la imposibilidad de la traducción (1996). Ha traducido obras de autores como Joseph Conrad, Virginia Woolf, Lytton Strachey, T. S. Eliot, Paul Muldoon o Seamus Heaney. Se ha interesado por los relatos de viajeros, de los que ha recogido una antología por una región española, Cinco siglos de viajes por Santander y Cantabria (2000). Colabora habitualmente en la Revista de Libros y en revistas de carácter académico.

Tal vez la figura de lord Byron sea más importante que su propia obra literaria. Es un rasgo que comparte con otros escritores. El ejemplo humano, la importancia del personaje literario, acaso oculte, en cierta medida, la obra del autor. Tal vez en el presente el nombre de lord Byron evoque la plenitud del Romanticismo, sin que su obra sea, precisamente, la que más favorezcan los estudiosos del Romanticismo. La singularidad de esta circunstancia la subraya el hecho de que Bertrand Russell dedicase un capítulo en su Historia de la filosofía occidental al poeta inglés. Coleridge habló durante buena parte de su vida del poema filosófico que estaba escribiendo su amigo Wordsworth, The Prelude. Sin embargo, a juicio de Bertrand Russell, Byron debe contarse entre quienes fueron «causas de cambio de la estructura social». Es difícil separar al personaje de su obra. Como, a su vez, es difícil separar a la persona del personaje. Hubo en la Europa anterior al siglo XIX ejemplos aislados de autores que fueron satánicos o que rozaron el malditismo, hubo don Juanes, condes de Villamediana o marqueses de Sade, pero estaba reservado a lord Byron la creación de un modelo específicamente moderno que se ha imitado y sigue imitándose con provecho. Los reflejos de ese descontento íntimo, la arrogancia rebelde, el desdén de las convenciones, la aspiración a lo absoluto y, por qué no, la frivolidad desdeñosa o el aristocratismo, real o fingido, son todos ellos elementos que todavía en el siglo XXI siguen proyectando su sombra. El origen de todos estos rasgos, no aislados, sino en su contradictorio conjunto, puede fijarse con frecuencia en lord Byron.