Neuroética: ¿Las bases cerebrales de la justicia y la democracia? Seminarios de filosofía NEUROÉTICA: ¿LAS BASES CEREBRALES DE LA JUSTICIA Y LA DEMOCRACIA?

Neuroética: ¿Las bases cerebrales de la justicia y la democracia?

  1. Este acto tuvo lugar el
Adela Cortina

Multimedia

  1. Adela CortinaAdela Cortina

    Adela Cortina es desde 1987 catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia, y desde 2008 miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Es becaria del DAAD y de la Alexander von Humboldt-Stiftung, lo cual le permitió profundizar estudios en las Universidades de Múnich y Francfort. Ha sido profesora visitante en las universidades de Louvain-la-Neuve, Amsterdam, Notre Dame y Cambridge.

    Es directora de la Fundación ÉTNOR y del Máster Interuniversitario “Ética y Democracia”, Vocal de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, Vocal del Consejo Asesor del Ministerio de Sanidad y Consumo, del Board de la International Development Ethics Association, de la Human Development and Capability Association y de la Societas Ethica. Entre sus libros cabe recordar Razón comunicativa y responsabilidad solidaria (1985), Ética mínima (1986), Ética sin moral (1990), Ética aplicada y democracia radical (1993), Ciudadanos del mundo (1997), Alianza y Contrato (2001), Por una ética del consumo (2002), Ética de la razón cordial (2007), Lo justo como núcleo de las Ciencias Morales y Políticas (2008) y Las fronteras de la persona. El valor de los animales, la dignidad de los humanos (2009).

La virtud más propia de la vida pública es la justicia. Sin instituciones justas y sin ciudadanos justos mal puede funcionar adecuadamente la vida democrática. Sin embargo, siempre queda al menos una pregunta pendiente: ¿el ciudadano nace o se hace?, ¿las personas contamos con un bagaje desde el nacimiento que nos incita a ser buenas ciudadanas y a conformar buenas instituciones, o más bien es preciso construir el ideal de justicia que queremos y educar esforzadamente en él? Naturalismo y constructivismo son los dos polos entre los que, al parecer, se sitúan las aportaciones de la filosofía y las ciencias sociales. 
 
Sin embargo, en los últimos tiempos un nuevo saber llamado “neuroética” aventura también algunas respuestas a estas cuestiones y pretende con ellas descubrir las bases cerebrales de una ética universal. Se trataría de una ética inscrita en el cerebro de todos los seres humanos, que explicaría nuestro sentido de la justicia y permitiría por fin formular unos principios de justicia en que podrían estar de acuerdo hombres y mujeres de todas las culturas, orientando la formación de las correspondientes instituciones políticas. Una promesa bien atractiva, sin duda, en una época en que tomamos conciencia como nunca del carácter multicultural de nuestro mundo global. 

La conferencia se propone, en primer lugar, presentar  algunas de las posiciones que, desde las neurociencias, defienden la existencia de una ética universal de la justicia inscrita en el cerebro humano, que avalaría unos sistemas políticos determinados; en segundo lugar, intentará valorar críticamente esas posiciones, y, por último, expondrá la propia propuesta ética y sus repercusiones para la política, el derecho o la economía y, sobre todo, para la educación, que es el principal problema de cualquier país. Esta propuesta aprovecha las aportaciones de las neurociencias, pero no se reduce a ellas.