La cuestión de los derechos históricos. El liberalismo español frente al fuerismo Ciclos de conferencias LAS QUERELLAS DE LOS HISTORIADORES

La cuestión de los derechos históricos. El liberalismo español frente al fuerismo

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Juan Pablo Fusi

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  1. Juan Pablo FusiJuan Pablo Fusi

    Es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, donde ha sido catedrático desde 1988, y antes lo fue en las universidades de Murcia, Cantabria y del País Vasco. Formado en la Universidad de Oxford con el profesor Raymond Carr, fue entre 1976 y 1980 director del Centro de Estudios Ibéricos de St. Antonys College de esta universidad. Doctor en Historia por las universidades de Oxford y Complutense de Madrid, en 1987 recibió el doctorado honoris causa en Humanidades por la Universidad de Nueva York.

    Entre 1986 y 1990 fue director de la Biblioteca Nacional. Ha sido director académico del Instituto Universitario y la Fundación Ortega y Gasset (2001-2006), institución de la que es miembro emérito. Ha trabajado sobre la historia contemporánea de España y, en particular, en el estudio del nacionalismo y la democracia. Ha publicado, entre otros libros, Política obrera en el País Vasco 1880-1923 (1975), El problema vasco en la II República (1979), Franco, autoritarismo y poder personal (1985), España, la evolución de la identidad nacional (1999), Un siglo de España. La cultura (2000), La patria lejana. El nacionalismo en el siglo XX (2003), Identidades proscritas. El no nacionalismo en las sociedades nacionalistas (2006), Historia mínima de España (2012) y Breve Historia del Mundo. De la Edad Media hasta hoy (2016).

    Ha recibido los premios Espejo de España (1979) y Montaigne europeo de ensayo (2001) por su libro España, de la dictadura a la democracia, escrito en colaboración con Raymond Carr. Ha sido investigador responsable del programa del Ministerio de Educación y Ciencia para la elaboración de las Obras Completas de Ortega y Gasset e investigador principal del proyecto de investigación de la Residencia de Estudiantes, "La Residencia de Estudiantes y su contexto internacional" (2003-2006). En 2012 fue nombrado miembro de número de Jakiunde, Academia de Ciencias, Artes y Letras del País Vasco y en 2015 ingresó en la Real Academia de la Historia.

    En 2016 se publicó el libro homenaje a su trayectoria historiógrafica, Juan Pablo Fusi. El historiador y su tiempo (2016), coordinado por Mª Jesús González.

La revolución liberal española fue un proceso largo que se prolongó hasta 1840, que conllevó dos largas guerras (la guerra de la Independencia de 1808-1814 y la guerra carlista de 1833-1839) y que vió la alternancia de ensayos constitucionales ( las Cortes de Cádiz de 1810, el Trienio Constitucional de 1820-1823) con experiencias contrarrevolucionarias: la restauración Fernando VII en 1814, la nueva liquidación del régimen constitucional en 1823 – tras la intervención de un ejército francés de 65.000 hombres--, la década absolutista de 1823-1833 y la insurrección carlista a partir de 1833. En el País Vasco, el proceso tuvo además manifestaciones específicas.

Entre 1808 y 1840 –años en los que, además, España perdió todo su Imperio americano-
guerra de independencia, pérdida de América, desgobierno de Fernando VII y guerra carlista dejaron a España prácticamente sin Estado. El país vivió entre 1803 y 1840 en un verdadero desorden administrativo. Precisamente, y como consecuencia, el gran problema español del siglo XIX, y aún del XX, iba a ser la articulación del país como un verdadero estado nacional. El problema para el País Vasco (y Navarra) en dicho contexto fue saber si Constitución y Fueros, o unidad constitucional y régimen foral, eran o no conciliables.

El carlismo y las guerras carlistas tuvieron, pues, para el País Vasco importancia extraordinaria. Las guerras carlistas no fueron guerras “nacionales” vascas, como luego querría creer el nacionalismo. Fueron hechos históricos de indudable complejidad. El carlismo –que la propaganda liberal denunció como una sublevación legitimista y ultra-católica apoyada por el clero y de fuerte base rural-- fue un movimiento político y social amplio, de ideología tradicionalista y anti-liberal, en defensa de una Monarquía católica y tradicional, con apoyos no sólo en el mundo rural y en el clero, sino también en núcleos de la nobleza y de las clases medias y artesanales de las ciudades y de poblaciones semi-urbanas y semi-rurales. Las dos guerras carlistas (1833-1839, 1872-1876) terminaron con el triunfo de los ejércitos liberales, hecho clave en la consolidación del liberalismo en España. Dejaron miles de muertos, supusieron el fin del régimen foral vasco. Conllevaron, primero, su modificación profunda, y luego abolición definitiva por ley de 21 de julio de 1876. Los liberales ganaron las guerras pero el carlismo y los Fueros capitalizaron  leyenda,  memoria y  mitos. Las guerras carlistas fijaron el estereotipo de los vascos como un pueblo antiquísimo y noble, asentado en sus montañas, orgulloso de sus costumbres ancestrales y de su vieja lengua, y tenaz defensor de sus Fueros y libertades.

El carlismo fue un movimiento católico y español: el mismo carlismo vasco afirmaba la personalidad vasco-navarra como parte (y parte esencial) de su concepción tradicional y católica de España. El fuerismo, que en puridad fue elaborado, no por el carlismo, sino por los liberales moderados vascos y navarros al hilo de la primera guerra carlista  y que vino a ser una suerte de “constitución” política de las provincias vascas  y Navarra del siglo XIX, no cuestionaba en modo alguno la unidad de España. Al contrario, los Fueros aparecían desde la perspectiva fuerista como la gran contribución del pueblo vasco a la historia española.