Jesús Ferrero en diálogo con Santos Sanz Villanueva Poética y Narrativa Jesús Ferrero

Jesús Ferrero en diálogo con Santos Sanz Villanueva

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Jesús Ferrero y Santos Sanz Villanueva
Jesús Ferrero, dirección

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  1. Jesús FerreroJesús Ferrero

    Nace en Zamora en diciembre de 1952. Pasa su infancia en Guipúzcoa y su adolescencia en Pamplona. Tras cursar un año de Filosofía y letras en Zaragoza, se traslada a París en cuya Escuela de Altos Estudios se licencia en historia antigua referida al mundo griego. En esa época trabaja como portero de noche en el hotel Marigny mientras prepara su tesina sobre Platón y asiste a los seminarios de los maîtres à penser de la época, como Foucault, Deleuze o Lévi-Strauss. En 1981 publica su primera novela, Bélver Yin, con la que obtiene el Premio Ciudad de Barcelona de 1982. Ese año se domicilia en la ciudad condal, donde escribirá Opium, Lady Pepa, Débora Blenn, Alis el Salvaje, Los reinos combatientes, El secreto de los dioses y El efecto Doppler, con la que obtiene el Premio Internacional de Novela Plaza y Janés

    Tras su larga estancia en Paris y en Barcelona, se traslada a Madrid, donde impartirá cursos en Escuela de Letras y donde escribe Amador o la narración de un hombre afortunado, El último Banquete (Premio Azorín, 1997), El diablo en los ojos, Juanelo o el hombre nuevo, Ángeles del abismo, Las trece rosas y Las fuentes del Pacífico, así como el poemario Las noches rojas (Premio internacional de poesía Barcarola) y cuatro narraciones juveniles: Las veinte fugas de Básil, Ulaluna (elegida por la Unesco como la novela juvenil en español de más calidad literaria de 1998), Válter o el viaje alucinante y Zirze piernas largas.

    Ha trabajado para la radio, el cine y la televisión. Participó en el rodaje de Robin y Marion, de Richard Lester, a los veinte años, y un decenio después escribió con Pedro Almodóvar el guión de Matador. Fue también el autor del guión literario del Pabellón de la Navegación, en la Expo de Sevilla. Parte de su obra ha sido traducida al alemán, francés, italiano, portugués, húngaro, griego, serbio, armenio y chino. Es igualmente autor de dos nouvelles, de una novela a modo de folletín que apareció en el diario El independiente con el título de Un amor en Berlín, de dos obras de teatro y de un libro sobre la cultura china, Pekín de la Ciudad Prohibida.

    Recientemente ha publicado El beso de la sirena negra (Siruela, 2009), su primera incursión en el género negro, y Las experiencias del deseo. Eros y misos, merecedor del premio Anagrama de ensayo 2009.

  2. Santos Sanz VillanuevaSantos Sanz Villanueva

    Doctor en Filología Románica, es catedrático de Literatura española de la Universidad Complutense. Conferenciante y crítico literario. Premio Fastenrath de Ensayo de la Real Academia Española. Premio Fray Luis de León de Ensayo.

    Autor de numerosos artículos y libros, entre los que figuran Tendencias de la novela española actual (Madrid, 1972), Lectura de Juan Goytisolo (Barcelona, 1980), Historia de la novela social española (Madrid, 2 vols., reed. 1986), El siglo XX. Literatura actual (Barcelona, 1984), La Eva actual (Valladolid, 1998), El último Delibes y otras notas de lectura (Valladolid, 2007) o La novela española durante el franquismo (Madrid, 2010).

    Ha preparado ediciones académicas de Lares y penares, de Manuel Andújar, de El mismo mar de todos los veranos, de Esther Tusquets, y de La Puerta del Sol, de Fernando Fernán-Gómez. Ha prologado libros de Miguel Delibes, José María Merino, Arturo Pérez-Reverte o Josep Pla. Se encarga de las Obras completas de Leopoldo Alas, Clarín, en curso de publicación en la Biblioteca Castro y de las que han aparecido seis volúmenes.

Durante la transición y primeros años de la democracia, la novela española vivió una larga etapa de atonía y desconcierto. En este contexto de incertidumbre y desánimo se dio a conocer en 1981 un joven, Jesús Ferrero (1952), cuya opera prima, Bélver Yin, fue recibida como un libro rupturista que abría nuevos caminos por su imaginería orientalizante, en la que insistió en la siguiente novela, Opium (1986). Ambos títulos produjeron la engañosa primera impresión de un prosista especializado y anclado en un exotismo de misteriosos espacios chinos. Al revés, la narrativa de Ferrero, amplia y de aparición regular, señala a un escritor versátil, tanto en los asuntos como en los procedimientos formales. Diferentes impulsos ahorman la veintena de títulos del zamorano: el relato de acción o de intriga, la narración dramatizada, la exploración psicologista, la comunicabilidad bastante directa, el objetivismo cinematográfico, la picaresca o la novela lírica. En cuanto a los motivos, esos libros acogen una variada gama de inquietudes, si bien prestan persistente atención a pasiones algo extrañas o enormes: desgarradores conflictos individuales, relaciones traumatizantes, revulsivos asedios a las pulsiones eróticas, indagaciones sobre la muerte, análisis atemporales o legendarios de la experiencia humana, testimonios de degradación colectiva con cierto aire social...

De tal manera, la narrativa de Jesús Ferrero se despliega como una escritura de múltiples registros. En ella conviven el tono melodramático y el culturalismo muy exigente e intenso; lo mítico y lo actual; el realismo crudo, la parábola y la perspectiva expresionista; la picaresca, el testimonio costumbrista y el existencialismo. Semejante dispersión debe entenderse como un medio para abarcar la totalidad del ser humano con mirada poliédrica, casi siempre bastante dostoievskiana.