Eduardo Arroyo Autobiografía intelectual

Eduardo Arroyo

  1. Este acto tuvo lugar el
Eduardo Arroyo y Félix de Azúa
Eduardo Arroyo, dirección
Eduardo Arroyo (Madrid, 1937), uno de los más destacados exponentes de la llamada figuración narrativa surgida en los años 60 del pasado siglo, presenta su "Autobiografía intelectual". Lo hará dialogando con Félix de Azúa. Además de la pintura, Eduardo Arroyo ha cultivado el cartelismo, el grabado, la cerámica, la escultura y la escenografía y es autor de diversos libros.

Multimedia

  1. Eduardo ArroyoEduardo ArroyoNace en Madrid en 1937. Pintor, escultor y grabador español. Licenciado en Periodismo, en 1958 se traslada a París y en 1960, participa en el Salon de la Jeune Peinture. En 1982 se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas en España y celebra una exposición antológica en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, y en el Centro Georges Pompidou, en París. Además de pintor es también escritor, escenógrafo, ceramista y grabador. Como escritor, es autor de la biografía Panamá Al Brown, de la obra de teatro BantamSardinas en aceiteEl Trío Calaveras, Goya, Benjamin, Byron-boxeur, de un diario pintado-escrito, Un día sí y otro también, de sus memorias Minuta de un testamento y de un libro de reflexiones sobre la pintura titulado Los bigotes de La Gioconda. Representó a España, junto con el escultor Andreu Alfaro, en la 46 bienal de Venecia. Son numerosas sus exposiciones en los museos españoles e internacionales. La galerie Louis Carré & Cie presenta su trabajo en París desde 1999. De junio a octubre de 2013 se exhibe en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca su exposición Eduardo Arroyo: retratos y retratos, después de haber sido expuesta en el Museu Fundación Juan March, de Palma. Está representado en la colección de arte español contemporáneo de la Fundación Juan March.
  2. Félix de AzúaFélix de Azúa

    (Barcelona, 1944) Escritor y académico de número de la RAE. Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona, fue catedrático de Estética en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña. Entre 1993 y 1995 dirigió el Instituto Cervantes de París. Ha traducido del francés a Samuel Beckett y Denis Diderot.

    Incluido en la antología Nueve novísimos poetas españoles (1970) de José María Castellet, ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre (Poesía 1968-2007). Como novelista, ha escrito Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde de Novela), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Además, su obra ensayística es amplia con títulos como La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas, Autobiografía sin vida (2010), Autobiografía de papel (2013), Contra Jeremías: artículos políticos (2013), Génesis (2015), Relatos (2016) y Nueve lecturas compulsivas (2017), entre otros.

    Reconocido recientemente con los premios de periodismo González-Ruano (2011) y Francisco Cerecedo (2015), es colaborador habitual del diario El País.

¿Pintar o partir la cara?

¿Puede haber pareja más encantadora que la del pincel y los guantes de boxeo? Aunque el pugilato se considera una práctica ruda, de gran desgaste físico y escasa iniciativa intelectual, algunos creemos que no anda tan lejos del elegante oficio de los pinceles.

Para el arte de la pintura se requiere excelente forma física y si bien la razón no interviene en el momento de la ejecución, sí es imprescindible antes del combate con la superficie. Yo no creo que un boxeador de calidad inicie un asalto sin antes haber procedido a una composición bien meditada. Y así como el luchador dibuja el combate en su cabeza antes de que éste tenga lugar, así también el pintor ha de concebir una imagen de lo que va a aparecer en el cuadrilátero blanco antes de atacarlo. Boxeo y pintura se ganan en la concepción del combate y en la improvisación del asalto.

Estas y otras son las cosas que nos gustaría comentar con Eduardo Arroyo, peso welter, o superwelter, según los años.